10 HISTORIAS de TERROR en CARRETERAS en Maratón - INFRAMUNDO RELATOS
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Muy buenas noches, trasnochadores…Les habla Inframundo. Hoy abrimos un archivo especial: seis historias reales de taxistas mexicanos que jamás habían sido contadas. Testimonios de carretera, encuentros inquietantes y noches que marcaron la vida de quienes las vivieron. Ponte cómodo… la oscuridad empieza aquí.
🎙️ Relatos de Terror Reales por Inframundo Relatos
Historias mexicanas de apariciones, carreteras, brujas, traileros y sucesos paranormales basados en testimonios reales.
Este episodio es una recopilación profunda y oscura narrada con estilo cinematográfico y ambientación realista, diseñada para provocar tensión, miedo y ansiedad nocturna. Prepárate para vivir experiencias que marcaron para siempre a quienes las enfrentaron.
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Si tienes una historia real y deseas que aparezca en un episodio, envíala a: inframundorelatos@gmail.com
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🔎 Temas de este episodio
Historias paranormales reales
Relatos de terror en México
Relatos de carretera
Relatos de traileros
Brujas reales en México
Terror narrado en primera persona
Relatos para no dormir
Misterio y sucesos inexplicables
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0:00 No olvides seguirnos y dejarnos 5 estrellitas para más contenido exclusivo. Muy buenas noches, queridos. Trasnochadores usted que va saliendo de ese arduo trabajo que nos escucha a través de su dispositivo móvil mientras va quizás en el metro o quizás también nos escucha en carretera. ¿Estas historias son para usted? Relatos precisamente en maratón ocurridos en las carreteras de México sin más por el momento comenzamos muy buenas noches a todos. Mi nombre es Itzel torres.
0:55 Lo que les contaré sucedió en octubre del 2012. Yo tenía la edad de 14 años. Y en ese tiempo mis padres pasaban un mal momento en su matrimonio. Pero a pesar de eso, como cada año, visitábamos a los abuelos en el mes de octubre, pues ambos cumplían años de vida y siempre se los festejaban juntos. Y así la familia podía reunirse. Ese 2012 no fue la excepción, así que alrededor de las 7:00 de la tarde pasamos a casa de la tía Elisa. Ya que era la única de las hermanas de mi padre que nunca se casó y se mantuvo soltera hasta que falleció como ya era noche, nada se apreciaba, solo oscuridad y de vez en cuando algún poblado o ciudad en la que entrabamos o se miraban a la distancia. En ocasiones sentía un frío extraño que me hacía temblar, pero como estábamos viajando por carretera no era. Hasta cierto punto raro sentir algo de frío. Sería alrededor de las 4:30 de la madrugada cuando nos detuvimos en una gasolinera y a unos metros encontraba una tienda Oxxo.
2:16 Como iban a cargar gasolina, mi padre me pidió que me adelantara para comprar café, mientras mi madre y la tía Elisa iban a los sanitarios. Yo estaba por entrar al Oxxo cuando a la entrada del establecimiento se encontraba una señora muy mayor de edad, que amablemente me pidió que le ayudara para entrar, ya que el frío de la madrugada le entumía sus manos y el dolor de su artritis le impedía hacer ciertos movimientos. Yo le abrí la puerta para que ingresara, pero no presté atención hacia dónde se dirigió la señora. Estaba llenando los termos y el chico de la tienda me miraba. Movía su cabeza hacia los lados y sonreía. Pero su sonrisa era como de burla o al menos así lo sentía. Yo ya estaba un poco molesta.
3:14 Cuando me acerqué a la caja para pagar, le pregunté si había algún problema y él solo contestó que no, pero cuando estaba por entregarme el cambio me preguntó. ¿Con quien hablaba mientras entraba a la tienda? Yo le dije que con una señora y el me aseguró que solamente yo había ingresado a la tienda. En eso estábamos cuando mi madre llegó y me dijo que ya me había tardado. Ella tomó algunos termos de café y le di las gracias al cajero, pero antes de salir mire hacia todos lados buscando a la anciana, pero no pude encontrarla.
3:55 Cuando llegué al auto les conté lo que me había sucedido. Obviamente no me creyeron, pero al salir de la gasolinera yo miré a la señora que caminaba dirigiéndose a la oscuridad de la madrugada. Yo le dije a mi papá, pero él me dijo que no había nadie. Yo creo que mi tía así la miró porque volteo hacia donde les indicaba con la poca luz. Noté que en el rostro de mi tía se notaba algo sorprendida. Ella me pidió que se la describiera y al hacerlo ella me aseguró que era su tía eduviges. Pero mi madre dijo que se dejara de cosas y puso fin a la conversación.
4:42 Yo no quise preguntar quién era esa señora para no ocasionar disgusto entre ellas. Ya casi amaneciendo y mi padre tomó la desviación para llegar al pueblo donde vivían los abuelos. Les juro que ahí se encontraba la misma señora. Ella estaba entre las personas que esperaban a que pasara el camión urbano que los llevaba, algunas de las rancherías que se encuentran más adelante del pueblo donde vivían los abuelos. Creo que la tía Elisa también la volvió a ver, pero no comentó nada. Y cerró sus ojos y se cubrió el rostro con su cobija.
5:25 Ese fue el tema de conversación en nuestra llegada a casa de los abuelos. Algunos creyeron, otros no. Esto porque la señora a la que había visto ya tenía más de 35 años que había fallecido y mi tía Elisa había sido su sobrina predilecta. Se dice que cuando vamos a fallecer, nuestros familiares que se nos adelantan en el camino, vienen por aquellos a los que se les llega su hora de morir. Bueno, lo que sería una gran fiesta de los abuelos. Ese fin de semana se volvió un funeral porque esa misma noche de nuestra llegada la tía Elisa falleció. Ella estaba enferma y no se lo había contado a nadie. Ya han pasado varios años de lo sucedido y por platicas en la familia, Elisa era la sobrina favorita de la tía eduviges. Sí, esa misma alma que le abrí la puerta del Oxxo y la miramos en la carretera, en la familia.
6:35 Se cuenta que quizás la tía eduviges nos cuidó en el camino para que no nos sucediera algún accidente, otros que nos ayudó a llegar. Para que la tía Elisa falleciera en casa de sus padres han sido muchas las versiones que he escuchado referente a lo sucedido. Pero familiar o no, para mí era un alma que se nos apareció en la carretera. No hay nada más aterrador que viajar en carretera y ser testigo de un lamentable accidente. Mi nombre es Óscar Alberto Chavez. Soy originario del Estado de Durango en México, mi familia y yo siempre viajamos en nuestras vacaciones de verano a las playas de Sinaloa y afuera en Mazatlán o a playas de tecapán de todos los lugares que visitamos, este sigue siendo mi favorito.
7:36 Mi padre siempre ha sido muy precavido en carretera y en ese viaje no fue la excepción desde que salimos del Estado de Sinaloa para Durango. Constantemente se mantuvo una camioneta detrás de nosotros o en raras ocasiones nos rebasaba y cuando esto llegaba a suceder siempre los alcanzábamos y era el turno de mi padre dejarlos atrás, pero fue como 2 ocasiones en que mi padre les rebasó. Recuerdo La Última Vez que ellos pasaron junto a nosotros en esa camioneta iban solo jóvenes. No se miraban más de 23 o 20 años.
8:20 Ellos, muy sonrientes, nos dijeron adiós con sus manos y eso nos causó gracia a mi hermano y a mí. Pero kilómetros más adelante ya no fue nada gracioso. Repentinamente comenzamos a avanzar más despacio. Mi padre aseguró que era posible que hubiera sucedido algún accidente. Yo, para serte sincero, jamás había presenciado uno. La fila de autos parecía no terminar. Aquel embotellamiento del tráfico era demasiado y avanzaba de forma muy lenta. La fila de carros parecía no terminar, así que de poco en poco avanzamos con mucha lentitud hasta que llegamos al lugar del siniestro. Era un tráiler que se encontraba dentro de una zanja al lado de la carretera.
9:13 Y en la parte de abajo de su remolque se encontraba un carro pequeño. La camioneta donde viajaban los jóvenes también se encontraba en el lugar del accidente. Toda la parte de la cabina estaba deshecha, parecía como si fuera una hoja de papel que se toma y la haces bola. Yo estaba en shock, no creía lo que miraba. ¿Cómo era posible que desde que salimos de Sinaloa? Prácticamente esos jóvenes y nosotros éramos compañeros de carretera y ahora estuvieran sobre el asfalto cubiertos con sábanas blancas. Mi madre se persignó y comenzó a decir, pobres personas y esas cosas, pero nosotros no prestábamos atención a las palabras de mi madre, ya que antes de que nos retiráramos de ahí.
