Dec. 13, 2025

3 ESPELUZNANTES Relatos Ocurridos en el BOSQUE - Para NO DORMIR

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Inframundo Relatos De Terror
3 ESPELUZNANTES Relatos Ocurridos en el BOSQUE - Para NO DORMIR

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🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:15 Muy buenas noches, tardes o días, querida comunidad Inframundo, esperando se encuentren corridamente bien del otro lado de sus dispositivos móviles. Adentrarse en el bosque puede ser una experiencia inquietante y cuando hablamos de los peligros desde un punto de vista paranormal, la sensación de temor aumenta, pues en los rincones más profundos del bosque muchos afirman haber presenciado fenómenos inexplicables. Se dice que estos lugares están llenos de entidades que acechan, ya sea de criaturas desconocidas o aterradoras, sin más.

1:01 Los invito a ponerse cómodos y a escuchar estos relatos de terror. Comenzamos. Mi nombre es rogelio. En la actualidad tengo 55 años. Esto que les voy a compartir sucedió cuando tenía 18, después de planearlo por más de 15 días, una mañana de sábado rondando mi bicicleta entre una zona boscosa.

1:44 La idea era pasar una noche alejado de todos y sumirme en mis pensamientos pedale largo. Por uno y otro sendero hasta encontrar un lugar que me pareció perfecto para acampar. Ni siquiera llevaba casa de campaña, sólo un sleeping bag, una linterna, mi navaja, un encendedor, agua y algo de comida, como durante el día me daba el sol. Finalmente me acomodé bajo unos endromes árboles, ya por la tarde, después de haber comido algo. Caminé un poco bajo aquella reconfortante sombra, siempre cuidándome, de no toparme con algún animal.

2:32 En medio de todos esos árboles había un lugar extraño. Se sentía una mala vibra, sobre todo porque se encontraba lleno de moscas. No quise investigar mucho y mejor regresé cuando inició la noche. Ni siquiera encendí una fogata. Así cené con la poca luz que me daba la linterna y luego me preparé para recostarme a descansar pensando en muchas cosas. No supe cuándo me quedé dormido. Después de un rato desperté porque escuché algunas pisadas ya poniendo atención. Por lo menos 2 personas se aproximaban por el timbre de su voz. Supuse que eran mujeres.

3:20 No puedo negar que me puse nervioso porque se suponía que me encontraba solo en medio de ese bosque. No sabía que andaban haciendo un par de mujeres en ese lugar tan solitario y a altas horas de la noche. Para nada me moví y así pasar desapercibido. A lo lejos se podían distinguir 2 siluetas oscuras. Segundos después pasaron escasos 5 m de mí. Por eso pude comprobar que si eran 2 mujeres pudieron ser campistas o exploradoras. Si no fuera por una cosa, sus figuras eran extrañas. Una de ellas, la más alta, estaba tan delgada que parecía un esqueleto, caminaba tan derecha que se me figuraba que iba flotando a la otra, quien está un poco más baja de estatura.

4:17 Le arrastraban las manos al caminar. Las 2 vestían de Negro. No podía creer lo que estaba viendo. Segundos después sentía un escalofrío al comprender que aquellas mujeres no eran personas normales, eran brujas. Confundidas entre la oscuridad. Caminaron algunos 20 M platicando entre ellas sin ninguna preocupación. Todavía no sé por qué se me ocurrió la idea de seguirlas para ver lo que iban a hacer. Hasta donde estaba se escuchaban sus voces, pero solamente podía ver sus siluetas. Caminé despacio para no hacer ruido. Cuando faltaban 7 u 8 m me detuve y me arrastre un poco más hasta unos troncos.

5:12 Fue así que pude darme cuenta lo que estaban haciendo. No podía creer lo que estaba mirando para cuando llegué ya se encontraban desnudas, sentadas una frente a la otra. Se estaban quitando las piernas mientras reían divertidas. Mi corazón latía al 100 y los escalofríos recorrían mi cuerpo. Ver aquello tan grotesco, aquella sangre me causaba náuseas. Me encontraba tan cerca de ellas que no había duda de lo que estaba viendo.

5:53 No podía creer que existiera una cosa así. Después de unos minutos VI con horror que una de aquellas brujas, la más alta, se sacó las tripas con sus manos, las colocó sobre sus ropas y de pronto. Salió volando como si se lo hubiera llevado una ráfaga de aire. La otra, a la que le arrastraban las manos, se comenzó a revolcar entre la Tierra de una manera espantosa y se fue transformando en un tipo guajolote grotesco, que haciendo el sonido propio de esas aves, parecía que se carcajeaba, al igual que la otra mujer. Segundos después alzó en vuelo primero a las copas de los árboles.

