A Solas: Descubre el placer de estar contigo
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0:00 Hola a todos y bienvenidos a Ideas para vivir mejor. Soy Eugenio Paya Ruiz, lector empedernido, escritor y experto en desarrollo personal. Hoy te traigo las ideas principales de un libro que se llama A solas. Está escrito por Silvia Congost. Pero antes déjame saludar, como siempre, al Instituto Valenciano Digestivo, IVADI, que ha creado un programa intensivo 100% online para ayudarte a mejorar tu bienestar de una manera integral. Son médicos, son profesionales de la salud que te van a acompañar en alimentación consciente, en ejercicio, en gestión del estrés, todo a tu ritmo y desde tu casa. Y solamente por ser oyente de este podcast tienes un 10% de descuento en tu inscripción en el curso. Solo tienes que usar el código IDEASPARAVIVIRMEJOR en mayúscula y todo junto. Entra en eBuddy.es barra talleres o haz clic en el enlace que te dejo en la descripción. Y ahora sÃ, vamos con las ideas principales de A SOLAS. ImagÃnate por un momento que se apagan todas las pantallas. Hay un apagón como el que hubo en España y de repente no hay ni WhatsApp, ni Netflix, ni música de fondo. Solamente hay silencio, estás tú y tus pensamientos. Bueno, pues para algunas personas esa experiencia o solamente el hecho de imaginarlo es casi un castigo.
1:29 Lo digo asÃ, sin rodeos, seguro que conoces a alguien, o quizás tú mismo, que en cuanto llega un viernes por la noche y no tiene planes, empieza a sentir un nudo en el estómago, empieza a sentir una inquietud asà como rara, una tristeza que no sabe explicar con palabras. Porque el silencio les pesa y el tiempo se les estira. Y de repente estar solos se convierte en algo muy incómodo y en algo prácticamente insoportable. Bueno,¿ por qué pasa esto? El libro nos dice que no hay una única respuesta, es más bien un puzzle. Hay piezas en ese puzzle que son biológicas, hay piezas que son sociales y hay piezas que son emocionales. Si lo pensamos bien, desde que nacemos estamos dependiendo de otras personas. Un bebé no puede sobrevivir si no hay una madre, un padre que lo sostenga en brazos, si no hay esa voz que lo tranquiliza, si no hay alguien que le esté dando calor... Esa necesidad va cambiando con los años, por supuesto, pero nunca llega a desaparecer del todo. Es verdad que se transforma, porque obviamente llega un punto en el que ya no buscamos ni alimento ni buscamos abrigo. Buscamos compartir la vida, buscamos sentir que pertenecemos a algo más grande que nosotros mismos.
2:51 El problema es que cuando esos vÃnculos no llegan o se rompen, hay gente a la que le invade un miedo profundo. Un miedo que no es solamente psicológico, es un miedo que sienten en el cuerpo, como si de repente algo dentro de ellos mismos se hubiera quedado desnudo, desprotegido. Y ese miedo, además, no nace de la nada. Viene de la memoria, porque hay muchas personas que llevan esto tatuado desde la infancia. Por lo que sea, por no haber sido escuchados, porque han sentido rechazo, porque han aprendido que para merecer amor habÃa que cumplir determinadas condiciones. Y esas heridas no desaparecen tan fácilmente. Esas heridas van creciendo con nosotros, es verdad que se van camuflando, pero un dÃa vuelven disfrazadas. Hay veces que se disfrazan de la necesidad constante de tener pareja, o se disfrazan de una agenda que siempre tiene que estar llena de planes, o se disfrazan de esa incapacidad para pasar una tarde a solas sin que aparezca esa sensación de vacÃo. Pero estar solo no es lo mismo que sentirse solo. La soledad externa no siempre coincide con la soledad interna. Es decir, podemos estar rodeados de personas y sentirnos terriblemente solos. Y también puede pasar lo contrario. Podemos estar en silencio sin nadie cerca y sentirnos súper en paz. La diferencia está
4:25 en la relación que tenemos con nosotros mismos. Es decir, en lo que pasa aquà dentro cuando apagamos el ruido que viene de fuera. Claro, si lo que encontramos en ese momento son voces crÃticas, exigencias imposibles, recuerdos que duelen, etc., pues por supuesto que vamos a huir de la soledad. Pero si aprendemos a escucharnos de otra forma, si cultivamos una relación sana con nosotros mismos, entonces ese estar solos deja de ser una condena. Y a veces llega a convertirse hasta en un regalo. Ojo, no estoy hablando de convertirse en un ermitaño. Es algo mucho más sencillo que eso.
