La supraconciencia existe
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0:01 Hola a todos y bienvenidos a Ideas para Vivir Mejor. Soy Eugenio Pallarruiz, lector empedernido, escritor y experto en desarrollo personal. Y hoy te traigo las ideas principales de La Supraconsciencia Existe, un libro escrito por Manuel Sánchez Garra y por Juan Carlos Cebrián, un libro famosÃsimo que está vendiendo muchÃsimo aquà en España. Piensa en ti, aquÃ, ahora mismo. No quiero que pienses en tu nombre, ni en tu historia, ni en lo que has hecho esta mañana, ni en lo que tienes que hacer pasado mañana o lo que tienes que hacer después. Piensa en ti, aquÃ, respirando. Nota tu respiración, ese flujo invisible que entra y que sale sin que tengas que dar ninguna orden. Es algo tan obvio que normalmente ni lo percibimos. Ahora quiero que recuerdes algo de ayer, una imagen, una frase, una sensación, algo que dejó una huella.
1:02 Y ahora quiero que tomes una decisión sencilla. Cruza los brazos, o toca tu cara, o mueve un pie. En ese instante, algo dentro de ti se ha activado. Eso que observa tu respiración, eso que trae recuerdos, eso que toma decisiones, es lo que llamamos conciencia. La que enciende las luces cuando te despiertas y la que las apaga cuando te duermes. La que está justo detrás de cada pensamiento, de cada emoción y de cada una de nuestras acciones. La mayorÃa de nosotros vivimos creyendo que esa es toda la historia.
1:42 como si la conciencia fuera un pequeño panel de control al que solamente tenemos acceso cuando estamos despiertos, como si fuera un interruptor que se enciende cuando nacemos y se apaga cuando morimos. La hipótesis del libro es,¿ y si esto no fuera asÃ?¿ Y si ese panel de control no fuera más que la superficie?¿ Y si detrás de esa lucecita con la que operamos cada dÃa hubiera algo mucho más profundo, algo que está siempre encendido, aunque no lo veamos y aunque no lo percibamos? Imagina que debajo de tu respiración hubiera un océano entero esperándote. Un océano que no depende de si tú lo miras o si no lo miras. Un océano que es incluso cuando tú no estás mirando. A ese fondo es a lo que el libro llama supraconciencia. Suena abstracto, lo sé, pero es una idea muy sencilla. Tu mente es como una ola.
2:45 La ola sube, baja, rompe, desaparece. Pero el océano permanece siempre. Bueno, pues en la superficie de ese océano están tus pensamientos, están tus recuerdos, están tus emociones, lo que llamas el yo. Pero debajo, en esas profundidades invisibles, hay una serie de corrientes que sostienen todo eso. Una serie de corrientes que no piden permiso, que estaban aquà antes de que tú nacieras y seguirán estando aquà cuando tú ya te hayas ido. Esta es una pregunta humana, universal, una pregunta antigua.¿ De dónde viene esta conciencia que nos habita?¿ Por qué podemos recordar?¿ Por qué podemos imaginar?¿ Por qué podemos sentirnos vivos? Bueno, filósofos, sabios, cientÃficos, todo el mundo ha buscado respuestas a estas preguntas. Y en las últimas décadas, esa búsqueda ha dado un giro inesperado.
3:53 Ha llegado a la fÃsica cuántica. La fÃsica cuántica es un territorio donde la realidad ya no es tan rÃgida. La realidad es más bien maleable. Donde algo puede estar en dos sitios al mismo tiempo. Donde lo que está unido sigue unido aunque lo separe medio universo. Algunos investigadores ya han ido aún más adentro de eso, hasta los microtúbulos que habitan en el interior de nuestras neuronas. Son pequeñas estructuras, esos microtúbulos, donde podrÃa estar sucediendo algo más que procesos bioquÃmicos. Lugares donde, tal vez, la conciencia no sea un producto, sino la base de todo lo demás.