6:47 Después se perdieron entre la oscuridad de la noche. La primera reacción que tuve después de ver aquella macabricena fue la de correr, pero me sentí atullido como si me estuviera convirtiendo en piedra. Ya me iba a levantar para regresar a mi lugar, pero algo me hizo esconderme de nuevo. Escuché que otras 2 mujeres venían hacia el mismo sitio, así como los anteriores. Platicaban mientras se reían. Me oculté lo mejor que pude, temblando de miedo, escuchando como se aproximaban.

7:30 Recuerdo que cuando esas mujeres pasaron cerca de mí hasta contuve la respiración con tal de no ser descubierto. A ellas no quise verlas, por eso no les puedo describir, pero seguramente su figura era extraña. Lo que sí puedo asegurar es que apestaban horriblemente. Al asomarme de nuevo estaban teniendo la misma práctica. Se iban a despojar de sus extremidades una de ellas al oler las tripas que había dejado la otra bruja. Luego de hacer una mueca de desprecio, les echó un puño de Tierra para luego escupirlas. Se tiró al suelo boca abajo y se comenzó a transformar. La otra mujer sólo miraba después de transformarse en animal, salió volando.

8:28 La mujer que quedaba, de pronto volteó hacia donde estaba yo. Sentí que toda la sangre se me fue a los talones. Así estuvo un rato sin moverse hasta que dejó de hacerlo y se puso a carcajearse. ¿Ya no soportaría volver a ver aquello tan asqueroso? Me oculté lo más que pude. El zumbido de las moscas se confundía con sus risas minutos después, cuando ya no escuché nada. Me asomé y se habían ido también, tal vez volando como las anteriores. Entonces me arrastré hasta donde estaban mis cosas. No me preocupé por juntar nada, era tanta mi urgencia por salir, de ahí que solamente agarré mi bicicleta y empujándola despacio.

9:25 Me fui por donde creí que estaba el camino de regreso. Recuerdo que caminaba de verdad nervioso. Volteando hacia las copas de los árboles, escuchando el rodar de las llantas sobre algunas hojas secas y ramas caídas, pensando que aquellas extrañas mujeres pudieran estar por ahí, escondidas entre las sombras, convertidas en horribles animales, me daba miedo que se me fueran a aparecer de repente. No tenía ni idea de qué horas podrían ser. Avanzaba lo más rápido que podía, iba a oscuras.

10:06 ¿Por qué? Por las prisas había dejado la linterna. A pesar de toda aquella oscuridad, encontré el sendero que me sacaría. De ahí me Subí a la bicicleta y pedale lo más rápido que pude hasta dejar atrás aquel extraño lugar. Esa fue La Última Vez que entré a un bosque. Yo solo esta historia. Nunca la había contado porque me daba miedo a que me juzgaran como un loco. Por años tuve en mi memoria aquellas extrañas mujeres que se quitaban las partes de sus cuerpos para convertirse en animales. Hoy, sin preocuparme lo que digan de mí, me atrevo a decir que las Brujas, así como las cuentan si existen. Muy buenas noches, comunidad de Inframundo. Lo que les comparto.

11:15 Me sucedió en el año 2005. En ese entonces contaba con 19 años. Un fin de semana, junto con mis amigos, compañeros de la Universidad, nos internamos en un bosque en el estado de México. Yo, habiendo nacido en la frontera con los Estados Unidos, no estaba acostumbrado a esos lugares. De hecho, era la primera vez que me invitaban a acampar. Emocionado, un viernes después de clases, tomábamos lo necesario para salir a la aventura. La verdad era que mis 3 amigos eran los de la experiencia, llevaban las casas de campaña. Y todo lo que se necesitaba para pasar unos días tranquilos, rodeados de la naturaleza.

12:07 O al menos eso era la idea que yo tenía del bosque. Como a las 5:00 de la tarde tomamos un angosto sendero que nos fue llevando al interior del espeso bosque. Fue como si nos estuviera tragando. Ahora lo digo así, pero en ese momento no me dio esa impresión. Caminamos relajados en medio de toda aquella vegetación. Siendo de la ciudad, me pareció maravilloso el lugar, pero también impresionante. Antes de que oscureciera ya estaban instaladas las 2 casas de campaña, muy cerca del Sendero para que a la hora de regresar no tuviéramos problema para encontrar el camino, pero poco a poco fue cayendo la tarde. Nunca pensé que la noche en ese lugar pudiera ser tan misteriosa, ni conocía una oscuridad tan densa como la que había ahí.

