Jan. 12, 2026

3 Ciclistas que se Encontraron con Algo en la Carretera – Inframundo Relatos

3 Ciclistas que se Encontraron con Algo en la Carretera – Inframundo Relatos
3 Ciclistas que se Encontraron con Algo en la Carretera – Inframundo Relatos
Inframundo Relatos De Terror
3 Ciclistas que se Encontraron con Algo en la Carretera – Inframundo Relatos

🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos

Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.

Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.

🎧 Usa audífonos para una experiencia inmersiva.

Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: ⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠inframundorelatos@gmail.com⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠

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🔎 Temas de este episodio

  • Historias paranormales reales

  • Relatos de terror en México

  • Relatos de carretera

  • Relatos de traileros

  • Brujas reales en México

  • Terror narrado en primera persona

  • Relatos para no dormir

  • Misterio y sucesos inexplicables

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0:00 Ya sea que nos escuches de día haciendo tu desayuno tomándote una rica taza de café en la tarde mientras haces tus actividades, tareas, ejercicio que sé yo o de noche mientras te preparas para ir a dormir o si no puedes hacerlo durante una noche de insomnio, en esta ocasión te contaré. Algunas historias un poco inusuales en este canal. Relatos ocurridos a ciclistas. Espero que sean de tu total agrado sin más. Por el momento, apaga la pequeña luz de tu habitación. Esto es Inframundo.

0:46 Relatos, ojos entre el bosque basado en una anécdota verídica. Buenas noches, Inframundo y a toda la Comunidad. Mi nombre es Francisco, pero ninguno de mis amigos me dice así. Para ellos siempre he sido Pancho y a mí me gusta que me digan de esa manera esta historia que les comparto. Me sucedió ya hace varios años, pero casi no hablo de ella. Porque nunca he escuchado que a alguien más le haya pasado lo mismo que a mí.

1:31 Desde niño me gustó andar en bicicleta. De hecho, ese fue mi primer regalo de Navidad. Andar en bici siempre fue un hobby. Lo hacía todo el tiempo hasta que lo comencé a tomar en serio. Incluso entré a competencias. Como para mí no solo era participar, la verdad que me gustaba ganar. Entonces me preparé. Yo entrenaba solo casi todos los días por cuestión de tiempo y escuela. Siempre rodaba mi bicicleta muy temprano antes de que salieran los candentes rayos del sol. Sólo lo hacía por un poco más de 1 hora y me regresaba muy pocas veces.

2:18 Lo llegue a hacer por la tarde. El tramo que más usaba estaba dentro de un bosque cercano entre la marquesa y coyoacán. Lo conocía muy bien. Siempre me pareció un lugar seguro e incluso a esa hora, de vez en cuando me topaba con otros ciclistas. No se sabía que hubiera ocurrido algún accidente por esa área. Una mañana de viernes salí de mi casa como a las 5:00. Llevaba una luz frontal y una trasera. Todo estaba tranquilo. Al principio sólo era rutina. Poco a poco me fue tragando la oscuridad del bosque. Había pasado tantas veces por ahí que casi pedaleaba por inercia, sin ninguna preocupación, cuando iba llegando a la zona más cerrada del bosque. La rueda delantera empezó a dar brincos extraños, como si la vereda esa mañana tuviera más raíces de lo normal. Disminuí un poco la velocidad, pero nada más. Me pareció raro porque todos los días pasaba por ahí y nunca me había sucedido eso, pero ni siquiera tuve la intención de bajarme de la bicicleta para revisar si era la llanta además. No miraría nada porque todavía estaba muy oscuro. Mejor seguía avanzando.

3:51 Como seguía brincando la llanta. Me di cuenta que habían aventado alguna rama en el camino. Era todo pedalé un poco más. Llegué a una parte donde el camino daba una vuelta. Entonces no sé por qué tuve un mal presentimiento, algo que nunca había sentido. De hecho, ahora sí me detuve. Mire hasta donde la oscuridad me permitía y luego seguí. Ahí fue cuando empecé a notar que a los lados había reflejos. Primero pensé que eran las luces de mi bici rebotando en vidrios o bolsas de plástico que nunca faltan.

4:35 Pero no eran muchos puntos brillantes. Se encontraban a mediana altura y tenían la forma de ojos. Sin dejar de pedalear, los miré bien y para mi preocupación, al parecer sí eran ojos. Me acuerdo que hice un esfuerzo para tratar de distinguir algo. Había algunas siluetas oscuras que poco podía detectar. ¿Se ha preocupado? Volteaba para un lado y para el otro eran demasiados. Todos los ojos estaban quietos, parecía que se movían un poco. Como si de vez en cuando parpadearan.

