3 EXPERIENCIAS DE TEAXISTAS
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0:01 Trabajar como taxista es una labor que, si bien algunos la consideran estresante, en mi caso es todo lo contrario. ¿Hablar con pasajeros y saber sobre lo diversas que pueden ser las vidas de las personas en comparación con las de otras es un poco interesante? Sí, es un poco agotador, pero me he acostumbrado a ver el vaso medio lleno. Esos pensamientos me provocaron un nivel de confianza tan elevado que me hicieron tomar una decisión no sólo dudosa, sino también cuestionable. Y fue lo que le dio origen a esta historia que ocurrió en el 2019.
0:43 Siempre me ha gustado relacionarme bien con otros colegas taxistas. De hecho, con algunos tenía un grupo de WhatsApp para saber sobre cualquier accidente. U otra cosa que estorbara en las vías y provocara trancones por Consejo de un amigo. Comencé a usar la APP de Uber, ya que de ese modo se conseguían pasajeros al mismo tiempo que circulaba la ciudad en busca de estos. Para ser honesto, me servía mucho el cambio, se notó principalmente en mis ingresos y eso no sólo me subía el ánimo a mí. Sino también a mi esposa, quien estaba embarazada para ese entonces.
1:28 El dinero extra lo ahorrábamos para el nacimiento del bebé y lo que nos sobraba a fin de mes. Lo usábamos para ir comprándole las cosas que iba a necesitar. No queríamos que el parto nos agarrara por sorpresa y gracias a Dios nos iba bien en todos los aspectos que se pudieran considerar esenciales. De un momento a otro, algunos compañeros comenzaron a decir que por las madrugadas salía una petición en Uber de un pasajero que se encontraba fuera de la ciudad. Según algunos, todos los taxistas que aceptaban, desaparecían. Me mantuve muy escéptico ante ese tema, ya que curiosamente, los que desaparecían no eran conocidos míos, así que no podía comprobar si era cierto.
2:21 O solo una farsa, un cuento para asustar a mis colegas. El asunto con ese pasajero me resonaba en la cabeza haciendo eco en mis pensamientos. No podía sacarlo de mi mente sin importar lo que hiciera para distraerme. Y entonces ocurrió que uno de mis colegas más cercanos me escribió diciéndome que aceptaría el servicio de ese pasajero por la noche. Y al día siguiente, tal y como se rumoraba, desapareció. Fue en ese momento en el que confirmé que si era cierto lo que se rumoraba y consideré seriamente el desinstalar la aplicación para no verme tentado a aceptar, no le hice caso a esa idea y me salió caro el no tener suficiente valor una noche estando acostado al lado de mi esposa. Escuché que mi celular sonaba mucho, llegaban notificaciones sin parar y eso me despertó e hizo que indagara sobre que era. Al mirar.
3:30 Me di cuenta de que era aquel pasajero que solicitaba un Uber a partir de las 2:00 de la madrugada. Mi sorpresa fue porque yo ni siquiera tenía el Wi-Fi o los datos móviles encendidos. No había manera en que esa notificación pudiese llegar, pero así fue. La ignoré y logré conciliar el sueño nuevamente sin problemas. Al día siguiente fui presa de la ansiedad que me producía la curiosidad por saber que ocurría allá y revisando el Grupo de WhatsApp encontré mensajes donde mis colegas decían que encontraron los cuerpos sin vida de los desaparecidos.
4:14 El estado de estos era sumamente horrible. Quien les hizo eso había cometido un acto muy inhumano, imperdonable, que merecía ser condenado con la silla eléctrica. Me reservo la descripción porque al ver las imágenes casi vomito en el auto. Cuando la noche llego me vi más tentado que nunca y las horas pasaban volando. No sé en qué momento. Ocurrió que el reloj señalaba las 2:00 de la madrugada y quedé impresionado. Mi noción del tiempo se había perdido por completo y entonces llegó la notificación de aquel pasajero. Esa vez con un poco más de detalles, VI que se trataba de una chica aparentemente normal, pero lo que me impactó era la gran cantidad de dinero que ofreció por el servicio. De hecho, decidí aceptar y después dejo un comentario donde aseguraba que al llegar me daría más. Yo sólo pensé en mi mujer embarazada y que ese dinero nos ayudaría mucho.
5:25 Así que fui. Traté de mantener la mente en blanco, sin estrés ni nada, tratando de convencerme de que sólo era una pasajera común y corriente. Y ya. Claro que era imposible ignorar que se ofrecía todo ese dinero. Debía ser por algo. Llegué después de media hora. En serio, estaba muy lejos. La vi parada a un lado de la carretera, con un bolso colgando de su hombro y las manos juntas por encima de la entrepierna. Su piel era increíblemente blanca, parecía extranjera. Me detuve a su lado. Y amablemente me preguntó si yo era el conductor de Uber. Le dije que sí.
