đ3 ATERRADORAS HISTORIAS DE MILITARES EN HALLOWEN â INFRAMUNDO RELATOS
đđđ» PrepĂĄrate para escuchar 3 aterradoras historias de terror de militares en Halloween, relatos oscuros y realistas que te pondrĂĄn la piel de gallina.Desde patrullajes en bosques embrujados hasta apariciones en cuarteles olvidados, estas historias te transportarĂĄn a experiencias que muy pocos se atreven a contar.
0:01 ¿No olvides seguirme en mi canal alterno oscuro Inframundo, dónde te narraré las mejores historias de terror frente a Cåmara? A manera de podcast te dejo el enlace para que nos visites en la descripción y en el comentario fijado. Brujas militares en Halloween, muy buenas noches, Inframundo.
0:47 Mi nombre es JosĂ© Miguel. Fui miembro activo del ejĂ©rcito mexicano. Hoy en la actualidad ya he causado baja, pero esta historia me sucediĂł harĂĄ algunos 15 años, tal vez un poco mĂĄs. En ese entonces ya estaba entrado en años, pero aĂșn me encontraba bastante fuerte. No me da pena aceptarlo, nunca tuve un rango alto. Este es mi relato. SucediĂł en un recorrido de reconocimiento, eramos 18 soldados quienes a bordo de 3 unidades avanzĂĄbamos en medio de la oscuridad por las faldas de un cerro, nuestra misiĂłn no era capturar ni abatir a nadie bajo ninguna circunstancia y no podĂamos desobedecer ordenes, aun asĂ, obviamente nos encontrĂĄbamos fuertes y armados.
1:48 Porque uno nunca sabe con lo que se va a topar. ÂżEl terreno era de verdad osco? HabĂa piedras y algunos matorrales que impedĂan el libre paso. Los vehĂculos apenas que habĂan por lo angosto del camino. No sabĂa como explicarlo, pero aĂșn sin estar nublado habĂa lugares que se encontraban mucho mĂĄs oscuros que el resto del monte. Era como andar dentro de la boca de un lobo. De pronto se sintiĂł una tensiĂłn que, por lo menos en el vehĂculo donde yo iba, nos hizo apuntar hacia la profundidad del oscuro monte.
2:29 Metros mĂĄs adelante nos detuvimos porque a lo lejos miramos como bolas de fuego salĂan disparadas para todas direcciones. Nos bajamos de las camionetas, pero la orden fue no dispersarnos. Porque a ciencia cierta no sabĂamos que habĂa sido eso. Se hicieron varias especulaciones. Uno de los elementos, un soldado nacido en el estado de Veracruz, de apellido olarte, comentĂł que es alumbre que habĂamos visto no era otra cosa mĂĄs que un montĂłn de brujas. Algunos rieron por aquel comentario e incluso se persignaron de manera burlona. Otros ni siquiera tomaron en cuenta sus palabras. Yo, en cambio, le preguntĂ© quĂ© tan peligrosas podrĂan ser. El soldado me respondiĂł que mucho, sobre todo por la fecha, que era como me le quedĂ© mirando, me dijo que era 31 de octubre, noche de Halloween.
3:36 Entonces, seguramente a unos cuantos metros de nosotros, esas mujeres tenĂan una reuniĂłn. Nuestro compañero, a pesar de las burlas de los demĂĄs, nos explicĂł que especĂficamente en esa fecha las Brujas negras se reunĂan para invocar y adorar al diablo. Como respuesta, el maligno les daba el poder de transformarse en horribles animales o en bolas de fuego. El sargento primero, quiĂ©n era de los mĂĄs escĂ©pticos de los temas paranormales, sonriendo un poco, ordenĂł que. AvanzĂĄramos a pie, formando un cerco porque tenĂamos que ir a investigar.
4:22 De los 18 que Ă©ramos 14 caminamos por enfrente del monte. Los otros cuatro se quedaron en los vehĂculos. DespuĂ©s de caminar unos 150 m encontramos una cueva muy a lo profundo. Se podĂa notar que habĂa restos de una fogata de hecho. OlĂa a ramas quemadas, la mitad de los elementos se quedaron afuera para evitar ser sorprendidos y los demĂĄs 7 en total. Entramos a investigar. El sargento, quien caminaba por delante, no dejaba de decir que ahorita Ăbamos a sacar a cuĂĄnta bruja encontrĂĄramos, se encendiĂł. Solo una linterna la apuntaron abajo al suelo. Para no darnos a notar tan fĂĄcil, caminamos despacio y con todas las precauciones.