10:12 Mi hermano miró a un ser de gran altura con su atuendo negro. Era como si estuviera asomándose en busca de alguna persona. Esa era la muerte que estaba por llevarse a alguien más. Mis padres no la miraron, yo tampoco, pero mi hermano menor sí, pues tuvo pesadillas por mucho tiempo. Ellos lo llevaron con un psicólogo, con la creencia de que el accidente lo había impactado. Pero cuando él contó lo que había visto, nadie le creyó, ni siquiera el maldito psicólogo. Cuando regresamos a clases, una compañera de nombre Leticia nos contó que uno de sus primos había fallecido en un accidente en carretera.
11:02 Era uno de los jóvenes que iba en la camioneta. Por mucho tiempo creímos que ellos quizás por imprudencia habían ocasionado el accidente, pero no fue así, el chofer del tráiler se había quedado dormido e impactó con la camioneta y el auto pequeño que quedó debajo del remolque. Afortunadamente no he vuelto a ver otro accidente, seguimos viajando a las playas de Sinaloa. Ya no con la misma frecuencia, pero si lo seguimos haciendo y cada vez que pasamos por aquel sitio del accidente, por inercia, volteo hacia las tumbas que marcan el lugar de lo que hace 6 años sucedió. Me llamo Raquel Briceño.
11:56 Los viajes por carretera siempre los he disfrutado, a pesar de que en varias ocasiones he tenido experiencias que muchas veces. No tienen explicación alguna, desde apariciones de aquellos seres que perdieron su vida por esos caminos. Lo que les voy a contar me sucedió en el año 2001. Mi hermano alfonso ese año le había prometido a nuestra madre llevarla a su pueblo. Esto con motivo del día 2 de noviembre, día de los difuntos. Así que ese año, Por Primera Vez desde que fallecieron los abuelos. Mi madre visitaría la tumba de sus padres y de otros familiares.
12:39 En ese tiempo mi hermano recién había comprado su auto, así que prácticamente lo estrenaríamos en carretera. Como el pueblo estaba en otro Estado de donde vivimos actualmente, tuvimos que salir a las 8:00 de la mañana, pero aún así mi madre se miraba feliz. En ocasiones uno se pone nervioso durante el trayecto. Yo me sentía nerviosa, pero no sabía el motivo. Escuchaba la conversación de mi familia, pero no prestaba atención a lo que conversaban. Me sentí algo nerviosa y no disfrutaba mucho del panorama.
13:22 Estaba con los ojos cerrados cuando mi madre comentó que ya estábamos por llegar y comenzó a decirnos cosas de su pueblo. A un lado de la carretera se apreciaba un camino que no se usa desde hacía décadas. Estaba contando eso cuando de la nada pasó un vocho blanco por el camino que mi madre había dicho que no se usaba. Aquello llamó mi atención. Estaba tan entretenido mirando aquel vehículo alejarse que repentinamente lo miré como se precipitaba hacia el río esto. Porque el puente está sin terminar. Yo odio un grito que casi ocasionaba que mi hermano se accidentará con nosotros. Me preguntaban qué había sucedido. Como íbamos pasando por otro puente, pude apreciar mejor la situación.
14:17 Al río no había caído ningún auto asustada. Me lleve las manos para cubrir mi boca mientras mi madre me exigía que le dijera que me pasaba. Por temor a que me tacharan de loca, no les dije lo que había visto esa noche estuve muy intranquila y quise contar lo que había presenciado muy temprano. Al día siguiente, antes de ir al cementerio, le conté a mi madre lo que había mirado. Ella me observaba atenta y yo estaba a punto de llorar cuando me tranquilicé. Mi madre me contó que aquel puente había dejado de funcionar en la década de 1970, ya que las fuertes lluvias que asolan el lugar hace que las crecientes de los arroyos y los ríos arrastraban muchos árboles, aparte de que ya era un puente de muchas décadas y en varias ocasiones tuvo que ser reconstruido en varias ocasiones, pues este.
15:23 No resistía mucho el pasar de los autos y de los años. El accidente que ahí sucedió fue cuando una familia del mismo pueblo de mi madre viajaba en su auto. Si el mismo vocho que yo había visto en él, perdieron la vida. Esa familia se cuenta que esa noche desde muy temprano durante el día estuvo lloviendo, por desgracia el mal estado en que se encontraba. Tanto el camino como el puente, la poca visibilidad no dio tiempo para que el pobre padre reaccionará o frenará, porque parte del puente se había caído justo en el lugar donde yo miré a que el auto caer.
16:11 Mi madre, muy seria, me dijo que yo no era la única que había visto ese auto, ni tener la desgracia de revivir lo que había sucedido hace ya algunos años. Presenciar los últimos momentos de aquella desafortunada familia. Por eso nadie utiliza ese camino que conduce a la nada. Por un tiempo aquello me quitaba el sueño. Fue al cabo de 2 meses que regresamos nuevamente al pueblo. Antes de llegar al puente nuevo. Mi hermano alfonso se desvió de la carretera para tomar el camino viejo hacia el puente. Ahí dejamos una corona de flores para difuntos y una veladora. Mi madre hizo una oración y cuando terminó reanudamos el camino hacia el pueblo, ya de regreso, comencé nuevamente a disfrutar los viajes por carretera nuevamente, y cada año vamos al pueblo de mi madre y ya no he vuelto a ver aquel vocho ni por la carretera ni cayendo del puente viejo. Buenas noches para todos, me llamo Martín Servando, soy originario del estado de Oaxaca, en México, trabajo en una empresa de paquetería desde hace ya más de 7 años, en ocasiones viajo de noche, pero lo hago más durante el día, en una ocasión tuve que salir en la noche a
17:45 llevar unos paquetes que tenían que estar a primera hora en San Pedro Pochutla, mi jefe me recomendó. Que no viajara solo por esa carretera, así que le pidió a Alexis que me acompañara. Este es un viaje de casi 6 horas, así que el viaje sería conducir por la noche y regresar por la madrugada. Sería alrededor de las 11:00 de la noche. Cuando Alexis me preguntó si yo creía en apariciones, yo le contesté que no. Él me comenzó a contar que el compañero que renunció. Y del cual yo estaba ocupando su puesto. Siempre contaba historias de los lugares que visitaba, ya fuera por cuestión de trabajo o de visita.
18:32 Siempre decía que conducir de noche por carretera puede ser en ocasiones algo espeluznante La Última Vez que trabajo para la compañía. Había viajado para este lugar y algunas de las personas le recomendaron que no viajara de noche por esta carretera, ya que las almas que andan penando se hacen presentes. Él les dijo que se cuenta que únicamente los hombres que viajan solos por esa carretera pueden ver a este fantasma, a esta alma penando en medio o a la orilla de la carretera. Le llaman la mujer que viaja sola. Pues se le mira caminando por la carretera con una mochila en sus hombros.
19:18 La ropa de la joven no es como la típica del Vestido blanco o algo así. ¿Su vestuario es de estos tiempos más modernos? Quizás la atropellaron o falleció en un accidente vehicular, o lo que es peor aún, que la hayan tirado en esa carretera. La verdad no se sabe. En ocasiones provoca algún accidente cuando algún conductor se detiene para darle un aventón, pero al ver su rostro desfigurado por la falta de carne, dándole un aspecto horrible, reanudan su viaje a toda marcha y perdiendo el control del vehículo en alguna de las curvas o saliéndose en la carretera.
20:06 Sentí cómo se me erizaba la piel de la nuca y los brazos cuando Alexis Narraba sobre esta chica que anda penando por este sitio. Sentí pena por ella y por sus padres. No quise imaginar lo que le sucedió y que la tiene atada a este lado de los vivos. Por una parte, me sentí afortunado que tuviera acompañante en ese viaje. Me sentí hasta cierto punto tranquilo por lo que había comentado, solo a los que viajan sin acompañante. Afortunadamente no vimos aquel espectro de la carretera, ni de IDA ni de regreso. He viajado más de seguido a San Pedro Pochutla, pero cuando lo hago viajo de día y no por las noches. Si me da cierto temor que se me aparezca la mujer que viaja sola.
21:11 Muy buenas noches a todos. Mi nombre es Itzel torres. Lo que les contaré sucedió en octubre del 2012. Yo tenía la edad de 14 años y en ese tiempo mis padres pasaban un mal momento en su matrimonio. Pero a pesar de eso, como cada año, visitábamos a los abuelos en el mes de octubre, pues ambos cumplían años de vida. Y siempre se los festejaban juntos y así la familia podía reunirse. Ese 2012 no fue la excepción, así que alrededor de las 7:00 de la tarde pasamos a casa de la tía Elisa, ya que era la única de las hermanas de mi padre que nunca se casó y se mantuvo soltera hasta que falleció. Como ya era noche, nada se apreciaba, solo oscuridad. Y de vez en cuando algún poblado o ciudad en la que entrabamos o se miraban a la distancia.