6:12 Subió e inmediatamente di la vuelta para irnos hacia la dirección que señaló en la aplicación. Entonces el miedo no era lo que me mantenía incómodo, sino su belleza era exageradamente hermosa y su voz muy angelical. Me cautivaba. Comenzó diciéndome que pensaba que nadie le iba a aceptar el servicio y sin que se lo mencionara, sacó 2 fajos de billetes que puso al lado mío. Dijo que el resto sería por transferencia y solo asentí con la cabeza. Me tenía nervioso y llegué a un punto en el que ni siquiera sabía por qué.
6:54 Mantuvimos una conversación normal y de repente ella me dijo que me detuviera y lo hice. Le pregunté qué pasaba y se bajó del auto, examinó algo a un lado de la carretera, lo que era solomonte y después de unos segundos regresó al auto. Continuamos el camino y al preguntarle me dijo que después me lo contaba. Me llené de intriga. No parecía tener malas intenciones conmigo, pero no quise ser muy confiado. Tampoco ese proceso lo repitió 2 veces más. Me detenía, ella se bajaba indagaba sobre quién sabe qué y después continuamos.
7:39 Fue entonces cuando me dijo que en los lugares donde se detenía le había quitado la vida a los otros taxistas que fueron por ella, pero cada que se bajaba, la abandonaban y se iban. El problema no era creerle las palabras, sino tratar de comprender cómo les quitó la vida. Una vez que estos se iban en el taxi y la dejaban ahí sola, mi mente no lograba crear ni siquiera una hipótesis. Me quedé helado. Algo por dentro me decía que no me estaba mintiendo y lo mejor era mantener la calma con cada segundo que pasaba. El terror me dominaba las manos sobre el volante. Me temblaban.
8:26 Y Sudaba. Sin importar el aire acondicionado del auto. Tuve que disimular mi respiración agitada y de reojo. La miraba ella, quien mantenía la mirada fija en mí, esperando que hiciera o dijera algo que le diera razones para quitarme la vida. Quién sabe cómo, así como hizo con los demás, no sabía qué hacer. Me sentía atado de manos y sin opciones. Estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no llorar y entonces ella volvió a decir que nos detuviéramos. Lo hice, bajó y en vez de revisar el lugar se dio la vuelta y posó de pie al lado de la ventana de mi asiento. Bajé el vidrio y lo último que me dijo fue que hasta ahí podía llegar, porque en esa zona perdió la vida. Se marchó caminando mientras los faros del auto la Alumbraban. Hasta que se perdió en medio de la oscuridad, bajando por el monte.
9:29 Al llegar a la ciudad recibí una transferencia por el monto que ella me dijo y fue impactante. Sobreviví y nadie me creyó. Cuando les conté lo que había pasado, solo uno de mis colegas, quién mantuvo conversaciones con uno de los desaparecidos. Quien en la madrugada le dejó un mensaje diciéndole que la pasajera que recogió era hermosa, al leer eso no me quedó ninguna duda, era ella. Llevo años trabajando como taxista y decidí unirme al grupo de personas que potencian esta labor gracias a la aplicación de Uber.
10:18 No sabía que un día aceptaría un servicio que me dejaría con miedo a volver a laborar y a ser tan desconfiado con todo el mundo. Comprendí que en lo desconocido sólo hay maldad y lo único que nos protege es nuestra fe y devoción hacia Dios. Era un día como cualquier otro. Me encontraba transitando los centros comerciales en busca de pasajeros. No me había ido mal en esa semana. Podría haberme tomado el día si quisiera, pero no me agradaba la idea de estar acostado y aburrido. En casa vivía con mi madre y mi hermana y ambas trabajaban también algo de dinero extra.
11:04 No me caía nada mal y entonces llego una notificación de la APP de Uber, un chico solicitando transporte, pero el dinero que ponía era demasiado. No tardé ni 2 segundos en aceptarlo. Por fortuna fui el primero y acudí de inmediato. Era en un motel, uno costoso. Ahí deduje que la persona era refinada y me entusiasmaba la idea de recibir esa cantidad. En un mensaje me puso el número de la habitación y se lo hice saber a la recepcionista del lado de entrada de autos. Ingrese y espere en la zona de estacionamiento privada. Para ingresar al cuarto se tenían que subir unas escaleras al fondo a 2 M del auto.