5:19 Poco a poco nos fuimos acercando. Me acuerdo que algunos tosimos un poco porque todo se encontraba lleno de humo. Llegamos al sitio exacto al comprobar que se encontraba vacĂo, se encendieron 3 linternas mĂĄs para revisar con mayor detenimiento todo el lugar al hacerlo. Hubo algunas exclamaciones e incluso alguien soltĂł una mala palabra. En medio de la cueva habĂa cosas extrañas, cabezas de animales, huesos, cabelleras e incluso algunas mĂĄscaras.
6:00 Un dibujo bastante raro trazado en el suelo se encontraba rodeado de veladoras a medio quemar tambiĂ©n. HabĂa aves ya secas y un montĂłn de plumas regadas por todas partes, todas de color negro. Era evidente que ahĂ se acababa de realizar una especie de ritual al fondo de la Cueva. HabĂa por lo menos 8 vestidos tirados en la Tierra poniĂ©ndole atenciĂłn. Se notaba que debajo de ellos algo se movĂa. Con una seña, el sargento dio la orden de revisar que era eso. Alguien comentĂł que por los movimientos que hacĂan podrĂan ser vĂboras.
6:49 Con mucho cuidado, utilizando las ramas, levantaron uno de los vestidos. Algunos nos acercamos a ver porque aquel soldado exclamĂł que no podĂa hacer lo que se encontraba ahĂ debajo. No era una simple serpiente. Eran las tripas de una persona. Lo extraño era que se movĂan e incluso hacĂan sonidos como gruñidos, asĂ como cuando uno tiene mucha hambre debajo de los demĂĄs vestidos se encontrĂł lo mismo. Todas hacĂan esos horribles e inquietantes ruidos, ademĂĄs apestaban a carne podrida.
7:35 Solamente nos miramos sin tener una explicaciĂłn, cuando nada podrĂa ser peor. En un rincĂłn oscuro alguien descubriĂł que habĂa un montĂłn de piernas. Se encendieron otras linternas y fuimos a ver, era verdad por los zapatos que algunas tenĂan. ÂżSe podrĂa saber que pertenecĂan a mujeres? Eran muchas. 7 u 8 pares. ÂżEl sargento asegurĂł que alguien las habĂa ejecutado en ese lugar, pero la pregunta era si fue asĂ, dĂłnde estaba el resto de los cuerpos? AdemĂĄs, no habĂa restos de sangre por ninguna parte. De nuevo hablĂł el soldado o arte, Ă©l, nacido en Veracruz, nos dijo que tanto las tripas como las piernas. Eran de las Brujas.
8:36 Ellas se las quitaban para convertirse en enormes guajolotes o para hacerse mĂĄs ligeras y poder volar, asĂ como las habĂamos visto envueltas en lumbre. La verdad, yo ya me estaba poniendo nervioso. TodavĂa no sabĂamos que hacer cuando entrĂł a la cueva, otro elemento con voz muy seria. Le pidiĂł al sargento que lo acompañara fuera porque habĂan encontrado algo muy raro. El sargento dio la orden para que de una vez saliĂ©ramos todos. Entonces fuimos a ver quĂ© se habĂan encontrado nuestros compañeros. Para nuestra sorpresa, tiradas entre el monte, debajo de algunos vestidos habĂa mĂĄs tripas y mĂĄs piernas e incluso brazos.
9:32 Alguien gritĂł que algunos metros mĂĄs allĂĄ habĂa otros restos 3 o cuatro. El soldado Olarte nos dijo que habĂa aquel arresto donde se reunĂan hasta 20 Brujas y que estas regresarĂan antes del amanecer. Escuchar eso me puso mĂĄs inquieto. Por fin nos dieron la orden de retirarnos, tal vez por los nervios que tenĂa el monte se me hacĂa mĂĄs oscuro de lo comĂșn. Mientras caminĂĄbamos nos Ăbamos encontrando mĂĄs restos. Esos no estaban cuando llegamos. Respiramos aliviados cuando llegamos a los vehĂculos, pero tambiĂ©n por haber salido de ese terrible lugar, intestado de tripas y restos humanos.