4:42 No hay consenso cientÃfico, eso es asÃ. Pero por primera vez, la ciencia está empezando a considerar que la conciencia no surge de la materia, sino que podrÃa ser la materia la que surge de la conciencia. Al revés de como lo habÃamos pensado hasta ahora. Y esto de la supraconciencia no es una fe, no es un dogma y no es una religión. Es simplemente una posibilidad. Y podemos llegar a ella por dos caminos, según el libro. La reflexión y la experiencia directa. Hablaremos más en profundidad de ellos. La reflexión sucede cuando empiezas a hacerte preguntas incómodas.¿ Soy algo más que mi historia?¿ Soy algo más que este relato, que esta narrativa que me repito todos los dÃas?¿ Y si la voz en mi cabeza no fuera quién soy, sino solamente un eco de algo más? Y luego está la experiencia directa. La experiencia directa es la que no se explica, es la que se vive. A veces te puede ocurrir en una meditación, por ejemplo, o a veces te puede ocurrir dando un paseo o en el silencio de un hospital. Es ese momento en el que de pronto el ruido se apaga y algo se abre y aparece un fondo inmenso, un fondo silencioso y una paz que no depende de nada más. Un presente que no se va. Como si de repente dejaras de mirar la pantalla y estuvieras dentro de la pelÃcula que estabas viendo.
6:14 Como si por un segundo recordaras quién eres de verdad. Y cuando ves el mundo desde ahÃ, las cosas cambian. Tu mente y tu cuerpo dejan de sentirse como una isla. Se convierten en parte del mar. Tu historia personal, que es ese relato con principio y fin que todos nos contamos, deja de ser el centro de todo y aparece algo mucho más grande, algo que no necesita ni principio ni final. Incluso la muerte cambia de forma. Si la conciencia no es un interruptor que se apaga, entonces la muerte no es un apagón. Es un cambio de estado. como cuando la ola deja de ser ola y vuelve al océano.
7:04 No es que se pierda, solamente cambia de forma. Miles de personas que han estado al borde de la muerte relatan las mismas cosas. Una luz, una paz, una unidad con el todo. Da igual si estas personas estaban en una mesa de operaciones o en un accidente o en un campo de batalla. Da igual también la cultura de la que vengan, da igual el idioma, da igual la religión, el patrón de lo que cuentan es universal. Y lo cuentan como quien recuerda un viaje que vivió con cada célula de su ser. Y desde ese momento su forma de estar en el mundo, por lo menos para muchos de ellos, cambia para siempre. A esto lo llamamos experiencias cercanas a la muerte. ECM, ¿no? Tres letras, ECM, experiencias cercanas a la muerte. Y las personas que han estado ahà hablan de una sensación extraña y a la vez muy clara, la sensación de desprenderse del cuerpo, como si uno soltara un abrigo pesado y de repente flotara. Desde ahÃ, desde algún lugar arriba, son capaces de observar lo que está ocurriendo en ese momento. Según la situación, ven a los médicos corriendo, o ven a las familias llorando, o ven a las máquinas pitando. Lo ven todo y, sin embargo, no sienten miedo. Al contrario, lo que relatan es que hay mucha calma. Y después casi siempre aparece un túnel.
8:31 Y al final de ese túnel dicen que hay una luz cálida que no empuja, que no te obliga a ir, sino que te atrae con una suavidad que es imposible de explicar. Y dicen también que junto a esa luz Pues hay presencias. Hay personas que las reconocen como familiares que ya han fallecido y otros las describen como seres que transmiten paz. Y dicen también que nadie necesita hablar en ese entorno. Es como si la comunicación fuera directa de conciencia a conciencia. Y entonces llega también lo que todos describen igual, aunque usen palabras distintas. Una sensación de amor total. Quienes lo han sentido dicen que no hay forma de explicarlo con palabras humanas, que ninguna experiencia terrenal se parece a estas experiencias cercanas a la muerte. Lo más desconcertante de todo esto es que muchos de estos relatos vienen de personas que en ese momento estaban clÃnicamente muertas.
