Aug. 28, 2025

¿Quién se ha llevado mi queso?

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Ideas para vivir mejor
¿Quién se ha llevado mi queso?

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0:01 Hola a todos y bienvenidos a Ideas para Vivir Mejor. Soy Eugenio Paya Ruiz, lector empedernido, escritor y experto en desarrollo personal. Hoy te traigo las ideas principales de un libro súper conocido, seguro que te suena, que se llama¿ Quién se ha llevado mi queso? Está escrito por Spencer Johnson. Pero antes, como siempre, saludamos al Instituto Valenciano Digestivo, IBADI, que ha creado, como sabes, un programa intensivo 100% online para ayudarte a mejorar tu bienestar de una manera integral. Son médicos, son profesionales de la salud que te van a acompañar en alimentación consciente, en ejercicio, en gestión del estrés, todo a tu ritmo y desde tu casa. Y por ser oyente de este podcast tienes un 10% de descuento en tu inscripción. Solo tienes que usar el código IDEASPARAVIVIRMEJOR en mayúscula. Entra en ibadi.es barra talleres o haz clic en el enlace que te dejo en la descripción. Y ahora sí, vamos con las ideas principales de quién se ha llevado mi queso. El libro nos traslada a un laberinto, un laberinto oscuro, un laberinto interminable, un laberinto de estos llenos de pasillos que se bifurcan, lleno de muros que nos obligan a retroceder. En este laberinto del libro hay cuatro personajes que son muy distintos entre ellos, pero todos buscan lo mismo, el queso. Ese queso no es solamente comida.

1:36 Ese queso en realidad representa lo que cada uno de nosotros buscamos en la vida. Algunos buscan el éxito profesional, otros buscan una pareja, otros buscan más dinero o más reconocimiento o más seguridad. Da igual. En ese escenario aparecen Sniff y Scurry. Son dos ratones pequeñitos. Son los típicos ratones que no se paran a filosofar, que no discuten sobre si la vida tiene sentido, que solamente se dedican a lo que se dedica un ratón, a olfatear, a correr, a probar aquí y allá un pasillo y si no hay nada en ese pasillo, pues buscan otro. Es muy fácil, muy sencillo. sin dramas y luego están hem y how que son dos personitas diminutas que tienen una diferencia muy importante con respecto a los ratones tienen un cerebro más complejo y ese cerebro tan complejo a veces se les transforma en una trampa porque mientras los ratones buscan queso para sobrevivir ellos buscan queso porque están convencidos de que cuando encuentren ese queso entonces sí serán felices Que el queso, en este caso, es el sinónimo del éxito, del amor, de sentirse completos, etc. La diferencia es que los ratones actúan y estas dos personitas, en cambio, piensan.¿ Y qué pasa?

2:59 Pues que piensan demasiado. Planifican, analizan, se inventan teorías sobre cómo funciona el laberinto, etc., etc., etc., Y cuando vuelven con las manos vacías porque no han encontrado el queso, entonces dudan, se frustran y se preguntan¿ y si nunca encontramos lo que buscamos?¿ Y si la felicidad es solamente un espejismo que no existe? Claro, aquí llega la pregunta que tenemos todos, ¿no?¿ A quién nos parecemos más en nuestra vida? Normalmente a Hem y a Hau, ¿verdad? A esas personitas pequeñas. Porque nosotros también complicamos las cosas. Nosotros también nos aferramos a ese status quo, incluso cuando ya no funciona. Nosotros somos los que preferimos quedarnos en lo conocido, aunque no nos haga felices, antes que salir y arriesgarnos a aquello que no conocemos. Hasta que un día, como ellos, encontramos nuestro queso. En el caso del libro es la estación de queso C. Son montañas interminables de queso de todos tipos, de todos los sabores, un paraíso para ellos en medio de ese laberinto. Y claro, al principio pues lo celebran, se sienten seguros, se sienten exitosos, se sienten completos, hasta que poco a poco ese queso se va convirtiendo en rutina y esa rutina en comodidad y esa comodidad en dependencia. Y aquí está precisamente la metáfora que nos

4:33 trae el libro. Cuando encontramos nuestro queso, ese queso puede ser un trabajo, puede ser una relación que nos da seguridad, puede ser una rutina que nos hace sentir protegidos. Cuando encontramos ese queso, dejamos de mirar más allá. Y entonces lo damos por sentado. Lo convertimos en el centro de nuestra vida. Pensamos que siempre va a estar ahí. Y nos olvidamos de una cosa fundamental. Que el laberinto sigue ahí. Que nada dura para siempre. Que un día, sin previo aviso, ese queso de pronto puede desaparecer de nuestra vida. En realidad, el cambio no es una excepción, el cambio es la norma.

