Nov. 12, 2025

13 HISTORIAS de TERROR de SUSCRIPTORES - INFRAMUNDO RELATOS

13 HISTORIAS de TERROR de SUSCRIPTORES - INFRAMUNDO RELATOS
13 HISTORIAS de TERROR de SUSCRIPTORES - INFRAMUNDO RELATOS
Inframundo Relatos De Terror
13 HISTORIAS de TERROR de SUSCRIPTORES - INFRAMUNDO RELATOS

🩸 13 historias escalofriantes enviadas por suscriptores que vivieron el horror en carne propia...Cada relato es real, contado desde la oscuridad de lo cotidiano: hospitales, carreteras, haciendas, y más.⚰️ ¿Estás listo para escuchar lo que no se atreven a contar a plena luz del día?📌 Contenido del video:00:00 INTRO 00:46 LA MUJER DE LA HACIENDA 10:44 LA MUERTE DE LA CRUZ ROJA 17:11 LA INTENDENTE 24:01 LA OTRA KAILANI 28:28 EL MUÑECO DEL PANTEÓN 35:42 TRASLÚCIDO 39:52 LA LLORONA 42:03 LA MUJER DE LA CALLE 44:23 JUEGOS NOCTURNOS 45:33 LA MUJER DEL ARROYO 51:49 LA PRESENCIA DEL RANCHO 59:10 EL INFIERNO DE JOSELYN 01:10:31 EL APARATO DEL CERRO#InframundoRelatos #HistoriasDeSuscriptores #RelatosDeTerror #TerrorMexicano #RelatosParanormales #NochesDeTerror

0:00 ¿Qué tal, querida familia del terror, esperando se encuentren sólidamente bien del otro lado de la batalla? Gracias por sintonizarnos una vez más en este es su canal de terror preferido. Inframundo, usted, querido amante asiduo del. Terror. El día de hoy va a escuchar a presenciar historias que envían los suscriptores. El público, la comunidad de Inframundo y espero sean de su total grado sin más por el momento, lo invito a que apague la pequeña luz de su. Habitación. Aquí.

0:41 Comenzamos. Lo que les voy a compartir fue contado por mis abuelos. Mi abuelo era de origen español, él fue artesano. Y trabajaba las piedras de cantera que fue contratado para levantar templos. Tenía una maestría para hacer imágenes de Cristos vírgenes y Santos para las parroquias. En un pueblo del estado de México, como antecedente tlajomulco o Toluca, había muchas haciendas y en consecuencia sus dueños eran personas muy pudientes. Terratenientes con mucho dinero en la época de los españoles y en esa zona llegaron varios franceses. Esas personas fueron comprando hectáreas con estrategias para hacerse de muchas tierras.

1:44 Construyeron sus haciendas, pero con el tiempo llegó la Revolución en el pueblo donde ellos vivían. Los jóvenes se iban a estudiar para labrarse un futuro. Mi primo. Se fue a estudiar al tecnológico de Monterrey como ingeniero agrónomo. Después de su graduación, mi primo Rafael se casó y se va a vivir a uno de estos pueblos. ¿A partir de este momento la historia es contada por mi primo, quién es el protagonista? En el sitio hay una casona que abarcaba una hectárea. La propiedad es inmensa. Había grandes arcos y justamente uno de sus amigos le comunica que la casona estaba en renta.

2:29 El comentó que si no había de otra la iba a rentar y eso pareció un presagio porque justamente tuvo que rentar esa casona. En medio de la casona había una fuente. Estaba rodeada de un jardín, pero en ese tiempo no había las comodidades de que hubiese baños en las habitaciones. Así que éstos estaban hasta el final de los patios frente a la casa. Como había muchos portales, varias habitaciones, puso su oficina para las consultas que se hacen para las cosechas. Llegaban los campesinos y él les daba las asesorías. Con el paso de los años llegaron los hijos y aún seguía viviendo en la casona. Lo molesto era que por las noches tenían que cruzar gran parte de la casa para poder ir a los baños, pero a los 6 meses que nació su segundo hijo, él salió de la habitación en plena noche.

3:30 Mientras caminaba se dio cuenta que justamente en la fuente se encontraba una mujer sentada. Esta tenía puesto un vestido blanco con su cabello largo, pero no se le veía el rostro. No quiso pasar pues. Comenzó a sentir mucho miedo, tanto que decidió regresar a su habitación. Pero cuando él comenzó a contar lo sucedido, él no había sido el único que la había visto. Aquel fantasma comenzó a parecerse más de seguido. En una de las visitas a casa de sus padres, le contó lo que estaba sucediendo. Ellos le dijeron que irían a hablar con el sacerdote cuando le contó al cura lo que estaba pasando.

4:16 Le preguntó si podría ir a bendecir su casa y este le contestó que sí. El sacerdote fue bendijo la casa, pero a los 2 días la aparición de la dama se volvió a ver, regresa con el padre mancera y le dijo que se le seguía apareciendo. El sacerdote le dijo que le hablara, que le preguntara que era lo que quería. Pero mi primo, con voz temblorosa le dijo que no podía, pues le causaba miedo el solo verla se sentía desesperado y le comento que lo mejor era salirse de ahí, pero el cura le dijo fuertemente que no se iba a salir de allí, pues él tenía que ayudar a esa alma en pena. Por unos momentos pensé que no era buena esa estrategia, pero al parecer sí resultó.

5:09 Le dio una medallita de la Virgen de Guadalupe, le dijo que está medallita le sería útil, pues su casa ya estaba bendita. Allí no está el demonio ni cosa rara, le aclaró el padre, pues de haber sido así desde que llegó a esa casona, no hubiesen vivido allí desde el inicio. Además, con la bendición que hizo hubiese pasado algo malo, le aclaró que cuando algo así se encuentra en una casa, él les dice, que se preparen, pues podría pasar algo. Pues hay algo fuerte. Ahí suelen pasar cosas extrañas, escucharse, aullidos, gritos.

5:50 Pero eso no pasó. En la casona no había algo maligno, pues el sacerdote le había transmitido mucha paz. Tranquilidad, pero sobre todo mucha seguridad. Esa misma noche se volvió a aparecer de la misma manera que la habían visto por varias noches. Cabe aclarar que esto sucedía generalmente en el mes de octubre, cuando la Luna es clara y tiene mucha luz. Se armó de valor y se puso la medallita que le había dado. El sacerdote, con temor, se acercó a aquella aparición. Al momento que lo hizo aquel espectro le comenzó a hablar la voz, se le escuchaba extraña a la mujer, como si fuera un cucurucho. Para los que no sepan que es es un papel o cartón arrollado en forma cónica, que utilizaban como un altavoz para que las personas los escucharan.

6:49 Como les contaba la mujer, le dijo a mi primo que le quería pedir un favor. Pues esa casa. Había sido de su esposo. Ellos ya son espíritus. Comenzó a decirle que ellos prometieron a los soldados de la Revolución a querer quitarle sus pertenencias, mataban y deshonraban a las mujeres y por desgracia a ella la ultrajaron y al igual que a su esposo los mataron. Le contó que en la parte de la construcción de la casona. Donde en aquellos tiempos almacenaban el maíz, ellos eran de los mejores en ese año que cosechaban mucho maíz y eran los productores más importantes de la región.

