June 3, 2026

517 — El camino del Zen: lo que de verdad significa esa palabra que todos usamos mal

517 — El camino del Zen: lo que de verdad significa esa palabra que todos usamos mal
517 — El camino del Zen: lo que de verdad significa esa palabra que todos usamos mal
Ideas para vivir mejor
517 — El camino del Zen: lo que de verdad significa esa palabra que todos usamos mal

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0:00 Hola a todos y bienvenidos a Ideas para Vivir Mejor, el podcast donde extraigo libro a libro las ideas que de verdad te pueden cambiar el día, la semana o con un poco de suerte la vida. Yo soy Eugenio Payá y hoy estamos en el episodio 517. Déjame empezar con una palabra que seguramente tú has usado, yo he usado y todos hemos usado. La palabra zen. Cuando decimos que casa más zen, este fin de semana voy a hacer un plan zen... relájate y ponte zen. En fin, en Occidente tenemos una idea muy vaga de que el zen tiene algo que ver con la calma, con la tranquilidad, con la paz interior, con las velitas, con la música suave.

0:44 Y esa idea es, en buena parte, equivocada. O al menos nos quedamos en la superficie de algo que es mucho más profundo y mucho más fascinante. El libro que te traigo hoy es El camino del zen, de Alan Watts, que es un escritor británico que es probablemente quien mejor sabe explicar el zen a una mente occidental. El zen tiene fama de ser algo inexplicable, lleno de ideas abstractas, paradójicas, que a nuestra cabeza occidental, que está entrenada para querer definiciones claras y para buscar respuestas concretas, pues le cuesta muchísimo entender. Entonces, Alan Watts es el guía perfecto para este viaje. Así que ponte cómodo, ponte cómoda, Y vamos a por ello. Para empezar a entender el Zen, tenemos que viajar a sus raíces. Y la raíz más antigua está en la filosofía china, en el taoísmo. Antes de empezar, una pregunta.¿ Sabes respirar? Supongo que me dirás que sí, porque llevas respirando toda tu vida. Pero explícame el proceso fisiológico exacto que te permite respirar. El intercambio de gases, los músculos que están implicados... la química de la sangre...¿ Sabrías explicármelo? Yo no sabría. O probablemente no sabría del todo.

2:05 Pero nadie dice que no sabe respirar. Y lo mismo pasa con ver, con caminar, con digerir... Claro, esto es muy interesante. Sabemos hacer un montón de cosas cuyo funcionamiento exacto desconocemos por completo. Esto choca de frente... con lo que aquí en Occidente entendemos por conocimiento, que es algo concreto, basado en hechos, algo explicable. Pero en cuanto entiendes esa otra forma de saber, saber hacer sin saber explicar, has entendido la idea del conocimiento del taoísmo, que es uno de los grandes antepasados del Zen. La fuente más antigua del pensamiento taoísta es un libro, el libro de los cambios, escrito en China... hace miles de años. Este libro se usaba para adivinar el futuro. Era un oráculo que veía un patrón en un determinado entorno y lo interpretaba. Y podemos pensar que eso es superstición y que nosotros tomamos decisiones de una manera racional. Pero piénsalo, cuando tomas una decisión racional,¿ en qué momento exacto sabes que ya has reunido suficiente información como para decidir? Porque siempre, si lo piensas, siempre hay más datos que podrías recopilar antes de tomar una decisión. Siempre. Para tomar una decisión totalmente basada en hechos,

3:35 tardarías tanto tiempo en juntar toda la información necesaria que el momento de actuar ya habría pasado. Por tanto, al final, nuestras decisiones se reducen a una sensación sobre qué opción es la correcta. Las buenas decisiones van a depender, por tanto... de una buena intuición, o como diría un taoísta, de estar en el Tao. Cuando estás en el Tao, tu mente está clara y tu intuición está funcionando a pleno rendimiento. Un ejemplo. No hay nada que tú puedas hacer para que los músculos de tu lengua saboreen mejor la comida.

4:18 Simplemente tienes que confiar en que esos músculos, esas terminaciones nerviosas, hagan su trabajo. pues con la mente pasaría lo mismo. La claridad mental y la confianza en las capacidades naturales de nuestra mente son el corazón del Zen. Pero antes de llegar ahí, dejaré el taoísmo atrás y pasar al budismo, que al final es la segunda raíz del Zen. El budismo tiene una imagen que es probablemente de las más famosas de la historia de las religiones. Es ese Buda debajo de un árbol meditando. Cuenta la tradición que Buda, después de siete años de estar meditando, de tener una vida totalmente ascética, seguía sin encontrar su verdadero ser. Había hecho todo lo correcto, había entrenado el cuerpo, se había privado de todo, había mantenido una disciplina de hierro y nada. Nada.