5:09 Es simplemente reconciliarse con nuestro propio silencio. Aprender a estar con nosotros mismos, sin miedo, sin máscaras y sin huir. Porque dime tú, si no somos capaces de estar a solas con nosotros mismos,¿ cómo vamos a ser capaces de estar del todo con los demás? Y además, cuando logramos hacer las paces con nuestra soledad, vamos a dejar de pedirle a otras personas que llenen un vacÃo que solamente nosotros podemos llenar. Claro, vivimos en un mundo que premia estar acompañado. Y si no me crees, mira a tu alrededor.
5:51 Hay viajes que son más baratos cuando sois dos personas. Hay ventajas fiscales en algunos paÃses por estar casados. Hay campañas de publicidad en las que la felicidad siempre llega en grupo. Esas cenas alrededor de una mesa larga, esas escapadas románticas a la playa, selfies con amigos sonrientes. Eso lo hemos visto en la publicidad, lo estamos viendo todos los dÃas. El mensaje es claro, es un mensaje invisible pero que siempre está ahÃ. Si estás solo te falta algo. Y lo curioso es que aunque sepamos que no es verdad, porque creo que lo sabemos, ese juicio social se nos va metiendo dentro poquito a poco como una gota constante.
6:33 Y empezamos a compararnos. Y sentimos que vamos con retraso respecto a una supuesta lÃnea de vida. Me tengo que casar a tal edad, tengo que tener hijos a tal otra, tengo que acumular experiencias compartidas como el que está rellenando un álbum de cromos. Y si no lo hacemos, la sensación que nos queda es que estamos fuera de lugar. Claro, esto es una paradoja. Cuanto más miedo tenemos a la soledad, más vamos a depender de aquello que no controlamos.¿ Y entonces qué pasa? Pues lo que tiene que pasar, que nos agarramos a relaciones que no nos hacen bien o aceptamos hacer planes que en realidad no disfrutamos o nos rodeamos de personas con las que no podemos ser nosotros mismos o que no nos convienen en absoluto. Es ese intento desesperado de huir de la soledad. Y por ese intento desesperado acabamos atrapados en un bucle que nos está recordando la soledad constantemente. Una de las cosas que dice el libro muy interesante es que no todas las soledades son iguales. Hay una soledad que duele y que recuerda heridas abiertas y hay otra soledad que nos sana y que nos da espacio para respirar y para reconstruirnos. Hay una soledad que te empuja al vacÃo y otra que te sostiene. Claro, el reto está en aprender a distinguirlas.
8:01 El reto está en entender que la soledad por sà misma no es un castigo, es simplemente un territorio, un espacio. Y como todo territorio o espacio, pues tiene lugares oscuros y lugares fértiles. La pregunta no es cómo huir de la soledad, sino cómo habitamos la soledad como territorio o como espacio.¿ Cuántas horas al dÃa pasamos realmente a solas con nosotros mismos? Ojo, no es estar fÃsicamente solos. Hablo de, yo qué sé, cuando estás en tu casa y todo el mundo está fuera. Hablo de una soledad en la que no hay pantallas, en la que no hay conversaciones que sirvan de ruido de fondo y que te impidan escuchar lo que llevas dentro. Hablo de silencio de verdad, de silencio, de ese silencio que a veces es tan incómodo que no lo soportamos.¿ Por qué no lo soportamos?