7:36 Ellos les ofrecieron al señor de las maravillas que si se salvaban sus hijos, ellos le ofrecieron hacer 3 misas, pero como a ellos los mataron, no las pudieron hacer. ¿Me ayudas? Preguntó aquella alma en pena. El acepto ayudarla, ella le dio indicaciones de como quería las misas ofrecidas. Mi primo acudió por la mañana nuevamente con el sacerdote y le dijo lo que aquella alma en pena le estaba pidiendo. El cura aceptó y quedaron de acuerdo. De hacerlas. No sólo oficiaron las misas pedidas, sino que también les rezaron el Rosario cuando terminaron las misas.

8:21 Todo terminó, ya no hubo más apariciones, o eso era lo que él pensaba, pues al cabo de cuatro meses salió de su habitación de noche para ir a uno de los baños, cuando de repente ahí estaba la señora, pero esta vez venía acompañada de un señor Vestido de negro, muy elegante, pero a él no se le veía la cara. Lo primero que le vino a la mente a mi primo fue. Me lleva la chingada, se detuvo en seco. Aquel señor elegante le dijo que venían a darle las gracias porque con su ayuda él y su esposa ya podían descansar en paz y le prometió que esa sería La Última Vez que los vería.

9:08 Pero antes de desaparecer, el hombre le dijo que le iba a dejar algo que se encontraba en la hermosa fuente de cantera. Debajo de la fuente, que por cierto no le salía nada de agua, se encontraban 30 barriles con monedas de oro. Al día siguiente ya tenía como a 5 peones para que le ayudarán en cuanto encontraron el primer barril. Mi primo despacho a esa gente. Mala idea porque cuando terminó de sacar el último barril estos estaban llenos de Tierra. Pues su avaricia de no darles ni una moneda.

9:49 El mismo se echó la mala suerte. El cuerpo de este se comenzó a secar, se dañaron sus riñones. Esta historia me la contó mi primo cuando ingresó en el Centro Médico de México. Esta es una historia que culminó con su muerte. Esto sucedió hace más de 30 años para él, no para su familia, que. A su muerte, los barriles estaban llenos con los centenarios y son una de las familias millonarias del país. Pero a la que fuera la esposa de mi primo, sus cuñados no le dieron ni un solo peso como habían comprado la casona. La viuda se fue a vivir con sus padres y de ella ya no se supo nada.

10:37 Aquella casona la compraron los hermanos del ya finado. Y hoy es un hotel. Esto que te voy a contar es mi experiencia que tuve hace ya muchos años en el hospital central de la Cruz Roja mexicana. De todas las salas en las que tienes que recorrer son, terapia intensiva, urgencias, terapia intermedios, anfiteatro, entre otras. Nosotros no conocíamos a nadie y había ocasiones que veíamos a personas salir.

11:22 Pero en sí no eran personas con vida. Llevábamos los cuerpos de aquellos que ya habían fallecido desde hacía varias horas. También se encontraba una monja que trabajaba en el área de hospitalización. Pero un día llegó un hombre haciéndose pasar por un enfermo y, por desgracia, desvivió a la monja. Tiempo después, muchos de los que allí trabajaban la vieron salir a hacer sus recorridos. Como lo hacía en vida, volviéndose algo así como la planchada que ayudaba a los enfermos de gravedad. En mis inicios como paramédico, los compañeros con más edad nos aseguraban que un día de estos seguro y la misma muerte se nos pondría enfrente y no nos va a dejar pasar, pues el que llevan a bordo es que va a fallecer, es la misma muerte que viene a llevárselos.

12:20 Nos aconsejaron que cuando la viéramos le mentáramos la madre. Para mí esto fue contado como una anécdota, tachando de locos a los compañeros o que sólo era para burlarse de nosotros como novatos con la experiencia de ellos. Pasaron los años, era plena luz de día. Cuando nos llamaron para un servicio, dieron el número de la ambulancia que en aquel tiempo traíamos cuando mi compañero contestó. Le dieron la dirección y número en la Colonia Nuevo peralvillo e indicaciones en clave que utilizamos, la cual se trataba de un menor caído de un edificio de 5 pisos, nosotros nos encontrábamos muy cerca gracias a Dios, pues llegamos muy rápido cuando arribamos en el lugar del siniestro El Niño tenía fractura en base a su cráneo, también fractura en sus piernitas. En su fémur, pues nos informaron que había caído del segundo piso.

13:24 El pequeño estaba muy lesionado, en Estado muy, muy grave. Cabe aclarar que en ese tiempo no teníamos los equipos como hoy en estos días, así que con los recursos y con el conocimiento que teníamos para atender a personas accidentadas, inmovilizamos al chiquito. Los padres del pequeño nos acompañaron. Imagínate ver sus rostros afligidos de no saber que iba a suceder con su hijo, mi compañero, que le decíamos el roce que actualmente vive en Cancún. Íbamos a todo lo que daba la ambulancia, pero en el conocido circuito interior, una vialidad con mucho tráfico de autos para nuestra mala suerte era como ir a vuelta de rueda, pero con las sirenas encendidas en las torretas. Los autos se frenaban, otros se alcanzaban hacer a un lado y como podíamos nos íbamos metiendo entre tanto vehículo para salir del atolladero de carros. Pero para acabarla de amolar se nos apareció la muerte justo frente a la ambulancia.

14:36 Les juro que ella nos decía no, y con su dedo índice lo mecía de un lado a otro. Eso es señal de un rotundo no. La muerte estaba vestida completamente de negro. Era como ver a una anciana de antaño, de aquellos años en que se cubrían de pies a cabeza con un velo. En eso recordé lo que hacía años mis antiguos compañeros me habían dicho que hiciera. Cuando la muerte se presentará, me valió que estuvieran los padres del menor y le grité a mi compañero que le mentara la madre. Pero él se encontraba en shock. Él me dijo que si la pasábamos, alguno de nosotros iba a morir. Le pregunté que si iba a pasarla y el me dijo que no. En eso yo le menté la madre a todo pulmón, pero esta no se movía ni siquiera 1 cm.

15:34 Teníamos miedo y mi compañero me dijo que mejor nos regresáramos, pues la muerte se negaba a dejar al pequeño. Yo le dije que rezara un padre nuestro y siguiera con un ave María para que Dios nos ayudara a salir adelante. Ambos hicimos las oraciones. Y poco a poco. Aquel ser se desvaneció aparte, la señora preguntaba que era lo que estaba pasando, pero la socorrista que venía en la parte trasera le dijo que estábamos rezando para que siguiera viviendo su hijo. Ellas no se dieron cuenta. De lo que nosotros estábamos pasando antes de llegar al hospital, avisamos que entraríamos por la parte trasera, ya que El Niño iba en muy malas condiciones y con gravedad. Afortunadamente llegamos con el pequeño al hospital vivo. En estos casos uno es incontenible. Cuando se trata de un niño, a veces es mejor cambiar la velocidad que con la atención hacia la persona que se traslada en las ambulancias.

16:41 Pero como les comenté, hoy en día los tiempos han cambiado. Lo neutralizas le vas poniendo los medicamentos. No hay necesidad de irse matando uno por las calles, tratando de salvarle la vida. Pero aquellos tiempos era distinto, no teníamos esas herramientas de trabajo. Ambulancias equipadas, era vital la velocidad para que el paciente no se muriera en el trayecto. La intendente del segundo piso, basado en la anécdota de Elizabeth, relatos del público, muy buenas noches Alejandro, me llamo Elizabeth, soy de San Francisco del rincón, Guanajuato. Esta historia ocurrió hace 13 años, cuando apenas tenía 11. Me costó mucho decidirme contarla. Porque cada vez que la recuerdo, algo dentro de mí se quiebra y un escalofrío me recorre el cuerpo. Estaba en quinto de primaria.

