Sept. 16, 2025

Las 48 Leyes del poder

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Ideas para vivir mejor
Las 48 Leyes del poder

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0:00 Hola a todos y bienvenidos a Ideas para Vivir Mejor. Soy Eugenio Paya Ruiz, lector empedernido, escritor y experto en desarrollo personal. Y hoy te traigo las claves principales de las 48 leyes del poder, un libro escrito por Robert Greene. Pero antes de empezar con el libro, déjame saludar al Instituto Valenciano Digestivo, iBody, que ha creado un programa intensivo 100% online para ayudarte a mejorar tu bienestar de una forma integral. Ellos son médicos, son profesionales de la salud, que te pueden acompañar en temas como alimentación consciente, ejercicio, gestión de la ansiedad, gestión del estrés, todo a tu ritmo y desde tu casa. Y por ser oyente de este podcast, tienes un 10% de descuento en tu inscripción usando el código IDEASPARAVEVIRMEJOR, todo junto y en mayúscula. Solo tienes que entrar en ibadi.es barra talleres o hacer clic en el enlace que te dejo en la descripción. Y ahora sí, vamos con las ideas principales de las 48 leyes del poder. El libro nos dice que la primera ley del poder es no eclipsar nunca al maestro. Y esto es algo que no es tan fácil. Todos llevamos un enemigo dentro que nos sabotea. Ese enemigo es el ego, ese murmullo interno que nos repite« venga, enséñales lo que vales, hazlo mejor, brilla más». Y cuando obedecemos esa voz, lo

1:32 que estamos consiguiendo es justo lo contrario, estamos sembrando desconfianza en el maestro.¿ Por qué? Porque las personas con poder tienen un hambre insaciable. Quieren atención. Quieren ser el centro de todas las miradas. Y cuando alguien, en este caso tú, desvía ese foco, no lo interpretan como un signo de admiración. Lo interpretan como una amenaza. Y cuando una persona poderosa se siente amenazada, ahí empiezan los problemas. Vuestro talento no tiene que haceros más grandes a vosotros. Tiene que hacer más grandes a los que están arriba. Y esto no es rendirse, esto no es rebajarse. Esto es estrategia. Porque cuando una persona poderosa se siente reflejada en tu luz...

2:28 te abre las puertas. Pero cuando se siente eclipsada, te va a cerrar las puertas de golpe. Así que la próxima vez que estés en esa reunión, tienes que recordar que no se trata de que tú brilles más. Se trata de que hagas que otros brillen con tu luz. Esa es la verdadera inteligencia. Y paradójicamente, aunque parezca contraintuitivo, ese es el camino más rápido para crecer. Otra de las tesis del libro es que el poder, muchas veces, casi siempre, no se consigue inventando algo desde cero. El poder se consigue utilizando, mejorando o incluso apropiándose del trabajo de otras personas. Y ahora te pido que lo pienses durante un momento.¿ Por qué vas a gastar tu energía en algo que ya está hecho?¿ Por qué vas a reinventar la rueda una y otra vez cuando simplemente puedes pintarla de otro color y venderla como si fuera tu rueda?

3:27 Vamos a poner un ejemplo muy claro. Nikola Tesla. Nikola Tesla era un genio adelantado a su tiempo. Trabajó para Thomas Edison, que se ha quedado con la etiqueta del gran inventor y que es bastante más conocido. Lo que casi nunca se cuenta es que Tesla fue quien mejoró el famoso Dinamo de Edison. Lo hizo más eficiente, lo hizo más real y lo hizo más útil.¿ Y cuánto le costó? Un año entero de su vida. 18 horas al día de trabajo. Noches interminables metido en un laboratorio iluminado solamente por el chisporroteo de esas bobinas que todos hemos visto. Tesla lo consiguió.¿ Y para quién fue el reconocimiento?

4:08 Para Edison. Edison le había prometido 50.000 dólares si lo conseguía. Tesla cumplió. Edison no cumplió. De hecho, se dice que le dijo con una sonrisa cínica, Tesla, es que usted no entiende el sentido de humor americano. Nunca pensé darle esos 50.000 dólares. Imagínate lo que pudo pensar Tesla. Exhausto, manchado de grasa y a punto de coger y matar a Edison, ¿no? Edison se quedó con todo. Se quedó con el dinero, se quedó con la fama y se quedó con la gloria. Y a lo mejor piensas que esto es cosa del pasado y que esto ya no sucede. Bueno, mira a tu alrededor.¿ Cuántos políticos escriben sus propios discursos? Prácticamente ninguno.¿ Cuántos novelistas, ojo, novelistas de éxito,¿ Realmente escriben sus novelas totalmente solos?¿ Cuántas canciones de las que tatareamos fueron escritas por alguien cuyo nombre jamás conoceremos? Evidentemente los tiempos cambian, las corbatas son distintas, los escenarios más o menos brillantes, pero el mecanismo es exactamente el mismo. Edison entendió algo fundamental, otra de las leyes del poder, que no basta con aprovechar el trabajo de otros. Hay que apropiarse del mérito y hay que hacerlo rápido porque en este mundo el