13:11 Otra cosa que me sorprendía eran los sonidos extraños e inquietantes sentados alrededor de una fogata, escuchabamos cantar a las aves nocturnas mientras platicábamos de muchas cosas. La intención era olvidarnos por unos días de la escuela. Estábamos disfrutando del calor de la lumbre cuando uno de mis amigos se levantó de pronto y fijó su vista hacia los árboles. ¿Lo miramos sorprendido? Recuerdo que le pregunté qué le pasaba, apuntó con su dedo hacia la oscuridad del bosque. Asegurando con voz entrecortada que había visto un animal extraño correr por entre los arbustos e intentó describirlo por los ademanes que hacía, todo lo tomamos a broma. Le dijimos que mejor ya se sentara en eso. Gritó de nuevo que ahí estaba otra vez y se hizo para atrás con la intención de correr.

14:16 Entonces los demás también nos levantamos para mirar hacia aquel rumbo. Que la verdad, por la oscuridad que había, poco se podía ver con seriedad. Le pedí que no estuviera jugando con eso, pero de verdad que se veía asustado. Nos decía que era en serio. Luego agarró uno de los troncos que ardía para defenderse. Los demás nos comenzamos a inquietar. Volvió a apuntar hacia el mismo lugar. Voltae, quizá contagiado por su nerviosismo. Entonces también lo vi. No puedo asegurar qué clase de criatura era eso. Había un animal parado en sus 2 patas traseras y era completamente negro.

15:07 Estaba tan jorobado que se podía distinguir su lomo encrespado, sus patas se notaban desproporcionadas, a diferencia del resto del cuerpo. Tenía un hocico de oreja a Oreja con los dientes salidos, confundida entre los arbustos. La criatura nos miraba fijamente sin saber qué hacer. Todos nos preguntábamos qué era eso. Otro de mis amigos gritó que atrás de nosotros había uno más al voltear. Lo que decía era verdad. Agazapada entre unos troncos, otra criatura nos espiaba.

15:49 Nos comenzamos a asustar porque pudiera ser que hubiera todavía más de esos seres y al parecer, nos estaban rodeando aquellas criaturas. Se confundían con los árboles y los arbustos, pero sobre todo con la oscuridad, nos escuchábamos bufar de un modo bastante extraño. También gruñían. Aunque no hacían el intento por atacarnos, era evidente que nos observaban con curiosidad. Los demás también agarramos palos con lumbre para ahuyentarlos con horror. Veíamos moverse sus cuerpos como si fueran changos, pero con cabeza de perro.

16:35 Mientras nos enseñaban los dientes, nos mirábamos unos a otros sin saber que decir. Uno de mis amigos preguntó qué eran esas cosas. Nadie tenía una respuesta cuando uno de aquellos seres caminó hacia nosotros, seguramente para echarsenos encima corrimos todos a lo profundo del bosque para ponernos a salvo. En mi desesperada carrera corrí sin mirar atrás. No me di cuenta a que hora me despegue de los demás al detenerme. De pronto me miré solo en medio de toda aquella arboleda. En ese momento no procesaba lo que estaba ocurriendo.

17:18 Volteé para todos lados tratando de encontrar a mis amigos. Lo único que veía eran árboles y más árboles. Entré en desesperación, comencé a correr de regreso. Como pasaban los minutos y no llegaba al campamento, comprendí que estaba perdido. Entonces el bosque me pareció un lugar espantoso. Las ramas de los grandes árboles poco dejaban pasar la luz de la Luna. Por lo tanto, la oscuridad era muy marcada y macabra. Los sonidos propios del bosque, mezclados con el silencio, convertían todo el lugar en algo inquietante.