17:50 Mi mamá siempre se sentía orgullosa de mí por mis buenas calificaciones, por como me esforzaba en la escuela, a mitad del ciclo escolar llegó una niña nueva al salón. Todos queríamos hablarle, todos queríamos ser sus amigos. Pero ella no se acercaba a nadie. Se mantenía en silencio, con la mirada baja concentrada en sus dibujos y en un libro que siempre llevaba consigo. Se llamaba Mariana. Con el tiempo logré hacerme su amiga en los recreos. Me quedaba con ella observando cómo coloreaba sus propios dibujos.

18:30 Dibujaba hermoso con una facilidad que me sorprendía. Nos hicimos inseparables a su lado. Yo sentía algo distinto, una conexión tranquila, aunque a veces cargada de una tristeza que no entendía del todo. Un día me confesó el motivo de su silencio. Su voz temblaba mientras me hablaba. Me contó que todo había comenzado como una tarde normal. Su mamá cocinaba, preparaba la comida para toda la familia. Mariana lavaba los trastes. Su padre llegó ebrio, gritando e insultando. Amenazó a su madre, quería golpearla, ella intentó defenderla, le gritó que se fuera, que no la molestara. El hombre se marchó, pero regreso 10 minutos después, con un machete delante de Mariana, su padre le arrebató la vida a su madre.

19:33 No supe que decir, solo la abracé. Esa noche. Le invité a comer a mi casa después de la escuela, a lo que aceptó. El día siguiente regresamos a clases. Mariana estaba más tranquila. Cuando llegamos me sentí algo mal del estómago y pedí permiso para ir al baño. Al entrar vi a una intendente que no había visto antes. Me pareció raro. No llevaba uniforme, tenía un vestido blanco, el cabello suelto y usaba huarachitos cafés. Sonreía, pero tenía algo contagioso, aunque extraño. La escuela era grande, de 2 plantas y había muchos trabajadores.

20:21 Supuse que era nueva. Pasaron los días y me la seguía encontrando en el baño, siempre con esa sonrisa. Un día los baños de la planta baja estaban fuera de servicio. Teníamos que usarlos del segundo piso. El maestro nos mandaba por parejas, Mariana y yo siempre íbamos juntas. Ese día me pidió que la acompañara. Ella salió primero. De pronto soltó un grito, salí corriendo detrás de ella. Estaba pálida, temblando, apenas podía hablar. Repetía una y otra vez que ella estaba ahí, sentada sobre el lavabo que la estaba llamando. No vi a nadie, no entendía lo que decía, corrimos del baño Mariana, no podía calmarse, lloraba y temblaba. El maestro fue a revisar, no había nadie, revisaron las cámaras y nada extraño le llamaron a su abuelita Mariana. Tenía mucha fiebre.

21:30 La mandaron a casa, al día siguiente no fue a clases, me preocupé, le pedí a mi mamá que saliendo de la escuela me llevara a verla, me dejó un rato mientras hacía unas compras. La abuelita de Mariana me recibió, me pasó a su habitación, nos sentamos a platicar, me ofreció un vaso con agua mientras ella fue por él. Mis ojos se pasearon por el tocador. Había varias fotos, una de ellas me hizo quedarme inmóvil. Era una mujer de sonrisa serena, cabello largo y suelto, vestido blanco, huarachitos cafés.

22:14 Me resultaba familiar, demasiado. El corazón se me aceleró. Cuando Mariana regresó con el vaso de agua, le pregunté quién era. Tomó la foto con cariño. Me dijo que era su mamita, la única foto que le quedaba de ella. Me habló de lo hermosa que era, de su cabello suelto, de su vestido blanco. Me dijo que le encantaba verla arreglada, siempre con sus huarachitos cafés. Me confesó cuánto la extrañaba. En ese momento algo se rompió dentro de mí. El vaso temblaba en mis manos.

22:56 No pude disimular el miedo. Mi mamá tardó unos minutos más en regresar por mí, pero se me hicieron eternos. Tiempo después intenté contarle a mis papás, pero no me creyeron. Dijeron que probablemente necesitaba hablar con un psicólogo. Pensaron que me estaba afectando la ausencia de Mariana que necesitaba distraerme. Días después Mariana no volvió, su abuelita la sacó de la escuela. No tenían casa propia, así que se fueron. Nunca supe a dónde mi vida siguió. Gracias a Dios he podido salir adelante, pero esa imagen, esa sonrisa y ese vestido blanco todavía me persiguen porque sé lo que vi, sé con quién hablé y no fue un sueño.

23:48 Interactúe con alguien que ya no pertenecía a este mundo. Y eso. Aunque haya pasado los años, todavía me da escalofríos. La otra kailani basado en relatos del público adaptada por orkus, buenas noches, Inframundo, mi nombre es blanca. Todo ocurrió una noche en la que nos reunimos para cenar en casa. Estábamos mi hermana María, su hija, mi Sobrino César, su novia Samantha.

24:30 Mis hijos y yo preparábamos hamburguesas al carbón. El aroma llenaba el ambiente mientras conversábamos en el pequeño balcón junto a la escalera. Kailani, mi hija de apenas 5 años, jugaba alegremente con mi sobrina. Corrían por todo el lugar riendo, sin parar. En uno de esos momentos vi a kailani correr hacia mí. Le advertí que tuviera cuidado con el asador, que no se acercara demasiado porque podía quemarse. Ella soltó una risa traviesa y bajó por las escaleras. Me asomé para vigilar y le dije que no se alejara. La noche ya había caído y todo estaba completamente oscuro. Pasaron unos 3 minutos.

25:22 Algo me inquietó. Decidí bajar a buscarla y comencé a llamarla primero en voz baja, luego con más fuerza. No recibí respuesta. La angustia empezó a crecer dentro de mí. El pecho se me oprimía. Sentía como si algo invisible, me apretará los pulmones. Grité su nombre una y otra vez, pero no salió de su escondite. No escuchaba ni un paso, ni un suspiro, ni una risa. La casa vecina al costado tenía un arbusto espeso, denso, tan tupido que apenas dejaba pasar la luz del farol.

26:04 Algo se movió entre las ramas. Era una figura pequeña, pensé que era ella. Me acerqué rápidamente llamándola, pero el silencio fue absoluto. No hubo respuesta, estaba a punto de alcanzar el arbusto. Cuando mi sobrino me interceptó, me tomó del brazo y me pidió que me calmara, que regresara a la casa. No entendía su actitud, me hervía la sangre, sentía que nadie comprendía la gravedad del momento. Mi hermana salió en ese instante. Me gritó que dejara de hacer escándalo, que subiera, que tenía que ver algo. Llorando de rabia y con el corazón Estrujado, Subí las escaleras en mi mente sólo cabía una idea, mi hija se había perdido, pero al llegar la realidad me golpeó de una forma helada.