9:40 no tenÃan pulso, no tenÃan actividad cerebral detectable... y sin embargo estas personas cuando regresan a la vida... describen detalles muy precisos... de todo esto que les ha ocurrido mientras estaban inconscientes. Pueden decir qué instrumentos han usado en su cuerpo... qué dijo tal médico, cómo se movÃa alguien en esa sala o incluso en otra sala. Y esos detalles muchas veces se confirman. Es como si su conciencia hubiera seguido ahà aunque el cuerpo ya no estaba. Claro, cuando estas personas despiertan, Algo profundo cambia en ellas. Son personas que generalmente dejan de temer a la muerte, empiezan a ver a la vida con otros ojos. Las preocupaciones pequeñas del dÃa a dÃa ya no tienen el mismo peso. El trabajo, el dinero, la imagen, todo eso, después de una experiencia cercana a la muerte, pierde fuerza. Lo que de verdad importa, que son básicamente tres cosas, las personas, el amor y el propósito, empieza a ocupar el centro de sus vidas.
10:47 Es como si hubieran regresado de esa experiencia con una brújula nueva. La ciencia ha intentado explicar todo esto, por supuesto que sÃ. Hay investigadores que hablan de que esto se produce por una falta de oxÃgeno en el cerebro. Otros hablan de unas tormentas quÃmicas que nuestro cerebro lanza justo antes de nuestro fallecimiento, de neurotransmisores que están disparando imágenes vÃvidas, descargas neuronales extremas que son capaces de generar visiones intensas. Puede que todo eso sea cierto, o puede que no, o puede que sea cierto en parte. Pero ninguna de esas teorÃas consigue explicar la claridad con la que las personas que han sufrido una ECM narran su experiencia.
11:32 Ni por qué personas de culturas, de edades, de creencias totalmente distintas describen cosas tan parecidas entre sÃ. Ahà es donde aparece lo que el libro, para mÃ, aporta a este terreno, que es lo de la fÃsica cuántica. La fÃsica cuántica es ese lugar donde las reglas que conocemos no funcionan como esperamos habitualmente. En la fÃsica cuántica las partÃculas pueden estar en dos sitios a la vez. Lo que pasa aquà puede afectar a lo que ocurre allá, aunque estemos a kilómetros de distancia. En fÃsica cuántica nada es sólido, nada es fijo, todo es energÃa, todo vibra.
12:14 Y si ese es el lenguaje profundo de la realidad, a lo mejor la conciencia no está encerrada en nuestro cerebro, como siempre hemos creÃdo. A lo mejor pasa lo contrario. Tal vez nosotros estamos dentro de la conciencia. Tal vez la muerte no sea un muro, sino una puerta. Una puerta que algunos, muy pocos, han cruzado y por algún motivo que se nos escapa, por algún motivo que aún no entendemos, han podido volver para contar su experiencia. La fÃsica cuántica lo que pasa es que nos suena como un club cerrado al que solamente entran esas personas tan inteligentes que saben resolver ecuaciones que ocupan pizarras enteras, ¿verdad?
13:02 Pero si nos acercamos un poco a través del libro, si nos atrevemos a mirar más allá de lo que pensamos sobre la fÃsica cuántica, nos damos cuenta de que tampoco tiene que ser un territorio reservado a genios con bata blanca, ¿no? Puede ser una ventana abierta a un mundo que es difÃcil de entender porque no obedece nuestras reglas. A escalas diminutas, hablamos de aquà de electrones, de fotones, de las partÃculas que componen todo aquello que existe, a nivel diminuto las cosas no se comportan como se comportan aquà arriba, en la realidad que vemos. No caminan en lÃnea recta, no se quedan quietas. Las cosas no siguen un guión que nos parece a nosotros lógico. Un electrón, por ejemplo, nos dice el libro que puede estar en varios sitios al mismo tiempo. No en un sitio detrás de otro, a la vez en dos sitios. Y ese es uno de los primeros enigmas de la fÃsica cuántica, esa dualidad. A veces se comporta como partÃcula, a veces se comporta como onda. No son dos electrones diferentes, es el mismo mostrando dos caras de la misma moneda. Y luego está Heisenberg, que tiene el famoso principio de incertidumbre.