5:38 reconocimiento es poder y el poder es dinero y el dinero es supervivencia. Un invento, una creación, una idea sin autor es tierra de nadie. Si no reclamas el mérito, alguien más lo hará. Y créeme que no va a dudar ni un segundo en hacerlo. Está bien, está mal, piensa en Steve Jobs. El iPhone, que es un elemento que ha cambiado el mundo, no fue una invención solitaria en un garaje. Fue la suma de decenas y decenas de ideas previas. La pantalla táctil ya existía. Los smartphones ya existían. La música digital ya existía. Steve Jobs lo que hizo fue juntar esas piezas que ya existían, pulirlas hasta la obsesión, eso sí, y ponerle un nombre.¿ Quieres otro ejemplo? Shakespeare. Casi ninguna de las tramas de Shakespeare eran originales. Él lo que hacía era tomar historias populares de aquí y de allá, mitos antiguos, cuentos italianos, y los transformaba en obras maestras. Y hoy a Shakespeare lo veneramos como al mayor y mejor escritor en lengua inglesa.

6:51 Pero si jugara con las reglas de nuestra época, alguien habría acusado a Shakespeare en Twitter de plagio, seguramente. La verdad es que la delgada línea entre plagiar y transformar siempre ha estado ahí. Esa línea entre copiar descaradamente y remezclar de una forma creativa. Entonces la cuestión no es si está bien o si está mal apropiarse del trabajo de otros. La cuestión es qué vas a hacer con las cosas que ya existen para crear algo distinto. Puede ser Edison y robar con una sonrisa cínica o puede ser Jobs, Shakespeare, Picasso y convertir lo que tomas prestado en algo que cambia el mundo. Porque al final lo que recordamos, lo que queda en el mundo no es de dónde vino la idea. Lo que recordamos es quién se atrevió a mostrar esa idea primero. En este juego del poder no gana ni el más fuerte ni el más rápido. Gana el que sabe. el que sabe más que los demás. Y eso significa una cosa muy sencilla de decir, pero endemoniadamente difícil de conseguir, que es recopilar información, entender al otro, conocer a la persona que tienes delante, no de una manera superficial, sino hasta lo más profundo.¿ Qué quiere esa persona?¿ Qué teme?¿ Qué desea cuando nadie le está mirando? Porque justo ahí, en ese punto invisible,

8:21 nos dice Robert Greene en el libro, es donde se puede influir en las decisiones de esa persona. La información multiplica tus posibilidades. Y anticiparse y conseguir esa información no es cuestión de tener suerte. Es cuestión de saber mirar donde otros no miran. Todos, absolutamente todos, vamos dejando miguitas de pan por el camino. Y para recoger esas miguitas no hace falta que os convirtáis en espías de una película ni que llevéis micrófonos escondidos. Lo que sí os pido es que os convirtáis en escuchadores profesionales. Porque la gente se protege de los extraños, pero baja la guardia cuando está delante de alguien en quien confía. En una cena, en un café, en un paseo, todos terminamos hablando más de la cuenta. Revelamos deseos, revelamos miedos, revelamos frustraciones. No porque alguien nos esté sonsacando, sino porque confiamos. Y ahí, justo ahí, está la oportunidad. La clave es que no parezca que estáis buscando información. La clave no es que os pongáis a interrogar ni que presionéis. La clave es acompañar.

9:39 La clave es escuchar con atención real. No con intención de contestar, sino con la intención de comprender a la otra persona. Y poco a poco esa otra persona se va abriendo. Y sin darse cuenta, os va entregando las piezas de un puzzle que a lo mejor esa persona ni siquiera sabía que estaba compartiendo. Porque sí, la fuerza puede mover montañas, efectivamente. El dinero puede comprar voluntades, pero la información te puede cambiar la vida. Y hablando de cambios, por cierto, porque esta es otra de las leyes del libro, los cambios a los seres humanos no nos gustan absolutamente nada.