27:02 Kailani estaba ahí, en su cuarto, jugando con mi sobrina. Nunca había salido, nunca había bajado el sudor frío, me. Recorrió la espalda. Las piernas me temblaron, algo se quebró dentro de mí. No entendía cómo podía ser posible. La había visto y había escuchado su risa. La vi bajar, la vi moverse, la sentí tan real, pero no era ella. Esa noche algo más se movió entre nosotros, algo que imitó a mi hija, algo que jugó con mi percepción.

27:44 Y se metió en nuestras vidas sin que lo notáramos, algo que se parecía tanto a kailani que por poco lo seguí hasta perderme con él. Desde entonces no me siento segura. Esa noche dejé instrucciones estrictas para no descuidar ni un solo momento a los niños, ni volví a confiar en la tranquilidad del entorno. Aunque fue solo un instante, lo viví como si hubieran pasado horas. Una presencia que no puedo explicar y que quizás aún sigue ahí. Nos han ocurrido más cosas desde aquella noche. Tal vez algún día se las comparta el muñeco del panteón basado en la anécdota de Oscar. Relatos de suscriptores.

28:42 Mi nombre es Oscar, soy de Toluca, Estado de México. Lo que les voy a contar no es fácil, me atormentó durante 3 meses seguidos y aunque el tiempo ha pasado, aún hay noches en las que prefiero no cerrar los ojos del todo. Todo comenzó el día en que falleció. Mi abuelo era un hombre bueno, sano, generoso, el pilar de nuestra familia. Su muerte fue repentina. Dolió más de lo que imaginé posible. Ese día, mientras se hacían los preparativos para sepultarlo, alguien me pidió que fuera al Panteón a dejar unas botellas de vino. Por tradición.

29:26 Aquí se acostumbra a brindar con los que ayudan a cavar la fosa, agua, tequila o vino. Al llegar uno de mis tíos me advirtió con seriedad. Cuidado, no vayas a tocar esa bolsa. Al voltear VI semi oculta entre la Tierra, suelta una bolsa negra pequeña. Pregunté qué era. Alguien respondió que era un muñeco, no entendía al principio. Luego el cuidador del panteón se acercó y dijo que había visto a unas mujeres merodear por ahí. En la madrugada pensó que tenía flores. Pero después noto que no era así. Le había pedido a mi tío que viniera a revisar, pero andaba borracho y lo ignoró.

30:16 Al momento de sepultar a mi abuelo de forma disimulada, saqué la bolsa. Dentro había lo que parecía un trabajo de brujería, muñecos, hierbas, listones, objetos amarrados y envueltos en brebajes extraños. Una rabia me invadió. Sentí que eso estaba relacionado directamente con él. Sin pensarlo demasiado. Me alejé y la quemé. Le eché alcohol encima y le prendí fuego. Lo más perturbador fue ver cómo al arder el contenido zumbaba, los muñecos parecían moverse como si tuvieran vida. Saltaban dentro del fuego, retorciéndose. El humo espeso y oscuro se me vino encima. Esa noche no pasó nada, pero la siguiente comenzó el tormento. Me desperté entre las 2:33 de la mañana, empapado en un sudor terrible con el cuerpo tenso.

31:21 Al principio eran pesadillas que ignoraba, pero noche tras noche la hora se repetía. El ambiente se volvía más tenso, más oscuro. Empecé a sentir murmullos detrás de la puerta de mi cuarto. Luego la sensación de que alguien se acercaba a hablarme al oído cada vez que eso pasaba me quedaba paralizado. Nunca había sentido miedo así. Y eso que siempre me había apacinado lo paranormal. Un día en el trabajo, un compañero notó que algo andaba mal. Le conté lo que estaba viviendo.

32:01 Me dio una estampita de una virgen venerada en tonatico y una pequeña imagen me dijo que rezara que pidiera protección. Aquella noche recé con fe. Al día siguiente, ese mismo compañero me miró con el rostro pálido. Me contó que durante la noche alguien o algo lo había despertado violentamente. Me dijo que no debía haberme metido con eso, que no debía haber quemado ese trabajo. A partir de ahí todo se intensificó. Me movían las cosas en la casa. Los gritos al exterior de mi ventana se hicieron constantes. Despertaba puntualmente a las 3:00 de la mañana, con voces en la cabeza y llantos a mi alrededor. Una noche desperté llorando después de soñar que varios de mis propios familiares bailaban alrededor de ese muñeco, gente que nos hablaba, que odiaba a mi familia. Verlos ahí.

33:08 En esa escena me helaba la sangre. Mi esposa se hartó, no entendía qué me estaba pasando y yo tampoco. No tenía energía, ni ánimo, ni rumbo, solo miedo, un miedo que se había metido en mí como veneno. Una noche vi algo afuera, un movimiento me hizo acercarme a la ventana. Desde ahí observé como una lechuza gigante salía del techo de la Casa de los vecinos. Era una criatura imposible, grotesca. No dormí nada. Y desde entonces no fui el único que veía cosas.

33:53 Mi familia también comenzó a huir, a sentir, a ver. Ya no me culpaban en me lo decían directo. Yo había traído eso a la casa. Me volví una sombra de mí mismo, rezaba. Todas las noches, rogaba por protección hasta que. Una noche, recostado, sentí el susurro otra vez. En esta ocasión, justo en los oídos, algo me habló, pero al instante olvidé lo que dijo. Sólo recuerdo que se me erizó la piel. Voltee, lo vi. Era una silueta negra, sin rostro y sin forma. Una figura hecha de sombra, parada junto a la ventana. Me levanté y como pude abrí la cortina y en cuanto lo enfrenté, esa cosa se desvaneció en un salto extraño hacia abajo o hacia arriba.

34:55 No lo sé, fue como si la misma oscuridad se lo tragara. Salí al patio, grite con rabia. Le exigí que se fuera, que ya no podía más, y esa fue la última noche. Desde entonces no volvió. Ya no oí voces, ya no vi sombras, ya no soñé con muñecos malditos, ni sentí la presencia del humo, pero el recuerdo sigue ahí, el dolor y la advertencia. Nunca es bueno tocar lo que no entiendes. No es bueno jugar con cosas que no te pertenecen. Yo solo lo hice por rabia, por dolor y por impulso, pero aprendí que hay cosas en este mundo y otras.

35:40 ¿Que no lo son? Buenas noches, saludos a toda la audiencia del Canal Inframundo. Mi nombre es Juan Ortiz, soy originario de tetela de Ocampo, Puebla. Mi historia comienza en una ocasión que tenía que ir a entregar unos productos al pueblo de donde soy oriundo. Además, quería ir a visitar a mi familia, así que tomé la decisión de hacer esa visita, pues se hizo de noche y el taxista se demoró mucho en llegar.

36:26 Y para acabarla de Amolar, no quiso llevarme hasta el pueblo, sino que me dejó hasta el otro lado del río. Entonces decidí aventurarme a cruzarlo caminando, aunque estaba un poco retirado, más o menos como a unos 10 km en auto. Mientras iba caminando solo se escuchaba el sonido de las aguas del río. En eso escuché que venía caminando a unos cuantos metros de distancia un animal, porque al parecer tenía pezuñas. Así se escuchaba, pero al irme acercando más y él irse acercando más a aquella cosa que venía caminando, me di cuenta que era un hombre vestido de negro que me saludó amablemente. Pero inmediatamente cuando yo intenté hacer contacto con su mano, su mano me traspasó como si fuera invisible y nuevamente quiso despedirse, pero su mano traspasaba como si fuera aire. Entonces a mí me dio un escalofrío, no había caminado mucho, así que volté para ver quién era realmente. Y mi linterna se apagó.

