528 - Eres el actor, no el disfraz que llevas puesto
Si vives con la sensación de llevar una careta que pesa, o llegas reventado a la noche solo de "quedar bien" todo el día, este episodio te quita esa culpa de encima. A partir de un clásico de la sociología, "La presentación de la persona en la vida cotidiana", de Erving Goffman, descubrirás por qué actuar no te hace falso sino capaz de convivir, cuánto te cuesta sostener el escaparate, y por qué el mundo moderno te está demoliendo ese rincón donde dejas de actuar. Te llevas un ejercicio sencillo para mapear tus papeles y recuperar un espacio sin público.
Antes de exigirte ser "más auténtico", ¿cuándo fue la última vez que pasaste un rato sin que nadie te observara?
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0:02 Hoy, sin darte cuenta, has cambiado de personaje 15 o 20 veces, seguro. Uno para el café con los compañeros, otro distinto para tu jefe, otro para el del supermercado, otro para hablar con tu madre por teléfono. Y en algún momento puede que hayas pensado, qué cansado, qué cansada estoy de fingir,¿ cuándo voy a poder ser yo de verdad? Y hoy te traigo una noticia que te va a quitar un peso de encima. En realidad no estás fingiendo, estás haciendo exactamente lo lo que hace posible que vivamos con los demás. Y hoy te explico por qué y sobre todo te explico cómo conseguir que esa situación deje de agotarte. Esto es Ideas para Vivir Mejor, el podcast donde cogemos un gran libro y le sacamos lo que de verdad puedes usar hoy, puedes usar esta semana para mejorar tu vida.
0:53 Y hoy le toca un clásico que no es de autoayuda, pero que te puede cambiar la forma en la que te miras a ti mismo. Se llama, tiene un tÃtulo muy largo, La presentación de la persona en la vida cotidiana. Lo escribió en los años 50 del siglo pasado un sociólogo llamado Erwin Goffman. Y este libro es para ti si vives con la sensación de que llevas una careta puesta y eso te pesa. Si te sientes un poco impostor porque eres simpático en el trabajo y muy seco en casa y no sabes cuál de los dos eres de verdad. Si llegas reventado a las 8 de la tarde sin haber hecho un esfuerzo fÃsico solamente por haber estado intentando quedar bien todo el dÃa. O si tienes la sospecha de que tu vida está bastante más coreografiada de lo que te gustarÃa admitir. El libro nos da un mapa para entender todo eso y vamos a leer ese mapa juntos hoy en este episodio. La idea central del libro es que la vida social funciona como un teatro. En cada interacción tú eres un actor que monta un pequeño escenario, que se viste para un papel y y que gestiona la impresión que da a los demás. No de vez en cuando, sino siempre. Cuando respondes al teléfono, cuando saludas a un desconocido, cuando entras a una reunión, todo eso es en realidad una actuación finÃsima, una actuación ensayada y una actuación que repetimos todos, todos los dÃas. Claro,¿ cuál es el giro? Pues que el libro no se pregunta
2:27 si eso es de ser auténticos o de ser falsos. Esa serÃa una pregunta mal planteada. Lo que se pregunta en el libro es cómo decidimos cada situación, quién nos permitimos ser en cada momento.¿ Por qué hay rasgos nuestros que encajan en un sitio y que a la vez están prohibidos en otro sitio? Y cuando entiendes esto, actuar, esa actuación que todos hacemos, no nos convierte en mentirosos. Actuar es el contrato invisible que firmamos para poder convivir sin destrozarnos. si en el funeral de un compañero soltaras de verdad todo lo que sientes y todo lo que piensas, o si le dijeras a tu suegra exactamente lo que opinas de su comida, probablemente eso no te harÃa más auténtico, te harÃa una persona con la que serÃa imposible vivir.