5:17 Todo lo que hoy damos como seguro puede desaparecer mañana mismo. Un día te despiertas, haces lo de siempre, vas a por tu queso y de repente no está. De repente el queso ha desaparecido, no queda ni una miga, queda vacío. El cambio siempre llega, siempre. A veces es lento, como una marea que va subiendo poco a poco sin que te des cuenta hasta que te terminas mojando. Y otras veces es un terremoto que simplemente pasa y derrumba todo aquello que te parecía tan sólido. Pero da igual, llega, el cambio llega. La diferencia está en cómo lo miras. En el caso de Sniff y Scurry, los dos ratones, nunca dieron por sentado que ese queso duraría para siempre.

6:00 Entonces en el libro están atentos, están en alerta. Observan los detalles y notan cuando ese queso se va acabando. Y cuando el queso desaparece, no se aferran al pasado, no se indignan, no se lamentan porque ese queso ya no está. Simplemente aceptan que la vida es cambio y siguen adelante. Y gracias a eso encuentran una nueva estación de queso, más abundante que la anterior. Hem y Hau, las personitas, en cambio, estaban tan seguros de que esa estación era suya y solo suya que no vieron más allá. Ni siquiera cuando el queso empezó a pudrirse ni a escasear, seguían convencidos de que aquella fuente era inagotable, de que ese queso les pertenecía, de que era suyo, de que era su recompensa. Y cuando ese queso desaparece, en lugar de moverse, vuelven cada día al mismo sitio vacío, una y otra vez. Cada vez con más hambre, cada vez con más frustración y cada vez con más miedo hasta casi quedarse sin fuerzas. otra de las claves del libro.

7:09 Muchas veces no es lo que pasa afuera lo que nos frena, es lo que creemos dentro. Si tú estás convencido de que la vida te debe algo, si tú estás convencido de que te mereces éxito eterno, salud perfecta, o una fuente infinita de queso, que no deja de ser lo mismo, pues vas a sentir cualquier pérdida como una injusticia. Y en lugar de intentar adaptarte a esa pérdida, la vas a negar. La vas a negar, te vas a resistir a ella y te vas a quedar esperando a que las cosas vuelvan a ser como antes. Pero el problema es que el queso rara vez vuelve a esa estación vacía. Piensa en tu vida. Quizás tú que eso sea un trabajo. Quizás tú que eso sea una relación.

7:54 Quizás tú que eso sea la certeza sobre quién eres. Y de repente eso un día se esfuma.¿ Qué haces?¿ Qué haces? Porque el cambio no va a esperar a que estés listo. El cambio no te va a preguntar si te viene bien. El cambio ocurre. Y la diferencia entre después de ese cambio empezar a avanzar o quedarte atrapado no está en el cambio en sí, sino en cuánto vas a tardar en aceptarlo. Ojo, aceptarlo, porque aceptar no es rendirse. Aceptar es empezar a moverse. Es decir, vale, esto ya no está,¿ ahora qué hago con lo que sí tengo? Porque la vida siempre nos va colocando nuevas estaciones de queso, nuevas oportunidades. El problema es que solamente las encontramos si estamos dispuestos a salir ahí fuera a buscarlas.

8:44 Pero claro, lo normal, lo humano, es quedarse paralizado. Es negar lo evidente. Es pensar, bueno, seguro que mañana vuelve a estar todo como antes. Porque aceptar que lo que hemos conocido se ha acabado duele mucho. Duele tanto que preferimos engañarnos. Y ese es precisamente el punto. No es el cambio lo que nos duele, es el miedo al cambio. Lo que duele es ese salto al vacío de saber qué hay en el otro lado. Ese vértigo, ese terror a lo desconocido. Nos aferramos a lo viejo, muchas veces incluso aunque nos haga daño. Nos aferramos a esa relación que sabemos que ya no funciona. Nos aferramos a ese trabajo que odiamos pero que nos da un sueldo fijo.