37:38 Él ya había desaparecido. Ya no había nadie ahí, solo oscuridad. En eso que me entró un escalofrío y sentía mucho miedo, así que sin pensarlo 2 veces me eché a correr hasta llegar al pueblo. Subí por una vereda para no tener que subir toda la carretera. Llegué muy asustado y uno de mis tíos me preguntó qué me ocurría. Le dije que me habían espantado. Entonces mi tío me dijo que no volviera a caminar de noche, ya que en esa carretera se aparece el mismísimo diablo. En otra ocasión me sucedió que cuando estaba viviendo solo en casa de mis padres adoptivos, llegué de trabajar y me puse hacer el aseo de la casa, ya que vivía solo y me preparé para ir a dormir. Rápidamente me quedé profundamente dormido, pero después de unas horas me despertaron unos golpes en la puerta y escuché a mi madre adoptiva llamándome en eso que me fijé en la hora y eran aproximadamente a las 2:00 de la madrugada.

38:50 Se me hizo raro porque ella nunca llegaría a la casa. A esa hora tome mi teléfono y le marqué. Ella me contestó, Soñolienta todavía. Al escuchar mi voz preguntó que me pasaba y le dije que si ella era la que estaba llamando a mi puerta y contestó que no. Ella me advirtió que no abriera la puerta. La voz y los golpes seguían insistiendo. Me decía que tenía mucho frío y que le abriera por favor, que era mi madre adoptiva. Pero esa cosa que estaba ahí afuera no lo era. Era una mujer horripilante, toda vestida de negro. Y tenía unas uñas largas que parecían garras con las cuales estaba intentando abrir la puerta. Así como empezó de repente, dejó de tocar y solo emitió una carcajada burlona.

39:58 Esto que les. Voy a contar, me pasó cuando tenía la edad de 22 años. Recuerdo que llegué de mi trabajo y yo quería ver una película, pero yo no tenía Wi-Fi, así que sólo veía mis películas en mi celular. Un vecino me compartía para que yo tuviera señal de Wi-Fi tenía que subirme a un arbolito. En eso que me puse a ver mi película. Me puse a los audífonos y el tiempo se me fue rápido y no me di cuenta que ya era la madrugada. Eran alrededor de las 12:00 de la mañana. En eso escuché un llanto que se venía acercando, pero yo pensé que a la mejor una vecina lo estaba golpeando su esposo. Pero a medida de que el llanto se acercaba, los perros empezaron a aullar.

40:49 Todos los perros de la cuadra empezaron a alborotarse y en eso que me quité los audífonos se escuchó el llanto muy fuerte que me causó mucho miedo. Ese miedo que hace que el cuerpo te comience a temblar. Hasta me desbarranque del árbol en el que estaba. Me metí corriendo a la casa y cerré la puerta, pero para mi mala suerte la puerta no se cerró y aquella cosa parecía que me venía siguiendo. Recuerdo que como pude logré cerrar la puerta y la verdad es que me puse a temblar del miedo, que así me da un infarto, pero aún así con todo. Y eso grabé un vídeo que se lo envié a una amiga. Ella me dijo que lo eliminara, pues no era bueno, pues se trataba de la llorona.

41:38 Le dije que esa cosa estaba fuera de mi casa. No me moví hasta que escuché como poco a poco se iba alejando de mi casa y como los perros seguían aullando a medida que se perdía el llanto en plena madrugada. Me encontraba en mi casa y eran alrededor de las 9:30 de la noche. Recuerdo que estaba mirando una serie que me gusta mucho. Cuando pasaron las 10:11 y llegaron las 12 de la medianoche me dispuse a acostarme, ya que era bastante tarde. Ya estaba en mi cama y había pasado 1 hora y de un momento a otro escuché un grito por la calle en donde vivo. Pensé que había pasado algo porque la calle es un poco peligrosa, pero no fue así.

42:41 Sentí un grito muy aterrador, como un grito desesperado. Me levanté enseguida y un perro que tengo se puso a mirar por la ventana y empezó a aullar. Dicen que es porque está pasando algo malo o cosas así. No le puse mucho cuidado, pero después volvió a pasar, ahora cada vez más cerca. Me asomé por la ventana y a lo mejor me tratarán de loco. Pero vi una mujer con el cabello negro, una bata blanca, con agujeros, pues la prenda ya vieja. Ella iba llorando y buscando algo. Todos los perros del vecindario ladraban y aullaban.

43:23 Me asusté demasiado de lo que había visto. Sé que no era la llorona porque no se sentía esa presencia pesada. Me quedé mirándola porque la verdad. Si daba bastante miedo. Cuando de pronto se volvió y me miró, quedé paralizado del miedo que me dió. Cuando hicimos contacto visual logré reaccionar y me escondí, pero ya me había visto. Volví a mirar y no había rastro de ese ser. Pasé toda la noche en vela, que ya no pude dormir tranquilo. Llegó el otro día y me di cuenta que era un alma en pena que estaba recorriendo sus pasos. El alma era de una mujer de unos 35 años que fué privada de su vida.

44:09 El mes pasado le robaron y entonces creo que lo que vi fue el alma de la mujer en busca de paz. Esto que te voy a contar pasó cuando yo era pequeño. Mis hermanos mayores acostumbraban jugar por la tarde hasta muy noche. Recuerdo que mis abuelos. Les decían que no hicieran eso, ya que en la noche los arremedarían les podrían dar un buen susto.

44:49 Resultó que la advertencia de los abuelos no fue suficiente, pues mis hermanos no hicieron caso y siguieron jugando de noche. Fue hasta que en una ocasión nos despertamos porque escuchamos unos ruidos extraños afuera en el patio. Se escuchaba muy claro que eran mis hermanos los que estaban jugando, pero no era así. Algo estaban haciendo los mismos ruidos que ellos hacían cuando jugaban. Eso nos llenó de miedo porque afuera parecía que estaban mis hermanos jugando la mujer del arroyo. Basado en hechos reales ocurridos a Ruby Santa Cruz, relatos del público, buenas noches, Inframundo, mi nombre es ruby Santa Cruz soy originaria de un lugar llamado piedra China, actualmente vivo en el limón de papatzindaro. Esto que les voy a contar ocurrió hace ya un par de años y hasta el día de hoy me cuesta dormir tranquila. Cuando lo recuerdo.

46:06 Todo comenzó cuando mi esposo y yo fuimos a visitar a mis padres allá en su ranchito de piedra China pasamos. Todo el día con ellos, entre comida, risas y preparativos. Al caer la tarde, mi esposo le propuso a mi papá que al día siguiente fueran juntos al rancho de mi suegro para espiar venados. Si tenían suerte, hasta podrían cazar uno. Esa noche decidimos quedarnos a dormir en casa de mis padres. La idea era salir de madrugada, cuando el aire aún estuviera quieto, y así fue a las 3:00 de la mañana. Salimos rumbo al rancho wirunio.

