July 5, 2026

534 - Cómo enfrentarnos a la ansiedad, el mal de este siglo (Augusto Cury)

534 - Cómo enfrentarnos a la ansiedad, el mal de este siglo (Augusto Cury)
534 - Cómo enfrentarnos a la ansiedad, el mal de este siglo (Augusto Cury)
Ideas para vivir mejor
534 - Cómo enfrentarnos a la ansiedad, el mal de este siglo (Augusto Cury)
Puedes tener una vida sin grandes dramas y aun así vivir exhausto. El desgaste no lo produce el problema, sino cuántas vueltas da tu cabeza.

Te llevas cuatro ideas que devuelven paz a una mente acelerada: entender que la mayoría de tus pensamientos aparecen solos, que no eres esa frase que te machaca sino quien la escucha, y que el mundo entero está diseñado para revolucionarte sin descanso. La guía es Augusto Cury y su Síndrome del Pensamiento Acelerado, ese que no nace de una tragedia sino de un motor que no frena. Para la gente responsable y exigente —que es la que más cae en esta trampa— es un respiro y un mapa práctico.

La mayoría de las veces no sufres por lo que pasa, sino por lo que imaginas que pasará; empieza con diez minutos al día sin echar leña al fuego.

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0:00 Son las 3 de la mañana de un día cualquiera, no te pasa nada grave, no hay ninguna emergencia y sin embargo estás ahí con los ojos abiertos mientras tu cabeza no para de repasar una conversación que ha pasado hace dos días o planifica una reunión que va a suceder la semana que viene o te recuerda a ese correo electrónico que no has contestado o que sí has contestado de una manera que no deberías haber contestado.¿ Qué está pasando? No estás en peligro, estás pensando y el problema es que no puedes parar de pensar. Hoy lo que quiero contarte es por qué tu mente o mi mente, la mente de mucha gente, se ha convertido en una máquina que no se apaga nunca y cómo podemos acabar con eso y recuperar el mando. Esto es Ideas para Vivir Mejor, el podcast donde cogemos un gran libro y le sacamos lo que de verdad vas a poder usar en tu vida.

0:58 Y hoy me quiero meter en uno de los males más silenciosos de nuestra época. De la mano de un psiquiatra, además, que le ha puesto nombre. La ansiedad moderna, esa que no nace de que tengamos más o menos problemas, sino de una mente que va demasiado rápido. Este episodio va por ti si por fuera das el pego perfectamente, es decir, si trabajas, si resuelves, si cumples, si sacas adelante a tu familia, pero por dentro hay un motor... que no para nunca. Va por ti también si te cuesta un mundo relajarte, aunque tengas la tarde libre. Va por ti si te sientas a ver una serie y a los cinco minutos ya tienes el móvil en la mano sin saber por qué. O si duermes mal, si te cuesta concentrarte en una sola cosa, si hace tiempo que no disfrutas de algo sencillo como tomarte un café sin estar pensando en mil cosas a la vez. Si te reconoces en alguna de estas situaciones que te acabo de decir, quédate en este episodio del podcast porque te va a interesar y mucho. La idea de fondo del libro, la que lo cambia todo, es la que ves en pantalla.

2:09 Solemos pensar, solemos creer que la ansiedad viene de las cosas que nos suceden. Viene de que tenemos problemas, de que nuestro trabajo nos va más o menos mal, de que tenemos que pagar facturas, pero este psiquiatra que ha escrito este libro... Lo que nos dice es que buena parte de nuestra ansiedad no viene de lo que nos pasa, sino de la velocidad a la que pensamos sobre aquello que nos pasa. Por supuesto, pensar es maravilloso, eso está claro, es nuestra mejor herramienta como seres humanos. Gracias a que pensamos podemos planificar, podemos imaginar, podemos resolver problemas, nos adaptamos a las cosas que suceden. Por tanto, el problema no es que pensemos, el problema es que no dejemos de pensar.