10:20 Nos sacan de la comodidad de lo conocido y nos obligan a entrar en un territorio donde ya no controlamos nada. Pero te diré algo, en esa incomodidad se esconde uno de los secretos mejor guardados del poder y de la vida. Porque ser impredecible es un superpoder. Ser impredecible. Piénsalo. En cualquier situación competitiva, me da igual que sea un partido de fútbol, una negociación, una reunión de trabajo, una discusión que estés teniendo con tu pareja o con algún amigo, la otra persona va a intentar descifraros. La otra persona va a querer meteros en una caja de etiquetas. Eres el calmado, eres el que explota, eres el que siempre cede, eres el que nunca cambia de opinión. Poner etiquetas. Los humanos es que nos encanta poner etiquetas. Si consigue ponernos una etiqueta, ya ha ganado. Porque puede anticipar vuestra próxima jugada incluso antes de que la hagáis. Pero¿ qué pasa si no puedes ser anticipado?¿ Qué pasa si eres la persona que siempre rompe el guión? Lo que pasa es que el otro se descoloca, pierde la referencia, se queda sin mapa. Y en ese momento todo el tablero de juego cambia. Piensa en tu propia vida.¿ Cuántas veces os han encajonado, os han puesto la etiqueta? Tú siempre haces esto,

11:53 ya sé cómo vas a reaccionar, eres previsible.¿ Y cuántas veces habéis confirmado esas etiquetas simplemente porque era más fácil quedarse con el guión que romper ese guión? Lo previsible nos tranquiliza, lo imprevisible nos pone nerviosísimos. Y esa sacudida es lo que hace que la gente despierte, precisamente. Es lo que hace que la gente se replantee sus certezas. En el trabajo, por ejemplo, ser imprevisible te puede abrir oportunidades. Sorprender con una idea radical. Proponer una solución que nadie estaba esperando. Darle un giro a un proyecto en el que estás trabajando cuando todos pensaban que ese proyecto estaba muerto.

12:38 En las relaciones también. Ser imprevisible rompe la rutina. Despierta la curiosidad de la otra persona, mantiene viva la chispa. En la vida personal, atreverte a hacer lo que los demás consideran irracional, de alguna manera, por ejemplo, mudarte de ciudad, cambiar de profesión… Empezar un proyecto que no tiene nada que ver contigo a priori o un proyecto que les parezca imposible. Hacer ese tipo de cosas es justo lo que te va a dar ventaja. El mundo está lleno de manuales, de recetas, de algoritmos que nos dicen cómo vivir, cómo vender, cómo pensar, cómo sentir. Y la mayoría de las personas se ajusta a ese patrón simplemente porque es cómodo, porque es lo seguro. Pero ese patrón también es una jaula.

13:30 Entonces la pregunta es,¿ quieres que tu vida sea una partida en la que todo el mundo sabe tus movimientos de antemano?¿ O prefieres ser ese jugador que nadie puede descifrar? Ese jugador enigmático. Lo imprevisible no es caos, lo imprevisible es libertad. Y la libertad, nos dice el libro, que siempre termina ganando. Pero imagínate que estás delante de alguien, me da igual que sea una persona, una institución, un problema, estás delante de alguien o de algo que es más grande, más fuerte, más poderoso que tú. La reacción natural es la que la mayoría de nosotros conocemos. Apretamos los puños, tensamos la mandíbula y nos preparamos o para luchar o para huir. Es una respuesta que está inscrita en nuestros genes desde que un ser humano primitivo levantó el primer palo para defenderse del primer depredador. Es instinto puro, repito, luchar o huir, golpear o ser golpeado. Y sin embargo, existe una tercera vía. Una tercera vía que casi nunca contemplamos porque choca con nuestra educación, choca con nuestro orgullo y choca incluso hasta con nuestra idea de dignidad. La idea de rendirse. Ya lo sé que suena un poco absurdo porque una rendición en nuestra cultura parece una derrota.

14:59 Pero si rascamos un poco bajo la superficie, descubrimos que en realidad puede ser una estrategia de supervivencia, incluso una estrategia de victoria. Cuando nos rendimos, estamos rompiendo el guión que el adversario ha preparado para nosotros. Si esperas que yo contraataque, todo tu cuerpo, toda tu estrategia, toda tu mente están dispuestos a responder al golpe. Pero si yo de repente bajo la guardia y cedo, te estoy desconcertando. Estoy desarmando tu expectativa. Y ahí, en ese momento de descoloque...