46:51 Todavía estaba completamente oscuro. Cuando llegamos, mi esposo y mi papá no perdieron tiempo, tomaron sus armas y se internaron en el monte, cada uno a su puesto. Yo me quedé sola en la camioneta esperando a que amaneciera. Me recosté en el asiento y cerré los ojos. El silencio del campo a esas horas. Puede ser profundo, pero también extraño. Y lo que ocurrió después lo tengo marcado con fuego en la memoria. Escuché como alguien comenzaba a abrir la puerta trasera de la casita del rancho, la que da hacia el arroyo.

47:33 Al principio no me alarmé. Pensé que quizás alguna de las vacas había empujado la madera, pero la sensación cambió por completo cuando escuché como la puerta se abría de verdad. Y luego esos pasos, pasos lentos y pesados, como si arrastraran los pies, se acercaban directo hacia donde yo estaba. Sentí un miedo que no había sentido antes. Me cubrí con una manta que siempre llevamos en la camioneta intentando hacerme invisible. Pero los pasos no se detuvieron. Se acercaron hasta detenerse justo al.

48:13 Lado de la puerta del chofer. Cerré los ojos con fuerza y entonces lo sentí. Una mano fría comenzó a acariciarme la cabeza lentamente, como si tratará de tranquilizarme. Pero no había consuelo en ese tacto, sólo horror. Era una caricia seca, muerta no podía gritar, no podía moverme. Lo más perturbador era que. A pesar de no ver nada, sabía que era una mujer. No sé cómo lo supe. Sólo lo sentí como si su presencia hablara por sí sola. Dejó de tocarme por unos segundos, pero yo sabía que seguía ahí.

49:00 Sentía su mirada fija, silenciosa. Luego volvió a acariciarme más lento y más profundo dentro de mi cabeza. Sólo supliqué. Le pedí a Dios que me protegiera, que no permitiera que esa cosa me hiciera daño. Rezaba con el pensamiento, porque ni la voz me salía y en medio de mis súplicas mentales escuché como la presencia se detuvo y se dio la vuelta. Los pasos regresaron por donde vinieron, arrastrando los pies, igual que antes. La puerta trasera se abrió. Luego se cerró de nuevo. El silencio del pasador metálico retumbó en mis oídos como un trueno.

49:47 Subí los vidrios de la camioneta con manos temblorosas. Me volví a cubrir por completo con la manta y no sé cómo, pero terminé quedándome dormida. Ya con la primera luz del día salí a preparar el desayuno para cuando regresaran mi esposo y mi padre, caminé al arroyo a lavar algunos trastes. Tratando de sacudirme lo vivido. Y fue ahí donde volvió a ocurrir algo que me heló la sangre. El macho que tenía mi suegro, un animal fuerte y dominante, comenzó a resoplar con fuerza. No era un sonido normal, respiraba de forma pesada, como si estuviera viendo algo que no le gustaba.

50:33 Su mirada estaba fija en mi dirección. Lo llamé pensado que tal vez no me había reconocido, pero apenas me volteó a ver. Siguió mirando ese punto fijo. De pronto salió corriendo hacia una brecha que lleva al monte. Se detuvo en seco y volvió a resoplar. Comenzó a rascar la Tierra con los cascos muy. Enfurecido a los. Pocos minutos regresaron mi esposo y mi padre. Les conté lo que había pasado. Mi esposo no dudó ni 1 segundo en decirme que lo que viví fue el encuentro con un difunto. Me dijo que en ese rancho hacía muchos años le habían quitado la vida a un hombre por problemas de terrenos, que su alma seguía vagando.

51:26 Desde ese día no he vuelto a estar sola en ese lugar. Y cada vez que escucho pasos arrastrados, aunque sea en sueños, recuerdo esa mano, esa caricia muerta, esa persona que nunca pude ver, pero que jamás voy a olvidar. Muchas gracias por escuchar mi historia. La presencia del rancho wirunio basado en la anécdota real de Rubí Santa Cruz. De nueva cuenta lo saluda Rubí Santa Cruz, Esto me pasó hace 7 años.

52:06 Nunca quise contarlo porque cada vez que lo recuerdo siento que algo vuelve a respirar, me cerca, pero hoy necesito sacarlo. ¿Tal vez alguien más ha sentido lo mismo? Tal vez no fue solo mi imaginación, fue en un ranchito llamado Huirunio, mi esposo, mi hijo y yo. Fuimos a pasar unos días allí por cuestiones de trabajo, mi esposo es agricultor y ganadero, ese día mi suegro ya se encontraban en el lugar, pero tuvieron que bajar al pueblo por despensa, así que nos quedamos los 3 solos. Mi esposo me preguntó si quería leche fresca para el día siguiente, a lo que le dije que sí, así que comenzó a corretear a los becerros para encerrarlos y que las vacas produjeran más leche.

52:59 Pero al estar solo se le dificultó. Decidió entonces encerrar solo a una vaca, amarrándola al tronco de un cuéramo dentro del corral. Después, antes de que oscureciera, fuimos juntos al arroyo a bañarnos. El aire ya empezaba a sentirse raro, como si algo lo hiciera más denso. Volvimos a la casa y salimos un rato al patio a observar el ganado cuando cayó la noche. Comencé a echarle leña al fogón. No teníamos electricidad ni señal de teléfono. Todo era silencio, oscuridad y el sonido ocasional de los animales.

53:42 Preparé la escena mientras mi esposo cuidaba a nuestro hijo, que por cierto era muy llorón. Cualquier ruido lo despertaba y le costaba muchísimo dormir. Cenamos, platicamos un rato. Luego intenté dormir al niño, me costó bastante, se movía, lloraba y se quejaba. Mi esposo le preparó un biberón y finalmente logramos que se quedara dormido. Después nos acostamos pasadas las 11:00 de la noche. Escuché un estruendo metálico que provenía del corral. Era como si azotaran una tina de fierro con fuerza.

54:25 Desperté a mi esposo. Le pedí que fuera a revisar. Me preocupaba que la vaca se estuviera ahorcando con el lazo, tomó la linterna y salió. En efecto, la vaca se estaba ahorcando, le quitó el lazo y la dejó en el mismo lugar. Volvimos a acostarnos, pero algo me inquietaba. Nuestro hijo no se había despertado con todo ese ruido y eso no era normal, ni siquiera se movió. Me pareció extraño, demasiado extraño, diría. A eso de las 12:30 de la madrugada, el perro de mis suegros, un mestizo llamado sólovino, comenzó a ladrar con fuerza. Pero no era un ladrido común, también lloraba como si algo lo estuviera aterrando.

55:13 Una de las vacas intentaba bramar, pero su sonido era débil, quebrado como un quejido, un gruñido, ahogado por el miedo. Desperté otra vez a mi esposo. Le dije que el perro y la vaca estaban comportándose raro, que algo no andaba bien. Tomó el arma, la linterna y se levantó. Yo no aguanté y salí antes que él. Me detuve en seco cuando vi a unos 5 M como una figura grande y oscura que corría hacia la casita de al lado. Era robusta, parecía un hombre, pero no uno normal. Era demasiado grande, demasiado rápido. Corría de vuelta y abracé a mi esposo llorando. Le pedí que no fuera que había alguien ahí. Lo sujeté con fuerza, impidiéndole siquiera alzar el arma, pero el miedo se multiplicó. Cuando, mientras lo abrazaba, vi a esa cosa cambiar de lugar. El perro seguía ladrando, pero retrocedía al mismo tiempo. Gimiendo como si supiera que eso no era humano, mi esposo no podía ver nada.