5:16 No encontraba su verdadero ser. Así que una noche simplemente se rindió. Decidió dejar de buscar ese verdadero ser y comer algo rico y nutritivo debajo de ese enorme árbol bajo el que le solemos representar. Y fue justo ahí, en el momento en el que se rindió, cuando le vino la claridad. Y se dio cuenta de que mientras el ser humano siga intentando atrapar, comprender qué es su propia vida, va a fracasar. Se dio cuenta de que el esfuerzo desesperado por aferrar la verdad es justo lo que aleja la verdad de nosotros. Quédate con eso, con ese despertar súbito que llega cuando dejas de forzar, porque es una de las ideas centrales del Zen. Hay dos ideas profundas del budismo que nos conviene conocer. La primera es la del conocimiento negativo. Para el budismo, conocerte de verdad es desidentificarte de todo lo que no eres. Es al revés de cómo lo solemos pensar. Solemos pensar que conocernos de verdad es acumular adjetivos sobre nosotros. Es al revés.

6:32 Es desidentificarnos. No somos nuestro cuerpo, no somos nuestros pensamientos, no somos nuestras emociones, no somos nuestro rol, es decir, no somos ni madre, ni padre, ni médico, ni enfermera, ni lo que sea. El budismo pone un énfasis enorme en saber lo que no eres en lugar de lo que eres. Y esto nos desconcierta, a nuestra mente occidental la desconcierta porque buscamos definiciones concretas. Pero es que el mundo no es tan concreto como nos gustaría. Por ejemplo, podemos afirmar que la Primera Guerra Mundial empezó en tal día del año 1914. Pero, claro,¿ de verdad empezó ese día?

7:20 Porque habrá historiadores que nos mostrarán que las causas de esa guerra en concreto pues vienen de mucho antes de la fecha oficial. Entonces,¿ dónde empieza realmente? Esto significa que las divisiones entre eventos, entre cosas, entre hechos, las estamos creando nosotros con nuestras descripciones. Que esa división no está en la realidad misma. El budismo en India, por ejemplo, llama a estas divisiones maya, ilusión. Claro, Entonces lo que nos dicen es que la meta de nuestra vida sería liberarnos de esas ilusiones. Y un último apunte que es muy zen antes de entrar ya en el zen. Cuando la gente curiosa le hacía a Buda preguntas sobre la naturaleza del yo, sobre el origen del universo, etc. Él respondía siempre que esas preguntas eran irrelevantes. Y eran irrelevantes porque no llevaban a la liberación. Imagínate al maestro espiritual más famoso de la historia diciéndole a alguien que su pregunta no importa. No importa porque no lleva a la liberación.

8:33 Esa actitud es lo que enlaza directamente con el Zen. Hay una idea en el libro que viene del budismo Mahayana, que es una rama que se separó del budismo tradicional y que quería que la iluminación fuera accesible a todo el mundo en esta vida. Y que dice, bueno, te la voy a explicar en varios pasos. Es una lógica que se muerde la cola. Nos dice, primero, que intentar agarrar la realidad es imposible, que la realidad no tiene esas divisiones nítidas que nosotros le ponemos. El segundo paso que nos da es que si no podemos agarrar esa realidad,¿ cómo vamos a poder agarrar la iluminación? Sería absurdo. ver la iluminación como una cosa que podemos obtener, como un objeto que podemos comprar, que podemos conseguir. Tercero, si la realidad es una ilusión, entonces tu ego, tu yo, también es una ilusión. Y si tu yo no es real, entonces no puedes alcanzar la iluminación porque la idea de tú que la alcanzaría no existe. Y por último, si la iluminación no es un objeto que se obtiene y si no existen no existimos los individuos separados que obtendríamos esa iluminación, entonces es que ya estamos todos en un estado de iluminación. Y por tanto, buscar esa iluminación sería estar buscando algo que nunca hemos perdido. Siempre estuvimos iluminados,