15:39 aparece un espacio, aparece una rendija por donde se cuela la posibilidad que tienes de volver más fuerte, con más tiempo y con más claridad. Vamos a aterrizar esto, vamos a pensar en la propia naturaleza. El agua, por ejemplo. El agua no lucha contra las rocas, no se estrella contra las rocas hasta romperse. Se rinde, se desliza, se curva y con el tiempo¿ qué es lo que pasa? Que la que se desgasta es la roca. Que el agua, paciente y flexible, siempre acaba encontrando un camino. Esto es de Lao Tse. Lao Tse lo resumía con una frase inolvidable.

16:21 Lo blando vence a lo duro, lo débil vence a lo fuerte. En artes marciales orientales la lógica es la misma, básicamente.¿ El judo qué es? El judo es aprovechar la fuerza del contrario. El judo no es oponer resistencia, al contrario.¿ Qué sentido tiene enfrentarte a un adversario que a lo mejor pesa 30 kilos más que tú? Clave no es bloquear su fuerza, sino redirigir su fuerza contra él. Rendirse a su empuje para transformarlo en tu ventaja. Y ahora piensa en tu vida cotidiana. Cuando tienes un conflicto de pareja, cuando tienes una discusión en el trabajo, cuando tienes un jefe que siempre quiere tener razón, estos hay muchos, si luchamos de frente contra eso, entramos en su terreno y entramos en sus reglas. Pero si cedemos, si sabemos elegir el silencio, si aparentamos bajar los brazos, lo que conseguimos es algo mucho más valioso, conseguimos margen, conseguimos tiempo para entender mejor la jugada, conseguimos tiempo para dejar que el otro se canse. para preparar una respuesta que no sea una respuesta visceral, sino una respuesta inteligente. Y rendirse no significa huir, no significa que aceptes una derrota definitiva. Significa elegir la batalla de mañana en lugar de malgastar tus

17:52 fuerzas en la de hoy. Significa plantar una semilla que aún no germina, pero que va a germinar en cuanto llegue la estación adecuada. A veces la victoria no es del que golpea más fuerte, sino del que sabe esperar. la victoria no es para el que exige reconocimiento inmediato. Muchas veces es para el que actúa en silencio, con paciencia, hasta que el tablero termina inclinándose a su favor con el tiempo. Así que la próxima vez que te tengas que enfrentar con un adversario que es demasiado grande, demasiado poderoso, tienes que recordar que rendirse no es el final. En realidad, rendirse ante ese adversario puede ser el primer movimiento de tu mejor partida. Y cuando llegas alto en esto del poder, cuando alcanzas un lugar de visibilidad, de influencia, un lugar importante, ya sea en la política, en la empresa, en el arte, incluso en tu propia familia también, sucede algo curioso. Todos empiezan a mirarte de una manera distinta. Algunos esperan que actúes como alguien que ha llegado arriba. Otros simplemente quieren observar qué es lo que haces. Pero hay una tentación muy peligrosa a la gente que llega alto y es esa tentación de fingir que sigues estando en el mismo nivel que antes, que no ha cambiado nada. Y déjame

19:22 decirte algo que el libro también deja muy claro. Esa respuesta, si la das, generalmente lo que despiertas es desprecio. Ejemplo, Luis Felipe, rey de Francia, siglo XIX. Un rey que era distinto a todos. Un rey que detestaba las coronas, los protocolos, las ceremonias. Quería despojarse de ese aire casi divino que tenían los reyes. Así que decidió mostrarse como uno más. caminaba por París con un sombrero gris, con un paraguas, como si fuera un burgués más. Rechazaba el manto que le correspondía como rey, el cetro, rechazaba hasta el trono, se rodeaba de gente común en lugar de rodearse de nobles y estaba convencido de que mostrándose sencillo ganaría la aceptación del pueblo.¿ Qué pasó? Exactamente lo contrario.¿ Por qué? Los ricos lo despreciaban porque no parecía digno de ser rey. Los pobres lo odiaban porque aunque fingiera ser uno de ellos, pues en la realidad es que sabían que no estaba verdaderamente a su lado. Y hasta los banqueros, que fueron sus supuestos aliados, se burlaban de él porque sabían que jamás habría represalias.¿ El resultado cuál fue?

20:43 Pues inevitable, ¿no? Un pueblo entero levantándose contra su rey. De hecho, le obligaron a abdicar. Quédate con esto. Cuando ocupas un lugar arriba y finges que no estás arriba, no generas cercanía, generas sospecha. Y la gente piensa,¿ por qué oculta lo que tiene?¿ Qué está tramando? Y esa pregunta erosiona la confianza más rápido que cualquier error que puedas cometer durante tu mandato. Entonces,¿ qué es lo que se debería hacer? Aquí entra lo que el libro llama la estrategia de la corona. No se trata de llevarla con soberbia, no se trata de que mires a los demás por encima del hombro, pero sí de que asumas el papel que te corresponde y que actúes con la dignidad que se espera de ti en el puesto En el que estás. Porque la gente no quiere ver un disfraz.

