14 HISTORIAS de TERROR de TRAILEROS en CARRETERA - INFRAMUNDO RELATOS
Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
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🔎 Temas de este episodio
Historias paranormales reales
Relatos de terror en México
Relatos de carretera
Relatos de traileros
Brujas reales en México
Terror narrado en primera persona
Relatos para no dormir
Misterio y sucesos inexplicables
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0:11 Saludos a todos, me llamo Óscar Ceballos, soy trailero, ya tengo mis buenos años recorriendo las carreteras de este país, México, como a muchos de mis colegas, he tenido mis buenos y malos momentos por estos caminos, uno de ellos ha sido 2 asaltos. Afortunadamente sólo fueron el susto que me dieron esos patanes, aunque muchos de los camioneros no cuentan sus experiencias con apariciones de algún fantasma en la carretera, encuentros con alguna bruja o nahual. Yo tuve una en el año 2012 y esta experiencia se las cuento a mis nietos cuando alguno de ellos llega a viajar conmigo.
1:00 ¿Siempre me preguntan dónde lo viste? Había pasado la noche en Mexicali y eran alrededor de las 7:00 de la mañana cuando inicié nuevamente mi viaje, llevaba una carga a la ciudad de Tecate, así que disfrutaría mi recorrido, ya que es una de las carreteras de mi país, que hasta el día de hoy sigo disfrutando del paisaje, el cual muestra ya sea de subida o de bajada. Esa mañana el clima era agradable, a pesar de que el aire estaba helado y lo resentí más cuando llegue a centinela el retén militar.
1:42 Me detuve donde me indicaron apagando el motor. Había pocos vehículos, pero ni un solo autobús, algo raro para esa hora de la mañana. Mientras esperaba, miraba hacia los costados. Como suelo hacerlo sin buscar nada en particular, observando a los viajantes y a los militares hacer su trabajo y disfrutar mi tarro con café. Cuando terminaron de revisar mi tráiler me dirigí a él y miré a un niño. Güerito no mayor de 10 años, vestía un short de mezclilla, una playera anaranjada demasiado delgada para el frío que hacía. Lo extraño es que no temblaba en lo absoluto. Sólo giraba su cabeza de un lado a otro, como si buscara a algo o a alguien.
2:34 Para serles honesto, no me preocupé mucho, pues pensé que era hijo de algún soldado o de alguna familia que esperaba turno, pero no había adultos cerca del pequeño y los pocos que estaban no le prestaban atención. Era como si no lo vieran, como si no existiera. Para ellos lo observe un momento más y su piel era clara. Su cabello ondulado y rubio caía justo sobre la frente. No parecía perdido ni confundido, demasiado sereno en su actitud, en sus movimientos. Y entonces me cayó el 20.
3:14 El militar me repitió que podía irme y me subí al Tráiler. Si me quedaba unos minutos más, me retendría pensando que ocultaba algo, así que comencé a manejar despacio para salir de ahí. Pero la imagen tierna del niño siguió en mi mente mientras ganaba altura en los primeros tramos de la rumorosa. ¿Me pregunte qué le habría pasado, quizás un accidente o lo habrían dejado allí? Pero cuando me pregunté por cuánto tiempo llevaba pareciéndose en la sentinela y por qué nadie lo notaba. El ascenso lo hice despacio. Me tomé mi tiempo ya estando más arriba, en los tramos en los que podía acelerar.
4:03 Entonces me encarrizaría rumbo a tecate. Al doblar una curva amplia, un auto me rebasó. Era un centra blanco con vidrios traseros ligeramente polarizados al pasarme alcance a ver el interior. Y ahí estaba El Niño, sentado en el asiento trasero, mirando por el parabrisas, como disfrutando del viaje. La verdad, me dió un poco de miedo que ese niño fuera a ocasionar un accidente a la persona que iba manejando el vehículo, ya saben. Seres malignos toman la apariencia de niños y ocasionan desgracias, pero también pensé que a lo mejor era un angelito. Cuidando a esa persona.
4:52 Quise pensar en lo último y no en lo primero. Me di cuenta que él miraba directamente como si supiera que yo podía verlo. No sentí miedo y lo vi directo Asus ojos azules. Alzó su manita y la amo violentamente. Despidiéndose su boca se curvó en una sonrisa suave, como quien agradece. Por fin alguien que lo notara. No soy un viejo sentimental, pero la neta que me dieron ganas de llorar. El automóvil aceleró y los vi perderse entre las curvas de la carretera. Yo seguí conduciendo con las manos más firmes sobre mi volante.
5:37 Aunque me costó recuperar el ritmo de la velocidad del tráiler. Pero más adelante el mismo auto se detuvo en uno de los miradores donde a veces paran los turistas o los conductores cansados. No parecía una emergencia, simplemente estaba disfrutando del panorama. No sé que me hizo estacionarme fingiendo que necesitaba revisar algo en la unidad. La pareja del vehículo eran 2 jóvenes, quizá recién casados, o una ruta a algún viaje corto. Ella se estiraba, él fumaba un cigarro y tomaba fotografías. Esperé unos minutos, luego me acerqué con calma, intercambié un saludo y fue cuando el joven me pidió de favor que les tomara una fotografía.
6:31 Lo hice sin pensarlo y antes de retirarme pasé a un lado del auto y mire, el asiento trasero estaba vacío, sin rastro de que alguien se hubiera sentado ahí. Regresé al tráiler, me Subí y seguí mi camino. He pasado muchas veces por el centinela y el mirador. No he vuelto a ver aquel niño, pero la verdad es que. Si se me volviera a aparecer, lo volvería a saludar. Antes de despedirme, les mando saludos a toda la raza cachanilla, saludos y buenas tardes para todos.
7:21 Soy Nelson Rivera, tengo 54 años y 30 siendo chofer de Tráiler. Comencé en el negocio de mi padre. Él tiene una empresa de construcción aquí en Oklahoma, Estados Unidos. Mi familia radica en este país desde 1915. Mi abuelo era del estado de Chiapas, pero con la revuelta de la Revolución mexicana tuvo que huir prácticamente de su Tierra, pues muchos aprovecharon en robar, saquear y quedarse en las haciendas. A mi abuelo le sucedió eso. Fue aquí donde con el tiempo y su perseverancia tenemos nuestro patrimonio.
8:06 Mi hermano mayor fue el que expandió la empresa, lo cual se lo agradecemos. Y fue a finales de 1999 que me sucedió lo que les voy a compartir. Para ese tiempo se hablaba del fin del mundo, esto en el año 2000. Era diciembre y el chofer del Tráiler no quiso hacer el viaje para llevar material que necesitaría para la reparación de unos condominios. Mi padre ya había quedado con el contratista para que el material que se iba a ocupar. Ya estuviera en el lugar para no perder tiempo en las idas de dejar lo que se necesitaría.
8:47 Era un viaje de 2 horas y por más que intentaron que fuera a dejar el material y luego regresarse, no quiso y le dejó las llaves en el escritorio a mi padre. El hombre hablaba de que él tenía que estar con su familia, pues la Tierra llegaría su fin, pero bueno. Como dijo mi padre, todos pueden tener su mente en donde quisieran, pero ese hombre estaba enfermo de miedo y su gestión para no perder el contrato. Mi padre me pidió que lo llevara y James iría en la camioneta para regresarnos, pues sólo nos recibirían el material, pero la descarga sería hasta el mes de enero.
9:31 No faltaba mucho, pues en 2 días sería Navidad. Salimos alrededor de las 3:00 de la tarde. Ya que no estaba listo el material que transportaría, James se enfiló detrás del camión a unos 3 m de distancia del Tráiler. Todo parecía tranquilo. En la carretera todo estaba despejado, pensando en que cuando regresara me esperaba una deliciosa cena con mi familia. Pero algo extraño sucedió a mitad del camino. Sentía que para mí era una entrega sencilla, sin complicaciones. James manejaba una camioneta pequeña con herramientas, era nuevo en la empresa.
10:16 Mi padre lo contrató diciendo que era un buen tipo, serio y trabajador. Antes de salir esa tarde, brevemente intercambiamos algunos comentarios sobre la ruta y la entrega. Nada fuera de lo común. Tomamos la interestatal y el tráfico era tranquilo. El cielo limpio, sin nubes, condujimos durante 1 hora, tal vez un poco más. Cuando algo inusual sucedió. Al principio fue un zumbido bajo pero creciente, como si viniera de todas partes al mismo tiempo. No se parecía a ningún ruido de motor ni a interferencia. Era más como una vibración que se metía en la cabina y se volvía un zumbido, frené un poco pensando que algo andaba mal con el tráiler, pero los indicadores estaban normales. La radio de pronto comenzó a sonar con estática y entonces, sin previo aviso, una luz blanca nos envolvió. No eran relámpagos ni faros de otros vehículos. La luz era segadora y lo último que recuerdo con claridad fue esa luminosidad total.
11:37 Ni siquiera cerré los ojos, simplemente dejo de haber carretera, dejo de haber sonido, no había nada alrededor, ni siquiera carretera. Desperté en el mismo asiento del camión y el sol ya estaba en la misma posición. Mi cabeza me daba vueltas, sentía náuseas. Además, sentía como si hubiera dormido con los ojos abiertos por días. Miré alrededor confundido, notando que el motor estaba apagado, aunque no recordaba haberlo hecho. A unos metros, la camioneta de James estaba estacionada como si nada bajé, casi me voy de bruces. Estaba mareado.
12:26 Y como pude, fui hacia él. James estaba sentado en la camioneta con la mirada hacia la nada me vio, pero parecía no reconocerme. El reloj de mi teléfono marcaba diciembre, la misma hora en que habíamos salido de Oklahoma. Nos encontrábamos bien y comenzamos a manejar hasta el lugar donde dejaríamos el material. Lo extraño era el paisaje, muy diferente a un mes de diciembre. Cuando llegamos todos nos veían como si James y yo fuéramos unos fantasmas. Unas apariciones nos retuvieron en el sitio, dijeron que habíamos desaparecido por 3 meses, pero para nosotros apenas habían transcurrido apenas unas horas. Intentamos convencerlos de que era un error. Pero cuando llegaron mis padres entendí que en verdad estuvimos ausentes, sin que James y yo supiéramos. James y yo teníamos desde llamadas y mensajes perdidos. Las llamadas sin responder correos acumulados en las noticias.
13:40 Hablaron de nuestra desaparición. Nos habían buscado por todo lo largo de la carretera. Mis padres nos habían reportado como extraviados. 3 meses completos, algo al que nos había borrado del mapa. Yo intenté volver a la rutina, aferrarme a la idea de que había sido algún tipo de problema psicológico. Quizás una alucinación. Buscaba en mi cabeza cualquier cosa que pudiera tener una explicación a lo sucedido, pero tenía sueños de lo más extraños. Siempre esa luz que me secaba por completo. No puedo decir que eso fue una abducción, pero yo no vi ninguna nave, como lo han comentado aquellas personas que han sido llevadas a otros sitios y que ven a extraños seres. Quizás James fue el que más dañado salió de todo esto. Él hablaba de seres que estaban en cada momento junto a él. Hablaba de cosas raras que nadie entendíamos. Mi hermano decía que miraba mucho hacia el cielo, como si estuviera esperando algo repentinamente. James desapareció, pero esta vez fue para siempre, porque hasta el día de hoy no hemos vuelto a saber nada de él. Tal vez de nueva cuenta lo abdujeron y no le regresara nunca.
15:11 Te agradezco por el espacio para contar mi experiencia. Saludos a todos desde sirio, Oklahoma, me llamo Julio Ortega y tengo más de 10 años siendo trailero, gracias a este trabajo he conocido varios Estados, quiero comentarles qué prefiero manejar de día, aunque hay lugares en que el calor se vuelve insoportable. Ya no lo hago de noche porque se ven cosas que están más allá de nuestro entendimiento. Mejor me apresuro y llego a un sitio concurrido, un parqueadero de camiones, alguna gasolinera, en fin, donde me llegue la noche mejor y me quedo a descansar y ya temprano, con la luz del día, retomo mi camino.
16:15 No soy de andar contando mis historias. Menos si se trata de un aparecido que me salga de repente en la carretera, y esto fue justamente lo que me sucedió hace alrededor de unos años. En 2016, para ser más exacto, salí de Tepic, Nayarit, al estado de Baja California. La sola idea me emocionó, pues no había viajado a ese Estado y el conocer la rumorosa. Era uno de mis deseos desde que comencé a manejar mi trailer. La encomienda era dejar parte de la carga en Mexicali y la otra en tecate.
