3 Experiencias de Miedo Ocurridas en McDONALD´S
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0:10 Para poder sentarse en un lugar con amigos a debatir sobre experiencias paranormales que nos hayan ocurrido, primero debemos vivir una de estas para tener fundamentos y anécdotas. Yo era una de esas personas que escuchaba las historias de los demás, y me mantenÃa muy incrédulo, pensando que todo lo que contaban se lo inventaban para llamar la atención o entretener a los que escuchábamos. Fue entonces cuando fui protagonista de un suceso inesperado y muy difÃcil de explicar, y a partir de ahà comencé a creer en aquello que se relacionara con entes malignos del más allá. Era velador de un restaurante de McDonald's para ese entonces. El trabajo me lo habÃa conseguido un amigo que trabajaba ahà como cocinero.
1:08 Le dije que estaba pasando por un momento muy delicado en mi vida y en mi familia se necesitaba el dinero. Papá trabajaba pero la vejez poco a poco le cobraba factura. Eso sin mencionar que dejé mis estudios universitarios por la mitad. No me agradó la idea de seguir estudiando, siendo un gasto para mis padres, mientras los veÃa como necesitaban ese dinero. tenÃa presente que cuando me comprometo en algo soy muy disciplinado y asà era con mi trabajo llegaba antes de la hora de entrada y acataba cada orden aunque todos los turnos eran de noche y me la pasaba solo después de que cerraban el lugar y todo el personal se iba a casa mi amigo a veces me dejaba papas fritas nuggets o hamburguesas para degustar un buen menú por la noche La jefa lo aprobó después de que nos descubrió. Ni siquiera se molestó y nos comentó que ella lo hacÃa muy a menudo, ya que las cámaras casi no eran inspeccionadas. Fue una de esas noches cuando mi vida cambió para siempre. Hice una ronda por todo el lugar como habituaba y después me senté en uno de los asientos a comer lo que mi amigo me habÃa dejado. Al parecer sobró mucho. Tuve que usar una
2:39 bandeja para no ensuciar las mesas. Confieso que las cámaras me hacÃan sentir un poco incómodo, Pero se me pasaba al recordar que la jefa aclaró que nadie las revisaba porque no era necesario, a menos que algo especial ocurriera por la noche o durante el dÃa. No pude terminar de comerme todo. Era demasiado. Asà que agarré una bolsa y el resto lo metà en mi mochila. Se lo iba a llevar a papá. Le gustaba mucho la comida de ahÃ. Al regresar a los asientos del gran salón... Me llevé la sorpresa de ver a una mujer ahÃ, sentada con las manos en el rostro, llorando y vistiendo una bata blanca de dormir, semitransparente, que dejaba ver más de lo que deberÃa. Mi impresión fue que no encontré una respuesta a cómo logró entrar sin que me diera cuenta.
3:41 Todas las puertas tenÃan llave, ni siquiera escuché sus pasos. Al acercarme era mucho más audible su respiración agitada. Sentà un escalofrÃo de terror mientras daba cada paso lentamente, pero no tenÃa otra opción más que indagar. Le pregunté quién era, qué hacÃa ahà y cómo habÃa entrado. Se quitó las manos del rostro y vi las lágrimas caer por su mejilla mientras me confesaba que sus hijos habÃan desaparecido. y no tenÃa idea de dónde estaban o quiénes se los habÃan llevado. Le propuse llamar a la policÃa, pero no sin antes preguntarle nuevamente qué hacÃa ahÃ. Si sus hijos estaban desaparecidos, lo más lógico era acudir con las autoridades.
4:34 No a un restaurante de comida rápida de la cadena de McDonald's. Ella empezó a llorar nuevamente y me dijo que uno de ellos habÃa caÃdo a la piscina de pelotas y nunca más salió. Todo eso me estaba empezando a sonar raro. Además, su vestimenta no me convencÃa para nada, ni me inspiraba confianza. Estaba a punto de llamar a la policÃa, pero no lo hice ante la idea de que no corrÃa ningún riesgo. Solo era una mujer aparentemente indefensa. Le pedà que, por favor, se fuera del restaurante y se negó, diciéndome que ella no se iba a ir sin antes buscar a su hijo en la piscina de pelotas.