10:05 siempre fuimos Buda de alguna manera. Entonces,¿ qué pasa? Dejo de buscar la iluminación y ya está. Acabas de caer otra vez en la trampa. Al intentar no intentar, sigues intentando. Sigues movido por ese deseo de alcanzar la iluminación. Y eso da igual que la persigas o que no la persigas. Tanto si la persigues como si persigues no perseguirla, estás intentando cosas. Estás movido por el deseo. Es un doble vínculo del que no se puede salir. Y sé que esto puede sonar a juego de palabras y puede sonar a que estamos dando vueltas sobre nosotros mismos y en parte es así. Pero es que lo que el Zen intenta hacer con este tipo de paradojas no es que las resolvamos con la lógica, sino que agotemos a nuestra mente lógica hasta que se rinda, como se rindió Buda debajo de ese árbol. Y en esa rendición, en ese soltar el esfuerzo de atrapar, es cuando va a aparecer la claridad. Quédate con que al buscar desesperadamente llegar a ser algo, estás negando lo que ya eres. Esta idea es el corazón del Zen. Déjame aterrizar todo esto en una serie de principios prácticos del Zen. Te traigo tres cosas que puedes llevar a tu vida hoy. La primera, saber que solamente existe el presente. Un monje, Zheng Chao,

11:37 aportó una visión del tiempo que lo cambia todo. Nosotros en Occidente, si lo piensas, vemos la vida como una progresión. El día se convierte en noche, el invierno en primavera, una cosa lleva a la otra. Pero para Zheng Chao, cada momento se sostiene solo y no tiene relación con nada anterior ni con nada posterior. En el Zen no hay más realidad que la del momento presente. Así, radicalmente. El pasado es un recuerdo ahora. El futuro es una idea ahora. Lo único que existe de verdad es este instante y aprender a evitarlo es ahora. media sabiduría zen la segunda idea que puedes empezar a aplicar es que tú y tus circunstancias sois inseparables imagínate que hace mucho calor en verano como está haciendo en Madrid estos días estás empapado de sudor y tú tiendes a pensar claro sudo porque hace calor calor es la causa tú eres la víctima pues el zen le da la vuelta dice que el sudor no es una reacción al calor sino que el sudar es el calor No estás separado de tus circunstancias reaccionando a ellas desde fuera. Tú y tus circunstancias sois una cosa. Las circunstancias no le ocurren a un yo que está aparte. Existen porque hay una mente y hay un cuerpo, el tuyo, que es capaz de percibirlo.

13:02 Y eso, la importancia que tiene es que disuelve esa sensación de ser una víctima de lo que nos pasa. No hay un tú separado al que el mundo le hace cosas. Hay un proceso único. No estás separado de las cosas que te pasan. Tú y tus circunstancias sois inseparables. Y otra idea que te puedes llevar también es que el yo es otra ilusión. Cuando te pido que te describas, normalmente lo que hacemos todos es que soltamos adjetivos. Pues yo soy tímido, trabajador o leal o lo que sea. O Soltamos también, solemos hacer, soltamos experiencias que creemos que nos definen. Ah, pues yo estuve no sé dónde en tal año y estudié no sé qué y tal. Pero,¿ realmente alguno de esos descriptores que usamos es real en el sentido más estricto? La respuesta del zen es que no.

13:59 Nuestra mente, que es muy poderosa como ya sabes, construye una versión simbólica de nosotros mismos. Construye, si quieres, una historia, construye un personaje que que en realidad no existe como tal y que además no está conectada con lo que tu cuerpo y tu mente están experimentando ahora mismo. Por eso en el Zen, el tú real es sencillamente la suma de todo aquello de lo que eres consciente en este preciso instante. Ni más ni menos, te lo repito, el tú real es la suma, solamente la suma de todo aquello de lo que eres consciente en este preciso instante.

14:40 Y esto desemboca en uno de los valores más característicos del zen, que es la naturalidad, el no esforzarse por ser nada en concreto. El zen lo que te propone en cierto sentido es permitirte no tener rumbo, no perseguir, el no hacer prácticamente. Nuestra mente occidental, en cuanto ha oído esto, estoy seguro de que lo ha calificado como pérdida de tiempo. Pero el zen nos dice no. que ese no hacer, no perseguir, no tener rumbo, es el estado natural de casi todo en este planeta. Un gato, por ejemplo, no intenta ser otra cosa que un gato. Nuestros oídos no intentan hacer otra cosa nada más que oír.