10:22 Cuando ya regresĂĄbamos con sorpresa, miramos que las bolas de fuego estaban regresando. CaĂan precisamente ahĂ, alrededor de la cueva. Antes de llegar al cuartel, el sargento nos dio la orden de no decir nada al respecto porque se pondrĂa en tela de juicio nuestra salud mental. AdemĂĄs, su reporte con el alto mando serĂa sin ninguna novedad. Todos estuvimos de acuerdo y aguardamos en secreto. A partir de esa noche aprendĂ que el 31 de octubre, la noche de Brujas, Halloween encierra un terrible misterio.
11:06 Es mucho mĂĄs que una simple celebraciĂłn donde se disfraza la gente y los niños consumen dulces, Buenas noches, comunidad. Esta historia en serio que es increĂble, por eso en su momento nunca la contĂ©. OcurriĂł hace años muy cerca de un pequeño pueblo en el estado de Oaxaca. Mi nombre es Ăscar Carvajal, como miembro del ejĂ©rcito me tocaba auxiliar a la poblaciĂłn en caso de desastre. En una ocasiĂłn que lo hacĂamos, asĂ sucediĂł lo que a continuaciĂłn voy a contar.
11:59 Habiendo amenazas de desborde del rĂo por las torrenciales lluvias que ya llevaban 4 dĂas, se activĂł la alerta DN 3 en la fase de prevenciĂłn. Entonces llegamos a evacuar a la poblaciĂłn. Era un 31 de octubre, casi vĂsperas de DĂa de Muertos. Me acuerdo perfectamente de ese dĂa. Como siempre sucede. Batallamos con gente que se resistĂa a dejar su casa alegando muchas cosas, sobre todo por el valor de sus pocas pertenencias. Otros, los mĂĄs cautos, cargaban hasta con el perro y el gato. Precisamente eso fue lo que me sucediĂł con una viejecita. No se querĂa subir a nuestro vehĂculo si no se llevaba a su perro porque, segĂșn sus propias palabras, era lo Ășnico que tenĂa en la vida.
13:01 Como no habĂa manera de convencerla de lo contrario, le pedĂ santo y seña de su animalito para ir a buscarlo. Aunque estaban por arrancar las unidades, no podĂamos subirla a la fuerza. TomĂ© un lazo grande y me encaminĂ©. Lo Ășnico que me dijo fue que era un perro grande y negro. Fue todo, aunque yo sabĂa que eso no era suficiente para encontrarlo. AĂșn asĂ, tenĂa que ir a buscar. Seguramente andaba por los alrededores buscando algĂșn refugio, caminando sobre grandes charcos de agua. Volteaba para todas partes.
13:44 Necesitaba encontrarlo lo antes posible. No tenĂamos mucho tiempo antes de que se desbordara el rĂo. Ya no se miraba ningĂșn otro soldado caminando por el pueblo. Ya me iba a regresar porque habĂa caminado bastante cuando a lo lejos mirĂ© un perro asĂ, como me habĂa dicho la doña, no lo vi cuidadosamente ni entre detalles. Era un perro grande y negro. A ese animal me lo iba a llevar. ÂżFuera Ă©l de la señora o no? Ya despuĂ©s verĂamos quĂ© hacer con Ă©l. Le chiflĂ© fuerte y el animal volteĂł, se quedĂł parado. MirĂĄndome fijamente, caminĂ© sin dejar de verlo porque le notaba algo raro.
14:33 Era demasiado grande para ser un perro, pero ademĂĄs estaba muy flaco prĂĄcticamente en los huesos. Me le acerquĂ© a escasos metros y Ă©l seguĂa sin moverse. Cuando estuve todavĂa un poco mĂĄs cerca, como a 3 M, se encrespĂł como 2 gatos. Luego me comenzĂł a gruñir de manera extraña y amenazante, solo que su sonido no era como el de cualquier perro. Me iba a acercar un poco mĂĄs, pero en ese momento ese animal me comenzĂł a ladrar. Yo conocĂa algo de perros y ese que tenĂa enfrente era extraño, sobre todo de sus ojos. Los tenĂa totalmente rojos como chispas de lumbre. TambiĂ©n me llamĂł la atenciĂłn que de su hocico le brotaba una baba interminable.