9:33 Nos aferramos a ese hábito que sabemos que nos está destruyendo pero que también nos da un consuelo momentáneo. Y lo hacemos porque lo conocido, aunque duela, siempre es más seguro que lo desconocido. Es como quedarse en una habitación en llamas porque al menos sabes dónde está cada mueble. No tiene sentido ninguno. Tu pareja te deja. O tienes una lesión y no puedes practicar el deporte que da sentido a tu vida. O te despiden de la noche a la mañana.¿ Qué pasa? Que el suelo se ha abierto bajo tus pies. Claro, si tú te quedas quieto, sin saber hacia dónde ir, si sigues esperando, si sueñas con que todo vuelva a ser como antes, vas a sufrir mucho. Lo pasado nunca vuelve, nunca.¿ Y entonces qué haces?

10:25 Tienes dos opciones, o te quedas atrapado en esa estación vacía, o levantas la vista, respiras hondo y das un paso hacia lo desconocido. Eso es lo que en el libro hace el personaje de Howe.¿ Y cómo? Visualizando. Imaginó su meta, imaginó su nuevo queso y lo hizo de una manera tan intensa que casi podía saborear ese queso. Y ese ejercicio de imaginación no es un juego, es el interruptor, es lo que enciende en el libro el motor del cambio. Porque cuando visualizas con claridad aquello que quieres, tu deseo crece y ese deseo se convierte en energía. Y esa energía se convierte en movimiento. Mucha atención a esto. El miedo no va a desaparecer. Nunca. No es que el personaje de Howe deje de tener miedo en el libro.

11:20 Simplemente llega un momento en el que no deja que ese miedo lleve las llaves de su vida. Empezó a decidir no desde el miedo, sino desde el hambre de algo mejor. Esa es la clave. Porque el miedo va a seguir ahí, pero ya no manda. Porque al final lo que nos mueve ya no es la ausencia de miedo, sino la presencia de un propósito más grande que ese miedo. Cuando tu visión, tu meta, tu queso, en definitiva, es más grande que tu miedo, entonces sí, entonces estás preparado o preparada para dar ese paso. Como te digo, es el caso de Howe en el libro. Se levanta, con miedo, por supuesto, porque no tiene ni idea de lo que le espera, pero da ese primer paso, solamente ese primer paso.

12:08 El otro, en cambio, se queda quieto, se aferra a lo que ya no existe, se aferra a la estación de queso vacía, al recuerdo de lo que ya no está.¿ Y qué pasa? Pues que este personaje, Hem, se va consumiendo, se va debilitando, se va encerrando en su propio miedo. Y mientras tanto, Hao avanza. Al principio encuentra unas migajitas de queso, nada espectacular, casi nada. Pero esas migas significan algo muy importante, significan que ya no está atrapado, que se va moviendo. Muy importante esta lección. Lo que nos paraliza no es la realidad, es la historia que nos estamos contando antes de dar el paso. Ese miedo previo, esa voz que nos dice, uff,¿ y si esto sale mal? Uff,¿ y si no encuentro nada? Uff,¿ y si me pierdo?

12:58 El miedo es como un monstruo hinchado por nuestra cabeza. Nos parece gigantesco, pero cuando actúas, cuando das el primer paso, descubres que ese miedo era solamente una sombra. Así que Howe en el libro sigue caminando y por supuesto a veces llega a estaciones vacías y ¿qué? No pasa nada. No pasa nada. El laberinto es inmenso y siempre hay otra oportunidad esperando más adelante. Ahora la pregunta es para ti.¿ Cuántas veces en tu vida te has quedado como gem? Aferrado a una estación vacía, aferrado a una relación que ya no existe, aferrado a un trabajo que ya no te aporta nada, aferrado a una versión de ti que ya ha caducado. Ese queso nuevo del que te estoy hablando puede ser, te repito, cualquier cosa. Puede ser un amigo que llega en el momento justo, puede ser una nueva oportunidad profesional, puede ser una forma distinta de resolver un conflicto que tengas, puede ser cualquier cosa, puede ser absolutamente cualquier cosa. Pero para encontrarlo tienes que moverte, tienes que salir de la zona de confort, aunque duela. Y por supuesto, muchas veces vas a encontrar, como encuentran las personitas del libro, estaciones vacías. Pero cada paso que des te va a hacer más fuerte, más valiente. Como Hao.