11:56 Decidí esperar ahí a la pareja, pero pasaron 5 minutos y nadie bajaba. Le dejé un mensaje desde la APP y no me respondía. No me quería ir. Ese dinero debía ser mío y no me agradaba para nada la idea de dejarlo pasar. Fue entonces cuando escuché un grito, el sonido se perdía por las paredes y el lugar, pero estaba seguro de que era una mujer. Me bajé del auto y me acerqué a las escaleras lentamente, rezando para que eso fuese sólo mi imaginación y no lo que creía que era. Segundos después lo volví a escuchar y entonces no lo dude, Subí corriendo y entré a la habitación. Vi a un chico en ropa interior que tenía amarrada a una chica en la cama con el símbolo de pentagrama pintado en ella y velas por todo el lugar.
12:57 Hacía mucho calor, el aire acondicionado estaba apagado. Observe como ese joven sacó un cuchillo. Y empezó a caminar lentamente hacia ella. No lo dudé y corrí para detenerlo, pero algo que no podía ver me golpeó en el rostro. Fue tanta la fuerza que caí de espaldas contra un muro de la habitación y quedé un poco aturdido. Apenas pude ponerme de pie para ver como ese chico le quitaba la vida a ella. Los gritos eran desgarradores y finalmente se detuvieron. Después se vistió mientras me decía que por favor lo esperara y que lo disculpara por las molestias. Al terminar me dio 2 palmadas en el rostro y entonces recuperé mis 5 sentidos.
13:49 Él bajó las escaleras y se subió al auto. Yo saque mi celular inmediatamente para llamar a la policía, pero no encendía, algo pasaba. Algo inexplicable que no me permitía pedir ayuda. Revise a la chica. Estaba muerta y toda la cama y piso, cubiertos y manchados por el líquido rojo. Quedé aterrado, sumiso del miedo y el terror por lo que acababa de presenciar. Entonces comencé a escuchar sonidos extraños, voces que me decían que esa alma era deseada. Pero que había otro que no tenían previsto.
14:32 Deduje que se referían a mí y por miedo a que me pasara lo mismo que a ella. Salí del cuarto y bajé las escaleras sin celular y ni manera de pedir ayuda. Mi única opción era entrar al auto con el asesino. Lo hice. Él estaba sentado en los asientos traseros. Salí de ahí y después del motel. En el camino me pregunto si había visto aquello y apenas pude asentir con la cabeza para que me mirara por el espejo retrovisor. Me dijo en un tono muy amenazante que no revelara nada que esto estaba planeado.
15:14 Y si se llegase a rumorar algo que se asemejara a la verdad, entonces el que tendría serios problemas iba a ser yo. Se le veía muy relajado. Era increíble su reacción después de haberle quitado la vida a alguien. Me confesó que gracias a los sacrificios humanos era que se mantenían en la cima muchos negocios trayendo prosperidad. Y todo eso que la oración no servía para nada y por eso se tenía que recurrir a otros medios para salir adelante. Dejé a ese chico en uno de los mejores hoteles de la ciudad.
15:56 Antes de bajarse me recordó que no podía decir nada sobre lo que vi y me entregó el doble de lo que había puesto en la APP. Se bajó y nunca más lo volví a ver si me hubiesen dicho que iba a tener un encuentro con lo paranormal estando en mi taxi. Mientras llevaba unos pasajeros no lo hubiera creído, pero así pasó. Ahora que han pasado años desde aquel suceso, puedo decir que pude y debí haber tomado una decisión diferente. Pero mi instinto de humanidad me hizo hacer otra cosa aparentemente correcta.
16:43 Estaba algo aburrido. Me encontraba estacionado a un lado de la acera en un parque. Debían ser alrededor de la 1:00 de la tarde. Recién había terminado el almuerzo que mi esposa me preparó. Era un encanto, tenía planeado ahorrar lo suficiente para irnos de viaje. En verdad se lo merecía, estudiaba de noche y todavía no teníamos hijos. Ni siquiera lo pensábamos. Fue entonces cuando me llegó la notificación de la APP de Uber. Estaban cerca e iban relativamente lejos, pero ya había estado mucho tiempo estacionado. Debía trabajar así que acepte la tarifa. Era en una iglesia donde debía recoger a los 3 pasajeros, así que me estacioné enfrente y esperé a que llegaran 2 hombres. Salieron ayudando a una mujer a caminar, aparentemente más joven que ellos.