3:13 Por tanto, la máscara no es una traición a tu verdadero yo, sino que esa máscara es lo que hace posible que haya un nosotros como sociedad. Asà que la tesis del libro es que tienes que dejar de pelearte con la pregunta equivocada y esa pregunta equivocada es si estoy fingiendo o si soy yo de verdad y empezar a hacerte buenas preguntas.¿ Qué papeles estoy interpretando?¿ Qué papeles me sirven y cuáles no?¿ Y dónde y con quién me puedo quitar la careta sin problema? La libertad no va a estar en dejar de actuar porque eso es imposible, todos lo hacemos y lo vamos a seguir haciendo mientras vivamos en sociedad, sino que tenemos que hacer esa actuación de manera consciente y con los ojos abiertos. Hay cuatro ideas que vamos a ver hoy aquÃ, que no somos falsos por actuar, que cuidar el escaparate nos cuesta mucho, que necesitamos un backstage, que si no lo sabes es la zona del teatro donde los artistas están y se relajan antes y después de la actuación. Y la cuarta idea es que nunca somos del todo nuestro papel. Vamos a empezar con la primera idea que nos quita bastante culpa y por eso la he puesto la primera. Mira, tú no tienes una personalidad fija que a veces traicionas cuando te comportas de una manera distinta. Lo que tienes es un repertorio de papeles y los vas cambiando según el escenario en el que estés. Y eso es completamente normal y completamente sano. El libro distingue dos formas en
4:47 las que habitamos un papel. Está el actor sincero, que es el que se cree de verdad aquello que representa y Y está el actor cÃnico, que no se cree el papel, pero que lo interpreta de maravilla porque su público lo necesita. Y casi todos vamos y venimos entre los dos, según el momento. Con el tiempo, además, la lÃnea entre uno y otro se difumina. Porque una máscara que te pones mil veces deja de ser una máscara, se convierte en una segunda piel. A veces incluso se convierte en la versión más verdadera de quien tú crees que eres. Déjame ponerte un ejemplo. ImagÃnate... Una chica que se llama Sara, que trabaja de cara al público en una tienda. Está ocho horas siendo amable, siendo paciente, sonriendo, resolviendo problemas. Y luego llega a su casa y su pareja le pregunta algo sin importancia y le contesta con un bufido. Y esa noche Sara se acuesta fatal, dándole vueltas a que, bueno, es una hipócrita, que la simpática de la tienda es mentira, que la Sara de verdad es labor de que llega a casa y se machaca con eso. Pero Sara está mirando mal el problema. La Sara amable de la tienda no es falsa. Es Sara interpretando de verdad, interpretándolo muy bien, un papel que esa situación exige y que probablemente disfruta. Y la Sara cansada de casa tampoco es la Sara de verdad exclusivamente. Es Sara con la baterÃa de actuación a cero, descargando ahà lo que ha tenido que sostener fuera. Y las dos son reales. El error no es ser distinta en cada sitio.
6:18 El error es creer que una de las dos Saras es un fraude. Y esto es importantÃsimo porque la culpa de no ser auténtico es uno de los sufrimientos más absurdos y también más extendidos que existen. Te pasas la vida buscando un yo de verdad, puro, idéntico en todas partes y eso no existe ni en ti ni en nadie. Ese yo monolÃtico es una fantasÃa. Lo que de verdad eres es alguien capaz de modular alguien capaz de leer la sala que tiene delante y de dar a cada situación lo que pide. Y eso no es debilidad de carácter, eso es tener competencia social y está muy bien tenerla y la necesitamos.¿ Cómo quiero que apliques esta idea estos dÃas, esta semana? Mira, la próxima vez que te pille la culpa del impostor, cuando pienses, oye, con esta gente soy de una manera y con esta otra gente soy de otra, soy un falso y tal, para ese pensamiento en seco Y cámbialo por otra forma de pensar. No te preguntes cuál es el verdadero tú, sino qué versión de ti está pidiendo esa situación y qué versión de ti te parece bien darle. Y si te parece bien, adelante, sin culpa.