16:55 Llegué a buenas horas para que me descargaran. En la primera ciudad estuve conversando un buen tiempo con el encargado. Le conté que era la primera vez que viajaba este lado del país y que terminando de descargarme el tráiler me iría a Decate. Me dijo que ya era tarde y que mejor cruzara por la rumorosa de día y no a esa hora tan tarde, ya que estaba por oscurecer y que esa montaña no era para primerizos como yo. Pues ahí las curvas son muy traicioneras y se han pasado muchas desgracias hasta con los más experimentados que la cruzaban todos los días.
17:43 Pero puse oídos sordos al Consejo del señor y cuando me terminaron de cargar me encaminé para comenzar a subirla con los últimos rayos del sol. Este ya estaba muy abajo. Y aunque me daba tiempo de pasar antes de que cayera la noche, al llegar a la parte más alta, justo donde el viento sopla con más fuerza. Y fue en ese punto que sentí que el camión se hacía más pesado, iba manejando despacio. Fue entonces cuando empecé a notar figuras a los lados del camino. No parecían animales, pero tampoco parecían personas. Parecían arrastrarse entre las sombras como intentando salir de ahí se quedaban inmóviles.
18:34 Tampoco intentaban pedir ayuda o un aventón. A medida que me acercaba, parecían más siluetas de lo que una vez fueron personas. Me costaba seguir por el camino porque cada tanto mi vista se desviaba hacia ellas y el estómago se me apretaba como si no tuviera aliento en él. Pero así como salieron, nuevamente se arrastraron hacia las rocas. No sé con certeza hacia donde fueron, pero lo que sí les digo es que sentí mucho miedo, como si la muerte me hubiese tocado y el frío no se me quitaba.
19:16 Tuve miedo de caer a esa gran altura y que yo fuera una estadística más de los traileros que pierden la vida en la rumorosa. Poco a poco me fui tranquilizando, pero un colega pasó a mi lado tocando el claxon como saludo o para que tuviera más precaución, pues sentía que mi tráiler se iba orillando como si algo lo calara. Así que no me quedó de otra que detenerme en uno de los tantos descansos que haya en la montaña. No sé cuánto tiempo estuve ahí. Y comencé mi marcha cuando ya sentía mi cuerpo con la temperatura del calor corporal.
20:00 Ya había oscurecido cuando llegué a la ciudad de Tecate y el Guardia me dijo que me descargarían por la mañana, lo cual agradecí inmensamente. Me dio una taza de café negro y cuando lo hizo me dijo que le contará lo que me había ocurrido, pero yo me mantuve callado. Don Mateo me dijo que mejor se lo contara a alguien que comprendía lo que los camioneros pasaban cuando los espantaban en esos tramos de la rumorosa. Con voz temblorosa le conté lo que había visto. Él la dio su cabeza y me dijo que los muertos nunca quieren estar solos.
20:42 Siempre quieren compañía de día o de noche. La rumorosa siempre está a la espera. De que alguien le toque quedar entre sus rocas y los embulle sin querer dejarlos ir. Lo que vi aquella noche es lo que te arrastra a la muerte. Es común para aquellos que quizás ya se les llegó su hora o que se muestra para que tengas en cuenta que en cualquier momento tu tiempo en esta vida ha terminado o a determinar. Me recomendó descansar para que por la mañana estuviera más centrado para bajar la rumorosa, pues ese lado de la montaña era más peligroso.
21:26 Cuesta abajo, las curvas te jalan y entonces ahí terminaría mi historia. Ya serían las 10:00 de la mañana. Cuando me terminaron de descargar, me despedí del guardia y le dije que esa no sería la única vez en la que subiría. Pues no me sugestionaría por las historias paranormales que se cuentan de ella. No le dije que me había prometido de que yo no sería parte de esos fantasmas que deambulaban por ahí. Cuando empecé a descender me di cuenta que el panorama es muy distinto por las noches. Las mismas rocas toman otras formas, pero de día te muestran lo bello que es la montaña. Pero también algunos tráiler y pequeños vehículos que han quedado en el fondo y que no han sacado el guardia. Me dijo que aquello parecía un cementerio de autos, pero poco a poco los fueron sacando algunos ya oxidados. Se volvieron parte del paisaje y me pregunté si a ellos también los habían arrastrado cuando la muerte se hace presente. Hasta el día de hoy sigo viajando y he pasado por la rumorosa en varias ocasiones.
22:42 Lo hago de día y mejor así porque de noche ni les cuento. buenos días Alejandro y a toda la comunidad de Inframundo me presento. Mi nombre es Ramiro Solís. He sido camionero por alrededor de 27 años, exportó. ¿Frutas o verduras? Mi hermano Juan Carlos es el dueño del negocio, tiene huertas de mangos, cítricos y parcelas con verduras. Nos va bien gracias a Dios.
23:25 Somos del Estado de Sinaloa, en México. Y por medio del espacio que le das a los suscriptores del Canal, quiero contarles una experiencia que tuve en el año 2016. Mi hermano ese año me había pedido que fuera al estado de Chihuahua, pues ahí se cosechan manzanas. Para Juan Carlos son las mejores manzanas. Lo que les voy a contar. Me sucedió cuando regresaba con el camión cargado de fruta. El día había transcurrido entre carga, papeles y esperas, como suele suceder cuando uno trabaja moviendo frutas entre Estados.
24:06 Mientras terminaba de cargar el camión, me puse a conversar con la gente del lugar. Me previnieron de no pasar por el camino de la arboleda hasta muy tarde, ya que por ese camino espantan. Yo no creía en fantasmas ni esas cosas, así que sólo sonreía a lo que me estaban contando. Pero como saben muchos, hacemos caso omiso a las advertencias que nos hacen, aunque sean cosas de espantos. Me dijeron que ese camino estaba ahí desde antes de que se formara el pueblo que hace muchos años, cuando los revolucionarios recorrían la Sierra.
24:50 Ahí colgaban a los que huían del Gobierno que hasta el general Villa colgó. A aquellos traidores. Decían que no todos los que cruzan por ahí ven lo que hay, que solo algunos tienen esa suerte. Salí de la huerta al atardecer. Ya conocía ese tramo, lo había recorrido más de una vez, pero nunca de noche. Apenas la carga estuvo asegurada. Tomé rumbo a Sinaloa, calculaba llegar al amanecer. Si todo salía bien. He manejado en caminos peores y si me dieran un peso por cada vez que alguien me cuenta algo así ya hubiera comprado mi propio tráiler.
25:37 Pero esa noche aprendí que hay que saber que las historias de terror también son verídicas. Los faros del tráiler Iluminaron que faltaba poco para llegar a la arboleda y tuve que reducir la velocidad, ya que algunos de los árboles rozan la cabina de los camiones. La luz bajaba entre los árboles tiñendo el camino con un tono dorado que se iba volviendo gris. La Tierra estaba seca y el polvo flotaba en el aire al paso de las llantas. Bajé un poco más la velocidad, no por miedo, sino porque el camino era angosto y con raíces que sobresalían en partes.
26:26 A los pocos minutos las ramas de los árboles apenas se movían como si algo las sujetara, y fue entonces que los VI. Estaban quietos a un lado en el camino, no en grupo, sino esparcidos. Algunos a la mitad o en medio del sendero, no eran muchos al principio, quizás 3 o cuatro parecían hombres delgados, con la ropa desgastada y el rostro inclinado hacia el suelo, algunos vestidos de manera de campesinos, quienes estaban descalzos, otros con trajes que demostraban que habían sido hacendados.
27:10 Uno tenía una soga alrededor del cuello. Otra colgaba de un árbol cercano. Pasaba despacio. No me atrevía a tocarlos con el tráiler. Tuve miedo de golpear alguno de esos cuerpos, apenas moviendo el volante para no rozarlos con cada metro que avanzaba. Aparecían más algunos sobre el camino, otros entre los árboles. Esos hombres fueron colgados por desertores. Por traicionar a los suyos, por huir. Aunque la historia los marco de manera diferente. Y en un momento pasé junto a uno que estaba más cerca del camino que los demás.
27:56 Llevaba una camisa blanca manchada de Tierra, su rostro, los ojos vacíos, sin luz, pero fijos en algo se me hizo eterno ese tramo del camino. Mis manos temblaban sobre el volante y rogué a Dios para que una de esas pobres almas no se me subiera al tráiler. Los faros comenzaron a parpadear, solo eso me faltaba. Me puse nervioso y comencé a rezar, pues sentía que el miedo me invadía aún más. ¿Temía ponerme paranoico? De que en verdad los ahorcados abrieran sus ojos cerrados desde hace ya más de un siglo.
28:42 Minutos después, el camino se abrió y salí de la arboleda, el cielo oscuro, las estrellas apenas visibles por la nubosidad, mete, tuve al borde del sendero, bajé del Tráiler y Respiré hondo. Sentía mucha tensión acumulada. Esa noche la pasé en un motel. No me sentía bien para manejar hasta mi hogar. No me importaba que mi hermano se enfadara por no tener la carga la hora que él quería. No le conté a nadie de mi experiencia, solo a mi esposa, que después me llevó con una señora del pueblo para que me hiciera una limpia para el susto.
29:25 Ya pasó el tiempo y sin importar lo que me digan. Me voy con el tiempo adecuado para pasar en cada viaje por la arboleda de día o antes de que caiga la noche. No he vuelto a ver a los ahorcados justo como la señora Adelita me aseguró, esta fue mi experiencia. Saludos a todos y muy buenas noches, muy buenas noches. Querida comunidad del Inframundo, esperando se encuentren órridamente bien del otro lado de la pantalla. Usted que es amante de las historias de traileros de carreteras. En esta noche le presento cuatro anécdotas de camioneros esperando sean de su órrido placer y agrado sin más. Lo invito a que se olvide un poco del estrés y que continúe con nosotros para escuchar estos relatos de terror atropellada. Basado en una anécdota de traileros, muy buenas noches, Inframundo, espero tengan una horrida noche y les guste mi relato a toda la Comunidad.
30:53 Soy trailero. Llevo años dedicándome a eso y en esta ocasión quiero contarles una experiencia que me dejó una marca imposible de borrar. No fue sencillo seguir con mi vida después de eso, pero hice un esfuerzo enorme confiando en Dios. Es que lo que pasó no fue mi culpa y que no tuve elección. Creo que de cierto modo tuve que recurrir al egoísmo para sentirme bien conmigo mismo, porque no encontré otra manera. Cualquiera que haya estado en una situación similar me comprenderá.
31:33 Ocurrió hace 5 años y para ese entonces ya vivía con la que es mi esposa y la madre de mis 2 hijos. Ella acostumbraba a darme un beso en la frente antes de irme a trabajar y darme la bendición, haciéndome una cruz en el rostro. Siempre me sentí protegido gracias a ella, a las oraciones que recitaba antes de dormir y lo mucho que me motivaba. Podía ver que en el trabajo muchos de mis compañeros llegaban amargados, casi siempre por problemas con sus esposas antes de salir de casa.
32:14 Eso me hacía reflexionar y agradecer por la mujer que tenía a mi lado. Quise ser mejor para ella, mejorar cada día. Entonces llegó aquella noche en que todo lo cambió, en que no sabía si era buena o mala persona. Y me cuestionaría por mucho tiempo. Me hallaba transitando por la carretera de noche, escuchando la radio con los vidrios arriba. Se nos había advertido que tuviéramos cuidado por esas zonas, porque estaban robando y asaltando traileros. No quise ser víctima de nada de eso.
32:55 El reloj señaló las 2:00 de la madrugada. Y de repente comencé a sentir que la vista me pesaba y a escuchar un zumbido tan molesto que en 2 ocasiones consideré la idea de detenerme y acostarme en los asientos hasta que se me pasara. Pero eso representaba un enorme peligro. Creí que podría continuar, al menos hasta que el sol saliera, ya que le atribuía todo eso a la oscura noche. De repente la vista se me comenzó a nublar por segundos y tuve miedo de que por eso me pudiera accidentar impactando contra otro carro en medio de la traquedad seguí y terminé abriendo una de las ventanas para que la brisa natural me ayudara.
33:46 El alivio solo duró unos segundos porque en ese Estado no pude ver que en medio de la carretera. Yacía una señora de pie estática, quién sabe qué pretendía, pero sintiéndome aturdido, no fui capaz de maniobrar para evitarla, ni mucho menos frenar. Terminé arrollándola por completo. Cuando me quise detener, ya me había alejado más de 20 o quizás 40 m de ella. Con el tráiler estacionado me quedé mirando el volante por unos segundos.