2:54 Es esa mente que va saltando de una idea a otra sin descansar, que siempre está anticipando las cosas que pueden pasar o que siempre está rumiando aquello que ya ha pasado y que lo hace todo el tiempo. Lo hace sin que se lo pidamos y lo hace sin nuestro permiso también. A ese estado, cuando se vuelve crónico, se le llama síndrome del pensamiento acelerado, SPA. Y la clave para entender este síndrome es que no es lo mismo... que estar preocupado por algo en concreto. Es tener la máquina de pensar encendida a máxima potencia todo el tiempo, aunque no haya nada que resolver en ese momento sobre la mesa. Es la diferencia entre usar el cuchillo para cortar el pan y quedarte con el cuchillo en la mano dando vueltas por la cocina sin soltarlo, aunque no haya ningún pan que cortar. La herramienta es la misma.

3:46 Lo que cambia es que ya no está a tu servicio, sino que tú estás a su servicio. Y eso nos agota. Eso nos agota de una forma que no nos podemos ni imaginar. Y este no es un problema menor. Con el tiempo, esa mente que no para nunca te pasa factura en las cosas que más te importan. Tienes, lo primero, ese cansancio que no se va ni aunque duermas, porque no es un cansancio corporal, sino que es el agotamiento de una cabeza que sigue trabajando aunque tú ya no puedas más. Lo segundo que te provoca es insatisfacción, te cuesta disfrutar de las cosas que tienes porque tu mente siempre está en otro sitio o siempre está en el minuto siguiente o siempre está en el problema que vas a tener que resolver mañana. Se resienten tus relaciones también porque cuando vas acelerado pues tienes menos paciencia, escuchas peor a los que tienes alrededor y estás menos presente también con la gente a la que quieres. Y también se resiente tu creatividad. Pensar más no es pensar mejor. Una mente que está saturada va a generar menos ideas buenas, menos ideas buenas, no más ideas buenas. Y todo esto te lo digo para que veas lo importante que es bajarle el ritmo a la mente. Es una de las cosas más importantes que podemos hacer en la vida. Los que más sufren esto no suelen ser la gente vaga ni la gente despreocupada. Es justo al revés. Los que más sufren esto son las personas más responsables y más exigentes, las personas que se toman en que se toman en

5:19 serio su familia. Estas son las personas que más fácil caen en esto, porque tienen una mente potente y no la apagan nunca. Por tanto, que te pase esto, dice que simplemente eres una persona con esa capacidad mental, eres una persona que se implica, pero eres una persona que no es capaz de apagar esa mente. Entonces, lo que tienes que aprender es a regularlo. Si tu problema es fuera solamente lo que te pasa por fuera, estarías perdido porque no controlamos el mundo, como te he dicho muchas veces. Pero si el problema está en cómo y a qué velocidad piensas, entonces sí que tienes margen para cambiar las cosas.

6:02 No vas a poder controlar qué pensamientos aparecen, pero sí que puedes aprender a no salir corriendo detrás de cada uno de los pensamientos que te pasan por la cabeza. Puedes bajarle el ritmo a la mente.¿ Para qué? Para poder vivir mejor.¿ Cómo lo hacemos? Pues mira, te voy a contar cuatro ideas que aparecen en el libro, cuatro ideas que te van a ir devolviendo la paz según las vayas aplicando. La primera es que no elegimos lo que pensamos. Lo ves aquí en pantalla, no eliges lo que piensas. Esto nos quita un peso de encima, porque normalmente creemos que somos los dueños de nuestra mente y que nosotros somos los que decidimos qué pensamos y cuándo lo pensamos. Y esto no es verdad. La mayoría de nuestros pensamientos no los elegimos sino que aparecen solos.¿ Cuántas veces has intentado concentrarte en algo y tu cabeza se ha ido sola a otra parte?¿ Cuántas veces has querido descansar y la mente ha seguido ahí dando vueltas a algo por su cuenta? Todo esto, los recuerdos, etcétera, todo esto aparece sin que tú lo llames. Las preocupaciones también.

7:08 Hay una parte enorme de nuestra actividad mental que funciona en piloto automático y que está alimentada por la memoria, registra y va reproduciendo experiencias sin consultarte a ti para nada. Por tanto, tu memoria no es un archivo que tú abres cuando quieres, sino que es más bien como ese altavoz que se enciende solo y que pone la canción que le da la gana y que es muchas veces la canción que menos te apetece oír en ese momento. Te pongo un ejemplo. Imagínate que estás en la ducha con el agua caliente cayéndote por encima y no has decidido pensar en algo. Pero de repente, sin venir a cuento, tu mente te trae esa metedura de pata que has tenido en una reunión del año pasado. O esa frase desafortunada que le has dicho a alguien y que hizo que todo el mundo te mirara un poco raro. Y notas cómo se te encoge un poco el estómago ahí en la ducha, en el momento presente, por algo que pasó el año pasado y que a nadie le importa ya.