14:27 Dicho sin fórmulas y aterrizado, significa que no puedes saberlo todo al mismo tiempo. Si conoces con precisión dónde está una partÃcula, no puedes saber a qué velocidad va. Si sabes a qué velocidad va, no puedes saber exactamente dónde está esa partÃcula. Es decir, siempre hay algo que se escapa¿ Y qué significa esto? Bueno, esto es gigantesco, porque esto significa que la realidad no es un libro cerrado que tiene todas las páginas ya escritas. Esto significa que la realidad es un texto que se redacta mientras lo vamos leyendo. Es un campo de posibilidades que se convierte en historia solamente cuando tú miras. Y otro concepto, tenemos también el entrelazamiento cuántico. Einstein... que no soportaba estas cosas que no encajaban con su lógica, lo llamó con resignación la acción fantasmal a distancia. Dos partÃculas que estuvieron unidas en algún momento pueden separarse kilómetros, pueden separarse incluso años luz, y aún asÃ, cuando hacemos algo con una de esas partÃculas, la otra responde al instante. Como si un hilo invisible las mantuviera unidas constantemente, como si ignorasen las leyes del espacio y las leyes del tiempo. En los años 80, Alain Aspect y su equipo lo demostraron de una forma bastante concluyente.
15:56 Esa conexión existe. Pero,¿ y si ese comportamiento cuántico no estuviera solamente ahà fuera, sino también aquà dentro, en nosotros? Algunos cientÃficos creen que sÃ. Dicen que los microtúbulos, te comentaba antes que son esas estructuras diminutas que tenemos dentro de nuestras neuronas, esos microtúbulos, dentro de ellos, podrÃan estar ocurriendo procesos cuánticos. Y que esos procesos cuánticos podrÃan estar relacionados con algo tan misterioso y tan cercano como nuestra propia conciencia. Eso que tú llamas yo. Eso que piensa, que siente, que decide, que recuerda, que sueña. Eso que llamamos yo, nuestra conciencia. Si esto fuera cierto, si la mente no es solamente un cóctel de reacciones quÃmicas, sino que es un jugador activo en ese tablero cuántico que nos explica el libro, entonces esto es muy fuerte porque nuestra posición en la historia cambiarÃa por completo. Ya no serÃamos espectadores pasivos viendo pasar la vida como quien está viendo una pelÃcula en la pantalla de un cine, ¿verdad?
17:16 SerÃamos coautores del guión. Parte del mecanismo que hace que la realidad se vuelva real. Te lo repito, esto abre una puerta increÃble, ¿no? Esto explicarÃa por qué hay experiencias humanas que se escapan de los moldes de la ciencia tradicional. Eso explicarÃa por qué hay vivencias que no encajan en nuestras explicaciones lineales de la realidad. Por ejemplo, las experiencias cercanas a la muerte, ¿no? Lo que te contaba antes, miles de personas de culturas diferentes han contado con patrones sorprendentemente similares una experiencia cercana a la muerte. Quizás simplemente ocurren en un nivel que todavÃa no entendemos, en un nivel donde la mente y el universo no son dos cosas separadas, sino que son dos hebras de alguna manera entrelazadas dentro de la misma trama. Dos espejos que se reflejan uno al otro, casi mejor metáfora. Y si eso es cierto, entonces la conciencia no es solamente una linterna que ilumina lo que ya está ahÃ. Si eso es cierto, la conciencia es parte de la maquinaria misma que hace que el universo se exprese. Si eso es cierto, cada pensamiento tuyo y mÃo importan. Cada emoción importa, cada mirada importa, cada gesto, cada elección que hacemos en el dÃa a
18:47 dÃa tiene un peso real en el tejido invisible de eso que llamamos realidad. Es decir, no estamos simplemente viviendo en el mundo, estarÃamos ayudando a crear el mundo. La supraconciencia, entonces, no es tuya ni mÃa. Es un fondo, es una frecuencia, es un campo que sostiene lo visible y lo invisible. Un océano del que emergen nuestras olas personales, esos pensamientos, esas emociones, esas narrativas biográficas, y al que todo retorna más tarde o más temprano. Y en ese fondo el tiempo deja de ser una lÃnea. Lo que es pasado y futuro para nosotros pierde su rigidez. Y lo único que queda,¿ qué es? Un presente vivo, un presente elástico, que se abre como un rÃo. Un presente que, mirado sin prisa,¿ a qué se parece sospechosamente? A la eternidad.