22:11 En ocasiones sentía un frío extraño que me hacía temblar. Pero como estábamos viajando por carretera, no era hasta cierto punto raro sentir algo de frío. Sería alrededor de las 4:30 de la madrugada cuando nos detuvimos en una gasolinera. Y a unos metros se encontraba una tienda Oxxo. Como iban a cargar gasolina, mi padre me pidió que me adelantará para comprar café. Mientras mi madre y la tía Elisa iban a los sanitarios. Yo estaba por entrar al Oxxo cuando a la entrada del establecimiento se encontraba una señora muy mayor de edad, que amablemente me pidió que le ayudara para entrar. Ya que el frío de la madrugada le entumía sus manos y el dolor de su artritis le impedía hacer ciertos movimientos, yo le abrí la puerta para que ingresara, pero no presté atención hacia dónde se dirigió.
23:16 La señora estaba llenando los termos y el chico de la tienda me miraba. Movía su cabeza hacia los lados y sonreía, pero su sonrisa era como de burla. O al menos así lo sentía. Yo ya estaba un poco molesta cuando me acerqué a la caja para pagar, le pregunté si había algún problema y él solo contestó que no. Pero cuando estaba por entregarme el cambio me preguntó con quién hablaba mientras entraba la tienda. Yo le dije que con una señora y él me aseguró que solamente yo había ingresado a la tienda. En eso estábamos cuando mi madre llegó y me dijo que ya me había tardado.
24:03 Ella tomó algunos termos de café y le di las gracias al cajero, pero antes de salir mire hacia todos lados buscando a la anciana, pero no pude encontrarla. Cuando llegué al auto les conté lo que me había sucedido. Obviamente no me creyeron, pero al salir de la gasolinera. Yo miré a la señora que caminaba dirigiéndose a la oscuridad de la madrugada. Yo le dije a mi papá, pero él me dijo que no había nadie. Yo creo que mi tía sí la miro porque volteo hacia donde les indicaba con la poca luz noté que en el rostro de mi tía se notaba algo sorprendida.
24:49 Ella me pidió que se la describiera y al hacerlo ella me aseguró que era su tía eduviges, pero mi madre dijo que se dejara de cosas y puso fin a la conversación. Yo no quise preguntar quién era esa señora para no ocasionar disgusto entre ellas ya casi amaneciendo y mi padre tomó la desviación para llegar al pueblo donde vivían los abuelos. Les juro que ahí se encontraba a la misma señora. Ella estaba entre las personas que esperaban a que pasara el camión urbano que los llevaba, algunas de las rancherías que se encuentran más adelante del pueblo donde vivían los abuelos.
25:34 Creo que la tía Elisa también la volvió a ver, pero no comentó nada y cerró sus ojos y se cubrió el rostro con su cobija. Ese fue el tema de conversación en nuestra llegada a casa de los abuelos. Algunos creyeron, otros no. Esto porque la señora a la que había visto ya tenía más de 35 años, que había fallecido y mi tía Elisa había sido su sobrina predilecta. Se dice que cuando vamos a fallecer, nuestros familiares que se nos adelantan en el camino, vienen por aquellos a los que se les llega su hora de morir. Bueno, lo que sería una gran fiesta de los abuelos. Ese fin de semana se volvió un funeral porque esa misma noche de nuestra llegada la tía Elisa falleció. Ella estaba enferma y no se lo había contado a nadie. Ya han pasado varios años de lo sucedido y por platicas en la familia, Elisa era la sobrina favorita de la tía eduviges. Sí, esa misma alma que le abrí la puerta del Oxxo y la miramos en la carretera, en la familia.
26:55 Se cuenta que quizás la tía eduviges nos cuidó en el camino para que no nos sucediera algún accidente, otros que nos ayudó a llegar. Para que la tía Elisa falleciera en casa de sus padres han sido muchas las versiones que he escuchado referente a lo sucedido. Pero familiar o no, para mí era un alma que se nos apareció en la carretera. No hay nada más aterrador que viajar en carretera y ser testigo de un lamentable accidente. Mi nombre es Óscar Alberto Chavez. Soy originario del Estado de Durango en México, mi familia y yo siempre viajamos en nuestras vacaciones de verano a las playas de Sinaloa y afuera en Mazatlán o a playas de tecapán de todos los lugares que visitamos, este sigue siendo mi favorito.
27:56 Mi padre siempre ha sido muy precavido en carretera y en ese viaje no fue la excepción desde que salimos del Estado de Sinaloa para Durango. Constantemente se mantuvo una camioneta detrás de nosotros o en raras ocasiones nos rebasaba y cuando esto llegaba a suceder siempre los alcanzábamos y era el turno de mi padre dejarlos atrás, pero fue como 2 ocasiones en que mi padre les rebasó. Recuerdo La Última Vez que ellos pasaron junto a nosotros en esa camioneta iban solo jóvenes. No se miraban más de 23 o 20 años.
28:40 Ellos, muy sonrientes, nos dijeron adiós con sus manos y eso nos causó gracia a mi hermano y a mí. Pero kilómetros más adelante ya no fue nada gracioso. Repentinamente comenzamos a avanzar más despacio. Mi padre aseguró que era posible que hubiera sucedido algún accidente. Yo, para serte sincero, jamás había presenciado uno. La fila de autos parecía no terminar. Aquel embotellamiento del tráfico era demasiado y avanzaba de forma muy lenta. La fila de carros parecía no terminar, así que de poco en poco avanzamos con mucha lentitud hasta que llegamos al lugar del siniestro. Era un tráiler que se encontraba dentro de una zanja al lado de la carretera.
29:33 Y en la parte de abajo de su remolque se encontraba un carro pequeño. La camioneta donde viajaban los jóvenes también se encontraba en el lugar del accidente. Toda la parte de la cabina estaba deshecha, parecía como si fuera una hoja de papel que se toma y la haces bola. Yo estaba en shock, no creía lo que miraba. ¿Cómo era posible que desde que salimos de Sinaloa? Prácticamente esos jóvenes y nosotros éramos compañeros de carretera y ahora estuvieran sobre el asfalto cubiertos con sabanas blancas. Mi madre se persignó y comenzó a decir, pobres personas y esas cosas, pero nosotros no prestábamos atención a las palabras de mi madre, ya que antes de que nos retiráramos de ahí.
30:31 Mi hermano miró a un ser de gran altura con su atuendo negro. Era como si estuviera asomándose en busca de alguna persona. Esa era la muerte que estaba por llevarse a alguien más. Mis padres no la miraron, yo tampoco, pero mi hermano menor sí, pues tuvo pesadillas por mucho tiempo. Ellos lo llevaron con un psicólogo, con la creencia de que el accidente lo había impactado. Pero cuando él contó lo que había visto, nadie le creyó, ni siquiera el maldito psicólogo. Cuando regresamos a clases, una compañera de nombre Leticia nos contó que uno de sus primos había fallecido en un accidente en carretera.
31:22 Era uno de los jóvenes que iba en la camioneta. Por mucho tiempo creímos que ellos quizás por imprudencia habían ocasionado el accidente, pero no fue así, el chofer del tráiler se había quedado dormido e impactó con la camioneta y el auto pequeño que quedó debajo del remolque. Afortunadamente no he vuelto a ver otro accidente, seguimos viajando a las playas de Sinaloa. Ya no con la misma frecuencia, pero si lo seguimos haciendo y cada vez que pasamos por aquel sitio del accidente, por inercia, volteo hacia las tumbas que marcan el lugar de lo que hace 6 años sucedió. Me llamo Raquel Briceño.
32:16 Los viajes por carretera siempre los he disfrutado, a pesar de que en varias ocasiones he tenido experiencias que muchas veces. No tienen explicación alguna, desde apariciones de aquellos seres que perdieron su vida por esos caminos. Lo que les voy a contar me sucedió en el año 2001. Mi hermano alfonso ese año le había prometido a nuestra madre llevarla a su pueblo. Esto con motivo del día 2 de noviembre, día de los difuntos. Así que ese año, Por Primera Vez desde que fallecieron los abuelos. Mi madre visitaría la tumba de sus padres y de otros familiares.
32:59 En ese tiempo mi hermano recién había comprado su auto, así que prácticamente lo estrenaríamos en carretera. Como el pueblo estaba en otro Estado de donde vivimos actualmente, tuvimos que salir a las 8:00 de la mañana, pero aún así mi madre se miraba feliz. En ocasiones uno se pone nervioso durante el trayecto. Yo me sentía nerviosa, pero no sabía el motivo. Escuchaba la conversación de mi familia, pero no prestaba atención a lo que conversaban. Me sentí algo nerviosa y no disfrutaba mucho del panorama.
33:42 Estaba con los ojos cerrados cuando mi madre comentó que ya estábamos por llegar y comenzó a decirnos cosas de su pueblo. A un lado de la carretera se apreciaba un camino que no se usa desde hacía décadas. Estaba contando eso cuando de la nada pasó un vocho blanco por el camino que mi madre había dicho que no se usaba. Aquello llamó mi atención. Estaba tan entretenido mirando aquel vehículo alejarse que repentinamente lo miré como se precipitaba hacia el río esto. Porque el puente está sin terminar. Yo odio un grito que casi ocasionaba que mi hermano se accidentará con nosotros. Me preguntaban qué había sucedido. Como íbamos pasando por otro puente, pude apreciar mejor la situación.