8:07 No has elegido pensar eso. Eso ha aparecido solo porque tu memoria ha pulsado el botón sin avisarte. Y tú lo que estás haciendo es ahora comerte ese marrón emocional. Pero esto es una buena noticia porque si creemos que nosotros elegimos cada pensamiento que tenemos, entonces nos identificamos con todos los pensamientos. Si te aparece un pensamiento catastrófico, piensas que lo estás pensando tú o que tú has iniciado ese pensamiento y que por tanto algo habrá de verdad. Pero cuando entendemos que gran parte de esos pensamientos son algo automático, son ruidos que produce nuestra maquinaria mental, pues a lo mejor podemos dejar de tomárnoslos tan en serio.

8:51 No todo lo que cruza tu mente es un mensaje que tengas que atender o que tengas que actuar sobre él. Muchas veces es la mente funcionando sola como un grifo que gotea, como ese grifo de la cocina que a veces gotea. Y a un grifo que gotea, no le haces caso, ¿verdad? Sabes que es el grifo, sabes que no es... Obviamente te tienes que ocupar de ello, pero no en ese momento, no es algo urgente, no es una emergencia. Y ojo con la diferencia. Una cosa es tener un pensamiento y otra muy distinta es ser ese pensamiento. Cuando tú piensas que no vales para hacer lo que sea, puedes creer que eso eres tú diciéndote una verdad y por tanto te vas a hundir, o puedes verlo como lo que casi siempre es, una frase que ha soltado tu máquina mental sin pruebas y sin fundamento. Tú no eres esa frase, tú eres el que escucha esa frase.

9:45 Y el que escucha la frase siempre es más grande que la propia frase que está escuchando. Piénsalo como el que está ahí en un andén de una estación, ¿verdad?, viendo pasar trenes. Los trenes son tus pensamientos, van y vienen. Hay algunos que hacen más ruido, otros menos, algunos vienen llenos, otros vacíos, pero tú eres el andén. No eres el tren y no tienes que subirte a todos los trenes que paran en ese andén. Puedes verlos llegar, puedes mirarlos y puedes dejarles que sigan su camino sin ti. Esto es importantísimo entenderlo.¿ Cómo lo aplicamos? La próxima vez que te asalte un pensamiento desagradable de la nada, en lugar de zambullirte en ese pensamiento, prueba a hacer otra cosa, prueba a etiquetarlo fríamente. Vaya, ha aparecido un pensamiento. Ese pequeño gesto de mirarlo desde fuera en vez de meterte dentro te está separando del pensamiento. Una cosa es tenerlo y otra cosa es serlo. Y en esa distancia se juega parte de esa paz mental que todos queremos conseguir.¿ Ves aquí la segunda idea? Cuando hablamos de malestar emocional normalmente utilizamos las palabras malestar. estrés, ansiedad, agobio... Es decir, ponemos el foco en lo que sentimos. Pero el libro nos dice que nos estamos equivocando de sitio, que el problema de fondo no está solamente en la emoción, sino en la velocidad. En cuántos pensamientos producimos por minuto y

11:19 en que no podemos bajar ese ritmo de producción de pensamientos. Esto es como un coche. Un coche a 120 por una autovía es una maravilla. Te lleva lejos, te lleva rápido y te lleva... seguro pero ese mismo coche a 120 por las callejuelas de un pueblo ahí dando volantazos pues es un peligro y la velocidad es la misma la potencia es la misma el coche es el mismo lo que cambia es que simplemente ese coche va demasiado rápido para ese terreno y a nuestra mente le pasa lo mismo la capacidad de pensar es fantástica pero cuando esa capacidad va revolucionada todo el día por dentro de tu cabeza, sin frenos, entonces esa capacidad deja de llevarnos a algún sitio y empieza a estrellarnos contra las paredes. Te pongo el ejemplo de Marta, que es una persona que se acuesta reventada, con muchísimo sueño, deseando dormir. Y apaga la luz y en el momento en el que su cabeza toca la almohada, en vez de apagarse, su mente se arranca.