21:40 La gente quiere ver coherencia. Un ejemplo positivo ahora. Cristóbal Colón no era rey, no era príncipe, ni siquiera era un noble. Era un marinero con una idea muy loca. Quería llegar a las Indias navegando hacia el oeste. Vale. Una idea muy loca. Pero cuando se presentó en la corte española no se presentó encorvado, suplicando. Lo hizo con la seguridad del que cree llevar una corona invisible. Lo hizo con una fe absoluta en su proyecto. Y esa actitud fue la que convenció a los reyes católicos, mucho más que sus mapas y los aspectos técnicos. Los reyes no financiaron a un marinero, financiaron a un hombre que se comportaba como alguien que ya tenía un destino marcado.

22:31 Y eso nos lleva a una verdad incómoda. No es tanto quién eres, sino cómo actúas. La gente responde a lo que proyectas. Si finges pequeñez cuando ya no eres pequeño, inspiras duda. Si asumes con humildad pero con firmeza el lugar que ocupas, inspiras respeto. La corona no es un objeto, es un símbolo. Representa lo que los demás esperan de ti cuando tú ocupas un lugar de influencia. Y rechazar esa corona, aunque sea una corona metafórica, no te convierte en alguien humilde, te convierte en alguien sospechoso. La verdadera humildad no es fingir que no tienes poder. La verdadera humildad es reconocer que tienes ese poder, aceptarlo y usarlo con responsabilidad. Y aquí está el reto para todos nosotros.¿ Qué hacemos con la corona que llevamos, sea la que sea?

23:31 Porque todo el mundo en algún momento tendremos que llevar alguna corona. Cuando lideramos un equipo, cuando estamos educando a nuestros hijos, da igual. Cuando alguien nos está escuchando, esperando inspiración, como por ejemplo en este podcast, la pregunta no es si quieres la corona. porque la corona está ahí, lo quieras o no. La pregunta es si vas a fingir que no está ahí o la vas a llevar con la dignidad que los demás necesitan y esperan de ti. El poder verdadero tampoco consiste en someter por la fuerza. El poder verdadero consiste en guiar a la otra parte hacia una rendición voluntaria. Ese es el arte de la estrategia.

24:19 Ese es el núcleo del liderazgo. Transformar enemigos en aliados. Convertir victorias momentáneas en una paz duradera. Y aquí es donde viene la pregunta para todos nosotros.¿ Cuántas veces en nuestra vida intentamos ganar por la fuerza? Con gritos, con imposiciones, con orgullo.¿ Cuántas veces creemos que hemos vencido a otra persona cuando en realidad lo único que hemos hecho es sembrar resentimiento? La auténtica victoria está en otra parte. Está en escuchar cuando querrías imponer. Está en dialogar cuando querrías cerrar la puerta de un portazo. Está en ofrecer un banquete a la otra parte cuando lo fácil sería sacar la espada. Porque los verdaderos líderes no construyen imperios de miedo, sino comunidades de confianza. Y las guerras que importan, me da igual que sea en una familia, en una empresa, en la sociedad... Nunca se pueden ganar con violencia. Se ganan con respeto, se ganan con inteligencia emocional, se ganan con la capacidad de hacer que la otra persona elija por sí misma caminar a tu lado. Ojo, cuando se trata de poder, a veces, contar con tus amigos es

25:50 un error. Y no porque no te quieran, no porque no te aprecien, sino por algo mucho más sutil. Tus amigos, sin darte cuenta, te comparan. Tus victorias son un espejo en el que tus amigos se miran. Tus avances son un recordatorio de lo que ellos no han conseguido. Y esa comparación, que es algo profundamente humano, nos guste o no nos guste, acaba generando algo muy peligroso. La envidia. No una envidia abierta, declarada, no. Una envidia que, bueno, sonríe, que te dice me alegro por ti, pero por dentro duele. Y esa herida silenciosa, si no se gestiona, puede llegar a romper amistades, puede llegar a sabotear proyectos y puede llegar a volverse en tu contra. Entonces, la lección del libro es que a veces el mayor peligro no está afuera, sino dentro de tu círculo cercano. Entonces, si tus amigos no son siempre la mejor opción, claro, tu pregunta será¿ con quién deberías o de quién deberías rodearte? Y aquí llega la gran paradoja. El libro nos dice que trabajes con tus enemigos. Suena a una locura, ¿verdad?¿ Quién querría sentarse a la mesa con alguien a quien detesta y que le detesta? Pero piensa en esto. Entre amigos hay cariño, pero también hay celos, hay expectativas, hay comparaciones. En cambio, entre enemigos lo que hay es respeto. Y ese respeto,