34:37 Al río no había caído ningún auto asustada. Me lleve las manos para cubrir mi boca mientras mi madre me exigía que le dijera que me pasaba. Por temor a que me tacharan de loca, no les dije lo que había visto esa noche estuve muy intranquila y quise contar lo que había presenciado muy temprano. Al día siguiente, antes de ir al cementerio, le conté a mi madre lo que había mirado. Ella me observaba atenta y yo estaba a punto de llorar cuando me tranquilicé. Mi madre me contó que aquel puente había dejado de funcionar en la década de 1970, ya que las fuertes lluvias que asolan el lugar hace que las crecientes de los arroyos y los ríos arrastraban muchos árboles, aparte de que ya era un puente de muchas décadas y en varias ocasiones tuvo que ser reconstruido en varias ocasiones, pues este.
35:43 No resistía mucho el pasar de los autos y de los años. El accidente que ahí sucedió fue cuando una familia del mismo pueblo de mi madre viajaba en su auto. Sí, el mismo vocho que yo había visto en él perdieron la vida. Esa familia se cuenta que esa noche desde muy temprano durante el día estuvo lloviendo, por desgracia el mal estado en que se encontraba. Tanto el camino como el puente, la poca visibilidad no dio tiempo para que el pobre padre reaccionará o frenará, porque parte del puente se había caído justo en el lugar donde yo miré a que el auto caer.
36:31 Mi madre, muy seria, me dijo que yo no era la única que había visto ese auto, ni tener la desgracia de revivir lo que había sucedido hace ya algunos años. Presenciar los últimos momentos de aquella desafortunada familia. Por eso nadie utiliza ese camino que conduce a la nada. Por un tiempo aquello me quitaba el sueño. Fue al cabo de 2 meses que regresamos nuevamente al pueblo. Antes de llegar al puente nuevo. Mi hermano alfonso se desvió de la carretera para tomar el camino viejo hacia el puente. Ahí dejamos una corona de flores para difuntos y una veladora. Mi madre hizo una oración y cuando terminó reanudamos el camino hacia el pueblo, ya de regreso, comencé nuevamente a disfrutar los viajes por carretera nuevamente, y cada año vamos al pueblo de mi madre y ya no he vuelto a ver aquel vocho ni por la carretera ni cayendo del puente viejo. Buenas noches para todos, me llamo Martín Servando, soy originario del estado de Oaxaca, en México, trabajo en una empresa de paquetería desde hace ya más de 7 años. En ocasiones viajo de noche, pero lo hago más durante el día. En una ocasión tuve que salir en
38:04 la noche a llevar unos paquetes que tenían que estar a primera hora en San Pedro Pochutla. Mi jefe me recomendó que no viajara solo por esa carretera, así que le pidió a Alexis que me acompañara. Este es un viaje de casi 6 horas, así que el viaje sería conducir por la noche y regresar por la madrugada. Sería alrededor de las 11:00 de la noche. Cuando Alexis me preguntó si yo creía en apariciones, yo le contesté que no. Él me comenzó a contar que el compañero que renunció. Y del cual yo estaba ocupando su puesto. Siempre contaba historias de los lugares que visitaba, ya fuera por cuestión de trabajo o de visita.
38:51 Siempre decía que conducir de noche por carretera puede ser en ocasiones algo espeluznante. La Última Vez que trabajo para la compañía había viajado para este lugar. Y algunas de las personas le recomendaron que no viajara de noche por esta carretera, ya que las almas que andan penando se hacen presentes. Él les dijo que se cuenta que únicamente los hombres que viajan solos por esa carretera pueden ver a este fantasma, a esta almapenando en medio o a la orilla de la carretera. Le llaman la mujer que viaja sola, pues se le mira caminando por la carretera.
39:35 Con una mochila en sus hombros, la ropa de la joven no es como la típica del vestido blanco o algo así. Su vestuario es de estos tiempos más modernos. Quizás la atropellaron o falleció en un accidente vehicular o lo que es peor aún, que la hayan tirado en esa carretera. La verdad no se sabe, en ocasiones provoca. Algún accidente cuando algún conductor se detiene para darle un aventón, pero al ver su rostro desfigurado por la falta de carne, dándole un aspecto horrible, reanudan su viaje a toda marcha y perdiendo el control del vehículo en alguna de las curvas o saliéndose en la carretera. Sentí como se me erizaba la piel de la nuca y los brazos cuando Alexis Narraba sobre esta chica.
40:34 ¿Que anda penando por este sitio? Sentí pena por ella y por sus padres. No quise imaginar lo que le sucedió y que la tiene atada a este lado de los vivos. Por una parte me sentí afortunado que tuviera acompañante en ese viaje. Me sentí hasta cierto punto tranquilo por lo que había comentado solo a los que viajan sin acompañante. Afortunadamente no vimos aquel espectro de la carretera, ni de IDA ni de regreso. He viajado más de seguido a San Pedro Pochutla, pero cuando lo hago viajo de día y no por las noches. Si me da cierto temor que se me aparezca la mujer que viaja sola.
41:38 Lo primero que se me viene a la mente al recordar lo que me sucedió es verme manejando por una carretera obscura y solitaria, sin señalamientos ni rayas pintadas. Pero lo que era peor, parecía que no tenía fin. Apretaba fuertemente el volante con ambas manos porque de vez en cuando sentía que se me resbalaban al sudar de los nervios que sentía. Mi mente me traicionaba imaginando muchas cosas horribles y me cuestionaba una y otra vez el encontrarme metido en esa situación. Volteaba constantemente por los espejos laterales, esperando perder las torretas de las patrullas que me perseguían y le pedía a Dios como hacía ya mucho tiempo no lo hacía, que me ayudara para salir con bien de esa situación.
42:35 Mi nombre me lo voy a reservar porque cuando me pasaron estos sucesos hacía traslados con cargas por mi cuenta, sin que supiera mi empresa. Transportaba personas hacia la frontera, sobre todo centroamericanos que querían cruzar mi país, México. Lo hice muchas veces, aunque eso es considerado un delito. Yo sentía que ayudaba a las personas. Además, siempre terminé mis viajes de la mejor manera. ¿Por qué otros choferes dejaban las cajas abandonadas en cualquier parte, con los migrantes adentro, encerrados por fuera, sabiendo que la temperatura podían subir hasta 15 o 20° más de la que marcaba en el termómetro, terminando esto algunas veces en lamentables tragedias? Por esta razón es que no doy mi nombre, aunque haya algo más. Espero que al terminar mi historia alguien me entienda. En esos años era un simple chofer de carga, como muchos que había en mi ciudad.
43:44 Siempre con trabajo, sí, pero mal pagado tanto así que no me alcanzaba para mantener a mi familia. Con envidia miraba a otros compañeros que les sobraba el dinero. Yo no sabía cómo le hacían. Había algunos que hasta me presumían los billetes. Eso me hacía sentir cada vez más frustrado y ya pensaba dedicarme a otra cosa. Una mañana estaba decidido a renunciar a la línea de tráiler. Cuando me habló, un compañero me dijo de manera discreta que necesitaba un chofer para realizar un trabajo delicado. Le pedí que me explicara de lo que se trataba. Pero me dijo que no podía saber nada hasta que aceptara llevar esa carga.
44:35 Así, a las primeras me pareció sospechoso. Supuse que se trataba de llevar algún contrabando de sustancias prohibidas. Por eso dudé un poco en aceptar, pero aquel compañero me convenció al darme la cifra de lo que cobraría por un solo viaje. Pero seguramente serían muchos más. Aún sabiendo que era peligroso, acepté porque mi necesidad era mucha. Esa mañana, sin pedírselo, me dio un adelanto que me ayudó mucho en mis necesidades. Me citó por la tarde en una dirección para darme todos los detalles. Cuando se llegó la hora me presenté algo nervioso antes de entrar.
45:22 Mi compañero tal vez me notó indeciso, por eso habló conmigo. Me advirtió que cruzando la puerta ya no había vuelta atrás. De hecho, podía quedarme con el adelanto que me había dado y marcharme sin ningún problema decidido a prosperar. Le dije que lo haría cuando entramos y cerró la puerta. No pude evitar tragar saliva. Nunca había sentido una incertidumbre tan grande como aquella. Nervioso, lo acompañé volteando para todos lados. Después de caminar por un largo pasillo, nos paramos frente a 2 puertas. Me dijo que el trabajo era difícil, por eso se necesitaba protección especial para realizarlo. Sin ningún contratiempo abrió una de las puertas que estaba pintada de blanco.
46:16 Al hacerlo me di cuenta en lo que me estaba metiendo. Frente a mí estaba un enorme altar iluminado por muchas veladoras. Sobre de él había una figura de la muerte bastante alta, cubierta con una manta plateada. Frente a ella estaba una mesa muy larga, llena de muchas manchas. A esa imagen siempre le había tenido rechazo. Yo diría que hasta miedo por todo lo que decían de ella, pero ya que podía hacer. Quizá me quedé paralizado porque reaccioné cuando aquel compañero me tocó el hombro para que lo escuchara.