14:29 Hao poco a poco fue recuperando su confianza. Sigue caminando. Y un día... Después de atravesar un pasillo igual que todos los demás, encuentra la estación de queso N, que tiene montañas y montañas de queso. Y esas montañas estaban allí esperándolo.¿ Y quién estaba allí también? Sniff y Scurry, los ratoncitos. Porque el verdadero tesoro nunca fue el queso. El verdadero tesoro es el coraje de seguir adelante. Al final, cada personaje del libro es una tipología de persona que nos encontramos en la vida. Sniff es el observador. Es la persona que detecta los cambios antes que nadie. Es la persona que percibe aquello que los demás todavía no pueden ver. Puede ser una tendencia de mercado, una grieta en la economía, puede ser un cambio en el comportamiento de los clientes, puede ser cualquier cosa. Puede ser incluso una señal en su propia vida personal. Son personas... que básicamente son como radares. Están atentos, en silencio normalmente, pero son lúcidos. Después está Scurry. Scurry es el tipo de persona que no piensa demasiado, actúa, salta a la primera oportunidad, es el tipo de persona que se lanza a probar y oye, si se equivoca, que se equivocan muchas veces, pues da igual. Y lo fascinante es que a pesar de equivocarse, ese tipo de personas suelen avanzar casi siempre, porque equivocarte 10 veces te va a acercar más a la

16:00 meta que quedarte bloqueado una sola vez. Y luego tenemos a los personajes como Jem. Seguro que todos conocemos a algunos. Son personas que se paralizan en cuanto algo cambia. Que se aferran al queso viejo como si fuera eterno. El tipo de persona que dice frase típica de esto siempre se ha hecho así. Oye, si esto funciona,¿ para qué lo vamos a tocar? En realidad lo hacen porque tienen miedo, porque no saben lo que hay al otro lado del cambio. El problema es que si no logran transformarse, pueden arrastrar al equipo entero en su resistencia. Claro, lo bueno es que siempre existe otra posibilidad. Ese es el cuarto personaje, Hao, que son los que un día se atreven a dar un paso con miedo, con dudas, pero lo dan. Y cuando lo dan, descubren que la incertidumbre también tiene su magia.

16:58 Que salir de ese pasillo oscuro, de ese laberinto, es el único camino si quieres construir un futuro mejor y un futuro nuevo. Pero fíjate en cómo termina esta parábola. Hau encuentra mucho queso en la estación N.¿ Y qué es lo que hace? Pues en lugar de quedarse allí celebrando, sigue explorando el laberinto.¿ Por qué? Porque ha entendido algo muy simple. Lo que hoy funciona, mañana puede dejar de funcionar. Y eso no es solamente una metáfora en el trabajo, es una metáfora de la vida misma. Creemos que lo tenemos todo controlado y de pronto, un día, ¡boom!, algo cambia radicalmente. Puede ser la economía, la tecnología, nuestra salud, también pasa con nuestra salud, nuestras relaciones, el queso se mueve siempre. Y entonces nos surge una pregunta,¿ por qué?¿ Qué vas a hacer tú?¿ Te vas a quedar quieto, como Jem, cuando ese queso se mueva, lamentando lo que has perdido?¿ O vas a avanzar como Hao, con miedo, por supuesto, pero también con hambre de algo nuevo? Porque si hay algo que sabemos con total certeza es que el cambio es inevitable. La única diferencia es cómo te vas a enfrentar a ese cambio.¿ Con miedo o con curiosidad?¿ Con resistencia o con hambre de descubrir? En realidad, como has podido ver, el libro no habla ni de ratones

18:31 ni de laberintos. Habla de nosotros, habla de ti, habla de mí y habla de cómo elegimos vivir cada vez que nuestro queso, sea lo que sea, se mueve. Recuerda esto, el queso siempre se mueve, el laberinto nunca desaparece y la vida al final no premia ni al que más se queja ni al que más se aferra al pasado. Premia al que se atreve a dar el primer paso, aun con miedo. Cuando te toque perder tu queso, y tarde o temprano vas a perder tu queso, tienes que recordar que no te defines por lo que perdiste. Te defines por lo que decides buscar después. El verdadero éxito no está en acumular mucho queso. El verdadero éxito está en cultivar el coraje de seguir avanzando una y otra vez.

19:20 Así que ya lo sabes, la próxima vez que te despiertes un día y veas que tu estación de queso está vacía, no malgastes tu energía esperando milagros. Tienes que respirar, tienes que dar un paso al frente y tienes que atreverte a explorar. Porque lo que hoy te parece un final, en realidad puede ser la puerta de entrada a tu mejor comienzo. Bueno, espero que este episodio te haya inspirado y que hayas encontrado al menos una idea que puedas aplicar hoy mismo. Échale también un vistazo al curso de Ibadi que te comentaba antes, que de verdad que vale la pena. Y muchas gracias por estar al otro lado.

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