27:25 aunque sea un respeto frío, puede convertirse en la base de una alianza más fuerte de la que imaginas. La historia está llena de estas alianzas imposibles. Vamos, Churchill y Stalin contra Hitler, ¿no? Steve Jobs y Bill Gates, primero enemigos feroces y luego colaboradores estratégicos. En cada uno de los casos el patrón se repite. La enemistad se puede transformar en la alianza más poderosa si hay un propósito común. Por eso la próxima vez que tengas por delante un reto profesional, hazte una pregunta incómoda.¿ Quién es la persona a la que menos me gustaría llamar?¿ Quién es ese rival, ese crítico, ese enemigo que nunca pensaría en incluir a priori en un proyecto? Porque quizás justo ahí está tu mayor oportunidad. Tu círculo de amigos obviamente te va a dar apoyo emocional, por supuesto, pero tu círculo de enemigos puede darte la perspectiva, la disciplina y el respeto que necesitas para crecer y para llevar a cabo ese proyecto en concreto. El libro también nos habla de esa manía que tenemos los seres humanos de intentar convencer a los demás.

28:49 Seguro que reconoces esta escena. Estás sentado a la mesa, enfrascado en una discusión que parece no tener fin. La cena ya se ha enfriado, la sobremesa se ha agotado hace horas, el café se ha quedado frío y aún así sigues ahí con la misma energía defendiendo tu punto de vista. Como si la vida dependiera de ese punto de vista. Y en cierto modo, en ese momento lo sientes así. Argumentas, réplicas, contraargumentas, cada palabra tuya es una bala, cada gesto es como si estuvieras empujando tu argumento, hasta que al final la otra persona agotada suspira y te dice, mira, vale, tienes razón. Entonces tienes una sensación de victoria por dentro, como si hubieras conquistado un territorio, como si hubieras ganado, como si el mundo fuera un tablero y tú hubieras derribado al rey enemigo. Enhorabuena. Pero hay una verdad incómoda detrás de esto. No has ganado nada, ni terreno, ni influencia, nada.

29:56 ni respeto. Has conseguido exactamente lo mismo que consigue un general cuando bombardea una ciudad y la deja en ruinas. Humo, escombros y resentimiento. Porque convencer a alguien a base de razones y razones y razones es como intentar derribar un muro a pedradas. Vas a hacer ruido, te vas a dejar las manos y lo más probable es que el muro siga en pie cuando tú te vayas. Las discusiones rara vez cambian algo. Lo que cambia el mundo no son los argumentos que tú puedas lanzar como piedras hacia el otro. Lo que cambia el mundo son las acciones inteligentes, son las estrategias más sutiles. Es la capacidad de guiar a otros hacia tu visión sin que sientan que han perdido.

30:51 porque vamos a ser sinceros, a nadie le gusta perder. Y cuando una persona siente que ha perdido, aunque sea en una conversación de sobremesa en principio sin importancia, lo que florece en esa persona no es el acuerdo, es el resentimiento. En cambio, cuando tú permites que la otra persona conserve la sensación de victoria, cuando dejas que baje la guardia por sí mismo, es cuando de verdad estás abriendo la puerta a tener influencia sobre esa persona. Por eso, la próxima vez que sientas la tentación de encenderte en una discusión con otra persona, primero tienes que hacerte una pregunta.¿ Prefieres tener razón o prefieres ganar de verdad? La mayoría de personas sigue creyendo que el poder depende de la fuerza o del talento o de la inteligencia. Y se olvidan de algo tan básico como esto. Nadie llega arriba solo. Nadie.

31:53 Y si quieres quedarte ahí arriba, necesitas ayuda también. Claro, el problema es que pedir ayuda no es tan sencillo como parece. No basta con alargar la mano y esperar que alguien te la coja. La forma de pedir ayuda es clave. Y aquí es donde casi todo el mundo se equivoca.¿ Por qué? Porque confiamos demasiado en la bondad. Confiamos en que la gente hará lo correcto simplemente porque es lo correcto. Y eso no funciona así. Es un error. Es un error histórico de los que se pagan bastante caros. Apelar a la bondad de las personas no sirve. Y menos aún cuando hablamos de temas de poder. No se trata de lo que tú quieres. Se trata de lo que quiere el otro. Y para eso necesitas salir de ti mismo, necesitas ponerte en su lugar, necesitas entender qué es lo que mueve las decisiones de la otra persona.