5:24 Con lágrimas me pidió que la ayudara, y comprendà que esa era la única opción que tenÃa para sacarla de ahà sin tener que recurrir a la fuerza. Asà que acepté. Caminamos y abrà la puerta que daba con la sección para niños. Esperaba no tener problemas por eso, confiando en aquello que la jefa me dijo sobre las cámaras. Llegamos hasta la famosa piscina para niños y le dije que revisara pero que después se marchara de ahà porque no iba a encontrar nada. Si ahà estuviese un niño todos, nos habrÃamos dado cuenta desde hace tiempo. Tal y como se lo exigÃ, ella misma se metió y buscó. Noté que su cuerpo se sumergÃa mucho más de lo que debÃa.
6:16 La piscina no tenÃa ni siquiera un metro de profundidad hasta donde yo tenÃa entendido, y ella se lanzó como si fuesen mÃnimo dos. Quise ignorar eso. Asà que decidà esperar hasta que ella salió, y me miró fijamente a los ojos, diciéndome que ahà estaba uno de sus hijos, y que si querÃa podÃa corroborarlo. Yo no le creÃa ni una sola palabra, pero la intriga y la curiosidad me hicieron caminar y ver apoyándome en los bordes de la piscina, estirando mi cuello para ver si era cierto lo que hablaba. Mi nariz estaba a punto de tocar las pelotas y entonces surgió una mano que me agarró la cabeza con semejante fuerza que me arrastró hasta adentro de la piscina sin poder hacer nada para impedirlo. Ahà la desesperación me ganó e intenté darle golpes a quien sea que me sujetaba del rostro. No le daba a nada.
7:20 Apreté entonces la mano que me apresaba, pero su fuerza era descomunal. No podÃa librarme. El aire parecÃa no entrar en mis pulmones, sin importar lo mucho que jadeaba. No sé qué estaba sucediendo, pero... Y pude agarrarme de uno de los bordes de la piscina e impulsarme hacia arriba. Segundos después, la mano soltó mi rostro y pude moverme con más facilidad. al dÃa siguiente dejé mi renuncia de ninguna manera regresarÃa a ese lugar fue la peor noche de mi vida y lo peor fue que revisaron las cámaras y me mandaron en vÃdeo según lo que vi nunca hubo una mujer ahà dentro conmigo y se vio claramente cuando caà a la piscina de pelotas y mis piernas quedaban por fuera Nunca me sumergà por completo. Eliminé ese video y traté de convencerme cada noche de que eso no fue real. Pero nunca lo olvidé y a veces tengo pesadillas con aquella extraña mujer. He pasado gran parte de mi vida escuchando los diversos nombres que se
8:52 le han puesto a un personaje muy conocido a través de los tiempos. Algunos de los más famosos son Lucifer, Satanás, entre otros. En mi pueblo aprendà a llamarlo El Diablo y jamás creà que tendrÃa un encuentro con él, hasta que decidà trabajar en un McDonald's. estudiaba y trabajaba al mismo tiempo casi no me gustaba que me regalaran las cosas además vivÃa con mi madre y su marido papá falleció cuando yo tenÃa 12 y desde entonces la vida no fue la misma Aquel que se hacÃa llamar mi padrastro aparentaba ser una buena persona, pero con el tiempo se acostumbró a sacarme las cosas en cara, bajándome la moral y los ánimos, haciéndome desear que mi padre resucitara para que me rescatara. La universidad no me la pagaba nadie.
9:58 Yo mismo me esforcé por salir becado y no necesitar nada de mi padrastro. Mamá me ayudaba con los pasajes, y eso hasta que comencé a trabajar en un McDonald's, que por fortuna me adaptaron el horario con el de mis clases para que no se me cruzaran, y no me quedaba lejos tampoco. el ambiente de trabajo era muy agradable la mayorÃa tenÃa mi edad y eso me agradaba yo duré meses trabajando en un centro comercial en un local de la misma cadena de comida rápida pero después me trasladaron a un restaurante en la zona norte donde se me complicó la ida y venida de la universidad sin embargo Eso no fue lo que vine a contarles.
10:50 Ese traslado no sólo venÃa con un ligero aumento de sueldo, sino también con una experiencia que me cambiarÃa la vida y que al final me puso a prueba. Yo trabajaba en el área de cocina, fritando y todo eso. En ocasiones me tocaba cerrar el restaurante, el cual carecÃa de velador porque, según, esa zona de la ciudad era muy segura y nadie se atreverÃa a robar. De todos modos estaban las cámaras. Yo no protestaba. El restaurante no era mÃo. Sólo me limitaba a hacer lo que me pidieran, y ya. AsÃ, llegó la noche en la que al cerrar decidà echarle un vistazo a los asientos antes de irme. No faltaba la familia a la que se le caÃan algunos billetes, que yo aprovechaba. En esa ocasión encontré un sobre con fajos.