7:29 Y si no te parece bien, pues ya tenemos algo interesante de lo que hablar, que es justo la siguiente idea. Esto de que cuidar el escaparate cuesta. Esta segunda idea va del precio que pagamos por quedar bien. Porque actuar no es algo que nos sale gratis. para sostener una actuación, montas lo que él llama una fachada, el escenario, el espacio fÃsico, y tu fachada personal también, que es tu aspecto, tu ropa, tu postura, tu voz, tus gestos, y la sociedad espera cierta coherencia entre todo eso. Cuando algo chirrÃa, la situación y tu actuación se tambalean. Hasta aquà todo es lógico, pero vamos a añadir un par de cosas a esto. La primera se llama realización dramática. No basta con hacer bien tu trabajo. Tienes que cargar tus gestos de señales que dejen claro que lo estás haciendo bien.
8:26 Y aquà está la trampa. Cuanta más energÃa gastas en parecer competente menos energÃa te queda para ser competente. Voy a repetir esto otra vez. Cuanta más energÃa gastas en parecer competente menos energÃa te queda para ser competente. El esfuerzo de aparentar le roba horas al esfuerzo de hacer. Y la segunda es la idealización. Tendemos a presentarnos según los valores que el grupo aplaude. Subrayamos lo que queda bien, que somos majos o que somos capaces o que somos gente respetable y escondemos aquello que no encaja con el grupo y a veces hasta nos rebajamos para no incomodar a los demás que forman parte de ese grupo. Cambio de ejemplo. Vamos a por Marcos. Marcos trabaja desde casa y tiene llamadas y reuniones de vÃdeo durante todo el dÃa marcos ha convertido el aparentar en un trabajo en sà mismo tiene el fondo de la cámara colocado con sus libros bien puestos para que se vea que es culto se asegura de escribir en el chat del equipo a las 9 menos 5 de la mañana para que conste que es el primero en aparecer por allà contesta los correos en segundos para parecer siempre disponible Y cuando le preguntan qué tal, siempre dice que genial, estupendo, fenomenal. El problema es que Marcos termina el dÃa muy cansado. Termina el dÃa con la sensación de que además no está avanzando en nada importante. Y es normal, porque se le ha ido el dÃa entero en producir la pelÃcula de que
9:59 es un profesional impecable y no le ha quedado energÃa para hacer el trabajo de verdad. El trabajo que no se ve, pero que en el fondo es lo que cuenta. Marcos está tan ocupado pareciendo bueno... que no tiene tiempo de ser bueno. Toda esa fachada perfecta le está impidiendo, por ejemplo, pedir ayuda cuando la necesita. Porque pedir ayuda romperÃa el personaje del que lo tiene todo controlado. Asà que Marcos se atasca solo, en silencio, para no estropear una imagen que ni siquiera le hace feliz mantener. FÃjate qué cosa más absurda.¿ Cómo lo vamos a aplicar esta semana?
10:42 Haciendo una auditorÃa de nuestras actuaciones. Coge dos o tres cosas en las que estés gastando energÃa en aparentar y pregúntate por cada una de ellas.¿ Esto me sirve de algo o solamente estoy alimentando una imagen? Lo de tener un escaparate impecable para la reunión, vale, tiene sentido. Lo de fingir disponibilidad a las 24 horas o disimular que estás saturado y ya no puedes más, Eso no tiene sentido. Cada actuación que dejas caer es energÃa que vas a recuperar para poder vivir mejor, para poder vivir de verdad. La tercera idea es muy práctica. Muy práctica y probablemente muy urgente. El libro divide el mundo en dos regiones, el escenario y el backstage. El front stage, el escenario, es donde actúas delante del público. Y el backstage es es entre bastidores, ese espacio donde puedes dejar caer la máscara, donde puedes salirte del personaje y donde puedes soltarte. Y fÃjate en lo que pasa en el backstage porque es vital.