34:27 Empecé a sudar y temblar, pero la sensación de aturdimiento se espumaba junto con el zumbido. Poco a poco mi vista regreso a la normalidad y mi cuerpo dejó de pesarme. Decidí entonces bajarme del vehículo y caminar hacia el cuerpo que reposaba en el asfalto. La vi ahí tirada, sin vida por culpa mía. No sabía si me podía considerar un asesino y quise hacerme creer que fue un accidente del cual yo no tenía la culpa, pero las autoridades no iban a entender eso.
35:08 Si me quedaba a esperar a un policía o a otro testigo, entonces. Me habrían condenado y de ninguna manera iba a permitir que algo como eso sucediera en el tráiler llevaba unos guantes de plástico que nunca usaba y me los puse para cargar el cuerpo de aquella señora y arrojarlo en lo más profundo del monte, donde la oscuridad no permitía que la encontrarán, al menos hasta que el sol saliera después de eso. Decidí marcharme con el corazón acelerado por mi mente pasaban un montón de pensamientos, como que si era un asesino, porque al final cubrí todo para quedar libre de alguna pena, pero al mismo tiempo me decía que no quería ir a la cárcel.
36:04 No dejé ningún rastro ni pista que me pudiera vincular con lo que sucedió. Y me hice a la idea de que con el tiempo se me pasaría y volvería a la normalidad. Al día siguiente, al regresar, me dijeron que lo tenía libre y que aprovechara para descansar. Llegué a mi casa exhausto y con la cabeza hecha un caos. No fui capaz de contarle nada a mi esposa. Decidí que moriría con ese secreto sin importar nada. Llevándomelo a la Tumba las comidas las sentía diferentes, como si no las mereciera.
36:51 No era capaz de sentirme amado por mi pareja sin importar lo mucho que me lo expresara. Tuve miedo de que mi vida se sintiera como un infierno después de eso, pero. No me había dado cuenta de que ese episodio estaba lejos de terminar. 2 noches después me encontraba de nuevo transitando por la oscura carretera y aquel zumbido molesto regresó, pero sin que la vista se me nublará. Decidí entonces reducir la velocidad en caso de que ocurriera un evento similar al de aquella noche. O por si se atravesaba alguien sin previo aviso. Al final si pasó.
37:39 Pero no era una señora, sino una niña que alcancé a ver desde lejos, por lo que tuve tiempo de sobra para frenar delante de ella. Bajé del Tráiler para indagar que quería, pero he de admitir que su aspecto me daba algo de miedo. Llevaba un vestido blanco que lo arrastraba por los largo, que era el cabello negro y suelto, echado hacia atrás, con una piel pálida. Sin vacilar. Me preguntó si me acordaba de la señora que había matado hace unos días. Quedé impactado. No me esperaba que una pequeña de la nada me dijera algo como eso.
38:27 Todo lo que pude hacer fue asentir con la cabeza mientras consideraba la idea de darme la vuelta, subir de nuevo al tráiler y largarme de ahí. La niña prosiguió contándome que la fallecida no descansaba en paz y que exigía un precio por lo que hice o de lo contrario, arremetería contra lo que más amaba. Noté que sostenía un cuadro en sus manos. Y después de decirme eso, se acercó para entregármelo, era un marco con una foto mía y de mi esposa del día en que nos casamos. Del asombro la dejé caer y se partió.
39:10 No pude correr, estábamos en peligro de alguna manera y no sabía qué hacer. Fue entonces cuando esa niña me entregó una pulsera de oro y dijo que mi castigo podía ser transferido. Para ello debía hacer que cualquier otra persona portará esa joya y listo. La agarré creyendo que la tarea parecía sencilla, pero no estábamos hablando de hacerle pagar a otro por lo que yo cometí, pero en vista de que amenazaba mi esposa con quien sabe que no tuve otra opción. Ahora que pasaron los años, pienso que tal vez esa niña no estaba viva.
39:53 Pero en aquel entonces lo que pensaba era que había gente escondida en el monte observándonos y que si hacía algo que no le gustaba, entonces iban a salir a quitarme la vida. Nunca pude confirmar ninguna de mis teorías, pero por lo que sucedió después, me atrevo a inclinarme por la primera. Seguí con mi camino después de eso y al regresar al trabajo me puse a pensar en aquella persona a la que le daría la pulsera. No me llegaba nadie la mente hasta que 2 días después me tocó un turno de mañana. Ahí es donde veía casi todos los traileros a punto de salir y entonces escuché a uno de mis compañeros. El que más se quejaba de su vida diciendo que él trabajaba únicamente para no morirse de hambre, pero que no sentía que tuviera un lugar en el mundo.
40:58 Cuando quedó solo me acerqué y le dije que en casa no queríamos esa joya, así que pensé en él para regalársela. No dudo por lo brillante que era y me agradeció con un abrazo. Esa mañana lo vi partir. Pero nunca más regresó. Le tocó una ruta muy larga y la noche lo agarró cuando regresaba de la ciudad a la que fue. Desafortunadamente tuvo un accidente fatal donde su vehículo se salió de la carretera y perdió la vida. Al instante le atribuyeron todo a un microsueño que tuvo un evento fatal y desafortunado.
41:40 Sin lugar a dudas yo me quedé callado. No dije nada cuando me tocó transitar de noche, nuevamente pasé por aquella zona donde me encontré con la niña y en esa ocasión la vi a ella a un lado de la carretera, acompañada de la señora que atropellé y de mi compañero. Los 3 yacían ahí mirándome pasar sin interrumpirme al saber que ni él ni la señora. Estaban vivos. Deduje que la niña tampoco podía estarlo, pero no supe cómo murió. Esa fue La Última Vez que los VI, quedándome con muchas preguntas sobre qué fue y por qué me sucedió. A mí le dejé todo a Dios mientras me esforzaba por seguir mi vida.
42:34 Al final lo logré, pero nunca olvidaré eso. Buenas noches, Inframundo, me presento. Mi nombre es Rolando Tejedo. Soy camionero. Ya no hago viajes de un Estado a otro sólo por los alrededores de mi querida ciudad de Monterrey, Nuevo León. No sé si sea por culpa o por sugestión de lo acontecido. Hace alrededor de 9 años tuve un compañero en un tráiler.
43:16 Su nombre era hernán. Ambos hacíamos los viajes largos en los que durábamos hasta 2 o 3 semanas. Esperábamos otro flete para regresarnos y eso para ambos era un dinero más un viaje que valiera la pena. Mi hija Rosario estaba por cumplir sus 15 años, ya tenía la fecha casi sobre mí y me faltaba todavía un dinero para festejárselos, así que tomé un viaje y estaba bien pagado. La verdad es que no deseaba llevar a hernán. Su parte del dinero sería sólo para mí, pero por desgracia uno propone y el patrón dispone. Además que la madre de hernán sería operada una semana después del viaje y mi compañero se quedaría a su lado, pues era su único hijo y la verdad es que él también necesitaba ese dinero, así que queriendo no tuve que hacerme a la idea que iría conmigo en ese viaje.
44:21 Tuvimos que salir en plena madrugada y llegaríamos en 2 días a nuestro destino. No llevábamos ni la mitad del camino. Cuando comenzamos a tener problemas en la caja principal, esta estaba perdiendo presión en el gas y el producto que transportábamos se estaba descongelando para nuestra mala suerte. Hernán hizo una de sus mexicanadas y supuestamente nos aguantaría hasta que llegáramos a la siguiente ciudad. Pero fue todo lo contrario, porque para nuestra mala suerte, como les comenté hasta la cabina se comenzó a sentir muy caliente. Tuvimos que salirnos de la carretera, pues tarde que temprano una desgracia iba a suceder. El gas y el diesel hicieron lo suyo. Bajé pronto de la cabina para revisar la caja, pero una de las mangueras ya mostraba descaste.
45:21 Hernán se trepó para repararlo. Pero le dije que dejara eso y que mejor nos fuéramos a la carretera y le haríamos la parada a un autobús para que lo llevara a la ciudad más próxima y trajera a un técnico. Pero él, muy testarudo, hizo caso omiso a lo que le decía, apenas me había retirado unos metros. Cuando el tráiler explotó, recibí heridas en la espalda y un fuerte golpe en la cabeza. Desperté en un hospital una semana después. El trauma de lo que me sucedió no lo he podido olvidar. Hernán falleció, mi esposa no me dijo lo que había sucedido exactamente, sino 2 policías que vinieron a hacerme preguntas.
46:12 El cuerpo de Hernán quedó hecho pedazos. Los malditos me describieron como había quedado mi compañero. Traían fotografías que no pude ni siquiera ver. No volví a subirme a un camión hasta casi un año después, cuando regresé a la empresa, se decían cosas muy malas de hernán. Lo estúpido que había sido al tratar de arreglar la falla debió alejarse como lo hice yo me he sentido culpable desde su muerte, pues después de que me volví a subir a un tráiler, comenzó lo que. Puedo asegurarles ha sido mi pesadilla cuando por fin volví a la carretera. El primer indicio fue el olor cada vez que abría la puerta de la cabina.
47:03 Una bocanada de que algo no andaba bien me golpeaba en la cara. Olor a humo, diesel y otro aroma más como a carne quemada. Soñaba con el accidente casi todas las noches. Sobre todo el momento exacto en el que el camión se elevó con la explosión. El calor tragándoselo todo el sonido sordo que me dejó por algún tiempo sin poder escuchar, despertaba empapado el corazón latiéndome a 1000 por hora. Una madrugada, mientras reposaba en una estación de gasolina, me quedé junto al camión sintiendo ese mismo olor que ya se había vuelto parte de mi rutina.
47:51 Pero este se volvía más fuerte, más constante. Ya era de madrugada cuando decidí volver a la carretera, no sin antes llenar mi termo de café. Así que me dirigí a la tienda de conveniencia que estaba cerca de la gasolinera. Cuando estaba llegando a la tienda, un hombre parado junto a los surtidores de aceites me saludó y me dijo que quería hablar conmigo, pero que no me asustara. Me dijo que alguien estaba justo cerca de mí, pero que ya no pertenecía a este mundo. Fue ahí cuando entendí, no estaba solo.
48:33 Hernán iba conmigo. La realidad me golpeó con fuerza. El muerto que me acompañaba, que no me correspondía, había sido su culpa, pues había quedado atrapado en el incendio y ahora exigía algo. Yo tenía una deuda con él. Le dije que no sabía qué tipo de deuda. Él me contestó que de un dinero que recibí de un viaje. Ya que me dieron mi parte, pero no la de él, que su madre necesitaba ese dinero, yo se lo debía. El hombre me dijo que si no entregaba ese dinero, ese fantasma estaría siempre conmigo. Es como cargar un muerto a cuestas y muy probablemente se me comenzara a manifestar exactamente como estaba, completamente quemado y descarnado. No sería nada agradable tener esas visiones. Me quedé serio por unos momentos. Me dio un papel con una dirección. Me dijo que cuando entregara lo que me estaba pidiendo, mi acompañante fuera a esa dirección. Él era curandero y podía ayudarme en mi proceso. Tomé el papel y le di las gracias. Seré lo más honesto con ustedes.
49:57 No quería darle ni un centavo a la señora porque ya le habían pagado el seguro de vida de su hijo, pero la verdad es que me habían dado más el dinero de aquel viaje y eso es a lo que se refería aquel señor. La verdad, no estaba interesado de darle algo más a la madre de hernán, pero la situación se puso difícil en el tráiler. El dolor no desaparecía y le conté a mi esposa. Ella me dijo que era lo justo. Así que retire el dinero de mi cuenta y se lo llevé a la señora. Mi esposa me acompañó, se me partió el alma al ver a la pobre mujer, pues tenía cáncer y le quedaba muy poco tiempo de vida. El dinero era para pagar su funeral. A los 3 meses la señora falleció y los de la empresa fuimos a su sepelio, pues como les conté en un inicio. Eran solo ellos 2.
50:58 Después de eso ya jamás se ha vuelto a presentar ese olor. Buenas noches, Inframundo. Esto ocurrió en octubre de 2019. Mi nombre es Alberto Reyes. Desde que inicié mi vida detrás del volante, el desierto siempre se me antojo, implacable pero silencioso. Aquella vez transportaba contenedores de carga refrigerada hacia un almacén en San Ignacio, un pequeño poblado rodeado de matorrales y dunas que se extienden hasta el horizonte.
51:49 El sol se ponía tras las montañas rocosas y el aire adquiría un matiz rojizo que parecía tragarse al camión mientras avanzaba por la carretera de ripio. La ruta que elegí evitaba la autopista principal para ahorrar tiempo, según decían los locales. Pero el atajo se convirtió en una trampa sin salida cuando un hundimiento en el terreno desvió la pesada unidad hacia una vereda secundaria. El crujido de la Tierra al ceder bajo las llantas me obligó a reducir la velocidad aferrandome al volante con dedos rígidos. Todo indicaba que el camino había sido abandonado hacía años.