46:57 Me dijo que la niña me daría la protección que se necesitaba para salir con bien de cada trabajo. En caso de elegirla una vez al mes como pago, tendría que ofrecerle la vida de una de las personas que transportaba, porque sino ella tomaría la mía. Además, antes de cada trabajo tendría que ir ahí a presentarle una ofrenda. Cerró la puerta y me miró por unos segundos. Luego abrió la otra, que estaba pintada de negro. Detrás de ella, al igual que en el cuarto anterior, había un altar, pero en este se adoraba a una figura horrenda del diablo.
47:43 No hubo comparación de lo que sentía al estar frente a las imágenes. La muerte me había hecho sentir escalofríos como nunca los había tenido, pero el diablo me produjo un miedo excesivo y extraño, algo que hasta la fecha no puedo describir con toda la serenidad. Aquel hombre me explicó que, en caso de elegir al caballero, la ofrenda tendría que ser doble. Pero la protección también lo era, porque por 10 años me iría bien en la vida, no nada más en el trabajo. Tendría todo lo que quería, incluyendo mujeres. Cerró la puerta y me pidió elegir. Al siguiente día abrí una de las 2:00 puertas, la que había elegido el día anterior.
48:31 Me hinqué presentando mi respeto y obediencia. Estuve ahí como unos 20 minutos, sintiendo su dura mirada. Tuve una extraña sensación, como si esa entidad ahora fuera mi dueña. Esa mañana salí de mi ciudad hacia el sur del país para realizar mi primer trabajo, llevando la imagen de quien había elegido para que me acompañara y protegiera. Manejé por horas teniendo sentimientos encontrados. Por una parte, pensaba que mi vida iba a cambiar para bien. Por fin se terminarían las carencias, las necesidades y tantas cosas por las que sufría mi familia. Por la otra, sabía que estaría en deuda con aquella entidad, que me tenía nervioso nada más de verla en mi camión, como si me vigilara muchas horas de manejo. Después llegué a mi destino.
49:32 Estuve en la oficina como 15 minutos después de la entrega, cuando salí. Unos hombres me dijeron que ya estaba todo listo y de manera discreta me dieron la dirección donde dejaría aquella caja que ya estaba enganchada. Esto en la frontera con los Estados Unidos. Ni siquiera revise la caja. Me Subí y manejé sin detenerme en ningún lado como me ordenaron, aunque bastante nervioso, me fui a lo que me marcaba los límites de velocidad. Para que no me fuera a parar el Federal de caminos. Si encontraban lo que transportaba, iría a la cárcel y perdería el trabajo.
50:16 Tal vez hasta mi familia. Como es de suponerse, el viaje se me hizo larguísimo. Cada que miraba una patrulla o algo sospechoso volteaba a ver la imagen que supuestamente me iba cuidando, casi suplicándole que nada pasara. Como respuesta, todo el camino, sentí su inquietante presencia. Mi primer viaje pasó sin novedad. Entregué la caja en el lugar indicado y recibí la paga. Me retiré preocupado, sin saber cómo habían llegado las personas, pero ese ya no era mi problema.
50:56 Todo parecía bastante fácil, pero había un detalle, desde que me Subí al camión me sentí oprimido. Como si trajera una carga sobre mis espaldas equivocadamente. Pensaba que era producto de mis nervios y que terminando el trabajo se me iba a pasar. Pero no fue así. Cuando llegué a mi casa todavía seguía muy nervioso. Mi esposa me miró sorprendida. De hecho, me preguntó Quién venía conmigo en el tráiler porque se le había figurado haber visto a alguien. Volteé a ver para convencerme de que no había nadie, pero lo que sí sentí fue que eso, lo que venía conmigo, entró en mi casa. No tuve el valor de confesarle a mi esposa lo que había hecho ni lo que iba a hacer, porque lo que me asustaba era que pronto entregaría a un ser humano a las garras de aquello que me estaba protegiendo.
52:01 A partir de ese día las cosas cambiaron totalmente de manera positiva porque comenzó a sobrar el dinero en casa. Eso trajo mucha calma a mi familia, pero también de manera negativa porque se escuchaban voces y ruidos extraños que antes no había. Todos nos dábamos cuenta de eso, pero trataba de convencerlos de que no era nada malo. Así transcurrieron algunos viajes más. Como no había contratiempos, le empecé a agarrar el gusto cuando se aproximaba. Aquel día que tenía que llevar el migrante como ofrenda, me comenzó a parar.
52:42 La federal, asustado, le pedía a esa imagen que me ayudara. Siempre me dejaba ir el patrullero sin siquiera abrir la caja del tráiler, como si esta estuviera marcada. Aunque yo nunca le había visto ninguna marca visible, inevitablemente el día que tenía que entregar a uno de los migrantes llegó desde que me dieron la carga. Temblaba de los nervios, no solo de lo que le fuera a pasar a esa persona, también porque seguramente lo iba a presenciar y quedaría marcado para siempre. Cuando manejaba de regreso, ya con la caja llena de personas, me sentía culpable de algo y todavía no hacía nada. Aquella presencia maligna la sentí más pesada que nunca, al grado de irme rezando a pesar que me advirtieron que no hiciera eso, sabiendo que por fuerza tenía que entregar una persona.
53:46 Lo hice lo más rápido y sencillo que pude. Antes de llegar a la frontera. Me detuve. Abrí la caja y le pedí que uno de ellos me acompañara a la cabina del camión para que me ayudara a subir algo pesado, sin imaginar lo que le esperaba, un muchacho accedió por alrededor de unos 15 minutos. Me fue platicando de sus planes y sueños que tenía por cumplir. ¿De cuántas personas dependían de su trabajo? En fin, tantas cosas. Preferí ignorarlo. Solo le contestaba con algún si o no. No me atrevía más, ni siquiera quería mirarlo. Llegamos a la casa donde estaba el altar, nos bajamos y en lo que desganchaban la caja lo llevé hasta aquella puerta donde ya lo estaban esperando.
54:42 Lo agarraron por la fuerza y lo metieron. Yo me retiré casi temblando, imaginándome lo que le esperaba. Salí de ahí a prisa. Dejando atrás sus gritos de desesperación por varias noches, no pude dormir imaginando lo que le pudo haber pasado aquel muchacho. Además, sus gritos horribles me perseguían día y noche. No me dejaban disfrutar del dinero que ahora tenía. Eso fue solo el principio. La segunda vez que me tocó entregar a otra persona como ofrenda fue el mismo suplicio.
55:22 Temble de los nervios, en esa ocasión le tocó a una joven mujer, quien ni siquiera puso resistencia cuando la sometieron, pero su mirada, aquella que me lanzó al saberse perdida, se quedó grabada en mi memoria para siempre. Así paso mes tras mes, aunque era un trauma escuchar a las personas cuando me gritaban por ayuda. Los traslados fueron sin contratiempos. Cuando me comenzaba a parar el federal era como un aviso de que pronto tenía que entregar a otra persona al azar. Casi siempre escogía hombres jóvenes porque al parecer eso le agradaba a mi protector. Mientras tanto, las cosas en mi casa se iban volviendo más tétricas porque ya no nada más escuchábamos algunos ruidos. También se veía una sombra que entraba de 1/4 al otro y en ocasiones eran muchas más.
56:24 Yo pensaba que pudieran ser las almas de aquellas personas que yo había entregado. Me daba miedo pensar cómo estaría mi casa en algunos meses más, con tantas manifestaciones, pero tenía que seguir. Mi esposa quería rociar agua bendita, pero yo no la dejaba. Diciéndole que no fuera exagerada. La verdad era que eso era como una ofensa para aquel ser y eso seguramente me ocasionaría problemas. Además, lo que anduviera dentro de nuestra casa no molestaba a ningún integrante de la familia. Le pedí muchas veces que no le diera tanta importancia.
57:06 Así se iba pasando el tiempo. En una ocasión que entregué mi carga de migrantes sucedió algo que no me esperaba. Me llevaron frente al altar. Ahí me estaba esperando aquel compañero que me había metido en eso. Me dijo que ya había pasado mucho tiempo desde mi primer viaje, que la entidad que me protegía estaba pidiendo una carga completa de personas como ofrenda, solo que esta vez no las llevaría a su presencia. Tendría que dejar la caja abandonada lejos de la carretera. A su suerte, si no cumplía, ya sabía cuál era el precio.
57:51 Al escuchar eso, pali deci. Hasta entonces entendí porque otros choferes lo hacían, no era por inhumanos o por deshacerse de ellos nada más, porque sí era un pago exigido por parte de quién los protegía y tenían que cumplir o pagar con su vida. Me llené de espanto, aunque dije que sí, no estaba de acuerdo, porque eso era salirse del trato que teníamos. Además, no tenía alma para hacer una cosa como esa. Si entregara una persona cada mes, me calaba que sería de mí entregar a 90 o 100 gentes al mismo tiempo.