56:27 Yo gritaba que la figura estaba justo frente a él, pero el miraba a todos lados sin ver lo que yo veía. Disparó 3 veces al aire, pero la sombra seguía moviéndose. Se escondía entre muros delgados de madera imposibles para ocultar a alguien de ese tamaño, sin embargo. Esa cosa lo hacía como si pudiera deslizarse entre las grietas del muro. Cada vez que la linterna apuntaba, la figura se desvanecía y reaparecía metros más allá. Yo gritaba desesperada. El perro se lanzaba, pero siempre se detenía a mitad del salto, llorando con un ladrido bajo, como de suplica mi esposo me gritó que le dijera donde estaba.

57:20 Que no veía nada, disparó 2 veces más hacia la casita, pero no pasó nada. Me dijo que me quedara con El Niño que iba a ir a revisar. Le rogué que no nos dejará, pero de igual manera se fue. El perro lo siguió hasta el arroyo, pero de pronto dejó de ladrar. Todo quedó en un silencio espeso. Justo cuando mi esposo volvía lo vi de nuevo. Esa figura corría de un muro a otro. Le grité que seguía allí. El perro se lanzó otra vez y una vez más se detuvo temblando. Mi esposo disparó por última vez. Regresó conmigo, me abrazó.

58:06 Y lo más aterrador de todo es que nuestro hijo nunca se despertó con todo lo que había pasado, con los gritos, los disparos y el casco. Él nunca se movió. Me puse a rezar pidiéndole a Dios que nos protegiera, que alejara aquello lo que fuera. Minutos después, el perro dejó de ladrar. Mi esposo se quedó un rato vigilando hasta que el cansancio nos venció y nos dormimos. Al día siguiente le dije que no pensaba quedarme un día más en ese lugar. Entonces lo recordé. Esa noche había sido Día de Muertos.

58:48 Recogimos nuestras cosas y nos regresamos al pueblo al limón de papatzindaro, en el municipio de Tiquicheo, Michoacán. Tardamos mucho en volver al rancho y desde entonces algo dentro de mí cambió para siempre el infierno de Yoselin, basado en una anécdota real adaptada por orcus. Buenas noches, Inframundo. Mi nombre me lo reservo. Pues me gustaría que esta anécdota saliera en anonimato.

59:29 Esta historia me pesa en la espalda desde hace 11 años. Hablar de Yoselin Alejandra niño no es fácil, muchos conocen su nombre, algunos la han juzgado, otros repiten lo que los medios dijeron sin conocer realmente la verdad, pero yo sí la conocí, fui su amigo, fui testigo y hoy por fin tengo el valor de contar lo que vi. Todo comenzó en río Bravo, Tamaulipas. Un lugar donde las sombras crecen más rápido que la esperanza. Conocí a Yoselin en sexto de primaria. Desde el primer momento supe que era distinta, alegre, noble, con una energía que contagiaba con el paso del tiempo.

1:00:19 Nos hicimos inseparables. Éramos amigos, pero en el fondo, más que eso, éramos familia. En secundaria nuestra amistad se fortaleció. Solíamos escaparnos juntos, cubrirnos uno al otro, compartir secretos, miedos, sueños. Había algo puro en nuestra conexión, una lealtad que no necesitaba explicaciones. En los años pasaron, cumplimos 17. Nada parecía capaz de separarnos. Cada cumpleaños lo celebrábamos juntos. Era una tradición que nos recordaba que, a pesar de todo, siempre podíamos contar con el otro. Pero cuando cumplimos 18 todo cambió. Recuerdo esa última fiesta, como si hubiera ocurrido ayer. Yoselin no era la misma.

1:01:21 Ya no sonreía con libertad. Había algo en su mirada, una sombra que no había estado ahí antes. Me costó entenderlo. Intenté acercarme, pero ella sólo repetía que no podía hablar. Se alejaba cada vez más, como si algo la arrastrara hacia un abismo invisible. Y entonces la vi una tarde cualquiera. Subía a una camioneta negra rodeada de hombres armados. Sentí que el mundo se quebraba bajo mis pies. Esa no era yoselin, no era la que yo conocía. No podía creerlo, pero ahí estaba, en silencio, hundida en algo que ni siquiera imaginaba.

1:02:09 No aguanté más, la confronte, necesitaba respuestas y las obtuve. Con voz baja y temblorosa, me confesó la verdad. Un día antes de cumplir 18, unos hombres con pasamontañas le interceptaron. La subieron por la fuerza. El líder de un cártel le dio una sola opción, trabajar para ellos o ver morir a su familia. Yoselyn no tenía salida y aceptó, no por codicia, por maldad. Lo hizo por proteger Asus padres, por amor y por miedo. Fue arrastrada a ese mundo oscuro sin retorno, con amenazas que no dejaban espacio para el error. Quise ayudarla, le pedí que escapara, le dije que podía contar conmigo, pero me rechazó.

1:03:05 Me aseguró que ya estaba todo bajo control. Fue La Última Vez que hablamos. Después desapareció, no volvió a escribir, no volvió a estar. Yo no podía vivir con eso, necesitaba encontrarla. Decidí hacer algo impensable, me acerque al mismo cartel y estar interesado en unirme. Sabía que no sería fácil. Sabía que el precio era alto, me pusieron a prueba. Me obligaron a quitarle la vida a un hombre y así lo hice, no por poder ni por respeto.

1:03:46 Lo hice por ella. Conseguí entrar y en una de las primeras reuniones internas allí estaba yoselin. Frente a mí me miró con furia y tristeza. Me preguntó por qué lo había hecho. Solo le respondí que no pensaba dejarla sola, que pensaba sacarla de ahí. Me advirtió que ese mundo no tenía salida, que solo había una forma de irse muerto, pero yo no acepté eso. Le prometí que lo lograríamos juntos. El líder, sin saber que nos conocíamos, nos asignó patrullar juntos las carreteras de Matamoros y río bravo. Nos volvimos eficientes demasiado y en poco tiempo nos ascendieron.

1:04:39 Ya no solo patrullábamos, ahora éramos verdugos, nos obligaban a hacer cosas que no puedo ni nombrar. Torturas y ejecuciones. Las órdenes eran claras, las amenazas constantes. Yoselin se quebraba más cada día. Yo también, pero seguíamos ahí fingiendo que aún teníamos una salida hasta que se presentó una oportunidad. Una misión que podría cambiarlo todo. Nos asignaron una nueva misión, privar de la libertad a unos jóvenes ya identificados.

1:05:20 Éramos cuatro en la camioneta, yoselin, el conductor, una supervisora y yo. Ambos también estaban ahí por miedo, no por elección. Durante el trayecto le hablé a yoselin de mi plan. Le dije que teníamos que detener esto, que no podíamos seguir así Por Primera Vez. No me rechazó. Convencimos al chofer y a la supervisora. Estaban hartos, igual que nosotros les mostré las pruebas que había conseguido, fotos, grabaciones, nombres. Iba a entregarlas a las autoridades. Desviamos el camino y arrojamos 3 de los radios para evitar ser rastreados.