15:31 Cada vez lo miraba mĂĄs decidido a echarseme encima. Me di cuenta que no se movĂa porque se encontraba atorado entre unas ramas. Quise rodearlo para ponerle lazo. Entonces el animal reaccionĂł con los movimientos que hizo. Pronto se mirĂł liberado. Al verse suelto, dio unos pasos hacia mĂ. PreparĂ© el lazo para atraparlo. Lo iba a intentar cuando el perro ese se puso en 2 patas, prĂĄcticamente voltee hacia arriba porque estaba de mi tamaño.
16:12 Si no, es que un poco mĂĄs alto. Pero eso no fue lo mĂĄs extraño. Lo que me sorprendiĂł fue que hiciera el intento de pronunciar palabras, balbuceo varias veces. Era evidente que algo me querĂa decir. Eso me llenĂł de escalofrĂos. La mirada paralizante que tenĂa cada vez se hacĂa mĂĄs pesada. Me miraba como si tratara de adivinar mis pensamientos. La verdad, me sorprendĂ mucho porque ese animal comenzĂł a tener comportamientos de humano. AsĂ, erguido como estaba, dio unos pasos mĂĄs hacia adelante. Luego, ante mis ojos, cayĂł de lleno, aventando agua por todas partes.
17:00 Luego se empezĂł a transformar. Yo lo Ășnico que hacĂa era verlo. El animal comenzĂł a revolcarse en la Tierra, hecha ya lodo, por tanta agua que habĂa se construccionaba de formas imposibles hasta que de pronto ese perro habĂa desaparecido en su lugar. Dentro de aquel gran charco de agua revuelta habĂa un hombre de aspecto duro y siniestro. SeguĂa teniendo los mismos ojos rojos. Quienes me miraban amenazantes sin quitarles, sufrĂa mirada. Ese hombre poco a poco se levantĂł siendo soldado.
17:43 Tengo el instinto de reaccionar sacando mi arma e incluso de disparar sin pensarlo, pero en esa ocasiĂłn algo me tenĂa dominado. Tal vez era el miedo a lo desconocido. En ese momento comenzĂł a llover bastante fuerte. Eso harĂa que se desbordara el rĂo. Entonces fui retrocediendo con mucho cuidado, tratando de no alterar a ese señor que no me podĂa imaginar lo que era. Lo hice, pero sin perderlo de vista me apurĂ© porque ya no habĂa mĂĄs tiempo. TenĂa que salir de ahĂ. TodavĂa seguĂa caminando hacia atrĂĄs. Cuando alguien me gritĂł pronunciando mi rango, voltea a ver.
18:29 Era otro militar quien cargaba un perrito negro entre sus brazos. Seguramente ese era el de aquella señora. Solo fueron unos cuantos segundos los que desviĂ© la mirada, pero estos bastaron para que al regresar la vista, aquel hombre ya se hubiera desaparecido. TodavĂa lo busquĂ© por unos segundos. Ya no estaba. EstĂĄ de mĂĄs decir que logramos salir de ahĂ con todas las personas del pueblo. Esta fue una extraña experiencia que hasta la fecha no logrĂł olvidar. Apenas hace unos meses me atrevĂ a contarla.
19:12 Los que me escucharon estuvieron de acuerdo en que lo que vi ese dĂa fue un brujo nahual. TambiĂ©n ellos me comentaron de mandar mi historia a este canal. Al principio lo dudĂ© un poco, pero al final lo hice. Cada vez que se acerca el 31 de octubre me llegan todos esos recuerdos. Ahora soy de esas personas que aseguran que las cosas paranormales sĂ existen. Y le digo a toda la Comunidad, los nahuales son reales. Vi al diablo en Halloween, relato de militares. ÂżHola, quĂ© tal?