8:54 Porque a veces aparecen cosas, recuerdos, etcétera, que preferimos no mirar. Aparecen miedos que queremos enterrar, aparecen preguntas que normalmente no tienen respuesta. Es un silencio que nos incomoda porque nos está enfrentando a aquello que más esquivamos, que muchas veces somos, por desgracia, nosotros mismos. Pero claro, en ese silencio también hay un regalo. Si te quedas un poco más ahÃ, si en vez de salir corriendo enseguida respiras y te quedas, empiezas a notar otra cosa. Empiezas a notar que es un espacio donde sueltas las exigencias, donde las voces externas, esas que insisten en lo que deberÃas estar haciendo, de repente se callan y de ahà puede emerger algo inesperado, que es tu propia voz. No la que usas para contestar correos profesionales o para dar excusas. La que te recuerda quién eres de verdad. Y eso, aunque suene simple, es en realidad un acto muy profundo de autoconocimiento. Y por eso mismo estar solo no es lo mismo que sentirse solo. La soledad que más tememos, como seres humanos, obviamente es la que nos llega cuando hay abandono, cuando hay rechazo, cuando hay pérdida, es decir, cuando se muere alguien, cuando un amor se rompe, cuando un amigo se va sin despedirse. Esa soledad es la que sentimos como si el suelo se abriera bajo nuestros pies. Una soledad que duele muchÃsimo. Pero incluso en esos momentos, en medio de
10:27 esa caÃda, Hay una cosa que nadie nos puede quitar y esa es la capacidad de elegir cómo vamos a atravesar esa soledad. Luego nos dice el libro que hay otra soledad que es más sutil. Es esa soledad que sentimos cuando estamos rodeados de gente. TÃpica reunión de trabajo donde sonrÃes sin escuchar. TÃpica fiesta donde las risas de los demás te dan igual. Incluso en tu propia casa, con personas a las que quieres, pero a lo mejor de las que te sientes totalmente desconectado o desconectada. Esa soledad invisible puede doler aún más. porque no sabes por qué te pasa, no le puedes poner un nombre. Y luego está la tercera soledad, que es la más transformadora, la soledad que tú eliges. Esa soledad en la que tú decides apagar el ruido del mundo, aunque al principio no sea fácil y al principio te cueste y al principio el silencio te pese y la mente te grita, etc.
11:28 Pero si te atreves a atravesar ese desierto elegido, Al otro lado hay un oasis, hay más claridad, hay más autoestima y hay más paz. Esa soledad elegida no es aislamiento, es un espacio fértil, es un lugar en el que aprendes a escucharte, en el que aprendes a cuidarte y en el que aprendes a relacionarte con los demás desde un lugar mucho más auténtico del que normalmente habitamos. El problema es que si no sabes estar contigo mismo, vas a caer en trampas muy fáciles. Vas a aceptar relaciones que no quieres. Vas a buscar parejas desde el miedo. Te vas a conformar con menos de lo que mereces.
12:11 Solamente para no volver a sentir ese malestar. Y entonces, en vez de abrazar tu propia compañÃa, la estás rechazando y te estás perdiendo a ti mismo o a ti misma. Por eso hay tres preguntas que te dejo para que reflexiones. La primera,¿ cómo vivo mi soledad?¿ Me acompaña o me pesa?¿ Me impulsa a crecer o me encierra? Esas tres preguntas, háztelas, respóndelas Y me lo cuentas en los comentarios. Porque la soledad no es un castigo. Te repito, la soledad puede ser una oportunidad para encontrarte contigo mismo. Puede ser... un refugio, cuando dejas de luchar contra ti mismo, ese vacÃo cambia de forma y entonces deja de ser un abismo y se convierte en un lugar seguro, en un espacio donde por fin puedes escucharte, puedes cuestionar esas creencias que nos dicen que estar solo es un fracaso y sobre todo puedes empezar a cuidarte en lo pequeño. Un paseo en silencio cuenta, escribir lo que sientes cuenta, cocinar para ti cuenta, descansar sin culpa, mirar por la ventana sin hacer nada, todas esas cosas cuentan y son recordatorios de que puedes estar bien en tu propia compañÃa sin necesitar a nadie más.