15:24 El zen lo que nos dice es que dejemos que nuestra mente funcione igual, de manera espontánea y de manera tan natural como nos sea posible. Te cuento una historia. Un monje zen que se echa a llorar porque se entera de que se ha muerto un familiar cercano. Y un estudiante le recrimina porque, oye, no es propio de un monje reaccionar así con tanto apego. Y el monje le respondió, no seas tonto, lloro porque quiero llorar. Ahí está el zen. La emoción natural, la emoción espontánea es valiosa en tanto en cuanto es natural. No hay una pose de serenidad que mantener en ese momento. Hay que ser real. Llora porque quieres llorar. Un matiz para no malinterpretar esto. El zen valora la espontaneidad, pero la espontaneidad no es hacer lo que nos da la gana ni tampoco es rendirnos ante cualquier impulso. Nuestras acciones pueden seguir estando bien o mal en el sentido moral de siempre.

16:34 Por tanto, la naturalidad del zen no va de dar rienda suelta a cualquier capricho que tengamos, sino de eliminar los bloqueos mentales, ese exceso de cálculo, ese exceso de pose, para dejar que nuestra mente pueda operar en su estado más libre, en su estado más verdadero. Esto es una distinción un poco fina, pero es importante hacerla. Y luego el zen se expresa, tiene formas de expresión, como por ejemplo la meditación, los acertijos, el arte. Déjame empezar por la meditación, lo que se llama el zazen. Si tú meditas, esto es contraintuitivo también, el zen es muy contraintuitivo, como puedes apreciar.¿ Cuál es el objetivo por el que meditamos?

17:19 Normalmente me dirías purificar la mente, vaciarla, alcanzar cierta comprensión de las cosas. Bueno, pues para el zen todos estos objetivos son un error.¿ Por qué?¿ Por qué? porque tu naturaleza ya es pura, ya es Buda. Así que si te esfuerzas en purificarla, la estás contaminando con tu deseo de purificarla. Lo que te dice el Zen es que ese esfuerzo que haces para meditar o esa intención que le pones a meditar está ensuciando el acto de meditar. Entonces,¿ para qué medita una persona dentro del contexto del Zen? Bueno, pues piensa en tu mente como un río que lleva agua turbia. Vas viviendo durante el día y ese agua mental se va enturbiando, se va llenando de barro.¿ Qué le pasa al agua turbia cuando la dejas quieta? Que ese barro se va posando en el fondo y el agua se aclara. Eso es exactamente lo que significa meditar en el zen. Dejar la mente en paz para que se aclare sola. Por tanto, no es sentarte a intentar no pensar en nada, porque eso sería hacer un esfuerzo, Tampoco es concentrarte en tu respiración, es simplemente una conciencia tranquila de lo que sea que está ocurriendo en el aquí y en el ahora, sin ningún propósito, tú y el mundo observándonos uno a otro y siendo uno. Otra expresión del Zen son los famosos Koan, las preguntas a

18:51 acertijo imposibles, preguntas a acertijos que no tienen respuesta lógica y que son los que los maestros Zen plantean a los estudiantes. Te pongo un ejemplo, ese que dice el sonido de una sola mano al aplaudir. O otro, un maestro que le dice al estudiante saca las cuatro divisiones de Tokio de tu manga.¿ Cómo se resuelve algo así? Por ejemplo, sacando un pañuelo de papel y dividiéndolo en cuatro. En fin, el koan, estos acertijos, no se resuelven pensando más, sino se resuelven a través de de una mente espontánea, ágil.

19:34 Y esa mente espontánea y ágil es precisamente la que la meditación Zazen ayuda a alcanzar.¿ Para qué?¿ Para tener la respuesta correcta? No. Para alcanzar el estado mental desde el que respondes a esos acertijos. Y otra expresión de la cultura Zen es el tema del arte. Hay una expresión que dice que una muestra vale más que 100 palabras, ¿no? Y no hay mejor forma de mostrar el zen que a través del arte.¿ Cuál es el gran tema de todo el arte zen? Me da igual que sea pintura, que sea poesía, sea lo que sea. El gran tema del arte zen es la vida sin rumbo, la vida sin meta. Eso que alguien de Occidente llamaría una existencia vacía, una existencia sin sentido. Eso para el zen es libertad sin límites. Y el arte zen lo que hace es evocar esa libertad usando sobre todo el poder del espacio vacío.

20:38 Mira la pintura Sumié, se llama. Es caligrafía hecha con tinta negra y va variando el tono con más o con menos agua. Normalmente solamente se pinta una pequeña parte del lienzo y el resto se deja prácticamente vacío con un poco de agua, con una suave aguada que se le echa. Y ese vacío en este tipo de arte cobra vida. Parece a veces niebla, a veces simplemente espacio, pero en el fondo es posibilidad. Y la parte más pequeña, que es la parte pintada, parece que surge de la nada. Porque es que todo para el zen, todo surge espontáneamente de la nada. Más ejemplos de estas expresiones, el haiku, ese poema japonés, Muy breve, tres versos, que casi siempre va sobre la naturaleza. El haiku es fruto del pensamiento zen.