18:01 Me sentí solo en medio de la nada. Los que alguna vez se hayan perdido sabrán lo terrible que es eso. Tal vez por mis nervios se me figuraba que sombras extrañas se escondían entre piedras y troncos. Entonces volvía a correr por sin ningún rumbo. Llegó el momento que me sentí perdido en un laberinto de árboles. Corría para un lado y eran árboles, corría para el otro y era lo mismo. Al gritarle a mis amigos nadie respondía, ya no sabía qué más hacer. Todo era atemorizante, pero no tanto como saber que en medio de toda aquella oscuridad estaban escondidas aquellas negras criaturas. No sé cuánto tiempo caminé, tal vez fueron unos cuantos minutos, pero a mi parecer fueron horas en alguna ocasión. Había escuchado que cuando las personas se pierden en su desesperación por encontrar la salida, caminan en círculos. Seguramente eso me estaba pasando. Entonces, dominado por el miedo, caminé lo más recto que me fue posible, escondiéndome de árbol en árbol, mirando bien hacia donde iba, y así tratar de evitar encontrarme con aquellos seres extraños.

19:28 En un golpe de suerte, miré a lo lejos la iluminación de nuestra fogata. Me contuve la emoción porque quería correr hacia allá. Mejor. Caminé despacio, agazapado, mirando que algunas siluetas caminaban por el campamento y no parecían ser mis amigos. Cuando estuve a unos cuantos metros, todo era silencio. Agachándome lo más que podía, me asomé en una de las casas de campaña. Buscando a mis amigos, pero estaba sola como pude. Llegué hasta la otra y la abrí. Ahí estaban mis 3 amigos con caras de espanto.

20:09 Casi me estiraron para adentro y me dijeron que no hiciera ruido. Nos encerramos en la casa de campaña, si se puede decir así, porque protección no podía dar así pasamos esa terrible noche. Escuchando gruñidos, ruidos extraños que preferimos no averiguar quién los hacía nada más amanecido. Juntamos las cosas y agarramos el sendero que nos sacaría del bosque. Esa fue la primera y única vez en que entré en un lugar tan siniestro como ese.

21:03 Fue en los años de los ochentas que me pasó esta historia. Mi nombre es Gonzalo. Recuerdo que esa situación fue durante una excursión por un día que se organizó por parte del maestro de física cuando cursaba el primero de secundaria, el último sábado de septiembre de ese año, a bordo de un camión rentado. Nos dirigimos a las orillas de un cerro muy cercano de un bosque, a un poco más de 1 hora de la ciudad. Íbamos alrededor de 30 alumnos junto con nuestro profesor. A las 10:00 de la mañana ya estábamos en el área descampada, disfrutando del paisaje y del aire libre. El maestro intentaba tenernos bajo vigilancia a todos, pero le resultaba imposible por lo mismo. Algunos nos apartábamos un poco más de lo establecido. En más de una ocasión los compañeros habían gritado que veían a lo lejos ardillas corriendo por todos lados. Todas corrían asustadas rumbo a los árboles, cada quien metido en sus propias cosas, nadie le prestaba atención a lo que los demás decían.

22:23 Yo junto con 2 amigos también nos apartamos. Caminábamos por una vereda que se metía al bosque cuando encontramos unas huellas pequeñas de verdad que eran extrañas. Parecían pisadas humanas, solo que mucho más chicas que el tamaño normal, como si fueran de un recién nacido, quizás un poco menos. Descubrimos que eran muchas y todas se dirigían rumbo al bosque. No salimos de la vereda. Siguiendo esas huellas, de pronto algo frente a nosotros se metió de prisa a un pozo por su tamaño.

23:08 Creímos que era una ardilla. Buscamos unas piedras para tapar el pozo. Al levantarlas salió corriendo un ser extraño. No medía más de 30 cm con sus pies largos, blancos y descalzos. Era él quien seguramente dejaba esas huellas. La verdad es que al verlo así, de repente, por lo menos a mí me hizo dar un salto hacia atrás. Por curiosidad, más que por otra cosa, corrimos detrás de él, pero haciendo movimientos rápidos. Pronto se perdió entre la maleza y ya no lo pudimos encontrar. Nos íbamos a regresar cuando corrió uno más. Un poco más adelante.

23:58 Entonces lo seguimos, pero antes de internarse en el bosque, este también desapareció. No había dudas, aunque nunca había visto una criatura como esa, sabíamos que eran duendes, no sólo por su tamaño, también por su aspecto. Lejos de asustarnos. Nos llenamos de intriga, tenían cuerpos extraños, estaban flacos. Y sus orejas eran como las de los perros. A pesar de tener manos y patas raras, se movían con rapidez. En vez de avisarle al maestro de física que al parecer había duendes, nos propusimos atrapar a uno de estos seres porque seguramente nadie nos creía cuando lo contáramos.