20:02 Muy buenas noches a toda la Comunidad. Inframundo, para principios del año 2007 ya pertenecĂa a la marina Armada de MĂ©xico. TenĂa como 28 años de edad. Tiempo atrĂĄs me habĂa enlistado en el ejĂ©rcito por las constantes discusiones que tenĂa con mi papĂĄ. Esto hasta ahora lo comprendo, era causa de mi mal comportamiento, pero yo no lo veĂa asĂ. Y es que sin escuchar razones habĂa dejado la escuela y me la vivĂa en la calle, fumando cuanta cosa me ofrecĂan, tomando con los amigos, buscando pelear con cualquiera. Eso, obviamente, no le gustaba mis papĂĄs.
20:46 Poco a poco se fue pasando el tiempo. Entrar como militar habĂa sido la mejor opciĂłn porque habĂa cambiado mi vida para bien. Era octubre de ese 2007. Meses atrĂĄs habĂa iniciado la guerra contra el crimen organizado y el cartel que intentaba adueñarse de la ciudad circulaba con gran descaro. Por donde le diera la gana, aĂșn andando en convoy, recorrer las calles de mi Colonia era andar como a salto de manta, porque no sabĂamos quiĂ©n era el enemigo, habĂa niños entre 8 o 9 años trabajando como halcones, muy al pendiente de nuestros movimientos.
21:34 No se me olvida ese 31 de octubre, la noche de Halloween. Eso volvĂa mĂĄs peligrosa la situaciĂłn, porque habĂa mucha gente disfrazada y de eso se valĂan muchos para delinquir e incluso se presentaba para que pudiĂ©ramos ser vĂctimas de una emboscada. Por lo mismo, esa noche llevĂĄbamos precauciĂłn extrema. SerĂan como las 8:00 de la noche, apenas comenzaba a oscurecer. Cuando en la mayorĂa de las calles se llenaron de gente, literalmente abrimos mĂĄs los ojos, porque los disfrazados no eran solo niños con sus padres, habĂa jĂłvenes y personas adultas deambulando por todas partes, circulĂĄbamos asĂ, en medio de Brujas, fantasmas y demonios, habĂa gente sin brazos o sin cabeza. TambiĂ©n infinidad de macabros payasos. Muchos nos ignoraban al pasar, otros se nos quedaban viendo de inquietante manera.
22:41 Me acuerdo que al dar la vuelta en una esquina escuchamos el sonido inconfundible de un radio. El problema era que sĂłlo habĂa un montĂłn de niños portando mĂĄscaras con temĂĄtica de terror. Al vernos se sorprendieron quien la tuviera escondiĂł la gabacha, asĂ como le dicen ellos. Y se nos quedaron mirando, tal vez serĂan unos 9 niños, se detuvieron las unidades y antes de que pudiĂ©ramos bajarnos, los muchachitos corrieron para todas partes, nos dimos cuenta que eran halcones y que por lo menos habĂa 2 radios, porque comenzaron a usarlos dando la alerta seguramente Asus comandantes. No supe cuĂĄntos de mis compañeros corrieron detrĂĄs de ellos porque yo me enfoquĂ© en tratar de alcanzar a un muchachito que traĂa puesto una mĂĄscara bastante fea de un diablo.
23:42 Lo reconozco, era bastante rĂĄpido para correr, pero yo hacĂa mi mejor esfuerzo. Ăl era uno de los que tenĂa un radio. Lo perseguĂa hasta dentro de una casa abandonada donde se metiĂł de prisa. Por suerte yo siempre cargaba una pequeña linterna que en algo me ayudarĂa para encontrar a ese niño disfrazado, quien seguramente se habĂa escondido en algĂșn rincĂłn oscuro. La casa era un lugar grande de 2 plantas con terreno al frente y se veĂa que habĂa un gran patio atrĂĄs, pero primero tenĂa que buscar a ese niño adentro. AdemĂĄs, estaba seguro que ahĂ se encontraba oculto entre la oscuridad tan tensa que habĂa alusando de un lado al otro a travĂ©s de lo que parecĂa ser la sala. Iba a caminar por un pasillo.