5:16 Pero las siluetas seguían ocultas. Nada salía de entre los árboles. Algo estaba ahí, pero realmente no sabía lo que era. No parecían humanos, pero tampoco eran animales comunes. No hacían ruido, no se movían como los tejones o los perros, solo abrían los ojos cada vez más. Cualquier cosa que fuera eso se encontraban paradas en sus patas traseras y me observaban. Entonces me comenzó a engañar mi imaginación y llegué a creer que eran extraterrestres o, lo que era peor, horribles demonios.

6:00 En lugar de detenerme a ver que eran esas cosas pedale más fuerte porque podrían ser peligrosas. Recorrí como 1 km sin encontrar ningún ciclista, los ojos seguían apareciendo cada cierto tramo, parecía que nunca se terminarían. Me acuerdo que me aferré bien a los manubrios porque en cualquier descuido me podía caer y entonces sí, no sabía cómo iban a reaccionar esos seres. Además no había nadie cerca para auxiliarme. A veces eran 2 pares, otras hasta 5 los que aparecían a los costados del camino. Unos estaban hasta más altos que yo en el bosque no se escuchaba ni un solo ruido ni un respiro, solo el rodar de mi bicicleta. Después de pedalearme de ahora me detuve. Era tiempo de regresar al detenerme. Como que entré en conciencia, me sentí vulnerable. Cualquier cosa que fueran esas criaturas, si decidían a atacarme, me iría muy mal porque parecía ser toda una manada. Me esperé unos minutos mientras agarraba un poco de aire y así darle rápido a la bicicleta, sin detenerme. Me podía quedar ahí hasta que se

7:31 hiciera de día, pero precisamente dentro de unas horas tendría un examen muy importante en la escuela. Cuando ya me sentí con fuerzas. Mire el oscuro camino y comencé a pedalear despacio. Nada más. Al aparecer los primeros ojos le di más rápido. Con la pequeña luz frontal de mi bicicleta, veía que algunas sombras cruzaban el camino a gran velocidad. Lo único que podía distinguir era el brillo de sus extraños ojos. Eran tantas esas cosas que incluso se estrechaban con la bicicleta.

8:14 Otras llegaron a brincar por encima de mi. Ninguna hacía un sonido en particular para poder identificar lo que eran de vez en cuando. Levantaba la vista para ver cuánto camino me faltaba por recorrer todo. Eran ojos brillantes por todas partes para sentirme todavía más nervioso. Comencé a escuchar que entre toda aquella oscuridad gritaban mi sobrenombre. Pero quienes lo hacían tenían una voz como coneco. Ya se me terminaban las fuerzas, pero no dejaba de darle a la bicicleta porque escuchaba que muchas de esas criaturas corrían detrás de mí al sentir que pasaba por el tramo donde saltaban las llantas delanteras.

9:04 Supe que estaba por salir de ese lugar cuando por fin salí del bosque y llegué al tramo abierto. Estaba amaneciendo, me detuve porque ya no podía más voltee rumbo al bosque, pero ya no se veían esos seres. Aproveché para tomar un poco de agua y luego seguí hasta mi casa. No me atreví a decirle a mis padres lo que me había sucedido, por que me podrían negar el permiso de salir a rodar la bicicleta y la verdad, no pensaba dejar de hacerlo. Solamente a 2 amigos cercanos les conté mi historia y por suerte no me creyeron.

9:49 Entonces decidí no hacerlo nunca más. Al día siguiente no me dejé dominar por el miedo que sentí hacia la oscuridad y al bosque. También me fui por otra ruta poco conocida y hasta hoy nunca he vuelto a rodar mi bicicleta por ese camino donde miré los ojos. Mucho menos yo solo el llanto del Barranco, relatos de ciclistas, buenas noches comunidad.

10:31 Mi nombre es Ramón Aguilar. Quiero compartir esta historia que me pasó cuando era muy joven y me gustaba la actividad deportiva, sobre todo participar en el ciclismo de montaña. Era lo más emocionante para mí. Trabajando duro logré juntar para una buena bicicleta y comprar todo lo necesario para entrar a las competencias. Así, poco a poco me fui involucrando en el ciclismo. No me perdía ninguna oportunidad de competir hasta llegar a la situación que voy a contar. Me sucedió en un maratón de montaña en el ajusco.