58:35 Así que empecé a planear no hacerlo pensando que ya estaba bien económicamente. Aprovecharía para dejar todo eso, obviamente sin avisar, como si estuvieran leyendo mi mente esa noche me soñé parado frente al altar de aquella entidad maligna, me mostraba un aspecto de desagrado con una voz cavernosa, me gritó que no la desafiara tenía que cumplir o pagaría las consecuencias. Recuerdo que me miré lleno de líquido rojo, por eso desperté alterado. Tal vez manotee, porque desperté a mi esposa tratando de calmarme. Me dijo que sólo había sido una pesadilla. Quería decirle lo que me estaba pasando, pero no tenía el suficiente valor de confesárselo. También esa noche fue la primera vez que una de aquellas sombras, las que andaban por toda la casa. Se materializó.
59:40 Era aquel muchacho el primero que entregué. Me miraba con odio. Era obvio que me culpaba de su muerte y tenía toda la razón. Durante toda la noche fueron apareciendo todas las víctimas. Trate de Calmarme porque podía quedar afectado de la mente nada más amaneciendo antes de irme para la oficina. Fui yo quien le pidió a mi señora que rociará todo con agua bendita. Aunque le extrañó mi actitud, me dijo que así lo haría. Me Subí al tráiler dispuesto a hacer mi último trabajo y que topara donde topara como nunca. Me dieron un viaje bastante largo. De la frontera a Mérida, Yucatán haría más de 24 horas y luego de regreso.
1:00:34 Todo el camino me fui pensando en lo que se me venía encima. También cuál sería la reacción, no solo de los hombres que me daban los viajes. Me asustaba mucho la respuesta de quien me daba la protección. A las 11:00 de la mañana llegué a Mérida, esa vez no salí de inmediato hacia la frontera. Primero me llevaron a un local donde tenían un altar, igual que en la pesadilla que había tenido. Me hincaron frente a aquella figura y como si sospecharan de algo, me obligaron a renovar mi convenio frente a algunos hombres. Tuve que hacer un ritual de lealtad con mi sangre y me hicieron sentir mucho más comprometido que antes, haciendo un gran esfuerzo.
1:01:25 Oculté el miedo que sentía. Esa fue la primera y única vez que me dieron el número de personas que llevaría en la caja. 206 no se me olvida. Salí de Mérida con muchas instrucciones. Al ser un viaje muy largo, las personas iban medicadas para poder aguantar la deshidratación ocasionada por el calor o los vómitos por mareo. No llevaban agua ni comida porque no había lugar donde hicieran sus necesidades y lo que era peor, se podría tener dificultad para respirar. No entendía porque si eran un sacrificio, se preocupaban tanto por ellos.
1:02:10 Cuando llevaba medio camino. Me entró otra vez la idea de dejar la caja en otra parte, pero abrirles la puerta para que huyeran las personas y así evitar condenarme por cometer una cosa tan atroz. Todo ocurrió en cuestión de segundos al ver una desviación. Giré, el volante fue tan rápido que sentí que las llantas de mi costado Derecho se levantaron. Cuando volvieron a tocar la carretera, la caja se meneó tanto que estuve a punto de salirme del camino. Apenas controlé el camión, aparecieron varias torretas a lo lejos. Acelere para que no me alcanzaran. Asustado como me encontraba, sentía una presencia detrás de mí.
1:03:01 No tenía que adivinar nada. Sabía quién era sin voltear hacia atrás. Me enfoque en el camino que ni siquiera sabía a dónde me llevaría. Manejé por lo que a mí me pareció mucho tiempo. No sabía si iba demasiado fuerte porque aquellas torretas nunca me alcanzaban. Decidí detener el camión, bajarme, abrirles la puerta de la caja y alejarme corriendo. Seguramente en medio del monte nadie me encontraría durante la noche, pero no contaba con una cosa. Cuando quise frenar el tráiler no se detuvo.
1:03:42 Pisé el pedal una y otra vez, pero nada. Al mirar al velocímetro me di cuenta que cada vez agarraba más velocidad, pero la carretera no estaba de bajada. Lo único que se me ocurrió hacer fue que de manera desesperada arranqué la imagen que llevaba de aquella macabra entidad y me puse a rezar todo lo que me sabía. Después de mucho tiempo me armé de valor. Le grité aquella presencia que llevaba atrás, que yo no había roto el Convenio. Le dije que ella era mi protección. Le supliqué que me dejara salir de eso. Y la veneraría por siempre.
1:04:26 Algo sentí en ese momento que no puedo explicar. No lo podía creer. Cuando el tráiler se detuvo, no dije nada más. Bajé del camión y les abrí la caja a las personas para que respiraran aire fresco, bajaran y salvaran sus vidas. Para mi sorpresa, el tráiler estaba vacío. Me quedé sorprendido. Me Subí a la caja pensando que las personas estaban tiradas, quizá muertas, pero no había nada. Otra cosa extraña era que no se veían las torretas por ningún lado. Tal vez entré en algún trance porque por minutos no supe qué hacer.
1:05:09 Cuando reaccioné, caminaba por esa carretera solitaria sin saber hacia dónde iba. De pronto me dio un fuerte escalofrío y sentí que alguien caminaba detrás de mí. Voltee asustado, pero no había nadie, aunque aquella sensación de que alguien me observaba no desaparecía. Caminé por horas sintiéndome perdido, sin llegar a ningún lado. Amaneció y ni aun con la luz del sol sabía en donde me encontraba, como a mediodía ya no podía con la sed. Entonces me detuve. Le pedí aquella entidad que por favor me ayudara y pondría un altar en su honor. En mi casa seguí caminando a los pocos minutos. Miré a lo lejos la carretera nacional antes de correr para pedir ayuda.
1:06:02 Le di las gracias a quien me acompañaba. Un tráilero me dio un aventón, así pude llegar a mi casa. Reuní a mi familia y les comenté por todo lo que había pasado. Obviamente me reprocharon muchas cosas. Quedé con ellos como un monstruo con mi esposa. Discutí por horas hasta que todos nos calmamos. Me perdonaron todo, pero no me permitieron tener un altar en la casa. Yo sabía que tenía que hacerlo, por eso busqué un lugar donde vivir para tener mi altar y ser agradecido. Hasta la fecha visito a mi familia todos los días. Todo lo malo desapareció y aunque por mucho tiempo viví con remordimientos, poco a poco dejé atrás todo aquello, aunque nunca he comprendido del todo.
1:06:58 ¿Qué fue lo que pasó con los 206 migrantes? Tal vez nunca existieron. No puedo terminar esta historia sin decir que. El altar que elegí aquel día, que acepté ese trabajo y que ahora tengo en mi casa, este, la niña santa, ella de ninguna manera es mala. Fueron las personas las que me hicieron creer que era ella la que exigía sacrificios humanos y yo, siendo un ignorante, les creí. Sé que soy culpable porque me dejé llevar por la ambición y la necesidad.
1:07:39 También sé que. Lo que sucedió no lo puedo remediar, pero confiado en la niña, sé que muchos de ustedes me entenderán. Lo primero que se me viene a la mente al recordar lo que me sucedió es verme manejando por una carretera obscura y solitaria, sin señalamientos ni rayas pintadas. Pero lo que era peor, parecía que no tenía fin. Apretaba fuertemente el volante con ambas manos porque de vez en cuando sentía que se me resbalaban al sudar de los nervios que sentía mi mente.
1:08:28 Me traicionaba imaginando muchas cosas horribles y me cuestionaba una y otra vez el encontrarme metido en esa situación. Volteaba constantemente por los espejos laterales, esperando perder las torretas de las patrullas que me perseguían. Y le pedí a Dios como hacía ya mucho tiempo, no lo hacía, que me ayudara para salir con bien de esa situación. Mi nombre me lo voy a reservar porque cuando me pasaron estos sucesos hacía traslados con cargas por mi cuenta, sin que supiera mi empresa. Transportaba personas hacia la frontera, sobretodo centroamericanos que querían cruzar mi país, México. Lo hice muchas veces, aunque eso es considerado un delito, yo sentía que ayudaba a las personas. Además, siempre terminé mis viajes de la mejor manera porque otros choferes dejaban las cajas abandonadas en cualquier parte, con los migrantes adentro, encerrados por fuera, sabiendo que la temperatura podían subir hasta 15 o 20° más de la que marcaba en el termómetro.
1:09:44 Terminando esto algunas veces en lamentables tragedias. Por esta razón es que no doy mi nombre, aunque haya algo más. Espero que al terminar mi historia alguien me entienda. En esos años era un simple chofer de carga, como muchos que había en mi ciudad, siempre con trabajo sí, pero mal pagado, tanto así que no me alcanzaba para mantener a mi familia. Con envidia miraba a otros compañeros que les sobraba el dinero. Yo no sabía cómo le hacían. Había algunos que hasta me presumían los billetes.