52:34 Las señales de tránsito estaban oxidadas y las escasas placas de kilometraje apenas se distinguían. Quedaban restos de banderines polvorientos y graffitis desgastados que sugerían que otros vehículos habían intentado pasar por allí antes, sin éxito, el camión rebotaba con violencia sobre las rocas ocultas bajo la arena. Levantando nubes de polvo que se colaban por las rendijas de la cabina con cada golpe, me recordaba la promesa de no desviarme de mi misión, entregar la mercancía antes del anochecer. El sol desapareció por completo.
53:18 Apenas abracé una curva pronunciada. La oscuridad se apoderó de la vereda. Y los faros eran poco más que un tenue parpadeo. En la vastedad de arena y silencio. Me apoyé la palma contra el vidrio para sentir el frío resplandor de los focos intentando afinar la vista. No había más luz que la del panel de instrumentos y el corazón se me aceleró al advertir que algo inexplicable se movía al borde del campo visual. No eran sombras propias del terreno. Sino más humanamente alargadas, con extremidades que parecían fusionarse con la penumbra. El motor empezó a perder fuerza y el tacómetro descendió. Pensé en detenerme, pero el silencio total me lo impidió. Mis dedos apretaron el acelerador hasta el tope y sentí como el camión se abría paso con dificultad por la compresión de arena.
54:21 Al poco el motor se ahogó y todo quedó en una quietud tan densa que el motor apagado habría resultado preferible. El tacómetro marcó cero y los faros se apagaron como si una mano invisible los hubiera desconectado en la penumbra. No supe cuánto tiempo estuve inmóvil. Podía percibir el viento agitando las calvas. Plantas de chaparral. Y un peso agazapado en el asiento trasero del tráiler que sugería algo no transportado por la empresa. Un murmullo grave comenzó a levantarse como un grupo de susurros rezagados del Caminante del desierto. El aire olía a hierro oxidado y Tierra reseca. Con el corazón en la garganta.
55:10 Me obligué a hacerme del respaldo del asiento y girar el cuello despacio. La malla protectora que separaba la cabina del remolque tembló algo rozó el panel metálico con un roce seco casi arrepentido. Un sonido estridente como uñas rasgando lámina se prolongó más de lo razonable. Cerré los ojos y noté el latido de mi sien retumbar en cada célula. La respiración se me anudó. Supe entonces que las leyendas de camioneros que hablaban de criaturas del desierto. No eran simples invenciones. Con un sobresalto sentía el renacer de la vibración en el chasis y el motor encenderse de nuevo un enjambre radiante de chispas saltó del tablero y los faros refulgieron con una luz débil apenas capaz de perforar el polvo acumulado.
56:07 El tacómetro subió con un estruendo y el vehículo enprendió un brinco. Obligándome a sujetar el volante con ambas manos mientras retrocedía súbitamente el remolque osciló de lado a lado, como si algo lo empujara desde atrás. Vi entonces a través del parabrisas, una figura erguida en la carretera era delgada, inhumana, con los brazos desproporcionadamente largos y un rostro que se disolvía en la neblina de partículas suspendidas en el aire. Sus ojos eran 2 ases blancos que refulgían como Carbones encendidos y su boca, una boca sin contornos, emitía un gemido abrupto.
56:54 El demonio del desierto repetía mi cerebro aturdido. Apreté el claxon con fuerza, pero el sonido rebotó en las rocas y se esfumó. Arrojé la palanca a marchas altas y el motor rugió con cólera. El camión se abalanzó calle abajo, dejando atrás el espejismo de la criatura flotante. Al avanzar, las tunas se abrieron para revelar un camino apenas perceptible, delineado por pilas de neumáticos olvidados. Sin detenerme, aceleré hasta que mis ojos lagrimosos advirtieron la débil silueta de unas casas iluminadas a lo lejos al llegar al poblado de San Ignacio.
57:40 El motor perdió revoluciones y el camión se detuvo junto a una barda desvencijada. Sin mirar atrás, bajé de la cabina y sentí el aire frío en la nuca. Los faros iluminaron un único rastro de huellas en el asfalto agrietado, huellas que continuaban en línea recta hacia el cerro, donde los pobladores aseguraban que vivían espíritus antiguos. Me cobijé en el interior del almacén hasta el amanecer, cuando regresé con otra unidad y compañeros de ruta. Hallamos la vereda vacía, tan polvorienta como siempre, sin rastro de neumáticos ni mallas metálicas retorcidas. En los registros de la empresa no constaba ningún daño al tráiler ni atraso justificado.
58:32 Desde entonces evito esa ruta. La carga llegó a destino un día más tarde, pero mi mente regresó cada noche con el eco de aquella monstruosa presencia. Guardé silencio ante los demás, sin palabras para describir lo indescriptible. Sólo supe que en el desierto, entre dunas y estrellas, algo acecha a los que se atreven a desviarse.
59:14 Buenas noches, Inframundo y a toda la audiencia. Mi nombre es Tomás Aguayo y esto me pasó en junio de 2001. Tenía 27 años y apenas llevaba unos meses trabajando como operador de una unidad de carga para una empresa de alimentos congelados que. Hacía ruta entre Aguascalientes y Zacatecas, ese día salimos de madrugada desde San Luis Potosí con destino a Fresnillo, iba acompañado de chepe, un ayudante veterano que conocía todos los caminos del Bajío. La IDA fue tranquila, entregamos el pedido antes de mediodía y nos dispusimos a tomar el camino de regreso por una ruta secundaria para ahorrarnos casetas.
1:00:01 Ch, P. Me advirtió que ese camino cruzaba un antiguo puente ferroviario reconvertido en paso vehicular. No era peligroso, pero sí angosto y rodeado de monte, así que me recomendó cruzarlo con calma. Todo marchaba bien hasta que pasamos una pequeña comunidad llamada San Miguel de la encantada. Ahí la carretera se volvió solitaria, apenas se veían casas y la señal del radio comenzó a fallar. A unos kilómetros de allí llegamos al famoso puente. Tenía vigas metálicas y el paso era de un solo sentido. Me detuve un momento a encender los faros, ya que el sol comenzaba a bajar.
1:00:45 Tras los cerros, Chepe me pidió que no nos tardáramos. ¿Le noté inquieto, aunque no me dijo por qué? Cuando comenzamos a cruzar me fijé que había marcas extrañas en la orilla del pavimento. Como de neumáticos derrapados y unas manchas oscuras que no parecían aceite. Avanzamos a baja velocidad y a mitad del puente las luces comenzaron a parpadear. Pensé que era un falso contacto, pero la radio también se apago por completo. Al llegar casi al final del puente, la unidad se detuvo sola. No se apagó por completo, pero dejo de responder. Ni la reversa ni la directa.
1:01:32 Intenté arrancarla de nuevo y nada yepe, comenzó a murmurar. Oraciones, me dijo que bajáramos que no nos quedáramos adentro. Al salir el viento se levantó de golpe, era helado, como si no fuera aire natural del lugar. Escuchamos un ruido en el monte como si alguien arrastrara cadenas. Yepe me jalo del brazo y corrimos al frente del Tráiler. Nos escondimos en la parte baja, entre la defensa y el eje. Me dijo que no hiciera ruido, que ya lo había vivido antes. Le pregunté de qué hablaba, pero me hizo señas para que me callara. Entre los árboles apareció una figura caminando. Llevaba un saco largo y una especie de sombrero ancho, pero no se le veían los pies.
1:02:25 Flotaba apenas unos centímetros sobre el suelo. Avanzaba lento, como si nos estuviera buscando. Cuando se detuvo frente a la unidad, comenzó a arrastrar algo. Sonaba como metal pesado. Luego alzó una mano larga, huesuda, con dedos más largos de lo normal. Tocó la puerta del copiloto, 3 golpes secos. Chepe temblaba. Yo no quería moverme, pero mi cuerpo estaba paralizado. La figura comenzó a rodear el tráiler y se detuvo justo arriba de donde estábamos. Escuchábamos su respiración ronca y profunda. Entonces, sin previo aviso, se inclinó hacia abajo y metió la mano por debajo.
1:03:10 Casi nos toca. En ese instante. Las luces del tráiler se encendieron solas y el claxon sonó por unos segundos. La figura desapareció entre el monte, como si se deshiciera en humo. Salimos corriendo, nos subimos de nuevo y la unidad encendió sin problemas. Arranqué lo más rápido que pude. No dije una palabra hasta que llegamos a la carretera principal. Chepe sólo dijo que ese puente tenía una historia vieja, que hace años un chofer atropelló a un hombre que vivía en el monte, un tipo al que decían el retornado. Porque siempre regresaba al mismo lugar donde lo atropellaron.
1:03:57 Nunca lo encontraron, pero dicen que su cuerpo quedó atrapado entre las estructuras del puente. Desde entonces, todos los que se detienen ahí a oscuras, tienen encuentros con esa presencia. Algunos desaparecen. Nunca volví a tomar esa ruta a los pocos meses chepes se retiró cuando intenté hablar del tema con otros compañeros. Uno me dijo que no era el primero en ver al retornado, me enseñó una foto vieja con varias unidades abandonadas cerca del mismo puente, todas sin chofer. Desde esa noche tengo una regla, si voy solo o acompañado, nunca cruzo un puente sin tocar el claxon 3 veces antes de pasar y jamás me detengo a mitad de uno.
1:04:46 No necesito que me crean, sólo quiero dejar esto escrito para que. Si alguna vez cruzan un puente por carretera en algún punto entre San Miguel de la encantada y Fresnillo, no lo hagan de noche y si el motor falla, no bajen, guarden silencio, no lo despierten. Muy buenas noches. Alejandro, saludos a toda la Comunidad del Inframundo. Soy trailero.
1:05:32 Viajo desde mi ciudad Natal, Mexicali, y recorro Baja California casi a diario, pocas veces fuera de este Estado. Mi nombre es Manuel Delgado, Manolo para los Amigos. Conozco de memoria cada una de sus curvas, sus descansos y sus subidas empinadas. De este lugar se cuentan muchas historias, muchas leyendas como la enfermera o la mujer de blanco. Algunos se burlan porque no creen en los fantasmas. En las extrañas apariciones que se dejan ver en la rumorosa. Yo tuve la mala fortuna de ver a una de esas pobres almas que deambulan por esta carretera.
1:06:19 Esta experiencia me sucedió a principios del año 2019. Lleva una carga de varillas a la ciudad de Tijuana. Para mí era un viaje de un solo día. Le dije a mi esposa que saldría alrededor de las 6:00 de la mañana esperando que se despejara un poco la niebla que cubría las montañas. Como en todos los años, se cubre de nieve y es lento el ascenso y descenso. Y no quería quedarme a medio camino por el cierre de la carretera. Esa mañana todo parecía que marchaba bien a paso lento. Subí la montaña.
1:07:01 No hubo mucho tráfico, pero si de lado de es a donde está la carretera para descender tráilers, autobús y uno que otro vehículo llegue a buena hora a Tijuana para que me descargaran, pero para mi mala suerte me llamó mi patrón y tenía que esperar una carga para que no me regresara vacío y aprovechara el viaje, el cual a última hora no se hizo. Así que regrese a Mexicali por alrededor de las 5:00 de la tarde, bajaba la rumorosa con precaución. El clima había cambiado de forma repentina y una fina capa de nieve cubría el asfalto, haciendo que cada curva se sintiera un poco difícil de maniobrar.
1:07:50 Así que por precaución casi me pegaba a la pared de rocas de la montaña. El viento golpeaba con fuerza los espejos del Tráiler. Silvando por las rendijas de la cabina no era tan tarde, pero entre la neblina y la escasa iluminación, como ya conocía esa carretera, no me fue difícil de bajarla. Con precaución iba escuchando la radio, pues me ayudaba a concentrarme. Pero fue en una de esas rectas cortas, justo antes de una curva cerrada en una de las últimas que te indica que estás por bajar completamente de la rumorosa que la VI, apareció de repente. Salida de un montículo de rocas.
1:08:36 Caminaba justo por el centro del carril. La iluminé con las luces altas del Tráiler y el corazón casi se me sale del pecho de la impresión. Cabe aclarar que ya he visto a gente caminando por las carreteras, incluso de noche, sino por cómo era la mujer, no tenía cabeza su espalda manchada de negro, a medida que me acercaba se apreciaba un muñón oscuro y desigual del que pareciera salir un poco de vapor por el frío. La ropa no era antigua ni desgastada. Como uno esperaría de una aparición.