11:13 Ya estaba en la recta final. No recuerdo la hora, pero ya iba. Anocheciendo me había retrasado un poco porque tuve que ayudar a otro ciclista con una aparatosa caída. Por eso me tocó rodar solo el último tramo, una curva antes del voladero. Esa curva era famosa, casi no había barrera y el barranco caía más de 30 M. Ahí ya no pasaban coches, pero. El camino se usaba para diferentes competiciones. Ya sabía que tenía que pasar con mucho cuidado por ahí, sobre todo si me agarraba la noche, pero justo cuando me iba acercando a ese tramo empecé a escuchar algo.

12:01 Primero me pareció el maullido fuerte de un gato, pero después lo descarté. Era un llanto como de un bebé. Se escuchaba abajo en el barranco. Le puse más atención hasta ya no tener dudas de eso. También de vez en cuando escuchaba a una mujer. No parecía el grito de ayuda de otro ciclista. Una señora gritaba de manera desesperada. Lo que más me inquietaba era El Niño llorando. Supe que algo tenía que hacer por ellos. Lo extraño era que el llanto era parejo.

12:42 No tenía pausas, sólo seguía igual sin parar. Por ahí no había casas, ni campamentos ni familias en toda esa zona. El resto del camino ya lo conocía. No había forma de que alguien estuviera ahí abajo. Nada más por gusto, mucho menos con un niño pequeño. Supuse que había ocurrido un accidente. Me bajé de la bicicleta y me asomé un poco. El llanto seguía, pero no se veía a nadie. No había una manta o una canasta porque ha sucedido que así abandonan algunos menores a su suerte. Pero ahí no había nada de eso, solo el llanto que no paraba. Ya ni siquiera se escuchaba la mujer. Me acerqué un poco más, casi hasta la orilla. Grite si alguien necesitaba ayuda, pero no obtuve respuesta. No había fuego de alguna fogata ni reflejo de linterna. No había señas de nada.

13:52 Me iba a subir a la bicicleta cuando sentí que alguien me estaba mirando desde abajo, pero por lo oscuro no lograba ver nada. Busqué a ver si aparecía otro ciclista que me ayudara a investigar que había pasado, pero todo estaba en silencio. No se veía ninguna bicicleta a lo lejos. Entonces me iba a retirar y llegando al campamento lo reportaría para que recibieran ayuda profesional. Me detuve porque, de nueva cuenta, la mujer gritó por ayuda. No podía irme y dejarla ahí. Entonces busqué un lugar por donde pudiera bajar, aunque fuera un poco.

14:38 Tal vez desde ahí los pudiera ver para decirles que no se desesperaran, que yo iría por ayuda. Con mucha dificultad fui bajando, lo hice por 10 m, quizás un poco menos. Entonces el llanto del niño se hizo más fuerte. Sabía que estaba por encontrarlo. Cuando me faltaban unos cuantos metros me sentí observado de nuevo y era algo muy fuerte. Lo que sentí volte a ver hacia los árboles. Tal vez ahí se encontraba atorada la mujer que gritaba la busque, le grité lo más fuerte que pude y nada.

15:22 Entonces decidí rescatar al niño. Busqué con mucho cuidado porque ya estaba todo muy oscuro. Había una manta tirada que envolvía algo con cuidado. Fui y la levanté. En ese momento El Niño guardó. Cuando lo tuve en los brazos sentí algo raro. Además no se movía para comprobar que era el lo desenvolví era un bebé. Que tenía los ojos cerrados. De repente los abrió y comenzó a gritar, pero como una persona mayor, supe que era él quien gritaba por ayuda, pero con voz de mujer me quedé trabado al escucharlo.

16:09 No sabía que hacer con él. Solamente lo miraba, pero lo seguía cargando. De pronto soltó unas horribles carcajadas. Por inercia lo azote. Se escuchó cómo cayó pesadamente en la Tierra, dando unas cuantas vueltas. Sentí unos escalofríos horribles y se me engarrotaron las manos y las piernas. Entonces no me pude ni hacer para atrás. Mientras miraba a ese niño, comenzó a gritar Groserías, pero con la voz de un hombre de un momento a otro se sentó. Después comenzó a insultarme de manera directa y por mi nombre supe que eso no era un niño, era el demonio.