32:53 Mirad lo que pasó en Japón. Nos vamos al siglo XVI. Llegan los portugueses a Japón, sus crucifijos, su fe, sus sermones. Querían convertir al país entero al cristianismo, a Japón. Pero estaban tan centrados en lo suyo, en su mensaje, que nunca llegaron a entender lo que de verdad querían los japoneses. Y por eso fracasaron. Ahora, un siglo después, llegaron los holandeses. Y los holandeses no hablaban ni de Dios ni del más allá. Los holandeses les hablaban de barcos, de rutas comerciales, de abrir mercados europeos. Y ahí sí, ahí sí, ahí los japoneses rápidamente reaccionaron. Ahí les abrieron la puerta y los holandeses entraron como Pedro por su casa. La diferencia era abismal. Unos hablaban de lo que ellos querían, los portugueses.

33:47 Los otros, de lo que quería el otro, los holandeses. Si tú quieres que alguien te apoye, no le hables de lo que debería hacer. Enséñale lo que va a ganar haciéndolo. Y hazlo tan evidente, hazlo tan atractivo, que esa persona termine creyendo que esto ha sido idea suya. cuando intentas convencer a tu jefe de un proyecto, cuando intentas que tu hijo se coma las verduras, cuando intentas que tu pareja entienda tu punto de vista sobre lo que sea. Una y otra vez, lo que falla no es la idea, lo que falla no es la intención, lo que falla no es la lógica, lo que falla es el enfoque. Hablamos desde nosotros en lugar de hablar desde ellos. El poder, otra idea del libro, no se sostiene ni en la justicia ni en la bondad. Se sostiene en entender a las personas. Y eso, aunque parezca increíble, es lo más difícil de todo. Porque entender a la otra persona requiere lo que menos solemos practicar. Escuchar de verdad.

34:56 Mirar de verdad. Ponernos en la piel de la otra persona de verdad. Ese es el verdadero poder. No mandar, no imponer, es entender. La próxima vez que quieras que alguien te siga, que alguien te apoye, que alguien te dé su mano, no pienses en lo que tienes que decir. Piensa en lo que el otro necesita escuchar. Súper importante. El deseo no crece con la presencia, el deseo crece con la incertidumbre, nos dice el libro. Y esto es algo que sabemos que ocurre en las relaciones románticas, cuando no contestas a un WhatsApp, pero también pasa en el trabajo, en la amistad, en la política, en cualquier vínculo humano.

35:42 Al jefe que siempre está disponible se le respeta menos. Al amigo que nunca dice que no, se le valora menos. A la pareja que nunca nos pone límites... se le acaba queriendo menos. Es inevitable. La abundancia mata el deseo y la escasez multiplica ese deseo. Cuando das todo de ti sin medida, te conviertes en alguien invisible. Pero cuando te retiras un poco, cuando dejas espacio, tu valor se revela con toda su fuerza. Steve Jobs, por ejemplo, no atendía llamadas, no respondía correos, era inaccesible Totalmente. Y sin embargo, cada aparición suya en un escenario movía al mundo entero.

36:28 Ese misterio multiplicaba su carisma. También pasa con la música.¿ Por qué todavía hablamos de bandas como los Beatles, que al fin de cuentas han dejado de tocar en vivo desde los años 60? Porque la ausencia alimenta el mito. El cerebro humano, nos guste o no, valora más lo que escasea. Queremos lo que no tenemos. Y lo que está siempre ahí, pues deja de importarnos. Si quieres que te valoren, no intentes estar en todas partes. No intentes agradar a todo el mundo. No intentes decir que sí a todo. Practica la ausencia estratégica. Aprende a desaparecer. Porque cuando no estás, o cuando no estás siempre, tu valor va a ser más fuerte que cualquier palabra que puedas decir. Piensa dónde en tu vida estás regalando demasiado de ti mismo. En qué relaciones, en qué proyectos, en qué rutinas estás presente hasta el punto de convertirte en invisible.¿ Y cómo cambiarían las cosas si te atrevieras a retirarte un pasito, a poner un límite, a dejar que los demás os echen de menos, en definitiva? Porque al final no se trata de dar más, sino de dar mejor. No se trata de estar siempre, sino de elegir cuándo y cómo vas a aparecer. El amor, el respeto, el poder, todo se