1:10:25 Eso me hacía sentir cada vez más frustrado y ya pensaba dedicarme a otra cosa. Una mañana estaba decidido a renunciar a la línea de tráiler. Cuando me habló un compañero me dijo de manera discreta. Que necesitaba un chofer para realizar un trabajo delicado. Le pedí que me explicara de lo que se trataba, pero me dijo que no podía saber nada hasta que aceptara llevar esa carga. Así, a las primeras me pareció sospechoso. Supuse que se trataba de llevar algún contrabando de sustancias prohibidas.
1:11:05 Por eso dudé un poco en aceptar, pero aquel compañero me convenció. Al darme la cifra de lo que cobraría por un solo viaje, pero seguramente serían muchos más. Aún sabiendo que era peligroso, acepté porque mi necesidad era mucha. Esa mañana, sin pedírselo, me dio un adelanto que me ayudó mucho en mis necesidades. Me citó por la tarde en una dirección para darme todos los detalles. Cuando se llegó la hora me presente algo nervioso. Antes de entrar, mi compañero tal vez me notó indeciso. Por eso habló conmigo.
1:11:48 Me advirtió que cruzando la puerta ya no había vuelta atrás. De hecho, podía quedarme con el adelanto que me había dado y marcharme sin ningún problema decidido a prosperar. Le dije que lo haría. Cuando entramos y cerró la puerta no pude evitar tragar saliva. Nunca había sentido una incertidumbre tan grande como aquella. Nervioso lo acompañé volteando para todos lados. Después de caminar por un largo pasillo nos paramos frente a 2 puertas. Me dijo que el trabajo era difícil, por eso se necesitaba protección especial para realizarlo sin ningún contratiempo. Abrió una de las puertas que estaba pintada de blanco. Al hacerlo me di cuenta en lo que me estaba metiendo. Frente a mí estaba un enorme altar, iluminado por muchas veladoras.
1:12:47 Sobre de él. Había una figura de la muerte bastante alta, cubierta con una manta plateada. Frente a ella estaba una mesa muy larga, llena de muchas manchas. A esa imagen siempre le había tenido rechazo. Yo diría que hasta miedo por todo lo que decían de ella, pero ya que podía hacer, quizá me quedé paralizado porque reaccioné cuando aquel compañero me tocó el hombro para que lo escuchara. Me dijo que la niña me daría la protección que se necesitaba para salir con bien de cada trabajo en caso de elegirla una vez al mes como pago. Tendría que ofrecerle la vida de una de las personas que transportaba porque sino ella tomaría la mía. Además, antes de cada trabajo tendría que ir ahí a presentarle una ofrenda.
1:13:46 Cerró la puerta y me miró por unos segundos. Luego abrió la otra, que estaba pintada de negro. Detrás de ella, al igual que en el cuarto anterior, había un altar. Pero en este se adoraba a una figura horrenda del diablo. No hubo comparación de lo que sentía al estar frente a las imágenes. La muerte me había hecho sentir escalofríos como nunca los había tenido. Pero el diablo me produjo un miedo excesivo y extraño, algo que hasta la fecha no puedo describir con toda la serenidad. Aquel hombre me explicó que.
1:14:28 En caso de elegir al caballero, la ofrenda tendría que ser doble, pero la protección también lo era, porque por 10 años me iría bien en la vida, no nada más en el trabajo. Tendría todo lo que quería, incluyendo mujeres. Cerró la puerta y me pidió elegir. Al siguiente día abrí una de las 2:00 puertas, la que había elegido el día anterior. Me hinqué presentando mi respeto y obediencia. Estuve ahí, como unos 20 minutos, sintiendo su dura mirada. Tuve una extraña sensación, como si esa entidad ahora fuera mi dueña. Esa mañana salí de mi ciudad hacia el sur del país para realizar mi primer trabajo, llevando la imagen de quien había elegido para que me acompañara y protegiera. Manejé por horas teniendo sentimientos encontrados. Por una parte, pensaba que mi vida iba a cambiar para bien. Por fin se terminarían las carencias, las necesidades y tantas cosas por las que sufría mi familia. Por la otra, sabía que estaría en deuda con aquella entidad, que me tenía nervioso nada más de verla en mi camión, como si me vigilara muchas horas de manejo. Después llegué a mi destino.
1:15:53 Estuve en la oficina como 15 minutos después de la entrega. Cuando salí, unos hombres me dijeron que ya estaba todo listo y de manera discreta me dieron la dirección donde dejaría aquella caja que ya estaba enganchada. Esto en la frontera con los Estados Unidos. Ni siquiera revisé la caja, me Subí y Manejé sin detenerme en ningún lado como me ordenaron. Aunque bastante nervioso, me fui a lo que me marcaba los límites de velocidad para que no me fuera a parar el Federal de caminos. Si encontraban lo que transportaba, iría a la cárcel y perdería el trabajo. Tal vez hasta mi familia.
1:16:40 Como es de suponerse, el viaje se me hizo larguísimo. Cada que miraba una patrulla o algo sospechoso volteaba a ver la imagen que supuestamente me iba cuidando, casi suplicandole que nada pasara como respuesta. Todo el camino sentí su inquietante presencia. Mi primer viaje, paso sin novedad. Entregué la caja en el lugar indicado y recibí la paga. Me retiré preocupado, sin saber cómo habían llegado las personas. Pero ese ya no era mi problema. Todo parecía bastante fácil, pero había un detalle. Desde que me Subí al camión me sentí oprimido como si trajera una carga sobre mis espaldas equivocadamente. Pensaba que era producto de mis nervios y que terminando el trabajo se me iba a pasar.
1:17:36 Pero no fue así. Cuando llegué a mi casa todavía seguía muy nervioso. Mi esposa me miró sorprendida. De hecho, me preguntó Quién venía conmigo en el tráiler porque se le había figurado haber visto a alguien. Volteé a ver para convencerme de que no había nadie, pero lo que sí sentí fue que eso, lo que venía conmigo, entró en mi casa. No tuve el valor de confesarle a mi esposa lo que había hecho ni lo que iba a hacer. Porque lo que me asustaba era que pronto entregaría a un ser humano a las garras de aquello que me estaba protegiendo. A partir de ese día las cosas cambiaron totalmente de manera positiva porque comenzó a sobrar el dinero en casa. Eso trajo mucha calma a mi familia, pero también de manera negativa porque se escuchaban voces y ruidos extraños que antes no había.
1:18:42 Todos nos dábamos cuenta de eso, pero trataba de convencerlos de que no era nada malo. Así transcurrieron algunos viajes más. Como no había contratiempos, le empecé a agarrar el gusto cuando se aproximaba. Aquel día que tenía que llevar el migrante como ofrenda. Me comenzó a parar. La federal, asustado, le pedía a esa imagen que me ayudara. Siempre me dejaba ir el patrullero sin siquiera abrir la caja del tráiler, como si esta estuviera marcada, aunque yo nunca le había visto ninguna marca visible. Inevitablemente, el día que tenía que entregar a uno de los migrantes llegó desde que me dieron la carga. Temblaba de los nervios, no solo de lo que le fuera a pasar a esa persona.
1:19:37 También porque seguramente lo iba a presenciar y quedaría marcado para siempre. Cuando manejaba de regreso, ya con la caja llena de personas, me sentía culpable de algo y todavía no hacía nada. Aquella presencia maligna la sentí más pesada que nunca, al grado de irme rezando a pesar que me advirtieron que no hiciera eso, sabiendo que por fuerza tenía que entregar una persona. Lo hice lo más rápido y sencillo que pude antes de llegar a la frontera. Me detuve, abrí la caja y le pedí que uno de ellos me acompañara a la cabina del camión para que me ayudara a subir.
1:20:22 Algo pesado, sin imaginar lo que le esperaba, un muchacho accedió por alrededor de unos 15 minutos. Me fue platicando de sus planes y sueños que tenía por cumplir. ¿De cuántas personas dependían de su trabajo? En fin, tantas cosas. Preferí ignorarlo. Solo le contestaba con algún si o no. No me atrevía más, ni siquiera quería mirarlo. Llegamos a la casa donde estaba el altar, nos bajamos y en lo que desganchaban la caja lo lleve hasta aquella puerta donde ya lo estaban esperando. Lo agarraron por la fuerza y lo metieron. Yo me retiré casi temblando, imaginándome lo que le esperaba. Salí de ahí a prisa, dejando atrás sus gritos de desesperación por varias noches no pude dormir imaginando lo que le pudo haber pasado aquel muchacho. Además, sus gritos horribles me perseguían día y noche, no me dejaban disfrutar del dinero que ahora tenía. Eso fue sólo el principio.
1:21:36 La segunda vez que me tocó entregar a otra persona como ofrenda fue el mismo suplicio temble de los nervios. En esa ocasión le tocó a una joven mujer, quien ni siquiera puso resistencia cuando la sometieron. Pero su mirada, aquella que me lanzó al saberse perdida, se quedó grabada en mi memoria para siempre. Así pasó mes tras mes. Aunque era un trauma escuchar a las personas cuando me gritaban por ayuda, los traslados fueron sin contratiempos. Cuando me comenzaba a parar el federal era como un aviso de que pronto tenía que entregar a otra persona al azar. Casi siempre escogía hombres jóvenes porque al parecer eso le agradaba a mi protector mientras tanto. Las cosas en mi casa se iban volviendo más tétricas porque ya no nada más.