16:56 Algo me hizo reaccionar. Ni siquiera recuerdo que comencé a subir al camino donde había dejado mi bicicleta. En mi desesperación, resbalé varias veces mientras el diablo aquel se carcajeaba. Después de algunos intentos logré subir. Ya me había alejado lo suficiente, pero todavía podía escuchar aquella voz que a grito abierto, blasfemaba, volví a montar mi bicicleta. Me dale lo más que pude, pero a mí me parecía que lo hacía en cámara lenta hasta que después de minutos que me parecieron inimaginables, logré llegar a la meta.

17:41 Como pude les conté a los que estaban ahí por lo que había pasado. Para mi sorpresa, en el campamento. Ya varios sabían que eso sucedía en ese barranco y comenzaron a contar historias similares que habían sucedido desde hacía mucho tiempo atrás. Uno dijo que eso pasaba porque hace años se cayó una señora con su bebé por ese voladero. Y que rescataron a la señora, pero el cuerpo del bebé nunca lo encontraron. Había personas que decían que el diablo se lo había llevado como lo buscaron por mucho tiempo, porque la mayoría no creía que el maligno se lo hubiera llevado.

18:27 El diablo se comenzó a aparecer con la apariencia de un niño para que las personas lo encontraran una y otra vez. Dándoles tremendos sustos a hombres y mujeres por este tremendo susto que me llevé por mucho tiempo. Dejé la bicicleta. Ahora sí, la uso, pero sólo en la ciudad y a esa zona del Ajusco. Jamás hasta la fecha he vuelto a ir. Muchas gracias por escucharme. La gárgola del Cerro, basado en una experiencia paranormal, excelente noche, querida Comunidad, mi nombre es evaristo.

19:19 Esto me sucedió un año antes de la gran pandemia, cuando tenía 23 años. En ese tiempo usaba mucho mi bicicleta. De hecho, ya tenía un tiempo que pertenecía a un grupo de ciclistas. Una mañana nos tocó una rodada de entrenamiento de ascenso, lo hacíamos en los cerros entre Valle de Bravo y Amanalco. En esa ocasión íbamos 3 Amigos, Antonio, Elías y yo. El plan era subir hasta la cruz, después de ahí rodar por la cresta que conecta 2 cerros antes de bajar al otro lado. Ya lo habíamos hecho en otras ocasiones.

20:02 De verdad que lo disfrutábamos al máximo a esas horas. El clima era perfecto. El cielo estaba limpio, pero aún no calaban los rayos del sol ni nada de la humedad que había. Íbamos subiendo con calma, pero cada quien concentrado en sus cosas. Las bicicletas siempre se encontraban en muy buen estado para no ocasionar ningún tipo de problemas. Al llegar a la cresta hicimos una pausa, desde ahí se veían los 2 valles. Era una vista maravillosa. Por unos minutos respiramos el aire fresco que sólo se puede respirar en las alturas.

20:43 Mientras descansábamos hablamos un poco de futuras competencias y planes. Así, de pronto mi amigo Antonio levantó la mano para señalar algo que le pareció raro. Entre los 2 cerros donde hay una especie de cañón, un ave extraña pasó volando de lado a lado. Estaba algo retirada de nosotros, bastante diría yo volteamos y todavía la alcanzábamos a ver, era grande, tenía enormes alas, pero no volaba como un pájaro común, lo hacía más lento y se deslizaba en línea recta. No tenía una forma definida, pero medía fácilmente más de 3 M.

21:32 No era un pajero normal, no habría uno con esas dimensiones, al menos no por aquí pensando que podía ser. Seguimos pedaleando. Minutos después volvió a pasar, sólo que ahora lo hizo sobre nosotros. Por suerte nos alertó su enorme sombra. Entonces volteamos hacia arriba y pudimos verla mejor. No tenía un pico como las aves, ni siquiera tenía plumas. Era como un murciélago gigante, seco y viejo. En ese tiempo yo apenas tenía mi primer celular. Entonces no sabíamos nada de criaturas, pero si lo hubiéramos visto en este tiempo pensaría que era algo parecido a una gárgola. Obviamente, ver una criatura así era para reaccionar con sorpresa.

22:26 Elías sacó su celular para grabar porque de verdad que era un animal extraño, pero la cosa esa ya se había alejado demasiado y se había metido entre los árboles. Todavía nos faltaba un buen rato para terminar nuestro recorrido. Entonces tratamos de no perder esa ave de vista porque se alejaba, pero a los pocos segundos volvía de regreso. No sabíamos que intenciones podía tener. Yo siempre había sido muy nervioso y me comencé a preocupar de nueva cuenta. El AVE se nos acerco, nos dio toda la vuelta sin emitir ningún sonido y luego se metió entre los árboles. Yo ya estaba asustado porque parecía que ese animal estaba estudiando nuestros movimientos.