1:09:19 Llevaba unos jeans ajustados, una chaqueta moderna de esas que usan para una ocasión especial. Los zapatos eran tenis blancos, sucios por el lodo, pero claramente actuales. Aún así, el atuendo no era el adecuado para el frío que hace en la rumorosa. En el mes de enero el cuerpo se movía como si supiera a dónde ir, sin torpeza, sin dudarlo, caminaba por el centro del carril, justo frente a mí, como si no le importara que pasara un vehículo y terminara aventándola contra las paredes de la montaña a uno de los precipicios.
1:10:06 El TRÁILER seguía avanzando y por 1 segundo pensé que tal vez era una broma, una de esas bromas pesadas que terminan mal que uno al bajarse una bola de canijos te asaltan y te medio matan con una paliza que te dan. Pero esa escena no se trataba de eso a la distancia que me encontraba de esa mujer. Puse las luces altas del Tráiler y pude apreciar los detalles de las heridas de ese cuerpo sin cabeza. La piel expuesta en el cuello cortado, el movimiento anti natural de los brazos en el cuello y su espalda tenía varios cristales enterrados. Pisé el freno lentamente sin intentar detener por completo el tráiler.
1:11:03 No podía dar un volantazo. El hielo lo haría peor. Reduje la velocidad a paso de tortuga poniendo las luces intermitentes por si algún vehículo se fuera acercando, se diera cuenta de que algo sucedía más adelante del tráiler. Lo más extraño es que otros autos pasaban a mi lado sin reaccionar. Algunos me rebasaban por el carril contrario. Otros esperaban un momento y luego pasaban a toda velocidad. Era como si nadie la pudiera ver. Nadie tocaba el claxon, nadie se detenía, nadie viraba para esquivarla.
1:11:45 Al cabo de unos minutos se salió de la carretera y se perdió entre las rocas nevadas. Fue cuando empecé a acelerar para llegar a la parte más baja de la montaña. No miré por ninguno de los espejos laterales, sólo me persigné y pensé que esa pobre alma descansar en paz. Cuando llegue a la casa le conté a mi esposa lo que había visto. Ella me dijo que quizás se acababa de accidentar, pero le dije que no había señal alguno sobre el asfalto de que algún vehículo se haya salido de la carretera. Mi hija nos estaba escuchando. Y me contó que una amiga de ella también la había visto. No se sabe con certeza de dónde provenía cuando el auto en el que viajaba se salió en una de las últimas curvas. Cuando vienes de bajada, en el auto viajaba una mujer y sus hijos.
1:12:46 Estos se encontraban en la parte trasera del auto. Sólo tuvieron fracturas menores, pero la madre se degolló en el parabrisas. O al menos eso es lo que se cuenta. Sigo recorriendo esa carretera y la verdad es que no la he vuelto a ver en el deceso. Volteo para ambos lados donde me señaló mi hija, no hay ni una cruz ni un señalamiento de que ahí sucedió una tragedia, se despide su amigo Manolo desde Mexicali, Baja California.
1:13:26 Transporte ilegal basado en una anécdota real, muy buenas noches Alejandro y a toda la Comunidad, quiero contar una experiencia que sucedió en un momento muy vulnerable de mi vida, uno donde por desesperación estaba dispuesto a todo. Y siento que los poderosos se terminaron aprovechando de eso. Actualmente me he encomendado a Dios para superar ese terrible episodio en mi vida, pero siento que algunas secuelas serán para siempre. Me llamo René y esta es mi historia. Tal y como lo dije, me hallava en una situación muy crítica en mi vida.
1:14:18 Mi madre estaba enferma y a mí recién me habían despedido de mi trabajo como conductor de autobús para una buena empresa. Tuve problemas con mi jefe, de los cuales no quiero hablar y eso fue objeto para que decidieran que ya no me necesitaban. Fue un golpe duro. No supe cómo decírselo a mi vieja, pero le garantice que de alguna manera íbamos a salir de esa. Le pedía mucho dinero a Dios, de rodillas y a veces con lágrimas en los ojos por una buena oportunidad. El dinero que logré ahorrar nos sirvió para pagar el alquiler de la casa y sus medicinas, pero era cuestión de tiempo para que me quedara en cero. Pensaba en pedirle prestado a mis amigos, pero sin producir les iba a quedar mal.
1:15:14 Me sentía en un hueco del cual parecía imposible salir. Mandaba mi currículum a todos lados esperando una llamada que cuando llegó brincó de alegría. Era una empresa donde mi cargo sería el de Trailero, pero las entregas eran algo especial, por lo que la experiencia no era el punto fuerte que ellos necesitaban, sino la discreción. Les dije que sí a todo. Y fue cuando me asignaron una entrevista para el día siguiente, estando ahí con 3 hombres que tomarían la decisión final, me hicieron firmar un acuerdo de confidencialidad donde yo me comprometía a no decir nada, ni siquiera si ellos no me contrataban. La cosa era seria.
1:16:07 Me preocupé un poco, pero estaba decidido a irme de ahí con un nuevo trabajo. Sea como fuera, después de firmar me dijeron que las entregas solo podían hacerlas de noche y no las llevaría a otra ciudad, sino que las entregaría en unas fincas. Aseguraron que a Menudo iban a cambiar la ruta, pero que siempre debía ser en lugares así. Sin embargo, de todos modos debía llegar a la ciudad que salía en los papeles y allá me darían otros, asegurando que ahí fue donde hice la entrega, sin importar que no les diera nada. No parecía un negocio legítimo.
1:16:52 Estaba claro que los papeles y todo eso eran la fachada. Para hacerlo parecer legal, apenas me dijeron cuánto me pagarían. Quedé anonadado. Era mucho dinero y sin vacilar les dije que sí. Admito que me convencieron cuando me dijeron que por cuestiones legales y de riesgo no me tenía que preocupar. Quise creer que ellos no dejarían que nada malo me pasara y así me terminé convirtiendo en trailero para ellos. Las entregas las subían al tráiler a las 10:00 de la noche. Cuando ya no quedaba nadie en el estacionamiento, además, estos iban en ataúdes, me advirtieron que por nada del mundo los podía abrir o me descontarían una gran suma de dinero.
1:17:47 Les dije que no se preocuparan, que eso no sucedería. Así me encaminé por la oscura carretera e hice mi primera entrega. Tal y como lo dijeron, me estacioné en la entrada de la finca. Llegaron unos hombres en pequeños camiones a descargar los ataúdes y se los llevaron sin que cruzáramos palabras. Admito que tuve curiosidad por saber qué había ahí adentro, pero no lo arruinaría. En mi primer día de trabajo fui a la ciudad, recibí los papeles y como quien dice, hice mi trabajo a la perfección. Al cabo de un mes me dieron la paga y con eso compré un montón de cosas que mi madre necesitaba. Sin embargo, la curiosidad de intriga por saber que escondían esos ataúdes crecía sin parar hasta que quise saber si esos cajones tenían seguros o sensores que detectaban o enviaban señal cada que los abrían y los cerraban. Descubrí que no y que dentro de la caja del tráiler no había cámaras, por lo que no me descubriría nunca. Finalmente llegó el día en que me armé de valor y me estacione a un lado de la carretera para indagar sobre qué había en los ataúdes.
1:19:17 Tuve nervios y sentía una extraña sensación de frío en las piernas, pero de todos modos lo hice. Alcé la tapa de uno de ellos y me llevé una gran sorpresa. Eran personas vivas, aún respiraban y todo no podía creerlo. Yo formaba parte de la trata de personas y esa empresa lo hacía de forma masiva. Cada noche subían entre 5 a 6 cajones, lo cual era demasiado. Me pregunté de dónde los sacaban y qué les hacían. Cerré la tapa de inmediato y regresé a la cabina del conductor con un nudo en el pecho a rato.
1:20:04 Encendí nuevamente el tráiler y seguí con mi camino hasta culminar la entrega. Por mi mente pasaba la idea de que Dios nunca me perdonaría por eso, pero aquellos que veía cada noche debían ser personas muy peligrosas. Si yo cometía un solo error, entonces me hubiesen quitado la vida sin pensarlo 2 veces. Y tal vez a mi madre. También pasé muchos días trastornado, pensando sinceramente lo que consideraba mi labor. No podía renunciar así de la nada, porque entonces habrían notado algo. La paga era demasiado buena como para que no me sintiera conforme con ella.
1:20:52 La única razón por la cual renunciaría era por haber visto el contenido de los ataúdes y ellos lo sabían. Habrían quedado al descubierto de inmediato. Tuve que aguantarme todo eso de la mala gana y aceptar que no tenía más opciones, por lo que tampoco era tan culpable que digamos recuerdo que un día estaban descargando los cajones. Y un hombre se acercó a mí a darme una paga extra en efectivo por parte de su patrón. Y luego me recordó que si por alguna razón alguno de esos cajones llegaba vacío, entonces yo pagaría los platos rotos. No quise creer que se dieron cuenta de que sabía lo que contenían, sino que se estaban asegurando de que les diera prioridad al cuidado de esa mercancía. Como lo llamaban ellos, con una sonrisa fingida, le dije que no se preocupara y seguí con mi camino para recibir los papeles que hacían que todo quedara como algo legal. Así terminó llegando aquella noche en que sacrifique mi humanidad para salvar mi vida.
1:22:14 Estaba en la carretera manejando cuando comencé a sentir. Un fuerte dolor de cabeza siempre me hacía ideas sobre qué les hacían a esas personas para mantenerlas dormidas. Y en una de esas, las náuseas me dieron ganas de vomitar, que no pude contenerme. Detuve el tráiler y salí para expulsarlo todo. Al voltear VI como la puerta de la caja se abría y por ella saltó una chica de unos 17 años o quizás menos. Al verme, gritó sin parar y salió corriendo en dirección hacia el monte. No comprendía cómo fue capaz de despertar y sobre cómo abrió la puerta, pues esta tenía una placa de la parte de adentro.
1:23:06 No tuve más remedio que salir a perseguirla y como apenas despertaba, todavía estaba aturdida, así que la alcancé sin tantos problemas. Cuando comenzó a golpearme me di cuenta de que iba a ser de todo para no regresar allí, por lo que tanto su vida como la mía estaban en peligro. Sacrifiqué todos mis valores y educación para darle 2 golpes. El primero la dejó aturdida, pero el segundo la noqueó definitivamente. La cargué y la volví a meter en el ataúd para luego continuar mi camino hasta efectuar la entrega. Aquellos hombres descargaron el tráiler sin problemas y después me dieron 3 días libres.
1:23:56 Pensé que se darían cuenta del altercado que tuve, tal vez notando algún golpe en la chica, pero no me dijeron nada. Quise creer que tal vez ellos. Las maltrataban sin darles tiempo de recuperarse antes de transportarlas y que por eso fue que pasé desapercibido. Seguí trabajando para ellos por 6 largos meses, donde el único inconveniente fue ese, hasta que un día me dijeron que ya no me iban a necesitar, me agradecieron por mí servicio y discreción y me dieron mucho dinero por ello. Lo suficiente como para estar tranquilo por muchos años. Pero de todos modos conseguí otro empleo y dejé aquello guardado.
1:24:46 Solo lo uso en caso de emergencia porque a pesar de todo, sé que es dinero sucio, que conseguí siendo cómplice del daño que le hacían a otros, aunque me costara aceptarlo y admitirlo. Gracias por escucharme y de verdad, discúlpenme. Atacado por nahuales historia de tráileros muy buenas noches. Soy trailero y quiero contar una historia que admito que para aquel que no la vivió puede sonar polémica y escandalosa, pero si mis ojos no hubieran visto lo que sucedió, no estaría describiendo estas palabras.
1:25:41 No sé cuál fue el trasfondo de todo lo ocurrido, pero no hay duda de que existen males de que no discriminan ni siquiera la edad cuando se trata de atacar. En ese entonces trabajaba para una empresa diferente a la que trabajo. Ahora lo sucedido fue objeto para que me despidieran porque nadie me creyó. Y es por eso que prefiero contar este relato de manera anónima, sin revelar mi nombre. Vivía con mi hermana mayor, quien a Menudo me decía que me consiguiera otro empleo porque ese era muy peligroso. Casi siempre me daban los turnos de noche y a ella le inquietaba.
1:26:26 Se la pasaba mandándome mensajes para confirmar si estaba bien y por ello no descansaba del todo. No me importaba cuántos regaños hubiera. Al final ella tenía razón. Los peligros a los que nos exponemos los traileros cada noche no tienen límites, y esto que me pasó a mí es la prueba de ello. Aquella noche iba un poco tranquilo y sereno. Me consideraba muy bendecido, ya que no me había pasado nada en todo el tiempo que trabajé como trailero. Fue entonces cuando me llegó uno de los mensajes de mi hermana preguntándome si todo estaba bien. Quise responderlo, pero a lo lejos vi que algo estaba tirado en la mitad de la carretera.