1:22:35 Escuchábamos algunos ruidos. También se veía una sombra que entraba de 1/4 al otro y en ocasiones eran muchas más. Yo pensaba que pudieran ser las almas de aquellas personas que yo había entregado. Me daba miedo pensar cómo estaría mi casa en algunos meses más, con tantas manifestaciones, pero tenía que seguir. Mi esposa quería rociar agua bendita, pero yo no la dejaba diciéndole que no fuera exagerada. La verdad era que eso era como una ofensa para aquel ser y eso seguramente me ocasionaría problemas. Además, lo que anduviera dentro de nuestra casa no molestaba a ningún integrante de la familia.
1:23:23 Le pedí muchas veces que no le diera tanta importancia. Así se iba pasando el tiempo. En una ocasión que entregué mi carga de migrantes sucedió algo que no me esperaba. Me llevaron frente al altar. Ahí me estaba esperando aquel compañero que me había metido en eso. Me dijo que ya había pasado mucho tiempo desde mi primer viaje, que la entidad que me protegía estaba pidiendo una carga completa de personas como ofrenda, solo que. Esta vez no las llevaría a su presencia. Tendría que dejar la caja abandonada lejos de la carretera a su suerte, si no cumplía, ya sabía cuál era el precio.
1:24:12 Al escuchar eso palidecí. Hasta entonces entendí por qué otros choferes lo hacían. ¿No era por inhumanos o por deshacerse de ellos? Nada más, porque sí era un pago exigido por parte de quién los protegía y tenían que cumplir o pagar con su vida. Me llené de espanto, aunque dije que sí. No estaba de acuerdo porque eso era salirse del trato que teníamos. Además, no tenía alma para hacer una cosa como esa. Si entregara una persona cada mes me calaba. ¿Qué sería de mí? ¿Entregar a 90 o 100 gentes al mismo tiempo? Así que empecé a planear.
1:24:57 No hacerlo pensando que ya estaba bien económicamente. Aprovecharía para dejar todo eso, obviamente sin avisar, como si estuvieran leyendo mi mente esa noche me soñé parado frente al altar de aquella entidad maligna. Me mostraba un aspecto de desagrado con una voz cavernosa, me gritó que no la desafiara tenía que cumplir o pagaría las consecuencias. Recuerdo que me miré lleno de líquido rojo, por eso desperté alterado. Tal vez manotee porque desperté a mi esposa tratando de calmarme. Me dijo que sólo había sido una pesadilla. Quería decirle lo que me estaba pasando. Pero no tenía el suficiente valor de confesárselo. También esa noche.
1:25:54 Fue la primera vez que una de aquellas sombras, las que andaban por toda la casa, se materializó. Era aquel muchacho, el primero que entregué. Me miraba con odio. Era obvio que me culpaba de su muerte y tenía toda la razón. Durante toda la noche fueron apareciendo todas las víctimas. Traté de calmarme. Porque podía quedar afectado de la mente nada más amaneciendo. Antes de irme para la oficina, fui yo quien le pidió a mi señora que rociará todo con agua bendita. Aunque le extrañó mi actitud, me dijo que así lo haría.
1:26:38 Me Subí al tráiler dispuesto a hacer mi último trabajo y que topara donde topara. Como nunca me dieron un viaje bastante largo de la frontera a Mérida, Yucatán haría más de 24 horas y luego de regreso todo el camino, me fui pensando en lo que se me venía encima también. ¿Cuál sería la reacción? No sólo de los hombres que me daban los viajes. Me asustaba mucho la respuesta de quien me daba la protección. A las 11:00 de la mañana llegué a Mérida. Esa vez no salí de inmediato hacia la frontera.
1:27:18 Primero me llevaron a un local donde tenían un altar, igual que en la pesadilla que había tenido. Me hincaron frente a aquella figura y como si sospecharan de algo, me obligaron a renovar mi convenio frente a algunos hombres. Tuve que hacer un ritual de lealtad con mi sangre y me hicieron sentir mucho más comprometido que antes. Haciendo un gran esfuerzo, oculté el miedo que sentía. Esa fue la primera y única vez que me dieron el número de personas que llevaría en la caja 206. No se me olvida.
1:27:59 Salí de Mérida con muchas instrucciones. Al ser un viaje muy largo, las personas iban medicadas para poder aguantar la deshidratación ocasionada por el calor o los vómitos por mareo. No llevaban agua ni comida porque no había lugar donde hicieran sus necesidades y lo que era peor, se podría tener dificultad para respirar. No entendía porque si eran un sacrificio se preocupaban tanto por ellos. Cuando llevaba medio camino me entró otra vez la idea de dejar la caja en otra parte, pero abrirles la puerta para que huyeran las personas y así.
1:28:42 Evitar condenarme por cometer una cosa tan atroz. Todo ocurrió en cuestión de segundos. Al ver una desviación. Giré, el volante fue tan rápido que sentí que las llantas de mi costado Derecho se levantaron. Cuando volvieron a tocar la carretera, la caja se meneó tanto que estuve a punto de salirme del camino. Apenas controlé el camión, aparecieron varias torretas a lo lejos, acelere para que no me alcanzaran. Asustado como me encontraba, sentía una presencia detrás de mí. No tenía que adivinar nada, sabía quién era sin voltear hacia atrás.
1:29:27 Me enfoqué en el camino que ni siquiera sabía a dónde me llevaría. Manejé por lo que a mí me pareció mucho tiempo. No sabía si iba demasiado fuerte porque aquellas torretas nunca me alcanzaban. Decidí detener el camión, bajarme, abrirles la puerta de la caja y alejarme corriendo, seguramente en medio del monte. Nadie me encontraría durante la noche, pero no contaba con una cosa. Cuando quise frenar el tráiler no se detuvo. Pisé el pedal una y otra vez, pero nada. Al mirar al velocímetro me di cuenta que cada vez agarraba más velocidad, pero la carretera no estaba de bajada. Lo único que se me ocurrió hacer fue que de manera desesperada arranqué la imagen que llevaba de aquella macabra entidad y me puse a rezar todo lo que me sabía. Después de mucho tiempo me armé de valor. Le grité aquella presencia que llevaba atrás. Que yo no había roto el Convenio. Le dije que ella era mi protección, le supliqué que me dejara salir de eso y la veneraría por siempre. Algo sentía en ese momento que no puedo explicar. No lo podía creer.
1:30:51 Cuando el tráiler se detuvo, no dije nada más. Bajé del camión y les abrí la caja a las personas para que respiraran aire fresco, bajaran y salvaran sus vidas. Para mi sorpresa, el tráiler estaba vacío. Me quedé sorprendido. Me Subí a la caja pensando que las personas estaban tiradas, quizá muertas, pero no había nada. Otra cosa extraña era que no se veían las torretas por ningún lado. Tal vez entré en algún trance porque por minutos no supe que hacer. Cuando reaccioné caminaba por esa carretera solitaria. Sin saber hacia dónde iba, de pronto me dio un fuerte escalofrío y sentí que alguien caminaba detrás de mí. Voltee asustado, pero no había nadie, aunque aquella sensación de que alguien me observaba no desaparecía. Caminé por horas sintiéndome perdido, sin llegar a ningún lado.
1:31:57 Amaneció y ni aún con la luz del sol sabía en dónde me encontraba. Como a mediodía ya no podía con la sed, entonces me detuve. Le pedí a aquella entidad que por favor me ayudara y pondría un altar en su honor. En mi casa seguí caminando a los pocos minutos. Miré a lo lejos la carretera nacional antes de correr para pedir ayuda. Le di las gracias a quien me acompañaba un tráilero. Me dio un aventón así, pude llegar a mi casa, reuní a mi familia y les comenté por todo lo que había pasado. Obviamente me reprocharon muchas cosas. Quedé con ellos como un monstruo con mi esposa. Discutí por horas hasta que todos nos calmamos. Me perdonaron todo, pero no me permitieron tener un altar en la casa.
1:32:55 Yo sabía que tenía que hacerlo. Por eso busqué un lugar donde vivir para tener mi altar y ser agradecido. Hasta la fecha visito a mi familia todos los días. Todo lo malo desapareció y aunque por mucho tiempo viví con remordimientos, poco a poco dejé atrás todo aquello, aunque nunca he comprendido del todo. ¿Qué fue lo que pasó con los 206 migrantes? Tal vez nunca existieron. No puedo terminar esta historia sin decir que el altar que elegí aquel día, que acepté ese trabajo y que ahora tengo en mi casa, es de la niña santa. Ella de ninguna manera es mala.
1:33:44 Fueron las personas las que me hicieron creer que era ella la que exigía sacrificios humanos y yo, siendo un ignorante, les creí. Sé que soy culpable porque me dejé llevar por la ambición y la necesidad. También sé que lo que sucedió no lo puedo remediar, pero confiado en la niña, sé que muchos de ustedes me entenderán.
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