12:23 Que si mañana tengo esta reunión, que si no le he contestado a mi hermana, que si tengo un ruido en el coche que lo voy a tener que llevar al taller... que si mi jefe me ha dicho esto,¿ qué querría decir con eso? Que si no estoy durmiendo y mañana voy a estar hecha polvo, que por qué yo no puedo dormir como duerme todo el mundo. Esto no sé si te suena familiar, pero en realidad, en este ejemplo, Marta no tiene un problema grave. Ninguno de esos pensamientos es una emergencia. El problema es la velocidad y la cantidad. Igual tiene 20 pensamientos en 2 minutos, encadenados, sin freno Y lo que la está manteniendo despierta es ese motor revolucionado. No la angustia de tener un drama, sino ese motor revolucionado. Está agotada y acelerada a la vez, que es la peor combinación posible. Y esto explica algo que desconcierta a mucha gente. Pero si mi vida está bien,¿ por qué estoy tan cansado? Pues precisamente por eso. Puedes tener una vida en la que no haya grandes tragedias y aún así vivir agotado. Porque el desgaste no lo produce el tamaño de tus problemas, sino el número de vueltas que da tu cabeza. Hay quien piensa tanto que realmente se cansa como si hubiera corrido una maratón mental todos los días. Y está ahí tumbado en el sofá.

13:44 Por fuera está quieto, pero por dentro está ahí esprintando sin parar. Y el problema es que una mente que corre una maratón todos los días llega a todo lo demás sin fuerzas. Llega a los suyos, a su familia sin paciencia. Llega a la comida sin capacidad de disfrutarla. No puede generar ideas nuevas porque no le queda espacio mental. Por eso es tan importante la velocidad mental y es lo que está robándole a mucha gente a día de hoy, poco a poco, su calidad de vida. Y esto se ve en cosas pequeñas y se ve todos los días. Un padre que llega a su casa, se sienta en el suelo a jugar con su hijo, el niño le está contando emocionadísimo lo que ha hecho hoy Y él le dice que sí, que muy bien, pero se lo dice con la mirada perdida y sin escuchar porque tiene la cabeza puesta en la reunión de mañana. En realidad está ahí, pero no está en ninguna parte. No es que esa persona sea un mal padre, sino que es un padre que tiene la mente acelerada y que se está perdiendo el único momento que de verdad importa, que es el momento que tiene justo delante. La mente que está corriendo demasiado te está robando los momentos importantes mientras los estás viviendo.¿ Cómo evitamos esto? Empieza a fijarte no tanto en qué piensas, sino en cuánto piensas, a qué ritmo piensas. Cuando notes que estás acelerado, no intentes resolver esos 10 frentes que tienes a la vez, porque es imposible.

15:10 Reconoce que no tienes 10 problemas, sino que simplemente tu mente está yendo a mil por hora. Ponle nombre a esa velocidad y no solamente al contenido y empieza a levantar el pie del acelerador. Es como cuando en un atasco respiras. No va a desaparecer el atasco, pero has recuperado el control de lo único que podías controlar, que en realidad eres tú. Vamos con la tercera idea. Si tu mente va desbocada, no es porque seas débil, no es porque lo estés haciendo mal, es que vivimos en un mundo que está diseñado hasta el último detalle para acelerarte la cabeza. Lo ves ahí en pantalla. El mundo entero te acelera. Piénsalo.

15:54 Vivimos rodeados de una avalancha de información que no para nunca. Tenemos las pantallas siempre ahí, en el bolsillo, encima de la mesa, en la mano. Tenemos las exigencias del trabajo, de la familia, de esa lista de cosas que deberíamos hacer o que deberíamos no hacer. Esto no se acaba jamás. Y cada notificación, cada titular, cada mensaje es una invitación a producir otro pensamiento más. Por tanto... La mente hoy en día no tiene casi nunca una pausa. Y una mente que no tiene pausas es como un músculo que nunca descansa.¿ Qué le pasa a un músculo que siempre está activo y nunca descansa? Que al final se lesiona. A esto el libro lo llama una hiperconstrucción de pensamientos.