13:35 Y si un dÃa ese peso es demasiado, puedes pedir ayuda también. Eso también vale, eso también cuenta. Pedir ayuda no es rendirse, pedir ayuda es otra forma de sostenerse a uno mismo. Desde pequeños nos están enseñando muchas cosas, leer, escribir, sumar, restar. Luego aprendemos a conducir, luego aprendemos a usar una hoja de cálculo, luego aprendemos a resolver ecuaciones que parecen imposibles y que, por cierto, nunca más volveremos a utilizar, la mayorÃa de nosotros. Pero hay una asignatura que nunca aparece en el temario. Y probablemente es una de las asignaturas más importantes que nos toca aprender en la vida. Esa asignatura es aprender a cuidarse. Y ese es el matiz, aprender a cuidarse, porque no nacemos sabiendo cuidarnos. No es algo instintivo. Proteger la vida sÃ, pero cuidarse no. A veces confundimos esto. Sobrevivir no es cuidarse, no es lo mismo.
14:34 Sobrevivir es comer, dormir e ir tirando. Cuidarnos es tratarnos con respeto, con compasión, con ternura. Es aprender a ser nuestro propio refugio. Y el problema es que nadie nos enseña a hacer eso ni lo llevamos de serie. Salimos al mundo buscando que alguien más haga eso por nosotros. Es decir, esperamos que otra persona complete las cosas que creemos que nos faltan. Como si fuéramos un puzzle que está incompleto. Eso es un error. Tú ya eres completo, siempre has sido completo, no te falta nada. Lo que sà que te falta es que empieces a tratarte con la misma compasión con la que tratarÃas a otra persona a la que amas profundamente. Eso implica una cosa que parece muy sencilla, pero que no lo es. Perdonarte. Perdonarte por lo que hiciste, por lo que no hiciste, por lo que hoy entiendes y que cuando pasó lo que pasó no entendÃas. Perdonarte por haber sido humano, porque ser humano es equivocarse, es caerse, es tropezar y es volverse a levantar y no hay otra. Ahora bien,¿ cómo se empieza en ese camino? Pues el libro nos dice que se empieza con algo tan sencillo como un bolÃgrafo y un papel. Es decir, escribiendo. Claro, tú pensarás, bueno, yo no soy escritor, yo no sé poner palabras bonitas, yo
16:04 no tengo talento para eso. Es que no lo necesitas. Es que no hace falta que te pongas a escribir como si fueras un poeta, no hace falta que vayas a publicar un libro, no hace falta que uses frases brillantes. En realidad basta con que cojas ese bolÃgrafo y te pongas a escribir para ti. Es muy sencillo. Tres palabras. Hoy me siento... puntos suspensivos. Y a partir de ahÃ, lo que te salga de dentro. Puede que al principio solamente escribas un revoltijo de frases sin sentido o escribas pensamientos repetidos o incluso que te eches a llorar. Da igual, no importa. Lo esencial no es la forma. Lo esencial es el acto de volcar lo que llevas dentro en un papel. Y lo mágico ocurre después. Cuando tú escribes, cuando le pones palabras al ruido interno, pasa una cosa.
16:56 Pasa que el caos deja de ser caos. Se ordena, se vuelve más claro, se vuelve más manejable. Es como abrir la ventana en una habitación que ha estado cerrada durante demasiado tiempo. De repente entra aire fresco y puedes empezar a respirar de nuevo. Y eso es cuidarte. Como ves, no es un gran gesto, no es nada complicado. Son esos pequeños actos cotidianos que cuando los repites van a cambiar la relación que tienes contigo mismo en este instante. Al final, tu vida es como un jardÃn. Otro ejemplo que pone el libro. Cuidarte no significa que pongas una valla altÃsima en torno a ese jardÃn y te encierres dentro y te aÃsles de todo. Cuidarte significa que riegues las plantas que te rodean. Esos vÃnculos, esas personas que son sombra en verano o que te cobijan en la tormenta, esas personas que te escuchan sin necesidad de darte soluciones, esas personas que celebran contigo las pequeñas cosas, los pequeños logros, que las riegues y las cuides. Y a lo mejor en este momento estás pensando que no tienes a nadie asÃ.