1:06:10 Conservamos uno, era la única prueba directa de lo que estábamos por hacer. El líder se enteró, no tardó en lanzar amenazas, juró venganza, pero ya estábamos comprometidos. Tomamos un atajo hacia la delegación. El plan era entre carnos, contar todo, exponer la verdad. Pero a medio camino una llanta se ponchó el corazón se me acelero, estábamos cerca, pero no lo suficiente, tomé una decisión rápida, les dije a los 3 que se quedaran en la camioneta, corrí solo, sin mirar atrás, llegué a la delegación exhausto, sucio, temblando, me hicieron esperar durante horas hasta que finalmente. Un jefe de policía salió a hablar conmigo. Su rostro no mostraba emoción, me miró como si no valiera nada. Me dijo que un grupo rival había capturado a mis compañeros, mi grupo de delincuentes les habían pasado la ubicación exacta. Fue una venganza directa.

1:07:25 Ninguno de los 3 había logrado escapar. Le reclamé, le grité que hiciera algo. Le dije que les habíamos llevado pruebas, que todos fuimos obligados a formar parte de esa organización, pero su respuesta fue clara y cortante, eres un sicario denunciando a otros sicas, nadie va a mover un dedo por ti. No hubo ayuda, no hubo rescate. La única solución que me ofrecieron fue sacarme del municipio. Esa noche me llevaron hasta Tijuana. Me dejaron ahí sin nada. Crucé hacia Estados Unidos y desde entonces vivo aquí. Trabajo, respiro camino, pero no vivo realmente. Yoselin no volvió.

1:08:16 Murió en silencio, sin justicia, sin oportunidad de redención. Aquella última mirada que me lanzó en la camioneta fue más que una despedida. Fue el grito de alguien que lo dio todo y aún así lo perdió todo. A veces la veo en sueños. Está sentada frente a mí, como cuando éramos niños. Sonríe como antes y justo cuando voy a abrazarla, despierto con la garganta apretada, con los recuerdos ardiendo. Han pasado 11 años desde su fallecimiento y no hay un solo día en que no me preguntes si pude haber hecho más, si debí actuar antes, si debí correr más rápido, gritar más fuerte, sacrificar más de lo que ya hice. La historia de Yoselin fue distorsionada por todos. La llamaron criminal.

1:09:17 La señalaron como si hubiera elegido ese camino, pero la verdad es que no eligió nada. Fue víctima de un sistema que destruye sin hacer preguntas de un país donde a veces nacer en el lugar equivocado es una condena de muerte. Yoselin era buena, era valiente y todo lo que hizo fue por amor. Nunca buscó Gloria, dinero ni poder. Solo quería proteger a su familia. Nunca se rindió, incluso cuando la oscuridad la roteó por completo. Hoy, por fin su historia se cuenta cómo debe contarse sin morbo, sin juicio, con la verdad que ella nunca pudo gritar, que su nombre no se borre, que su vida no se olvide y que ningún otro joven tenga que atravesar el mismo infierno. Porque yoselin no fue un monstruo, fue una hija. Una amiga, una víctima y merecía mucho más que este final. El aparato del Cerro, basado en la anécdota real de Heriberto Salgado.

1:10:33 Relatos de suscriptores. Buenas noches Alejandro, me presento, me llamo Heriberto Salgado. Soy de Jalisco y trabajé durante casi 20 años como paramédico de emergencias en la Cruz Roja de Tequila. Esta historia no es fácil de contar. Siempre he sido escéptico, pero lo que presencié aquella noche aún me despierta con los dientes apretados y el cuerpo empapado en sudor. Todo ocurrió en octubre del 2000. 12. Mi cuñado Gabriel me invitó a pasar el fin de semana en la Sierra de Talpa de allende, un sitio donde tenía un pequeño terreno junto a su esposa e hijos. Salimos cerca de las 7:00 de la noche en su vieja camioneta Ford ranger con rumbo al Cerro negro, el trayecto era largo, unas 3 horas por carretera y después 1 hora más por terracería, sin señal ni luz eléctrica.

1:11:38 El plan era acampar una noche cerca del río que baja por la vereda, empacamos víveres, mantas y linternas. Su hijo Menor, Ulises, también venía con nosotros dormido en el asiento trasero. Conocía ese camino. Una vez trabajé en un rescate por un accidente de motocicletas cerca de esa zona. Lo recordaba por la crudeza del lugar, con vegetación espesa, caminos resbalosos. Y una bruma espesa que caía temprano, como si el monte expulsara su propio aliento. Cuando llegamos al último tramo del cerro ya eran casi las 10. El camino estaba cubierto por neblina, apenas se veían unos metros al frente.

1:12:24 La brisa era hilada y olía a Tierra húmeda, con un toque metálico como sangre vieja. Al llegar al sitio donde acamparíamos armamos la casa de campaña. Y encendimos una pequeña fogata, Ulises seguía dormido. Me alejé unos metros. Para hacer mis necesidades entre los matorrales. Fue entonces cuando escuché algo, un zumbido constante muy agudo, como si viniera desde dentro del cráneo. Segundos después, el ambiente se volvió pesado. El silencio fue tan denso que ni los grillos se oían. Una silueta emergió entre los matorrales. Era alta, más de 2 M, completamente negra, sin rostro. Lo peor no era su apariencia, sino lo que provocaba el aire, cambio de densidad, como si el tiempo se estancara. Cada paso que daba esa cosa parecía distorsionar el entorno. Me paralicé, no podía mover ni un dedo. La criatura me observó, lo supe, aunque no tenía ojos. Lo sentí dentro de la cabeza, como si escarbara mis pensamientos.

1:13:39 En ese momento, Gabriel gritó mi nombre. Eso bastó para romper el trance. La criatura desapareció sin dejar rastro. Corrí de regreso, me temblaban las piernas, le conté lo que vi al principio no me creyó, pero algo lo convenció. Ulises se había despertado llorando. Dijo que un hombre de humo lo había tocado y que su voz sonaba como un enjambre. Decidimos no pasar la noche allí, empacamos de nuevo todo y subimos a la camioneta. Apenas arrancamos el motor, se detuvo el tablero, se apago junto con las luces, era imposible que se hubiera descargado.

1:14:23 Llevaba la batería nueva afuera, la neblina era más espesa que nunca se sentía. Que algo nos rodeaba, que nos espiaba. De pronto apareció una luz frente a nosotros. No era una linterna, no era un foco. Era como un aparato flotante circular, con símbolos que giraban en su superficie y una energía vibrante que casi podía sentirse en los huesos de su centro emergió una figura humanoide, delgada, casi esquelética, flotando sin tocar el suelo. Su rostro parecía una máscara derretida, sin boca ni ojos.

1:15:04 Nos miró, lo supimos. No recuerdo cómo escapamos, solo sé que cuando volvimos en nosotros ya estábamos bajando por el cerro con Ulises dormido otra vez en el asiento. El motor funcionaba como si nada hubiera pasado. No dijimos una palabra, solo cuando llegamos al poblado de mascota al amanecer. Nos detuvimos a respirar. Después investigamos varios campesinos de la zona. Hablan del aparato del Cerro Negro, un objeto que aparece desde hace décadas y se lleva animales, gente o recuerdos. Lo llaman así porque los pocos que han sobrevivido a su encuentro dicen que le roba algo más que el alma.

1:15:52 Les quita el tiempo, la cordura o la memoria. Desde entonces no he vuelto a subir por ese camino, hay cosas en México que no tienen nombre, ni explicación, ni rostro, solo tienen presencia y una vez que te eligen te quedan vigilando para siempre.