24:46 Además, al verlos correr asustados, sabíamos que serían presa fácil. Volteé a ver a los demás alumnos que se encontraban como a 60 M. Como nadie nos estaba poniendo atención, aprovechamos para meternos en el bosque. Ya para entonces me estaban ganando un poco los nervios, buscando con lo que pudiéramos atrapar. Encontramos un bote y nos pusimos de acuerdo como lo haríamos conforme nos adentrábamos más al bosque, se escuchaban cosas extrañas. Primero voces, después de Risas, todas de niños pequeños, escuchábamos un ruido y volteábamos. Luego se escuchaba.

25:33 Por otra parte, parecía que estaban jugando con nosotros. Quizás el duende nos había llevado al bosque. Lo cierto era que nos habíamos metido en su terreno. De pronto, uno de mis compañeros apuntó hacia unos troncos para decirnos con señas. Que ahí había uno de esos seres caminando despacio lo rodeamos. Esa criatura no se encontraba descuidada con sus pequeños ojos seguía nuestros movimientos, agarramos lo que encontramos cerca, palos y piedras nos acercaría modo suficiente como para atraparlo.

26:16 Nos parecía extraño que no hiciera el intento por escapar. Pensamos muchas cosas, entre ellas que quizá se encontraba herido, por eso no podía caminar o quizás estaba atorado el ser. Sólo nos veía fijamente. Cuando estábamos como a 1 m de él nos detuvimos. Su aspecto era de verdad intimidante, como si fuera un gato bufaba y enseñaba los dientes en señal de defensa. Era evidente que se iba a defender. Sin medir el peligro. Al mismo tiempo nos echamos sobre él, quien fácil nos esquivó. Se movió para un lado y luego para el otro. Estaba a punto de escabullirse entre nuestros pies, pero uno de mis compañeros logró golpearlo.

27:10 Se comenzó a revolcar entre la Tierra y pronto le pusimos el bote encima. Para que no se nos fuera a escapar, le colocamos una piedra pesada. Nos miramos sorprendidos, aún nerviosos. No lo podíamos creer. ¿Por unos momentos nos preguntamos qué haríamos con él? Decidimos avisarle al maestro, mis 2 compañeros se quedaron a cuidarlo y yo fui corriendo por él. Llegué a decirle y obviamente así a la primera no me creyó. Le insistí tantas veces para que me acompañara, que todos los demás se dieron cuenta y se reunieron a nuestro alrededor. Algunos compañeros de clase me ayudaron a convencer al maestro y nos fuimos al bosque.

28:03 Cuando llegamos rodeamos el bote porque todos los demás querían ver. Le he advertido terrorífico que era para que no se fueran a espantar al verlo y les dije que se nos podía echar encima. Algunos de ellos se notaban nerviosos. Quitamos la piedra y uno de mis compañeros levantó el bote de prisa. Para nuestra sorpresa, lo que había debajo de él no era ningún duende. En su lugar había una ardilla. Las burlas de todos y el regaño del maestro no se hicieron esperar. Nosotros ni los escuchamos.

28:46 Vimos atónitos a la ardilla, quién temblaba de miedo. Les pedí que nos ayudaran a buscar al duende, pero todos se comenzaron a retirar. Haciendo un montón de bromas, el maestro nos habló muy serio, que ya nos dejáramos de tonterías. Y nos ordenó que regresáramos junto con ellos, antes de retirarnos, voltee a ver a la ardilla. Pero ya no estaba. Me acordé de aquellas huellas que habíamos visto, pero con las pisadas de todos poco se podía distinguir. Por un tiempo nos dieron carrilla en la escuela y nos decían las ardillas.

29:30 Obviamente, el maestro no volvió a ser otra excursión. Por mi parte, nunca supe a ciencia cierta qué fue lo que sucedió, porque lo que vimos y atrapamos sin duda que era un duende. Tal vez la manera de defenderse de esa extraña criatura fue transformándose para engañarnos, y nosotros caímos en su truco. Ahora, a la edad que tengo, he tenido la intención de regresar a ese lugar. Pasar en vigilia toda la noche y atrapar a ese duende, quien seguramente sigue ahí. Y así quizás demostrarle de alguna manera a todos que no soy un mentiroso.

30:16 Muchas gracias por escuchar mi anécdota. Buenas noches, sin duda, las experiencias ocurridas en el bosque. Son paranormales, inquietantes y aterradoras. ¿Has tenido alguna vivencia en el bosque? ¿Alguna anécdota por contar? Házmelo saber en la caja de comentarios sin más me despido, no sin antes desearles dulces pesadillas. Buenas noches y hasta la próxima.