11:52 Ahà descansas, ahà te quejas, ahà bromeas, ahà con tu equipo comentas la jugada o te rÃes del cliente pesado o ensayas para tu próxima salida al escenario. El backstage no es un lujo. El backstage es el taller donde reparamos y donde sostenemos todo lo que después vamos a enseñar fuera en el escenario. Si no hubiera bastidores, no habrÃa función, como ves en esta diapositiva que tienes delante.¿ Cuál es la mala noticia?¿ Qué es lo que explica que haya tanta gente quemada hoy en dÃa sin entender que el mundo moderno está demoliendo nuestro backstage. Voy a explicártelo con un ejemplo. ImagÃnate, Elena, una chica que se llama Elena. Hace 10 años, Elena tenÃa su vida repartida en regiones muy claras. En la oficina era front stage, escenario, era muy profesional. En el trayecto, en el coche, cuando iba hacia su casa, pues era una zona de transición donde se iba quitando... ese personaje, y en casa pues era backstage total, ¿no? Chandal, nada de maquillaje y despotricando de su jefe y de sus compañeros en el sofá. Vale, hoy Elena trabaja desde la mesa de la cocina. El portátil de su trabajo está a un metro de donde cena.
13:25 Las reuniones las hace desde su salón. Los mensajes de su jefe llegan a las 10 de la noche, al mismo móvil desde el que está hablando con su hermana. Y además, por si fuera poco, hasta sus ratos libres los sube a las redes, donde también tiene que quedar bien, tiene que elegir la foto, tiene que cuidar su imagen.¿ Ves lo que está pasando? Que Elena ya no tiene backstage, que el escenario se lo ha comido todo, que está en función permanente y que no tiene ni un solo rincón donde dejar de actuar. Y por eso tiene ese agotamiento raro, ese agotamiento que no se cura durmiendo. Esto le pasa a muchÃsima gente y casi nadie le pone nombre.
14:10 Las oficinas diáfanas donde siempre estás a la vista, el trabajo que se nos cuela en casa, las redes que convierten tu vida privada en un escaparate más. Tu backstage se filtra al front stage. Y esto está escrito en 1956. Ojo.¿ De qué nos avisa el libro? De que cuando lo de bastidores se escapa al escenario, la función se viene abajo. Bueno, pues esto se está viniendo abajo porque no tenemos ya bastidores. No tenemos backstage. Por cierto, esto incluye algo que igual te hace sentir culpable y no deberÃa. Todos necesitamos un sitio para despotricar. Entre bastidores, la gente critica a las personas que fuera tiene que tratar con educación. El camarero se desahoga del cliente el cliente se rÃe del camarero y eso no significa que sean tus sentimientos verdaderos es simplemente tu válvula de escape quejarte del jefe con un compañero de confianza no te hace falso no te hace mala persona te hace alguien que ha encontrado un backstage donde soltar la presión de tanto autocontrol y eso es muy saludable eso no es traicionar a nadie es muy saludable entonces que te recomiendo que hagas estos dÃas que recuperes un backstage. Puede ser una habitación, puede ser un paseo, puede ser tu coche, pero tiene que ser un sitio donde nadie te observe y donde no tienes que ser nadie.
15:41 O puede ser una persona también, alguien con quien puedas estar despeinado por dentro y por fuera, quejarte y reÃrte sin que pase nada. O puede ser un horario. A partir de esta hora se acabó la función. Un horario en el que apagas el escenario y defiende ese backstage como si te fuera la cordura en ello, porque es que a lo mejor te va la cordura en ello. Siguiente idea, la cuarta. Después de todo lo que te he contado, tú podrÃas pensar, entonces soy un prisionero, un prisionero de mis papeles, soy un actor condenado a actuar para siempre. Y el libro nos dice que no, porque siempre, siempre, siempre nos queda una rendija de libertad. El libro la llama comunicación fuera de personaje. Son esos momentos pequeños en los que en mitad de la actuación dejas escapar una señal que contradice el papel que estás interpretando. Y esto no son accidentes tontos, son una parte reveladora de la vida social. Demuestran que ninguna actuación nos absorbe del todo.