11:49 Era mucho dinero. No tenÃa nombre ni nada, solo estaba ahÃ, como si apenas alguien lo hubiera dejado. Me sorprendió que el resto del personal no lo notara, y me sentà afortunado. Le di las gracias a Dios, y me fui a casa en taxi. de la emoción ni siquiera lo conté le di algo a mi madre y le dije que lo ocultara de su marido quien ya no me caÃa para nada bien lo que me quedó a mà lo guardé debajo de la cama Decidà que lo ahorrarÃa para irme a vivir solo, apenas tuviera la oportunidad. La cosa es que esa noche no fue la única en la que el dinero me llegaba asà tan fácil. Al menos dos o tres veces por semana me encontraba el mismo sobre en las mesas donde la gente comÃa. Ya tenÃa suficiente para irme, pero no lo hacÃa por la esperanza de seguir encontrando más y más. Y asà pasó. hasta que una de esas noches no encontré un sobre con billetes sino a un hombre vestido de negro y con sombrero que me dijo que me sentara con él el miedo que sentà hizo que fuese imposible que me negara asà que obedecÃa me dijo en mi propia cara que él era el diablo y que con todo el
13:21 dinero que me habÃa dado compró mi alma Asà que estaba destinado a irme al infierno después de morir. No supe qué responder. Mi mirada fue la de un niño pequeño, aterrado y asustado. Ante eso, él se echó a reÃr y me tocó el hombro diciéndome que no me preocupara, que todo tenÃa solución. Ãl dejarÃa mi alma en paz sólo si le entregase la de mi compañera Andrea. Mi cobardÃa se apoderó de mà en ese momento. Ese hombre imponÃa un respeto y terror increÃble. Le dije que sÃ, y después le pregunté cómo lo harÃa. Dijo que con su cuerpo le bastaba, y después lo vi esfumarse entre la oscuridad del restaurante. las luces estaban apagadas y sólo la luna iluminaba Pasé todo el dÃa pensando en lo que harÃa o si me atreverÃa. De hecho, recuerdo que por la mañana tuve clases y me quedé dormido. Soñé con ese hombre que me dijo que si yo no le cumplÃa, entonces no sólo me iba a llevar a mÃ, sino a mi madre también. Entendà que no tenÃa opción.
14:41 DebÃa hacer lo que me pedÃa. Me sentà como un tonto. Estaba claro desde el principio que ese dinero no podÃa ser de gratis. Pero fui inocente, inmaduro, y no pensé en alguna consecuencia que eso me traerÃa. Llegó la noche, y decidà que no verÃa a mi madre morir, mucho menos condenar su alma al infierno. Cortejé a Andrea y le dije que se quedara conmigo para cerrar el McDonald's. Aceptó. Desde hace dÃas nos venÃamos echando miradas. Cuando todos se fueron y quedamos solos, le di una bebida que tenÃa una pÃldora muy fuerte, que la adormecerÃa en minutos. Le dije que irÃa al baño, y me demoré un poco.
15:36 Al volver, la encontré tirada en el piso, y aquel hombre que afirmaba ser el diablo a su lado. Me dijo que con eso quedábamos a mano. Cargó el cuerpo de Andrea y salió del McDonald's como si nada. Nunca la volvà a ver. En los noticieros salió como desaparecida, y fui investigado por haber sido el último que la vio con vida. Pero no hallaron pruebas en mi contra, y negué todo de lo que se me acusaba. Con el dinero que me quedó, me fui de casa. Logré terminar mi carrera y todo, pero aquello que hice me va a atormentar para siempre. Espero, de algún modo... recibir perdón de Dios. Una experiencia paranormal me hizo entender que el mal a veces usa un objeto, cosa o en este caso, un juguete como medio para manifestarse y causar terror y pánico en el mundo de los vivos. Si de entrada me lo hubieran dicho de esa manera en el momento en que todo pasó, no lo hubiera creÃdo.