38:01 construye en ese delicado equilibrio entre la presencia y la ausencia. Cuando tienes poder, estás rodeado de gente. Hay algunos que te sonríen con sinceridad, que les caes bien. Otros que te miran en silencio y no sabes si les caes bien o mal. Y hay unos cuantos que, aunque nunca lo digan en voz alta, directamente quieren verte caer. Y hay muchas personas que en esa situación, cuando saben que tienen gente alrededor que están contra ellos, levantan un muro. Buscan protección. Quieren esconder su parte frágil. Quieren construir una fortaleza física, una fortaleza emocional, desde donde nada ni nadie pueda herirles. Y por un tiempo eso funciona. Y se sienten seguros, intocables. Intocables, efectivamente, pero también... son inaccesibles esa muralla les está protegiendo del daño pero también les está protegiendo de la vida y al final suelen terminar aislados sin perspectiva sin influencia sin conexión es como beber un veneno lento que no te mata de golpe pero que cada día te va apagando un poquito más Es una realidad que se ha repetido una y otra vez a lo largo de la historia. Déjame llevarte a China, al año 220 a.C. Allí gobernaba el primer emperador, ese hombre que había unificado reinos, que había levantado la gran muralla china...

39:35 Un hombre que parecía invencible, ¿verdad? Bueno, pues se volvió paranoico. Creía que todos lo perseguían, que todos lo querían derrocar. Y mandó construir un palacio que estaba lleno de pasadizos secretos. Prohibió que nadie le mirase a los ojos. Imagínate trabajando allí con él, caminando con la cabeza agachada, porque un pestañeo mal interpretado podía ser tu sentencia de muerte. El emperador se disfrazaba para salir, ocultaba su rostro, como si esconderse pudiera salvarlo de sus fantasmas.¿ Qué pasó? Que murió solo, murió lejos de todos, murió olvidado incluso por su propia corte.

40:17 El hombre que lo tuvo todo, el primer emperador de China, terminó sin nadie, buscó seguridad y lo único que consiguió fue vacío, porque la seguridad no se encuentra detrás de un muro. La seguridad se encuentra delante, la seguridad se encuentra en los vínculos que somos capaces de construir. El poder no está en blindarte contra las demás personas, como hizo este emperador, sino en aprender a relacionarte con las demás personas. La vida no la vas a ganar protegiéndote, la vas a ganar atreviéndote a aparecer tal cual eres y aprendiéndote a relacionar con los demás. Así que ya lo sabes, el juego del poder es algo que siempre ha existido y siempre se ha jugado y siempre se va a jugar. Puedes intentar ignorarlo, pero lo que no puedes hacer es optar por no participar. Eso es imposible.

41:10 Así que lo mejor es aprender las reglas, como nos lo explica el libro, y jugar lo mejor que puedas a este juego. El poder no es un golpe, es un pulso. El poder no se gana a gritos, no se conserva con miedo, se va tejiendo con sutileza y con atención hoy hemos aprendido a no eclipsar al maestro a transformar en vez de copiar a escuchar hasta que la información nos señale por sí misma el camino que debemos seguir a desconcertar a los demás con la imprevisibilidad a ceder como estrategia para ganar, a llevar nuestra corona, la que sea la que nos corresponda, con dignidad, a convertir a nuestros enemigos en aliados en proyectos concretos, a influir en las demás personas sin discutir, a pedir desde el interés de la otra persona, no desde el mío, a practicar la ausencia para aumentar nuestro valor y a exponernos, porque quien se esconde... pierde. Y todo esto que hemos aprendido no son dogmas, son movimientos inteligentes. Y como en el ajedrez, no se trata de que te los sepas, se trata de que los practiques en el momento adecuado. Bueno, espero que este episodio te haya inspirado y que te lleves al menos una idea, una que puedas poner en marcha hoy mismo. Y si quieres seguir profundizando, pues déjame contarte que hace solamente unos días lancé el volumen 1 de mi nueva colección de libros. se llama secretos para vivir mejor y es un compendio de ideas es un compendio

42:41 de herramientas prácticas para que puedas aplicarlas en tu día a día y puedas dar pasos reales y medibles hacia esa vida que deseas lo tienes ya disponible en amazon y te dejo el enlace directo en la descripción del episodio para que le puedas echar un vistazo y puedas leer sus primeras páginas y ver si te interesa Gracias de verdad por estar al otro lado. Si este episodio te ha aportado algo de valor, te pido por favor que lo compartas con alguna persona a quien también pueda ayudar. Suscríbete al canal, por supuesto, y sigue al podcast en Instagram. Y si, por lo que sea, alguna vez te apetece apoyar este proyecto con un café virtual, ya sabes que puedes hacerlo fácilmente, rápidamente, a través de PayPal o de transferencia.

43:29 Te dejo también todos los detalles en la descripción del episodio. Un fuerte abrazo y hasta la próxima.