16:38 Cuando la mente ya no solamente piensa lo que necesita, sino que está fabricando pensamientos en exceso, uno detrás de otro, sin que quede ni un poquitito de silencio entre ellos. No toda esa energía mental es mala, por supuesto. Hay una ansiedad sana, vital, que es la que nos impulsa como seres humanos a crear cosas, a resolver problemas, a ponerte las pilas, a adaptarte, a levantarnos de la cama, ese combustible que nos levanta de la cama con ganas de hacer cosas. Eso es bueno. El problema es cuando esa energía se desborda y cae en un entorno que además no nos está dejando parar ni un segundo.¿ Qué pasa?

17:20 Que ese combustible que debe impulsarnos como seres humanos pasa a quemarnos. Lo que era un motor se incendia. Y esa diferencia está en si le das a esa energía un cauce y unas pausas o si la dejas corriendo a lo loco, si la dejas alimentarse con mil estímulos y si haces esto, pues lógicamente lo que va a pasar es que se te va a terminar yendo de las manos. Te pongo otro ejemplo. Una persona que se despierta Y antes incluso de levantarse de la cama, coge el móvil. Y esa persona en 30 segundos seguramente ya ha visto tres noticias alarmantes de cosas que han sucedido en la otra parte del mundo y dos correos que le han llegado del trabajo y la foto de las vacaciones de un conocido y un mensaje que le pide una respuesta y todavía no ha puesto un pie en el suelo.

18:12 Su cabeza, antes de levantarse, ya está gestionando ocho asuntos a la vez. Por cierto, la mitad de los cuales... ni le incumben pero bueno su mente ha arrancado en quinta marcha antes de desayunar y así un día detrás de otro le pedimos a nuestro cerebro que procese en una mañana más información de la que un ser humano de hace 100 años recibía en 3 semanas¿ qué pasa? que estamos sobreexpuestos y esa sobreexposición se arregla dándose un respiro no hay más dándose un respiro. Lo ves aquí, en la siguiente diapositiva. Crea islas de silencio. Esto es para aplicar lo anterior. Identifica cuál es tu mayor acelerador, cuál es esa cosa que más revoluciona tu cabeza y ponle un límite.

19:04 Puede ser no mirar el móvil durante la primera media hora del día o puede ser dejarlo en otra habitación mientras cenas. Se trata de que crees esas pequeñas islas de silencio donde tu mente pueda por fin dejar de producir. Porque si nunca le damos una pausa, no va a poder bajar el ritmo, aunque tú quieras que baje el ritmo. Es como pedirle a alguien que se relaje mientras le tocas el timbre cada 10 segundos. Lo primero que tienes que hacer es dejar de tocar el timbre para que esa persona se pueda relajar. 10 minutos de silencio valen más que 2 horas de descanso con el móvil en la mano, te lo aseguro. Porque en el descanso con móvil, la máquina mental sigue produciendo pensamientos sin parar. En el silencio de verdad, por fin, esa mente es capaz de parar y de respirar. Déjame pasar a la cuarta idea, que es la más práctica. Hemos dicho que no elegimos del todo qué pensamientos aparecen. Y eso es cierto, pero sí que podemos elegir qué hacemos con esos pensamientos una vez que esos pensamientos ya están ahí. Se trata de que tu yo, tú, dejes de ser un simple espectador de tu propia mente ahí sentado viendo pasar los pensamientos como quien ve llover y empieces a tomar un papel activo.

20:22 El error que cometemos casi todos a día de hoy es tratar cada uno de nuestros pensamientos como si fueran una verdad o como si fueran una orden. Automáticamente nos los creemos y nos ponemos a sufrir por nada, por nada. El libro lo que nos dice es que hay que meter una cuña en ese automatismo. Hay que meter un pequeño proceso de tres pasitos para poder recuperar el mando. Y esto se resume en tres verbos. Dudar, criticar y decidir. Lo ves en pantalla. Duda, critica y decide. Vamos a explicarlos. Primero, dudar. Cuando aparezca un pensamiento que te hunde, un pensamiento negativo, en vez de tragártelo, cuestionalo.¿ Esto es verdad o es solamente mi mente acelerada fabricando alarmas? Segundo, critica. Enfréntate a ese pensamiento igual que se lo rebatirías a un amigo que estuviera agobiado. Mira, no tienes ninguna prueba de que eso vaya a pasar. Te lo estás inventando. Y tercero, decide.