17:49 Tenía un vestido blanco y estaba descalza. No sabía en qué condiciones estaba, pero rezaba para que no se vomitara el taxi. 2 días atrás lo había llevado al autolavado. Los ayudé con la puerta y entraron. Se disculparon por la manera un poco brusca con la que trataron el taxi al momento de entrar y acomodar a la mujer que de cerca no era más que una chica. Debía tener 25 o menos. Decidí que era mejor ignorar todo y arranqué para llevarlos a su destino. Uno de los hombres que creí que era el sacerdote me preguntaba cosas simples como el tráfico, el clima, noticias.
18:37 Y eso metiendo conversación para no aburrirnos ni tener un ambiente tan seco. Yo, por otro lado, no dejaba de mirar. Los ojos de esa mujer estaban desorientados y no le quitaba la mirada al piso. No me pude resistir, así que pregunté qué tenía. Ellos se miraron las caras y respondieron que era mejor que yo no lo supiera. Se me hizo raro, pero segundos después la chica alzó la mirada. Ellos la tenían agarrada por los brazos. Mientras se inclinaba hacia delante, dando la impresión de que en cualquier momento caería de frente y quedara a lado mío lo que articuló me dejó sin habla y por poco hace que me estrelle con el auto que iba adelante. Ella dijo que era el diablo y que todo aquel que estuviera cerca moriría.
19:37 Quisiera decir que el taxi quedó en silencio, pero no fue así. Uno de los hombres se puso a rezar apretando un crucifijo que tenía colgado del cuello sin soltarle el brazo a la chica. El otro se quedó diciéndole que por favor no dijera esas cosas y no dejara de luchar, que ya casi iban a llegar de nuevo. Pregunté qué le pasaba a ella y por qué dijo semejante cosa tan escalofriante. No tengo una palabra para describir, es escena. El aire adentro comenzó a enfriarse demasiado. No había explicación para eso.
20:19 De repente, la mujer se zafó de uno de los brazos que la tenían agarrada. Le bastó sacudirlo con fuerza y en eso golpeó a uno de los hombres en la cara, dejándolo casi desmayado. Se quedó en un rincón del auto, sin moverse, pero con los ojos abiertos. El otro le pedía que despertará mientras apretaba con fuerza a la chica. Yo le gritaba, le decía que se controlara o los iba a bajar a los 3 del taxi. Eso a ella no le gustó para nada y entonces dijo el nombre completo de mi esposa y que la mataría si volvía a amenazarla de esa manera. Me quedé callado inmediatamente.
21:03 No había manera en que ella se conocieran. Además, la voz le cambió. Se escuchaba tan gruesa como la de un hombre, incluso más. Aquel hombre, aturdido, recuperó la conciencia y con las pocas fuerzas que tenía, se volvió a aferrar al crucifijo y me pedía que me diera prisa, que necesitaban llegar lo antes posible por dentro. Sólo pensaba en porque no los bajé. Incluso yo mismo pude haberme detenido en una esquina. Quitarle las llaves al auto y salir corriendo para luego regresar por él. Pero no me quedé porque ellos en verdad parecían buenas personas y que querían ayudarla a ella sin importar lo que tuviera dentro.
21:58 La mujer comenzó a gruñir, rugir y hasta escupir. Era un sonido que retumbaba mis oídos los dejaba zumbando. Incapaces de escuchar algo por segundos, su fuerza era impresionante. Partió el cristal de una de las ventanas y dejó gravemente herido. A uno de los hombres les decía que iba a asesinar Asus familias, que demonios surgirían del infierno para defenderlo y sería el completo caos. Yo oraba sin importarme que me escucharan hasta que finalmente llegamos. Uno de ellos me entregó el dinero en las manos como pudo, pero antes de que se bajaran, la mujer se incorporó hacia mí y me lanzó un rugido en la cara. Me sentí muy mareado y vi el terror en la mirada de los hombres, que la sacaron inmediatamente para meterla en una inmensa casa.
22:59 Me fui de ahí sin dejar de pensar en cómo me miraron después de lo que ella me hizo. Desde ahí mis noches fueron marcadas. Tengo pesadillas donde veo cosas tan aterradoras que no puedo describir y se sienten real. A veces escucho voces estando despierto o sombras. Cuando pasa intento creer que es mi imaginación, pero sé que no lo es. Es una tortura vivir así y todo se lo oculto a mi esposa. He tratado de sobrellevar mi vida, pero no sé hasta cuándo pueda aguantar. Querida audiencia de Inframundo, espero que estos relatos de Uber de taxi hayan sido de tu agrado. Sin más me despido, no sin antes desearles dulces pesadillas. Recuerden que pueden suscribirse y compartir con algún amigo o alguna amiga si son nuevos hasta la próxima.
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