1:27:16 Pensé que podía tratarse de una estrategia de los vándalos para robarme y asaltarme, así que no desacelere de golpe, sino lentamente, de tal manera que fuese capaz de arrancar toda la velocidad sin darles oportunidad de nada. Resultó ser un niño que se arrastraba agonizando por heridas que dejaban un camino rojo desde el monte hasta el asfalto. Sin dudarlo me bajé para socorrerlo, pero noté que antes de que llegara a el el tráiler se apagó dejándome a oscuras. No era normal que algo como eso sucediera. Así que me di prisa y cargué al infante para encaminarlo hacia mi vehículo nuevamente y hacer todo lo posible para irnos de ahí.
1:28:12 Estando dentro cerré todo, pero el motor no respondía. Me desesperé porque era un momento muy inoportuno para que me sucediera algo como eso. El tráiler siempre estaba en mantenimiento como para que fallara así. De repente no quise desesperarme. Así que dejé las luces intermitentes encendidas por si alguien nos ayudara, y los faros también por si acaso. Fue entonces cuando del monte apareció una criatura peluda, alta y fornida que caminaba en cuatro patas. Era como un lobo, pero el cuerpo parecía más humano, con garras, con millos y un pelaje tan negro como la oscura noche.
1:29:02 Seguía el rastro del líquido rojo de aquel infante y ahí me di cuenta de lo que buscaba. Al verme me arrojó una mirada fulminante que me dio a entender que no nos dejaría en paz. Así que saqué mi arma que nos dan en la empresa a todos los traileros en caso de emergencia y la apuntee hacia la criatura. Decidido a estropear el parabrisas si hacía falta con tal de defender a ese niño al rato este despertó y con una voz muy débil me suplicó que no lo dejara morir, que lo salvara y que no permitiera que esa cosa se lo llevara nuevamente a ese lugar. Debió haber sufrido mucho, de ninguna manera le daría la espalda.
1:29:57 Segundos después, las luces del Tráiler se volvieron a apagar y la criatura aprovechó eso para atacarnos. Casi no podía verlo, pero escuché como perforo el parapisas, tal vez con sus garras, así que disparé 2 veces en donde creí que estaba. Se apartó y luego sentí el impacto del lado de la puerta. Intentaba abrirla, pero con el seguro se le hacía imposible. Con las llaves pude lograr que las luces encendieran nuevamente y noté que ya no había una criatura sino 2 y que una de ellas tenía una herida de bala en el hombro. Me di cuenta de que podía acabarlos si me lo proponía, porque estaba claro que no nos iban a dejar en paz desde la cabina, muy poco podía ser.
1:30:55 Así que decidí poner en el arma las balas extras que disparé y abrí la puerta para encarar a esas 2 bestias. Teniéndolas más cerca. Pude recordar que ya las había visto antes en un libro. Los llamaban nahuales, brujos o Brujas que adoptaban esa forma para hacer de las suyas con ayuda de la maldad. Apunté hacia ellos, pero antes de disparar, escuche el sonido de una puerta. Viéndose era del tráiler del lado donde estaba El Niño. Recordé que ese seguro no servía y como siempre viajaba solo.
1:31:38 Nunca tuve intenciones de arreglarlo. Sin más. Les disparé a los donahuales e inmediatamente se adentraron nuevamente en el bosque cuando regresé al tráiler. Ya era demasiado tarde. El Niño no estaba de seguro. Alguien o algo lo sacó. Mientras me distraje, seguí el rastro, adentrandome en el monte sin poder ver nada. No quería abandonar al pequeño, pero de tanto correr me di cuenta de que era en vano. Lo había perdido. Mi única opción era regresar, porque si los nahuales me atacaban en la oscuridad, me arrancarían la vida. Cabe mencionar que en el camino vi 2 cadáveres en el piso, pero no pude detallarlos bien parecía un cementerio o una zona de muerte, algo realmente aberrante y atroz. Subí al tráiler cerrando las 2 puertas y entonces encendió como si nada, algo impidió intencionalmente que nos fuéramos y como El Niño ya no estaba bajo mi cuidado. Me permitió oírme con un nudo en el estómago. Tuve que arrancar y marcharme de ahí, sabiendo que le fallé al pequeño que me rogó para que no lo dejara solo pedirle a Dios por él.
1:33:07 Me pareció tonto porque me quedó claro que no logró sobrevivir. Las heridas eran la prueba de que le iban a hacer quién sabe qué cosa. Por los daños en el parabrisas no supe qué decirles en la empresa. E inconscientemente conté mi versión porque había 2 agujeros en el cristal producto de los 2 disparos que hice junto con otro hueco enorme a un lado, el cual fue hecho por el mismísimo Nagual, no me creyeron en lo más mínimo y me echaron sin pagarme liquidación. Sólo los días que trabajé y ya Dios me bendijo con un empleo mejor.
1:33:52 Pero no puedo decir lo mismo de ese pequeño. Al menos espero que su alma esté descansando en paz, testigo de satanismo, historia basada en hechos reales, buenas noches, comunidad. Esta historia no es como las otras de terror a las que están acostumbrados a escuchar. Lo que me pasó fue tan turbio, extraño y misterioso y al principio creí que no era más que una actuación o una broma de muy mal gusto hasta que presencié el horror con mis propios ojos. No sé qué pudieron haber hecho esos chicos para estar tan seguros de que ese era el castigo que merecían, pero hasta el sol de hoy tengo pesadillas con todo lo que pasó. Soy Miguel Mungía y esto me ocurrió cuando era trailero. Era feliz con mi trabajo, con mi paga y con mi familia. Vivía con mi madre y mi hermana menor, a quien le pagaba la universidad.
1:35:09 Mi madre también trabajaba, pero no dejaba que le diera tanto dinero para los gastos del mes. Mi sueldo era superior al suyo y por eso prefería que ahorrará un poco más cada día y cada noche. Le daba gracias al superior por permitirme regresar a salvo con mis seres queridos. Por una buena jornada y por cada una de sus bendiciones. Así llegó aquella ocasión en la que no tenía idea de que viviría una experiencia que se quedaría conmigo. Hasta el final de mis días me encontraba transitando por la carretera.
1:35:50 El reloj señalaba las 12:00 de la noche. Aún me faltaba mucho para llegar a la otra ciudad y hacer la entrega. Por mi mente solo pasaban ideas sobre qué regalarle a mi hermana, quien cumplía años el siguiente fin de semana. Era mi tesoro más preciado. La amaba con todo mi corazón y quería darle una buena sorpresa. Fue entonces cuando, a lo lejos, pude ver a una persona parada a la mitad de la carretera, haciéndome señas con la mano para que me detuviera. La hubiera arrollado o rodeado, pero me di cuenta de que detrás de ella yacía otra tirada en el piso de. Dije que tal vez necesitaba una ayuda y corrí el riesgo de detenerme para indagar.
1:36:43 Bajé del tráiler con una llave de hierro en caso de que necesitara defenderme. No era tan amante de las armas y por eso no agarré la que estaba escondida en la cabina del tráiler. Me acerqué. La chica me miró aterrada, temblando y sudando. Al rato, el que estaba detrás se puso de pie y como si nada, ahí entendí que me habían engañado. Segundos después recibí un golpe por la espalda que me dejó aturdido y fui a parar al piso. Entre 2 me cargaron y me adentraron en el monte, pero apenas podía ver. La cabeza me daba vueltas.
1:37:30 Fue una suerte que no me desmachara. Escuché voces que hablaban sobre lo que iban a hacer, pero poco les entendía. En ningún momento me mencionaron. No sabía que querían conmigo. Minutos después me sentaron recostándome sobre un muro y ahí me amarraron. Luego me echaron agua en el rostro y fue cuando pude recobrar un poco los sentidos. Estábamos en la sala de una casa donde las paredes estaban pintadas con símbolos raros de aspectos satánicos. Enfrente de mí yacían cuatro adolescentes, incluyendo los 2 que vi en la carretera. Una chica se me acercó a decirme que los perdonara, pero que necesitaban un testigo.
1:38:21 Que viera todo y que contara lo que ahí estaba, a punto de pasar. Sus palabras no tenían sentido para mí y me perturbaba que todos estuvieran llorando unos a otros. Se decían que eso era lo correcto, que eran las consecuencias por lo que habían hecho. Y quedar marcha atrás era en vano. Al rato llegó una mujer mayor vistiendo una túnica negra. Y les ordenó que se metieran en el pentagrama pintado en el piso se agarraron las manos y fue cuando el horror comenzó. La temperatura aumentó de golpe, el calor era insoportable, los adolescentes terminaron arrodillándose y frente a ellos emergió una sombra que poco podía distinguir. Pero tenía forma humana.
1:39:21 No sé qué les hizo ni como, pero se acercaba a ellos 1:1 y después estos caían al piso sin respirar. Les quitaba la vida de alguna manera. Aquella mujer estaba arrodillada, pero a ella ni siquiera la miró. Al parecer era una espectadora, al igual que yo, pero estoy seguro de que su papel debía ser más influyente. Cuando los cuatro quedaron tendidos, aquella sombra desapareció junto con el calor y la fuerte tensión que se sentía en el ambiente. Las luces alumbraron más. No noté que se debilitaron.
1:40:05 Mientras aquello sucedía, esa mujer me comentó que debía contar la historia de lo que vieron mis ojos. Ni más ni menos. O entonces la sombra de los cuatro me perseguiría para siempre. Estaba obligado a cumplir la última voluntad de ellos. Al liberarme, me entregó un papel con los nombres de los cuatro, Mauricio, Dayana, Rosa y victoriano. Sus apellidos fueron un misterio junto con aquello que hicieron para merecer eso. Fue impresionante la manera en la que aceptaron su destino. Antes de irme le pregunté a dónde fue a parar el alma de esos cuatro y sin vacilar afirmó que bajarían en el infierno por toda la eternidad.
1:41:00 No quise indagar más, así que me fui corriendo. Ella misma me indicó dónde quedaba la carretera y fue un lío encontrar el tráiler, pero al final lo hice. Estaba atrasado con mi entrega, el sol estaba a punto de salir, así que me apresuré mi mente. Fue un completo caos. Desde entonces dure mucho en tomar la decisión de contar esta historia. Y por si se lo preguntan si si fui atormentado por las sombras de esos cuatro, pero. Esa es historia para otro día. Muchas gracias y espero puedan creer en esta anécdota tan extraña.
1:42:00 Muy buenas noches. Inframundo. Antes de iniciar con mi historia, permíteme presentarme, me llamo Medardo Alcaraz. Soy camionero desde ya hace algunos años. Oficio que me enseñó mi padre, que en paz descanse. En mis inicios conocí gran parte de México, pero con la edad y los achaques de los años, ahora hago viajes cortos. Creo que los más extensos son hasta los mochis, Sinaloa. Yo soy originario de San Luis Río Colorado, Sonora. Viajo desde mi ciudad Natal hasta la ciudad de Tecate a veces, pero no siempre hasta Tijuana. Esto porque yo soy mi patrón y tengo choferes en mis 3 camiones, son buenos hombres y trabajan para mí desde hace ya más de 13 años, con los años de experiencia que adquirí. Hay ocasiones que el clima no te permite viajar, aunque muchos patrones obliguen porque no quieren perder o pagar por el retraso de la entrega.
1:43:08 El clima en la rumorosa. No es muy predecible en ocasiones fuertes vientos que pueden hacer que hasta un tráiler con carga pesada hace que se desbarranque la niebla también puede jugarte en contra. Y por desgracia fue justamente en esta última que casi pierdo la vida. Eran alrededor de las 9:00 de la noche, iba escuchando música para relajarme. En un inicio la niebla era. Tan tupida y aún se podían ver las señales de las curvas, los sitios de descanso. Pero eso cambió abruptamente, pues la verdad es que no sabía decir en qué momento exacto que el tráiler se salió del camino, pues la niebla se volvió más tupida que ni las luces de otros autos se podían ver.
1:44:03 La verdad me dio miedo. Y me sentía como si condujera dentro de una nube inmóvil, espesa, de esas que se quedan en el mismo sitio. Y ni el viento las mueve. Las luces del tráiler apenas servían para alumbrar un par de metros al frente. Pero, por desgracia, más allá de eso, nada. Sólo esa masa blanca y tensa que parecía tragarse todo a su alrededor. Manejé hasta que simplemente ya no fue posible seguir. No porque yo decidiera detenerme, sino porque algo cruzó la neblina. No sé que era.