23:21 Esa ave comenzó a hacer círculos sobre nosotros. Como lo hacen los zopilotes con lo que consideran su comida. Entonces sí nos detuvimos, hablamos un poco y decidimos mejor dejar el entrenamiento para otro día y bajar por otra parte que pareciera más segura, porque ese animal ya tenía comportamientos extraños, como si este adivinara nuestros planes, voló hacia ese rumbo y se paró en un árbol grande. Nos quedamos desconcertados. Entonces ya no sabíamos qué hacer. Seguimos pedaleando por el mismo camino. Si nos apurábamos en unos 25 minutos, saldríamos de ahí. De pronto se vino directo a nosotros con actitud amenazante. Le faltaban unos cuantos metros para embestirnos y nos enseñó las garras.

24:21 Era evidente que venía dispuesto a pescar a uno. Tal vez se nos activó nuestro instinto de conservación porque sin pensarlo mucho nos tiramos al suelo. No nos pasó muy cerca, pero sí a unos 3 M por unos segundos nos quedamos tirados entre la Tierra. Sabíamos que nada podíamos hacer para defendernos. Desde ahí miramos que ese animal se metió entre los árboles más altos. Nos levantamos algo golpeados y pedaleamos más rápido, pero era evidente que nunca le íbamos a ganar ni en esfuerzo ni en velocidad.

25:06 Alguien sugirió que 2 de nosotros nos fuéramos de un lado y el otro aparte. Así esa criatura no nos podía seguir a los 3 al mismo tiempo. Pero al final no lo hicimos porque parecía demasiado arriesgado. La extraña criatura está ave murciélago o qué sé yo intentó atacarnos en 2 ocasiones más. Por suerte, no pudo atrapar a ninguno, pero seguía aferrada. La primera vez casi se lleva una bicicleta de un jalón, la aventó como 10 M. La segunda ya no se nos pudo acercar tanto porque nos metimos entre los arbustos más altos y nos escondimos fuera del camino.

25:56 El trayecto era más difícil. Por lo mismo avanzamos más despacio. Estábamos conscientes que corríamos el peligro de perdernos, caer o que se averiara alguna de las bicicletas. Entonces estaríamos en un verdadero problema, pero no había otra solución. Por fuerza nos tuvimos que bajar de las bicicletas. Avanzamos despacio, pero seguro. En ocasiones nos atorábamos con las ramas espinosas o teníamos que rodear un buen tramo. Mientras tanto, mirábamos a esa ave pasar sobre nosotros una y otra vez.

26:41 Nunca nos habíamos visto en una situación de supervivencia. Creo que por eso no sentíamos el cansancio. Se pasaban los minutos y no lográbamos salir de ahí. Tenía el mal presentimiento que nos habíamos desviado mucho de la ruta que llevábamos. Entonces nos detuvimos un momento. Nos dimos cuenta que aquella ave ya no se había visto. Por eso decidimos retomar el camino por más de media hora. Caminamos empujando las bicicletas porque no encontrábamos la vereda. También de vez en cuando volteábamos al cielo con el temor de volver a ver a esa criatura, hasta que por un golpe de suerte, el camino apareció. Entonces volvimos a montar las bicicletas y pedaleamos antes de que se hiciera más tarde.

27:36 Logramos salir antes de que anocheciera. Lo que nos valió fue que nunca nos detuvimos por mucho tiempo y tampoco caímos en verdadera desesperación y a salvo nos despedimos, pero antes nos pusimos de acuerdo de no dar muchos detalles de lo sucedido. Todo lo tomaríamos como una experiencia. Luego cada quien se retiró a su casa. Esa misma noche mi amigo Antonio me mandó un mensaje diciendo que habíamos tenido mucha suerte de salir bien librados del cerro, porque había visto en Internet que una figura muy parecida a la que nos había atacado por la mañana se les había aparecido a algunos leñadores.

28:24 Hacía muchos años también en esa misma línea de cerros, sólo que esa vez contaron lo que vieron. Que cargó a una persona y luego se fue volando sin ningún ruido. Nunca supimos que realmente era ese animal porque nunca más la hemos vuelto a ver a pesar de que seguimos usando ese tramo para entrenar. Eso sí, cada vez que paso por ese lugar me acuerdo del tamaño que tenía esa AVE y el peligro al que estuvimos expuestos. ¿Porque en serio? No era un animal normal, no trato de asustar a nadie, pero esa criatura podría estar escondida por ahí.