19:45 A la eternidad. La supraconciencia es holográfica. No somos piezas sueltas. Somos un todo viéndose a sà mismo desde distintos puntos de vista. Por eso a veces ocurren esas cosas que llamamos casualidades extremas. Cuando piensas en alguien y ese alguien te llama. Es decir, cambias dentro y cambias fuera. como si existiera una red invisible donde cada vibración se notara en todas partes. A esto lo hemos llamado de mil formas. Sincronicidad, intuición, presentimiento, todas apuntan a lo mismo, apuntan a que hay una conexión más honda que no cabe en esa aritmética del yo separado del resto del mundo, ¿no? Y lo más interesante, la supraconciencia no es algo que vive solamente en lo extraordinario.
20:43 Está en lo cotidiano también, ¿verdad? En esa intuición que aparece antes de que nuestra mente empiece a debatir. En ese impulso creativo que no estaba y de pronto sentimos. En esa calma que irrumpe en medio del ruido y lo pone todo en su sitio sin necesidad de decir una palabra más alta que otra. Del otro lado del ring tenemos al ego, a nuestro ego, pequeño, ruidoso, exigente, ese ego que se alimenta del pasado fabricando culpas y se alimenta del futuro sembrando miedos. No conoce el presente, al ego le asusta el miedo, el ego necesita comparar, acumular, exhibir, y cuando toma el mando lo que hace es separar, aislar, multiplicar el sufrimiento. No es casualidad que en un mundo que lo alimenta cada dÃa a ese ego con pantallas, con likes, con estatus, con métricas, aumenten también la ansiedad y la depresión. El ego es una lente que deforma las cosas y te hace creer que eres menos de lo que eres en realidad y que te falta más de lo que en realidad te falta.¿ Y qué pasa cuando, aunque sea por un momento, ese ego se aparta y deja que la supraconciencia asome? Pues que la felicidad deja de depender de lo que tienes o de quién te mira o de cuánto has conseguido. La felicidad nace desde dentro.
22:14 Y no es esa euforia frágil, es un sosiego estable. No es ese golpe rápido de dopamina. Es el asentamiento sereno de una mente que está en equilibrio. Vuelvo a las experiencias cercanas a la muerte. Esas experiencias mÃsticas, o esos chispazos de creatividad, o esos momentos de telepatÃa con otra persona que no sabemos explicar... Si lo que dice el libro es cierto, todo eso no serÃan rarezas sueltas, sino diferentes puertas que dan a la misma sala. Esa sala donde el yo se vuelve transparente y lo que queda es unidad, lo que queda es un silencio lleno, es un todo en el que ya no hay ni dentro ni fuera. Claro, la pregunta es cómo llegamos a esa sala sin necesidad de tener un accidente, sin necesidad de pasar por un quirófano o sin necesidad de que suceda un milagro. Pues con lo más simple y a la vez lo más difÃcil a dÃa de hoy. Detenerse, respirar y escuchar. La meditación no es una huida del mundo.