24:44 Cuando escuchĂ© claramente que pasĂł ese niño corriendo detrĂĄs de mĂ, pronto alucĂ©, pero no alcancĂ© a verlo asĂ. Me quedĂ© unos segundos. Luego lo volvĂ a escuchar. Esta vez iba subiendo las escaleras a toda prisa, a manera de burla. Se reĂa como si todo aquello fuera tan solo un juego por escucharlo. Ahora con mĂĄs ganas, lo querĂa atrapar. SubĂ despacio al segundo piso. Esto nunca he sabido cĂłmo explicarlo. AhĂ habĂa algo raro. SentĂa la presencia de alguien, pero no de un humano, ademĂĄs.
25:26 OlĂa muy feo. No podrĂa decir que era azufre porque nunca lo habĂa olido. Ese olor tampoco era de animal muerto. HabĂa algo asqueroso ahĂ, pero no lograba identificar lo que era. De pronto, frente a mĂ volviĂł a pasar ese niño de cuarto a cuarto. Como solo mirĂ© su silueta, me pareciĂł que en realidad era el diablo con cola y cuernos. Lo seguĂ buscando, sabĂa que estaba pasando demasiado tiempo, por eso pensĂ© en Regresarme, pero cuando lo iba a hacer lo escuchĂ© reĂr en 1/4 muy junto a mĂ.
26:09 EntrĂ© deprisa. ComencĂ© a luzar por todas partes, porque yo sabĂa que ahĂ estaba, pero por alguna razĂłn no lograba verlo. De pronto lo escuchĂ© que se iba corriendo. Para mi sorpresa me parecĂa como si lo hiciera sobre las paredes. SalĂ del cuarto y aquel sonido que habĂa tanto de sus pasos como el de su risa, retumbaban por varias partes de la casa, sĂłlo que al mismo tiempo se habĂan metido mĂĄs niños o este se habĂa multiplicado. Por Primera Vez se me vino la idea de que se trataba de algo paranormal. No le encontraba otra explicaciĂłn. Entonces decidĂ bajar las escaleras. Yo solo me decĂa una y otra vez que no era por miedo. Tal vez irĂa a la mitad.
27:05 Cuando me hablaron por mi nombre, me detuve. LevantĂ© mi arma y volteĂ©. ApuntĂ© para todos lados, pero no habĂa nadie con una voz bastante tĂ©trica que salĂa de en medio de toda aquella oscuridad. Alguien me preguntĂł si ya no querĂa ir con Ă©l. Fue como un chispazo en cuestiĂłn de segundo. RecordĂ© todas las veces que les gritĂ© a mis padres que ya querĂa que me llevara el diablo. Les dije 1000 veces que estarĂa mejor con el demonio que con ellos. Aquella voz me preguntĂł varias veces que si en ese momento estaba dispuesto a irme con Ă©l.
27:50 Yo era militar. Y siendo sincero, era valiente. Sin embargo, no podĂa dejar de sentir infinidad de escalofrĂos porque sabĂa quiĂ©n era el que me estaba hablando. Confieso que ya estaba siendo invadido por el miedo. Como pude, tratando de no escucharlo, bajĂ© a la primera planta. No volteĂ© a ningĂșn lado. SalĂ de esa casa abandonada lo mĂĄs pronto que pude y me reincorporĂ© a mi unidad, donde ya me esperaban. Tampoco mis compañeros detuvieron a nadie. No dije nada, pero toda la noche, por toda la ciudad vi a ese diablo correr, a esconderse. Cuando pasĂĄbamos hasta parecĂa que nos estaba siguiendo como nadie comentaba nada.
28:43 Supuse que yo solo era el que lo veĂa todavĂa antes del amanecer. Muy dentro de mĂ escuchaba aquella tenebrosa voz pidiĂ©ndome que me fuera con Ă©l, aunque me quedĂ© con el miedo de que cada 31 de octubre se me fuera a aparecer ese diablo. Eso no sucediĂł, pero cada vez que llega el Halloween y me toca recorrer las calles. Se me viene aquella imagen a la mente y me hace temblar. Muchas gracias por contar mi historia. Buenas noches y feliz Halloween, querida comunidad. Espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mĂ pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar. Por favor, no olviden dejarme sus comentarios. Esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido. Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco mĂĄs. Si el video les gustĂł, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos.
29:58 Esto nos ayuda a llegar a mĂĄs personas y que la Comunidad siga creciendo. Un abrazo muy fuerte. Nos vemos en una prĂłxima entrega. Esto fue Inframundo, relatos.
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