21:38 Un mal haiku se esfuerza demasiado en decir algo profundo. Un buen haiku es como tirar una piedra al estanque quieto de la mente de quien escucha. Un buen haiku va a decir lo justo para evocar algo y va a dejar que la mente del que lo recibe haga casi todo el trabajo. Es el vacío otra vez haciendo su magia, igual que con la pintura. Si lo piensas, es lo mismo que los jardines zen. Los jardines zen lo que hacen es hacerte sentir la naturaleza sin recargarte de adornos. De hecho, se dice que un jardín zen bien hecho puede hacer que oigas un arroyo aunque no haya agua allí. creo que el hilo está claro, pintura, poesía, jardinería, en todos, el zen está usando lo que no está, es decir, el vacío, el silencio, las cosas que no se dicen, para traernos de golpe al momento presente. Ese al final es el camino. Déjame que te recuerde un poquito las ideas que hemos visto. Hay otro tipo de saber, distinto del conocimiento racional y a veces más sabio, que es el saber del cuerpo, la intuición, el Tao, Ese despertar, como le pasó a Buda, llega cuando dejas de forzar, no cuando aprietas más. No tienes que llegar a ser nada porque lo que buscas ya lo eres y perseguirlo es negarlo. Solamente existe el presente. Tú y tus circunstancias

23:09 sois una sola cosa y el yo realmente es una historia que te estás contando. Y la sabiduría está en la naturalidad, en dejar que el barro del agua se pose solo en el poder de lo vacío, como nos expresa el arte zen. Sé que todo esto te ha podido sonar muy abstracto y este es un podcast para vivir mejor y un podcast bastante práctico.¿ Qué cosas te deberías llevar del episodio de hoy? Primera, deja de aplazar tu vida aún cuando. Seré feliz cuando consiga esto, cuando llegue ahí. El zen nos recuerda que lo único que tenemos es este momento, no el de después, sino este momento.

23:51 Segunda cosa que me gustaría que te llevaras para tu propia vida es Que sueltes un poco el esfuerzo ese de el llegar a ser. Esa presión constante por convertirte en una versión mejor o más productiva o más lo que sea. A veces, como le pasó a Buda debajo del árbol, avanzas cuando dejas precisamente de apretar. Y tercera cosa que me gustaría que te llevaras, que persiguieras menos la felicidad perfecta.¿ Por qué? La comodidad solamente se entiende sobre el fondo de la incomodidad. Igual que solamente sabes que estás a gusto en la cama porque antes estabas incómodo. Lo bueno y lo malo son dos caras de lo mismo. Y perseguir solamente una mitad es perseguir un imposible. Soltar esa persecución imposible ya es en sí mismo un enorme alivio.

24:40 Así que el reto que te lanzo hoy es Es el siguiente. Una vez al día, párate un minuto a no hacer nada. Nada de verdad. Sin móvil, sin objetivo, sin intentar relajarte, sin intentar meditar. Solamente siéntate y deja que el mundo pase. Como quien deja que esa arena del río se vaya posando en el fondo. Y no esperes nada de ese minuto. Porque precisamente por no esperar nada, a lo mejor encuentras algo. Bueno... Un pequeño apunte antes de despedirme. Esto que te he contado sobre el zen, el zen es una tradición filosófica, contemplativa, que tiene muchísimos siglos.

25:20 Lo que hemos hecho hoy apenas es asomarnos un poquito a la ventana de la mano de este libro de Alan Butts. Si algo de esto te ha resonado, te animo a que te leas el libro entero con calma, porque es de los que necesitas que se posen los aprendizajes despacio, como es arena en el río, en el agua, ¿verdad?, Y por supuesto, si te ha gustado el episodio, pues te pido que lo compartas con alguien a quien le pueda venir bien, que te suscribas al podcast para no perderte los próximos episodios y que me dejes una valoración. Nos escuchamos muy pronto. Mientras tanto, cuídate, respira sin esfuerzo, lee mucho. Tienes, por cierto, mis libros propios en Amazon. Te dejo su enlace en la descripción del episodio. Y sobre todo, por hoy no des ningún paso. Quédate un momento justo donde estás. Un abrazo enorme y nos vemos pronto.

26:09 en el próximo episodio. Adiós.