23:19 Es una manera de entrar por completo en el mundo. Cuando te sientas con intención a estar solamente, el ruido baja y poco a poco aparece el fondo. Y te digo lo de siempre, no hace falta que te vayas al TÃbet, no te hace falta incienso, no hace falta nada de eso, solo hace falta un poco de honestidad, solo hace falta que te quedes lo suficiente como para atravesar esa impaciencia que todos tenemos. Porque al otro lado de esa impaciencia está la puerta. Y cuando cruzas esa puerta, aunque sea un segundo... la vida se empieza a reordenar. Lo urgente deja de aplastar a lo que es realmente importante.
23:59 Lo accesorio se cae solo. Lo esencial ocupa el centro de esa sala sin pedir permiso. No te vuelves invulnerable, te vuelves verdadero. Y desde esa verdad, la acción cambia. Dejas de hacer para demostrar y empiezas a hacer para expresar. Tu trabajo deja de ser trabajo y se convierte en servicio. Tus logros son consecuencias. Tu éxito es inevitable, es una alineación de las cosas. Si esto es asÃ, entonces cada uno de nuestros gestos cuentan, cada uno de nuestros pensamientos cuentan, cada emoción que sentimos cuenta. Si esto es asÃ, no estamos viviendo simplemente en el mundo. Estamos ayudando a crear el mundo. Y nuestra atención, que se ejercita con la meditación, es una llave para eso. Para acercarte a esa supraconciencia, hay un primer paso que no podemos saltarnos. Ese paso se llama salir del tiempo psicológico. No es un ritual esotérico, aunque suene asÃ. Es algo infinitamente más simple. Mira, el ego, te repito que es esa voz incansable que narra tu vida desde dentro de tu cabeza, tu ego vive enganchado a dos lugares que no existen fuera de tu mente.
25:22 pasado y el futuro. Tu ego pasa el dÃa repasando aquello que ya no puedes cambiar y pasa el dÃa imaginando lo que todavÃa no ha sucedido, posiblemente nunca va a suceder y comparando lo que fue con lo que podrÃa haber sido. Tu ego repite conversaciones que terminaron hace años. Tu ego se preocupa por escenarios que puede que nunca lleguen a suceder. Y mientras tanto, ¿qué? Mientras tanto el presente se te está escapando. Por eso el ego odia el silencio. Le incomoda, le desarma. Porque el presente no necesita historias, no necesita justificaciones. El presente simplemente es. Y ahÃ, en ese terreno tan quieto, tan simple, el ego pierde el control completamente. pero tienes que saber que ese ruido no eres tú, no es tu identidad más profunda, no es tu esencia, es solamente un personaje, es una interfaz útil para moverte por el mundo, útil para trabajar, útil para relacionarte, útil para sobrevivir, pero también frágil, inestable. y algo que depende siempre de lo que los demás piensan, de lo que los demás dicen o de lo que los demás esperan de ti. Por eso necesita estÃmulos, por eso necesita validación, certezas, por eso corre, por eso huye, por eso el ego nunca descansa. La supraconciencia, en cambio,
26:55 no necesita nada de eso. No corre, no huye, no discute. Está aquÃ, ahora, silenciosa, presente. Es ese fondo limpio debajo de todo el ruido que tenemos en nuestra mente. Y muchas personas llegan a ese fondo por dos caminos. o bien por un camino involuntario, cuando vive en una situación que podemos considerar lÃmite, un accidente, una enfermedad grave, una experiencia cercana a la muerte, como hemos dicho, en esos momentos extremos, el yo narrador que es esa persona que opina, que teme, que recuerda, ese yo narrador se apaga y aparece otra cosa, aparece una conciencia clara, estable, sin miedo, una presencia que no depende de tu historia ni de tu cuerpo, de nada, no depende de nada. Y el segundo camino para esa supraconsciencia es más lento, es más humilde, es el entrenamiento, es esa práctica de la que hemos hablado de meditación, que va vaciando el ruido hasta que lo esencial aparece por sà mismo. Meditación. Meditar no es dejar de pensar a la fuerza, no es luchar contra tu mente, tampoco es perseguir ninguna experiencia extraordinaria, tampoco vas a sentir nada especial. Meditar es simplemente aprender a estar.