1:44:45 Parecía una persona que salió de repente de las rocas, que no hubo tiempo para reaccionar. Pisé el freno con todas mis fuerzas. Intenté girar el volante, pero no funcionó. El tráiler se deslizó hacia un costado. Y lo siguiente fue una tanda de golpes, crujidos de metal y sacudidas violentas que lo último que me hizo pensar es que hasta ahí había llegado mi vida. Sentí el tráiler, volcarse, dar una vuelta entera antes de estrellarse contra el terreno de rocas afiladas. Luego el completo silencio. Me dolía todo el cuerpo y di gracias a Dios porque no perdí el conocimiento.
1:45:33 Pero estuve un rato sin poder moverme. Me dolía en la pierna y el cinturón, me apretaba el pecho y me costaba bastante respirar. El parabrisas estaba hecho trizas. La cabina, posiblemente deformada por el impacto, apenas podía respirar. El frío se colaba por los cristales Rotos. En cada intento por moverme me lastimaba más la estática en la radio estuvo por unos minutos hasta que se apagó por completo. Todo en la cabina era un desastre y mi celular no lo encontraba. No sabía qué hora era ni el sonido de algún coche, se escuchaba ni un camión, nada completamente el silencio que podía hasta volverme loco.
1:46:23 La neblina, en lugar de disiparse, parecía más espesa desde el fondo de donde yo había caído. Creo que me quedé dormido y el frío me despertó. La niebla aún seguía afuera y dentro de la cabina, ya no tan tu vida como en el instante del accidente. Pude ver que afuera había gente, algunos se acercaban y sólo podía versus piernas. Y a otros no se les veía, pero sabía que estaban cerca. Debo confesarles que aquello no eran seres con vida, eran almas, eran muertos que estaban a mi alrededor. No estaba solo, eran siluetas humanas, algunas caminaban en dirección contraria hacia donde había otras. Parecía que ellas estaban dentro de su bucle repetitivo. Como si sus caminos no se cruzaran, como si no se vieran las unas a las otras.
1:47:27 Las que estaban cerca del tráiler se podían apreciar bien. No usaban ropa moderna, eran ropas de épocas pasadas, no se distinguían bien, los rostros se veían traslúcidos. Solo un hombre y una mujer estaban sentados cerca del tráiler. La niebla comenzó a disiparse, pues se miraba a lo lejos que el sol ya estaba saliendo. El cuerpo me dolía, pero el miedo me mantenía despierto porque poco a poco aquellas figuras en la niebla iban desapareciendo. Se desvanecían como la niebla, excepto aquella pareja que se mantenía cerca del tráiler.
1:48:13 No sé por qué razón se me hicieron conocidos. Pero no sabía de dónde. Ya me sentía muy débil y me puse a rezar. Sentía que la vida se iba de mi cuerpo y me deje caer en la oscuridad. Estaba cerrando mis ojos. Cuando los VI volteara hacia donde estaba. Les puedo jurar que eran mis padres. Desperté en un hospital. Mi esposa me contó que mi jefe, al enterarse que no había llegado a mi destino, comenzó con la búsqueda. Aunque tardaron todo el día porque el tráiler no era visible, le conté lo que había estado viendo.
1:48:56 Mientras estuve en la cabina del tráiler, ella me dijo que los golpes y las heridas pudieron hacerme ver cosas que no existen. Ella le contó a uno de mis hijos, él me dijo que si me creía. Buscó la manera de explicarme que esas almas me cuidaron mientras estaba en ese lugar, que eran las almas de los fallecidos en la rumorosa. Le conté de la pareja que nunca se movió de entre las rocas. Mi hijo dice que son los seres amados que fallecen. Nunca se van aquellos que los hacen regresar a cuidarnos. Pero que en la niebla pueden encontrarse almas que en vida fueron malvadas y ocasionan accidentes, pues la maldad sigue con ellos y por eso no trascienden a la luz. Tardé mucho tiempo en Recuperarme. Desde entonces uso un bastón, pues mi pierna, aunque lograron salvarla, no quedó del todo bien. No viajo con mal tiempo, ni en la lluvia ni cuando hay niebla. Mejor me quedo resguardado en un sitio donde posiblemente no me suceda algo parecido, como aquella noche. Muchas gracias por escuchar mi anécdota. Muy buenas noches, comunidad de
1:50:36 Inframundo. Mi nombre, aunque no importa nada para mi historia, se los comparto. Soy Javier Loreto, originario de Monterrey, Nuevo León, México. En la actualidad estoy próximo a cumplir mis primeros 65 años. No me siento un viejo, pero soy consciente de una cosa, estoy a punto de retirarme de mi actividad laboral por lo mismo. Siento que es un buen momento para contar mis experiencias, que son muchas. Además, según a mí ver, son bastante interesantes. Empiezo diciendo que por un poco más de cuatro décadas he sido chofer de tráiler.
1:51:21 No sé hacer otra cosa. Manejar en carretera es mi pasión, mi vida y nunca lo he negado. El 90% de mi tiempo he estado fuera de casa. No es excusa, pero quizá por eso llevo ya 3 matrimonios, obviamente todos fallidos. Para mi buena suerte me identifico muy bien con la soledad. Por eso, por lo general, viajó sin copiloto, pero por esa razón también no tengo ningún testigo de lo que a continuación voy a narrar con todos ustedes. Solo me queda decir que lo que aquí cuento juro que es la verdad.
1:52:05 Desde mis inicios como chofer, allá alrededor de los años 80, supe que las carreteras mexicanas escondían muchos secretos. Son un lugar que de día suelen ser fascinantes y se pueden disfrutar sobre todo por sus bonitos paisajes. Pero cuando aparecen las sombras y la oscuridad se adueña de todo. El entorno cambia, se vuelve un lugar peligroso e incluso incierto y siniestro también si hablamos de peligro, los asaltos a mano armada están a la orden del día. Todo puede ser un simple robo de mercancía o terminar de manera trágica, donde lamentablemente se pierde una o varias vidas.
1:52:53 Así como les digo, le sucedió algunos compañeros choferes. Que de vez en cuando recordamos en nuestras pláticas, sobre todo cuando descansamos en algún paradero. A mitad del camino he visto los suficientes, lamentablemente ahí sí, por lo general hay pérdidas de vidas humanas. De hecho yo tuve un accidente muy fuerte donde se volteó mi tráiler. Esto me sucedió hace aproximadamente unos 12 años. Estuve a punto de ser aplastado por la carga que transportaba gracias a Dios no fue así. Sin embargo, resulte con fuertes lesiones en gran parte de mi cuerpo, entre ellas algunas quebraduras de huesos que me dejaron incapacitado varios meses.
1:53:43 La experiencia fue brutal. Estuve más de 3 horas saturado entre hierros retorcidos. Las primeras personas que se acercaron al lugar luego del accidente lo hicieron para robar todo lo que pudieron, sin importar que yo gritara por ayuda. Después llegaron bomberos de protección civil y me rescataron utilizando las llamadas quijadas de la vida. Aunque la pasé verdaderamente mal, no, por eso desistí de ser chófer. Al contrario, apenas me dieron de alta del seguro social. Y ya estaba listo para transportar cualquier tipo de carga. Fuera buena la paga o no tenía la necesidad de manejar mi tráiler.
1:54:27 En fin, todo esto pasa en carretera, sin contar con la extensión por parte de algún patrullero u otras autoridades corruptas que nunca faltan. En ese tiempo esos eran los más peligrosos. Antes no se hablaba de la delincuencia organizada como ahora. Además de eso, hasta la fecha nos tenemos que cuidar de los propios compañeros que alegando fallas mecánicas en sus camiones, intentan sacarte de la cinta asfáltica con nefasta intención, sin importarles en lo más mínimo cuáles serían las consecuencias. En estos 40 y tantos años como camionero me ha tocado ver de cerca o sufrir todas estas cosas. Que convierten a mi trabajo en algo peligroso. Por lo mismo, no cualquiera se anima a ser chofer de carretera, aunque muchos no lo crean, se necesita tener mucho valor para durar bastante tiempo tras el volante. De esto que les platico podría contar muchas historias interesantes, algunas de verdad dramáticas, otras difícil de digerir.
1:55:39 Pero en esta ocasión dejaré eso a un lado y voy a compartir las cosas paranormales que me ha tocado vivir en plena carretera y que también son bastante comunes que sucedan. De esto que les digo. Muchos chóferes son testigos, aunque por lo general la mayoría se lo reservan. Me ha tocado ver desde apariciones luminosas en medio del monte hasta sombras que cruzan el asfalto. A veces enormes que han perseguido el tráiler por kilómetros, luces o bolas de fuego que surcan el cielo a gran velocidad. Todo esto, entre muchas otras cosas, tantas que no acabaría de contar.
1:56:23 En una ocasión me detuve a mitad de carretera porque tuve la necesidad de hacer del baño para mi mala suerte. Había un clima pésimo. Hacía mucho viento y una brisa que se encajaba en la piel como agujas ardientes. Me apuré a hacer mis necesidades. En eso estaba cuando un manto blanco pasó volando sobre mí. En un principio supuse que podría ser una bolsa arrastrada por El Fuerte viento, pero segundos después el manto regresó aún en contra del aire. Y se me comenzó a echar encima una y otra vez el desconcierto que tenía.
1:57:08 No me dejaba actuar. Estaba atulido de los pies y de las manos. Entonces, ese manto que más parecía un animal hambriento me atacaba de manera violenta por la oscuridad reinante, el viento y la fría brisa. No pude distinguir que era eso. Me acuerdo que. Al reaccionar me puse a tirar manotazos, pero no creo haberle pegado. Entonces regresé rápido a mi camión y salí huyendo por varios minutos. Tuve la sensación de eso, lo que fuera me venía persiguiendo. Por suerte, en esa ocasión no sufrí de heridas graves, pero sí tengo un gran susto, como generalmente sucede en estos casos. Nadie creyó mi historia, ni siquiera mi propia familia. Durante otro viaje, algo un poco más siniestro, me tocó vivir. Fue cuando una noche levanté a una persona que se encontraba a la orilla de la carretera en plena oscuridad. Era evidente que necesitaba ayuda. Me detuve porque no me atrevía a dejarlo así, a su suerte. Su aspecto era extraño, estaba lleno de Tierra, como si lo hubieran revolcado.
1:58:26 Además, se le notaban rasguños y heridas con sangre. Le pregunté qué le había pasado, solo me respondió que se encontraba bien. En un principio parecía una persona normal por 2 horas fuimos platicando de muchas cosas, aunque actuó de manera extraña, no lo tomé en cuenta. Lo Macabro sucedió después, antes de llegar al pueblo más próximo, se desapareció ante mis ojos. Juro que nunca he sentido un escalofrío más grande. Mis compañeros me aseguraron que había levantado a un muerto. De hecho, a muchos de ellos ya les había sucedido una cosa igual. También en otra ocasión.
1:59:09 Estoy seguro que me topé con un duende. Era raro, escurridizo y del tamaño de una ardilla. Ese caso fue bastante extraño. Nunca supe en qué parte de mi trayecto se trepó a la cabina de mi tráiler. De pronto lo miré salir debajo del asiento del copiloto. Ese pequeño ser se reía de forma siniestra. Lo peor fue que casi me has hecho cara porque en varias ocasiones pisó el acelerador. Luego frenaba la verdad. Estuve a punto de abrir la puerta y saltar. Como pude logré echarlo fuera. A decir verdad, nunca lo vi bien de estas raras e inexplicables experiencias.
1:59:58 Lo que a continuación les cuento ha sido lo más extraño y Macabro que me ha pasado. Me ocurrió hace ya muchos años, cuando era joven y me iniciaba en este trabajo sin temor a equivocarme. Les digo que es algo que me dejó marcado para siempre. Hacía mi primer viaje largo. Donde ocupaba manejar por un día y una noche de ida y claro, otro tiempo igual de vuelta. Era la primera vez que circulaba por esa carretera que cabe mencionar en ese tiempo era una de las más solitarias de la región. Los mismos compañeros que ya habían recorrido ese tramo me advirtieron que tuviera mucho cuidado en ese lugar, pero no les presté mucha atención porque no me daban mayores explicaciones. Ni me decían del porqué de sus advertencias. Con la firme intención de realizar lo más rápido posible la entrega de la mercancía y así quedar bien con los patrones para que me dieran más viajes, manejaba a alta velocidad, mucho más del límite permitido, siendo un camión de año marca kenworth el que manejaba.