16:49 Por muy metido que estés en un papel, una parte de ti se queda afuera mirando, capaz de guiñarte el ojo a ti mismo. Como siempre, te lo cuento con un ejemplo. ImagÃnate una reunión larguÃsima, pomposÃsima, de esas en las que un alto directivo lleva 20 minutos diciendo nada, pero utilizando unas palabras muy importantes. Y tú estás ahÃ, en el front stage perfecto, ¿verdad? Con cara de interés, asistiendo. Y entonces cruzas la mirada un segundo con el compañero de enfrente. Y los dos, sin mover un músculo de la cara, sabéis exactamente lo que está pensando el otro. ese microsegundo de complicidad muda, es oro puro. Porque os está diciendo, sin palabras, estamos interpretando esto, pero ni tú ni yo nos lo creemos del todo. Y seguimos siendo nosotros aquà dentro. Es lo que llama el libro colusión de equipo. Yo, déjame que lo llame, no haberte perdido a ti mismo dentro del traje, dentro de la actuación.
17:54 Y esto importa mucho para tu salud mental por una razón. El peligro de verdad no es la actuación, ya te lo he dicho muchas veces en este episodio. El peligro es fundirte por completo con un solo papel hasta que no quede nada tuyo fuera de él. El que solo es su cargo, por ejemplo, y el dÃa que lo pierde, pues se hunde. O el que solamente es el fuerte de la familia y no se permite nunca ni una pequeña grietecita. O el que se ha tragado tan a fondo el personaje que ya no recuerda cómo es en realidad. Esa fusión total con el personaje es la cárcel. Es la cárcel. Vuelvo a Jean-Paul Sartre, al filósofo, lo hemos visto también en el podcast. La sociedad se esfuerza en mantenernos encerrados en nuestros papeles como si temiera que pudiéramos escaparnos.
18:41 Pues esas rendijas que te digo, ese guiño, esa broma privada, esa ironÃa compartida con el compañero, son precisamente por donde tú te escapas al personaje. Y son la prueba de que en realidad no eres tu papel. Eres quien está interpretando ese papel.¿ Cómo te invito a que lo apliques durante estos dÃas? Pues cultiva tu distancia con el personaje. Ten al menos una persona con la que puedas romper la función y reÃrte de lo absurdo que es todo este teatro. Y sobre todo, recuérdate a ti mismo que en ningún papel eres tú completamente. No eres tu cargo, no eres tu rol en tu casa, no eres la imagen que das, eres el actor, no eres el disfraz. Y al actor no lo despiden cuando se acaba la obra.
19:25 Déjame que te junte las cuatro ideas en un solo ejercicio para esta semana. Mira, lo puedes ver en pantalla. Coge papel o las notas del móvil, da igual, y divide tu vida en dos columnas, escenario y backstage. Quiero que en la de escenario apuntes los papeles que interpretas cada dÃa y dónde los interpretas. El profesional en el trabajo, el hijo atento por teléfono, el majo del grupo de los amigos, el que aparenta en redes. Y en la columna de backstage quiero que me apuntes dónde y con quién puedes dejar de actuar de verdad. Y ahora mira las dos columnas. Si la de escenario está llena y la de backstage está vacÃa, ya sabes por qué estás tan cansado. Ahà tienes dos decisiones para estos dÃas. Una, elige una sola actuación de la lista, una de esas en las que aparentas sin que te sirva de nada y déjala caer. Deja de fingir responsabilidad infinita o deja de mantener el escaparate perfecto cuando no hace falta. Y dos, protege o construye un backstage, un ratito, un sitio o una persona donde esta semana te puedas quitar la careta.
20:37 Como ves, no tienes que rediseñar tu vida entera. Con una actuación menos y un backstage más, este episodio ya habrá valido la pena. Esta es tu semana, una careta que sueltas y un sitio donde guardar esa careta. Si te llevas una sola idea de hoy, que sea la siguiente. No estás fingiendo tu vida, estás interpretando tu vida, igual que todos, y eso no es un defecto que tienes tú, sino que es un contrato que nos permite convivir como sociedad. Por tanto, el problema no es actuar. El problema es actuar sin descanso, sin conciencia y sin ningún sitio donde quitarte la máscara. Asà que antes que exigirte ser más auténtico, lo que tienes que regalarte es un ratito sin público todos los dÃas. Bueno, y si quieres seguir tirando de este hilo, de estas ideas, te dejo dos puertas abiertas.
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