21:22 Elige tú conscientemente hacia dónde va tu atención en lugar de dejar que ese pensamiento te arrastre. Mira, no voy a seguir por ahí. Me quiero centrar en lo que tengo delante. Dudar, criticar, decidir. Es como ponerle un portero a la puerta de tu mente. No vas a poder evitar que esos pensamientos aparezcan en la puerta y llamen a la puerta, pero tienes un portero que va a decidir cuáles van a pasar, a cuáles les va a abrir la puerta y a cuáles no. Te pongo otro ejemplo. Imagínate que tu pareja tarda en contestar a un mensaje. Tu mente acelerada en piloto automático se dispara. Le pasa algo, está molesto conmigo, seguro que he hecho algo mal y ya estás con el estómago cerrado. Aplica los tres pasos. Dudas.

22:10 Un momento.¿ Tengo alguna prueba de esto o me lo estoy montando yo solo? Criticas. La explicación más probable, con diferencia, es que esté ocupado o que no haya visto el móvil como me pasa a mí mil veces. Y decides. No voy a construir un drama de una tardanza de 20 minutos. Yo voy a seguir con lo mío. Y ya está. Y en 30 segundos eres capaz de desactivar una bomba que a lo mejor te hubiera amargado toda la tarde. Esto es simplemente para que compruebes si lo que tu mente te está gritando tiene alguna base real o no. Y la mayoría de las veces te das cuenta de que no la tiene. Es simplemente una alarma que se dispara sola, como esas alarmas de coche que se disparan cuando hay viento, por ejemplo. Seguro que las has escuchado en tu calle.

22:55 A esa alarma que ha saltado con el viento no hace falta que venga la policía, cordone la calle, ¿verdad? Simplemente la apagas, compruebas que no ha pasado nada... Y sigues con tu vida. Y hay un terreno donde esa herramienta es especialmente poderosa, que es para esas personas que sufren por anticipado. Mira, la mayoría de las veces no sufrimos por lo que nos pasa, sino por lo que nos imaginamos que nos podría pasar. Nos adelantamos a una desgracia que luego casi nunca llega y la vivimos totalmente, con todo lujo de detalles, en ese cine privado que todos tenemos en nuestra cabeza. Estamos pagando por adelantado un dolor que normalmente no vamos a tener que vivir. Piénsalo en tu propia vida.¿ Cuántas de esas catástrofes que te has imaginado han terminado ocurriendo de verdad? Casi ninguna. Pero las has sufrido todas, como si fueran reales. Piensa en la típica noche antes de un día importante, una entrevista, un viaje, una prueba médica. Aún no ha llegado y ya te has imaginado que pierdes el tren o que te has quedado en blanco o que todo sale fatal.

24:06 vives ese desastre y luego casi siempre el día va razonablemente bien. Por tanto,¿ qué has hecho? Has pagado una entrada carísima para una película de terror que ni siquiera se ha llegado a estrenar.¿ Cómo frenamos eso? Dudando, criticando y decidiendo. Esa es la manera de cerrar ese cine antes de que te cobren la entrada.¿ Cómo lo aplicas? Elige un pensamiento recurrente de esos que te machacan, un pensamiento que conozcas bien, Y la próxima vez que aparezca lo pasas por los tres filtros. Dudas de él, lo discutes y decides tú a dónde va tu atención. Por supuesto que te va a costar al principio porque el automatismo lleva años ganando esta partida. Pero si lo haces le vas a enseñar a tu mente que tú también tienes voz. Y esa voz poco a poco se va a ir volviendo más fuerte que todo el ruido que tiene tu mente. Empieza con las cosas más pequeñas. Por supuesto que sí. Cuantas más veces le pongas el portero a la puerta con las tonterías, más afinado va a estar ese portero para el día que de verdad llame algo importante. Algo de verdad importante. Déjame juntarte estas cuatro ideas en algo que puedes hacer esta semana. Porque fíjate en el hilo que está uniendo todo lo que te he contado hoy. Los pensamientos aparecen solos, la mente se acelera, el mundo está empujando esa aceleración sin descanso. Y nosotros vamos detrás de cada idea como perros persiguiendo cada coche que pasa. La forma de romper ese círculo vicioso es