28:21 respirar sin prisa, observar tus pensamientos sin intervenir y dejar que esos pensamientos vengan y después se vayan como hacen las nubes que pasan por el cielo todos los dÃas. Tú no eres las nubes, tú eres el cielo que está detrás de esas nubes. Y si eres constante con la meditación, la atención se estabiliza, el yo defensivo se desinfla. Y aparece un silencio distinto, no un vacÃo, sino un silencio lleno de presencia. Es como poder bajar por fin el volumen del mundo. Ese es el umbral de la supraconciencia. Y a partir de ahà surgen cosas que no se pueden fingir. Surge la paz, una paz tranquila, no eufórica, una paz estable, una apertura suave, sin exigencias, una intuición más clara, una creatividad también que no necesita demasiado esfuerzo y que fluye prácticamente sola. Y no es solamente la mente la que nota esta diferencia, el cuerpo también responde.
29:27 La respiración se vuelve más profunda, el pulso se vuelve más tranquilo, el sistema nervioso en general se regula, nuestro estrés baja, las reacciones automáticas que tenemos se suavizan, nuestra percepción se amplÃa también. Y con el tiempo, esa práctica se vuelve una manera de vivir más que una práctica. Es decir, ya no solamente vas a meditar cuando cierres los ojos. Vas a meditar mientras caminas, mientras cocinas, mientras trabajas, mientras hablas con alguien también. La presencia impregna todo. Y entonces las relaciones cambian, el trabajo cambia, tú cambias, surge más empatÃa, más bondad, no porque debas ser asÃ, sino porque asà es como la conciencia se expresa cuando esa conciencia está libre de interferencias. Asà que ya lo sabes, durante este ratito hemos mirado juntos hacia un lugar que no podemos ver con los ojos, pero que todos, todos, todos, sin excepción, llevamos dentro. Ese fondo silencioso que no compite, que no exige, que no juzga, que solamente está. Y la verdad es que no necesitas un laboratorio, no necesitas una religión nueva, no necesitas una experiencia cercana a la muerte para tocar ese fondo. Lo único que necesitas es detenerte, es respirar, es escuchar, en definitiva es estar presente. Porque
31:02 al final la supraconciencia no es algo que está allà fuera, esperándote como si fuera un destino exótico de vacaciones. Está aquÃ, está ahora, esperando a que tú te recuerdes. A que tú recuerdes que no somos olas perdidas buscando un océano. Somos el océano que por un instante se ha olvidado de sà mismo. Cuando recuerdas eso, aunque sea un ratito, ya nada puede volver a ser igual. La vida no se vuelve perfecta, por supuesto que no. Se vuelve real, se vuelve plena. Vives desde el centro, no desde el miedo, desde la unidad, no desde la separación. Y entonces comprendes algo que no se puede explicar, que solamente se puede vivir.
31:50 No estás simplemente en el mundo. Tú también estás creando el mundo. Bueno, espero que este episodio te haya inspirado y que te lleves al menos una idea para poner en marcha hoy mismo. Y si quieres seguir profundizando, quiero contarte que ya está disponible el volumen 1 de mi nueva colección de libros secretos para vivir mejor. Es un compendio de las ideas y de las herramientas prácticas que tocamos en este podcast para que puedas tenerlas por escrito, para que puedas repasarlas, para que puedas aplicarlas en tu dÃa a dÃa y para que puedas dar pasos reales hacia esa vida que deseas. Lo tienes ya disponible. Te dejo el enlace directo en la descripción de este episodio para que le eches un vistazo sin compromiso. Gracias de verdad por estar al otro lado. Si este episodio te ha aportado valor, compártelo con alguna persona a quien también pueda ayudar.
32:46 SuscrÃbete al canal, por supuesto, y sigue a este podcast en Instagram. Y ahora sÃ, me despido. Un fuerte abrazo y hasta la próxima.
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