2:01:11 Daba para eso y más sin ningún problema. Eso me tenía muy confiado. Siempre he sido muy consciente y cuidadoso al conducir, por eso no quitaba las manos del volante ni la vista de la carretera. Además nunca manejaba si tenía sueño. Para ese entonces ya sabía de las pastillas que usaban algunos choferes para no dormirse en el camino y así evitar contratiempos, pero yo nunca las había consumido. La verdad que no las necesitaba. Sería como a media noche que me detuve a cargar gasolina a la salida de un pueblo y de paso aprovecharía para comprar un café e ir al sanitario. Solo fue cuestión de unos 10 minutos. Tal vez fue un poco menos lo que me tardé. Salí de la gasolinera y acelere para recuperar, según yo, el tiempo que había perdido.
2:02:11 Comencé a disfrutar de mi café caliente, pero pasó algo raro. A partir de ahí, no sé por qué me comencé a sentir extraño. Tenía esa sensación, el presentimiento de que algo malo o peligroso me iba a suceder y eso nunca me había pasado. Encendí el radio para tratar de tranquilizarme un poco, pero no tuve señal. Luego intenté hablar por el CB, pero nadie respondió. Mientras tanto, aquello que sentía no se me quitaba con nada. Sucedió que siendo las 2:00 de la mañana, a pesar de que iba concentrado en manejar de pronto así de la nada, comencé a desconocer la carretera por donde circulaba en sí.
2:02:57 Me pareció diferente todo el lugar. No supe en qué momento me perdí, lo digo porque comenzaron a aparecer cuevas bastante misteriosas a mis costados y la mayoría de los árboles estaban totalmente secos. Algunos se habían caído ya de lo podridos que se encontraban. Era cierto que pasaba por ahí Por Primera Vez. Sin embargo, no dejaba de ser un paraje extraño e incluso había unas ramas atravesadas, aunque eso no me impedía avanzar. Nunca había visto un lugar así tan diferente.
2:03:37 Quizá por mi inexperiencia hice algo que no siempre se debe hacer. Sin pensarlo me orillé y me detuve. Apagué el motor pero dejé las luces encendidas para no quedarme en completa oscuridad. Me quedé unos segundos mirando atrás de las ventanas. Todo era desolación, pero no presentí peligro. Un poco preocupado, saque un enorme mapa que llevaba para ubicarme revisándolo bien supe que iba en la dirección correcta. No existía ningún otro camino que hubiera podido tomar por descuido. Pensé que tal vez era sólo un tramo el que por alguna razón se encontraba en esas condiciones tan extrañas.
2:04:23 No tenía por qué darle tanta importancia. Respiré profundo. Iba a encender el tráiler para seguir, pero me detuve al darme cuenta de que la carretera se había transformado en un camino angosto y sin pavimentar. Sorprendido Volteé para ambos lados, no entendía que había pasado, acepto que me ganó la curiosidad. Entonces, dudando un poco, abrí la puerta del tráiler. Luego me bajé con cuidado, el clima era frío y el viento corría moviendo las ramas. Caminé unos cuantos metros por aquel terreno, polvoroso todo era silencio y desolación al parecer. Era un lugar muerto porque no se escuchaban ni siquiera los insectos, quizás de manera imprudente. Me alejé todavía un poco más para ver qué había a mi alrededor.
2:05:20 Caminé hasta estar a unos 4 m de las cuevas. Entonces me detuve, no lo digo de broma, parecía un sitio fuera de la realidad. Era lo más parecido a un lugar embrujado. Me comencé a sentir inquieto porque algo que no podía ver se encontraba por ahí. Recordé las advertencias de mis compañeros sobre esa carretera. Entonces entré en tensión. La situación me parecía tan extraña que me acuerdo que hice algo que quizás para muchos resulte bastante tonto. Me pellizqué un brazo para estar seguro que no estaba en un sueño.
2:06:02 Grité y algunos saltos para ver si así despertaba. Moví repentinamente la cabeza, verifiqué la hora, la fecha, hasta las placas y el color del tráiler. Todo era normal. Estaba viviendo en la realidad muy confundido. Me paré a mitad del camino. Comencé a mirar todo alrededor sin saber a ciencia cierta cómo diablos había terminado ahí. En ese lugar tan extraño y solitario. Pero existía otra cosa más importante en ese momento que no me ponía a pensar cómo iba a salir de ahí esto. No sé cómo explicarlo, pero me parecía que había entrado en otra dimensión.
2:06:49 Los olores en el ambiente eran diferentes, hasta la tonalidad de las cosas nunca los había visto. Era como estar soñando. Entonces me comencé a preocupar por lo que me pudiera pasar. No terminaba de salir de mi asombro cuando miré que algo de regular tamaño se movió entre un montón de ramas secas e incluso se escucharon algunos crujidos al quebrarse. No alcancé a ver que era aquello solamente distinguí un bulto, pero seguramente no era una persona. Porque nos encontrábamos bastante lejos en cualquier pueblo.
2:07:32 No reaccioné al momento en otra situación. Hubiera salido corriendo para ponerme a salvo, pero ese no fue el caso. Me le quedé mirando fijamente, tratando de identificar lo que era aquello. Porque podría ser un animal, quizás un peligroso depredador. El bulto pronto se confundió entre la oscuridad del monte o quizás en un descuido se escondió en una de las tantas cuevas que había, tal vez por los nervios que ya tenía, no podía moverme de ese lugar. El ambiente se había vuelto tenso. De pronto se comenzó a escuchar un sonido, era lo más parecido a un ronco.
2:08:13 Lamento escucharlo estando ahí solo en medio del monte oscuro. Resultaba de verdad aterrador. Estoy seguro que podría asustar a cualquier persona. Segundos después lo volví a escuchar. Entonces, por inercia, comencé a retroceder despacio. Busqué hasta donde daba mi vista para ver que era eso, pero el monte estaba verdaderamente oscuro. A lo lejos se escuchó otro lamento. Ya no tenía duda. De que algo estaba mal. Luego resonaron algunos lamentos más por un lado y por otro. Entendí que todos esos sonidos salían del interior de las cuevas al instante, 1000 cosas pasaron por mi mente, cosas aterradoras.
2:09:07 Me daba miedo pensar que estaba en medio de alguna tribu de salvajes. O tal vez. Me había metido a un nido de animales extraños que seguramente me mirarían como carnada. Si me atacaran. Estaba perdido porque nadie me podría ayudar. Pero lo peor era pensar que lo que se escondía entre la oscuridad fueran horrendos demonios. A eso siempre le había tenido mucho miedo. Luego me di cuenta de otra cosa preocupante, todo el entorno estaba envejeciendo poco a poco. De hecho, se estaba llenando de telarañas. Algunas ramas comenzaron a caer de los árboles.
2:09:49 Entonces supe que tenía que salir cuanto antes de ahí. Hasta me parecía que el lugar se estaba oscureciendo más. Sé que corrí, pero yo sentía que lo hacía en cámara lenta. Eso me hizo caer en desesperación lo más aprisa que pude subir al tráiler. Me acuerdo que la cabina estaba helada. Hacía más frío ahí adentro que afuera, pero en ese momento nada me importaba. Tenía que ponerme a salvo. Ayudado por las luces del camión, pude ver cómo varios bultos totalmente negros comenzaron a salir de las cuevas. Sus horribles lamentos llegaban hasta mis oídos, la verdad, no les encontraba una forma definida, por eso no podía asegurar lo que en realidad eran.
2:10:40 Tal vez animales, tal vez criaturas, tal vez demonios con dificultad, prendió el motor. Me acuerdo que se me apagó hasta en 2 ocasiones, cuando por fin se mantuvo estable. Comencé a avanzar despacio, no lo podía creer, pero el camino se estaba convirtiendo en tan solo una vereda mal trazada, prácticamente intrascendible para empeorar las cosas. Comenzó a aparecer una neblina bastante tensa que empezó a oscurecer mi visión con dificultad. Podía ver que aquellos bultos se aparecían y desaparecían con facilidad. De la impresión que tenía.
2:11:25 Apretaba el volante, parecía que era el monte el que se estaba tragando todo. Era evidente que si no me ponía a salvo en ese momento me tragaría a mí con todo y camión. Entonces pisé más a fondo el acelerador para mi desesperación. El tráiler no respondía como yo esperaba. Me acuerdo que golpeaba y empujaba el volante para que se moviera más rápido. El tráiler, muy contrario a mis deseos, comenzó a batallar para poder avanzar porque los matorrales eran cada vez más grandes y gruesos. Las ramas de los árboles arañaban las ventanas. El sonido que hacían era inquietante. Llegué a mis límites porque claramente escuchaba que cientos de manos golpeaban todo el tráiler. Sin embargo, no me detuve.
2:12:22 No quité el pie del acelerador, aunque sentía que corría el riesgo de que se desprendiera la caja. Por tanto movimiento brusco. Pero perder la carga era algo que no me importaba. Más importante era mi seguridad. Manejé deprisa tratando de escapar, quizás por 1 km. Todo tuvo el mismo aspecto oscuro y tenebroso. Ni las cuevas ni los árboles secos desaparecían de reojo. Miraba movimientos a mi costado, pero preferí no averiguar que era aquello que se movía entre el monte espeso. Los golpes en el camión siguieron, el ruido retumbaba en mi cabeza. Se escuchaban fuertes, perturbadores. Presentía que ahí que iba a terminar un poco más adelante, comenzó a verse todo normal.
2:13:17 La neblina se disipó, aparecieron los árboles, la carretera se normalizó. Hasta sentí que el cielo se aclaró un poco, a pesar de que todavía falta un rato para el amanecer. Entonces supe que había logrado salir de ahí. A pesar del frío que sentía, me di cuenta de que me encontraba sudando Copiosamente con la vista al frente. Manejé sin parar por varias horas hasta que llegué a mi destino. Por temor. No me atrevía decirle a nadie lo que me había sucedido, porque hasta para mí resultaba demasiado extraño e increíble. Después de entregar la carga, descanse un poco de regreso. Tuve la oportunidad de tomar otra carretera y así evitar pasar de nuevo por esa área, pero a pesar de que seguía nervioso, quise comprobar que todo lo que me había pasado era algo real.
2:14:17 Por eso tomé el mismo camino. Confieso que tuve que controlar mis nervios para hacerlo. Además, rezaba mientras conducía. Fue difícil porque todo el camino iba recordando lo que había visto, además de recordar aquellas figuras y los lamentos que hacían. Pero aun así manejé y manejé. Y porque no decirlo como es, por suerte nunca encontré ese horrible lugar. Eso ha sido lo más extraño que me ha pasado en la vida, aunque no sé a ciencia cierta que me sucedió. Existe una remota posibilidad de que tal vez fue producto de mi imaginación, ya fuera por el cansancio o el sueño, aunque hasta para mí eso resulta poco probable.
2:15:08 O tal vez había alguna sustancia extraña en el café que compré en la gasolinera y eso me hizo alucinar hasta la fecha. No descarto esa posibilidad. Debo admitir que fue algo traumatizante, no lo puedo negar. Por un tiempo fui presa del miedo. Lo digo porque dejé de manejar por las noches, sobre todo por carreteras solitarias. Prefería detenerme, aunque no me durmiera, pero durante toda la noche creía ver aquellos bultos que rodeaban mi trailer. Ya cuando comenzaba a amanecer continuaba mi camino. Así se pasaron los meses.
2:15:52 Pero como todos sabemos, nada es para siempre. Tiempo después volví a ser el mismo. Eso sí, me volví más precavido. Cabe mencionar que en muchas otras ocasiones he recorrido esa carretera, pero jamás me he encontrado con ese extraño lugar. ¿Me sucedieron algunas cosas más, pero tan fuerte así como esta no? Hoy lo puedo contar como anécdota o como una experiencia extraña. Pero la verdad, me quedé corto en la manera de narrarla. Fue algo mucho más aterrador si la contara como realmente sucedió. Entonces, si no me creerían, muchas gracias a la Comunidad por escucharme.
2:16:37 Buenas noches, querida Comunidad. Espero que esta entrega les haya gustado. Es un honor para mí pasar un buen rato con ustedes. Muchas gracias por abrirme la puerta de su hogar. Por favor, no olviden dejarme sus comentarios. Esto nos ayuda a seguir trayendo mejor contenido. Me encanta leer sus experiencias y conocernos un poco más. Si el video les gustó, por favor, no duden en compartirlo con sus amigos. Esto nos ayuda a llegar a más personas y que la Comunidad siga creciendo.
2:17:20 Un abrazo muy fuerte. Nos vemos en una próxima entrega. Esto fue Inframundo, relatos.
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