25:40 dejar de pensar durante un rato. Así que tu próximo paso es el siguiente. Reserva 10 minutos al día, 10 minutos que no son negociables, para no hacer nada. Nada de móvil, nada de tele, nada de resolver problemas. Puedes salir a andar sin auriculares, puedes sentarte a mirar por la ventana o puedes sentarte a respirar. El objetivo no va a ser que vacíes la mente, que estaría muy bien, pero no es el objetivo. Simplemente es dejar de alimentar la mente. Es no echar más leña al fuego durante 10 minutitos y ver como poco a poco esas llamas van desapareciendo solas. Y sé que te van a entrar unas ganas enormes de coger el móvil. Y eso es perfecto, porque eso es el mono de una mente adicta a la estimulación.

26:26 Y ahí tienes la prueba. Si te sucede, ahí tienes la prueba. Y es exactamente eso. lo que queremos curar. Por eso te pido que no te rindas el primer día, porque si eres capaz de superar esa incomodidad, tu mente va a empezar a aprender que puede parar sin que pase nada malo. 10 minutos al día. Si te parecen muchos 10 minutos, empieza por 3. Mira, rebajas. Empieza por 3. Lo importante no es la cantidad, sino que es la constancia. Y sobre todo lo que representa esto. Un rato al día, un rato para ti. en el que tu mente no tiene que producir nada para nadie. Empieza a hacerlo hoy esto, si puedes. Así que si te llevas una sola idea del episodio de hoy, que sea esta. No estás obligado a creerte ni a seguir todo lo que piensas. Tu mente va a seguir produciendo pensamientos, muchos, muy rápido, y muchas veces pensamientos alarmistas, porque para eso está y porque el mundo actual la tiene revolucionada. Pero entre ese pensamiento que aparece y tú, Siempre hay un espacio. Ese espacio está para que dudes, para que critiques y para que decidas.

27:36 En ese espacio puedes elegir no salir corriendo. Y en ese espacio, por pequeño que te parezca, es donde vas a encontrar calma, vas a encontrar claridad y vas a encontrar descanso. Te repito que no existe una mente en silencio, pero sí que existe una mente que aunque siga generando pensamientos, la persona que hay al otro lado no sea esclavo. de esa mente. Que sea la que lleva el timón. Esto no va a pasar de un día para otro. Esto es como ir al gimnasio. No vas a cambiar de cuerpo en una sola sesión, pero cada repetición que hagas contará para el futuro. Cada vez que dudes de un pensamiento en lugar de creértelo porque sí. O cada vez que hagas esos 10 minutos de calma en vez de estar 10 minutos con el móvil. Ahí estás entrenando el músculo de tu calma. Y ese músculo se va a ir fortaleciendo. Bueno, y si quieres seguir tirando de este hilo conmigo, te dejo dos puertas abiertas. Si te gusta cómo pienso y cómo cuento las cosas, échale un vistazo a mis libros en Amazon. Te dejo el enlace más abajo en la descripción.

28:40 Y si quieres ir todavía más en serio, tienes mi Patreon. Ahí encuentras contenido extra cuando te suscribes y tienes también acceso al oráculo, nuestro mentor virtual disponible las 24 horas para cuando necesites una idea, para cuando necesites un empujón. para cuando necesites que alguien te ayude a bajar las revoluciones cuando tu cabeza se dispara, te dejo también el enlace a esa suscripción de Ideas en Acción en Patreon para que pongas en práctica todas estas ideas que te cuento en cada uno de los episodios. Bueno, y nos escuchamos en el próximo episodio. Mientras tanto, acuérdate que no eres los pensamientos que pasan por tu cabeza. Eres quien decide qué pensamientos se quedan. Baja el ritmo respira, no atiendas cada llamada de tu mente porque si lo piensas, la mayoría de esas llamadas no son ni siquiera para ti.

29:37 Te deseo un feliz día, que tengas una semana estupenda, nos vemos muy pronto, hasta entonces cuídate y adiós.