18:10 Y lo entiendo. Pero si no lo tienes, sal a buscarlo. Porque los amigos de verdad no te van a caer del cielo, no te van a aparecer por arte de magia. Los tienes que cultivar, igual que un jardÃn. Y eso requiere tiempo, requiere presencia, requiere honestidad. Y sobre todo requiere que los cultives no para llenar un vacÃo, sino para compartir lo que tú ya eres. Porque si empiezas a buscar esos amigos desde la carencia, lo único que vas a encontrar es dependencia. Y la dependencia no se parece en nada ni al amor, ni a la amistad, ni a la compañÃa verdadera. Claro, obviamente no nos engaña el libro, ¿no?
18:54 Hay dÃas malos y eso está bien. Eso también forma parte del viaje. La clave es que no te quedes a vivir ahÃ, que te permitas sentir esos momentos malos, por supuesto, pero que sigas caminando, aunque sea un pasito pequeño cada vez. Y otra cosa que solemos olvidar, que cuidarnos también es reservar tiempo solamente para ti. Tiempo egoÃsta, tiempo sagrado. Hazte un regalo sin motivo. Cocina aquello que más te gusta. Escucha esa canción que te sube el ánimo. Yo qué sé. Ordena tu casa para ordenar tu cabeza. O simplemente te sientas en silencio, respiras y escuchas tu propia voz interior. Una vez más, pequeños gestos, pero que no tenemos que subestimar porque son actos de autocuidado. que nos devuelven al presente por un momento y por otro lado nos recuerdan algo esencial, que tu bienestar no depende de nadie más que de ti, que tú siempre puedes volver a ti y desde ahà sostenerte en cualquier situación y desde ahà empezar a abrirte al mundo. Asà que ya lo sabes, elige conscientemente convertir la soledad en un espacio de fuerza, en un lugar de claridad, en una oportunidad para crecer. Porque cuando dejamos de temer al silencio y empezamos a habitar el silencio, algo cambia. Y eso
20:24 que cambia es muy importante. Ya no buscamos desesperadamente que otras personas llenen nuestros vacÃos. Ya no nos agarramos a lo que no nos hace bien. Entonces empezamos a vivir desde la plenitud, no desde la carencia. Y cuando vivimos desde esa plenitud, nuestras relaciones también cambian. Vamos a dejar de pedir y vamos a empezar a compartir. Por eso mi invitación de hoy, después de comentar el libro, es muy sencilla. La próxima vez que te sientas en silencio, no esquives ese silencio. Quédate en él, escucha tu voz interior, cuida de ti en ese silencio como cuidarÃas de alguien a quien amas profundamente. Porque si aprendes a ser tu propio refugio, ni nada, nada ni nadie va a poder alterar esa paz que estás construyendo dentro de ti. La soledad no es el final del camino, es simplemente una puerta y tenemos que atrevernos a cruzarla. Bueno, espero que este episodio te haya inspirado y que te lleves al menos una idea que puedas poner en marcha hoy mismo.
21:36 Si quieres seguir profundizando recuerda que en Amazon puedes encontrar todos mis libros. En esos libros encontrarás muchas más ideas y muchas más herramientas que te pueden acompañar en tu camino. Tienes el enlace en la descripción. Gracias de verdad por estar al otro lado. Si este episodio te ha aportado valor, compártelo con alguien a quien también pueda ayudar. ayudar o suscrÃbete al canal o sigue al podcast en instagram y déjame tus comentarios y si alguna vez te apetece apoyar este proyecto con un café virtual pues puedes hacerlo fácilmente a través de paypal o de transferencia también encontrarás todos los detalles en la descripción un fuerte abrazo y hasta la próxima
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