17:02 Tuve que vivir aquello para comprender que hay cosas mucho más allá de lo inexplicable, y que a veces sólo podemos considerarnos afortunados de que Dios nos haya dado la oportunidad de seguir con vida. Ocurrió en una época de mi vida en la que trabajaba en un restaurante de McDonald's. No era un trabajo especial. Lo hacÃa para no quedarme en casa sin hacer nada y tener que aguantar los regaños de mi madre, diciéndome que era vago esto y aquello. En verdad era irritante, pero confieso que en el fondo tenÃa razón. Si no fuera por la presión que ejerció en mÃ, no me habrÃa animado a conseguir trabajo. Ya llevaba unos cuantos meses trabajando ahà mientras una mejor oportunidad se presentaba. Mi jefe me asignó como el encargado de cerrar todo después de que todo el personal se fuera.
18:04 Me daba igual. Ni siquiera me interesaba la paga extra por el tiempo adicional que me quedaba. Honestamente siempre he sido una persona difÃcil de impresionar, pero muy disciplinado y aplicado. Fue asà como llegó aquel dÃa. El reloj debÃa señalar las cuatro de la tarde cuando noté que en una de las mesas donde la gente comÃa habÃa una muñeca. Por esa zona nadie estaba sentado, asà que me animé a acercarme y guardarla. Si su dueño original se acordaba entonces regresarÃa y se la entregarÃa. La idea era que no estorbara ni incomodara a los demás clientes que pronto llegarÃan.
18:53 A eso de las seis siempre se llenaba el restaurante. Al final nadie apareció y pensé que no iba a tener otra opción más que llevarme la casa. Mamá se la darÃa a alguna de mis primas. Desafortunadamente esa muñeca no salió del McDonald's, al menos no conmigo. Cuando cerré todo y apagué las luces, pasé por las mesas para dirigirme hacia la puerta e irme. Pero entonces escuché una voz a mis espaldas que me dijo que, No me podÃa llevar esa muñeca. Volté rápidamente y me encontré de frente con una niña pequeña de unos diez años. Su piel era increÃblemente blanca. Casi daba la impresión de que brillaba.
19:50 Le pregunté si ella era la dueña y asintió con la cabeza. Fue entonces cuando tuve la duda de cómo ella pudo entrar al restaurante si todas las puertas estaban cerradas. La única explicación que encontré fue que debió haberse quedado en alguna parte escondida donde nadie la vio. De todos modos no lo pensé tanto. Busqué en mi mochila para darle la muñeca, pero, curiosamente, ya no se encontraba ahÃ. Le dije a la niña que tal vez se me habÃa caÃdo, pero que lo mejor era buscarla al dÃa siguiente. Le dije que tenÃamos que buscar a sus padres para que vinieran por ella o yo la llevarÃa con gusto.
20:37 A la pequeña le molestó el hecho de que la muñeca ya no estuviera en mi poder, y entonces las mesas comenzaron a moverse por sà solas. Era algo imposible. Todas estaban soldadas al piso. Escucha el ruido del metal rechinando mientras la pupila de la niña desaparecÃa, dejando sus ojos totalmente blancos. Me di la vuelta para salir de ahà lo más rápido posible, pero la puerta no se dÃa, ni siquiera con la llave. Una fuerte corriente de viento helado entró en la inmensa sala y el miedo se apoderó de mÃ. Esa no era una niña ordinaria, y entonces vi a la muñeca a su lado, con una sonrisa en su diseño que no tenÃa cuando la encontré entre las mesas. Sentà que iba a morir, pero entonces la puerta principal del restaurante se abrió. Mi jefe habÃa dejado el celular en la cocina y regresó para buscarlo.
21:45 Se encontró de frente con una escena paranormal y aproveché para salir corriendo de ahà casi llevándomelo por delante. Ãl me imitó y corrimos lo más lejos que pudimos. Al dÃa siguiente las mesas estaban como si nada, ninguna fuera de su lugar, y aquella muñeca reposaba sobre una de estas. Se buscó la manera de llamar a un sacerdote para que se la llevara. El jefe movió algunas influencias para que eso pasara antes del mediodÃa. El cura nos dijo que en ese juguete habÃa HabÃa un ente demonÃaco muy poderoso, y que lo mejor era que se bendijera para que no atormentara a más nadie. No sé por qué, pero hasta el sol de hoy me da la impresión de que alguien dejó esa muñeca ahà a propósito, como una trampa para que alguien pasara una noche realmente espantosa, y el desafortunado habÃa sido yo.
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