April 22, 2026

Reportaje: Los quioscos españoles se reinventan para salvarse de la extinción

Reportaje: Los quioscos españoles se reinventan para salvarse de la extinción
Reportaje: Los quioscos españoles se reinventan para salvarse de la extinción
En casa de Herrero
Reportaje: Los quioscos españoles se reinventan para salvarse de la extinción
Luis Herrero visita junto a Àngels Hernández "Kioskalia" el quiosco de Miguel Sanz.

0:00 Bueno, faltan 12 minutos, amigos, para que sean las 5 de la tarde, uno no menos en la Comunidad Canaria. Mañana es San Jordi, Día del Libro. Y hoy hemos querido hacer un homenaje al Día del Libro peculiar. Tan peculiar que nos ha llevado a recorrer algo que cada vez está más en desuso, que son los kioscos. Porque los kioscos, tradicionalmente vendían periódicos, TVOs, también libros. Pero ahora venden muchas más cosas.¿ Por qué lo sé? Pues porque Ángel Sánchez ha hecho un recorrido por muchos kioscos y fíjense ustedes las cosas que ha descubierto. En pleno barrio de Salamanca, en la concurrida calle Ortega y Gasset número 45, se encuentra un kiosco que ya no se parece al kiosco de toda la vida. Aquí no solo se venden periódicos, sino libros, cromos, paraguas y hasta una forma distinta de entender el barrio. Su dueño, Miguel Sanz, de 32 años... lleva 11 años al frente de este puesto... convirtiéndolo en un pequeño espacio cultural... donde autores firman ejemplares al aire libre... y la conversación se vuelve casi tan importante...

1:12 como lo que se compra. vivía muy cerca de aquí, en general para años 80... yo era cliente habitual de este kiosco casi diario... vi que se traspasaba, estaba deseando ponerme a trabajar... y bueno, por cercanía, por vecindad... vi las condiciones, en fin, y me puse con ello. Miguel Sanz trabaja en un sector en agonía. Desde la pandemia decenas de kioscos de prensa han cerrado en Madrid. Algunas estimaciones cifran en más de 200 los puestos que han echado el cierre desde 2020. Las razones se repiten en cada declaración. Menos lectores de periódico, más información en móviles, más residencias vacías durante obras y menos tránsito.

1:52 Terrible. Acá tenemos muchas avenidas conocidas. en las cuales se ve las persianas bajas... colegas que... y se ofrece como empleada en un kiosco... o sea, de ser dueña pasa a ser empleada... no puedes... no puedes aguantar los gastos. Cada kiosco que desaparece es para muchos... un pequeño fracaso colectivo... un punto de encuentro menos... y un referente de barrio más delgado... cabe recordar que los kioscos de barrio... son propiedad del Ayuntamiento de Madrid... que por cierto, renovará licencias en 2029... En este contexto, Miguel se ha empeñado en no morir con el modelo tradicional, sino en reconstruirlo. Repite una frase que ya se ha vuelto casi su lema. Cada kiosco que se cierra es un fracaso, no solo para el dueño, sino para el barrio.

2:39 Pues yo espero que se recupere, que se frene la sangría masiva que está habiendo de cierre de kioscos, que la gente vuelva a informarse a través del papel, que se lea, que se siga leyendo como hasta ahora libros e incluso mucho más. y que se sepa también, que se haya concienciación del barrio, de cómo los kioscos generamos, hacemos barrio, es un punto de encuentro, es un punto de reunión, es un punto social, de interacción, de encuentro social, y contribuyen a hacer los barrios más cercanos, más abiertos, más humanos, en definitiva. Miguel no venía de una familia de kiosqueros. Nació en Burgos, estudiaba ciencias políticas e historia y un día decidió dejarlo todo para hacerse cargo de un traspaso de kiosco. Cuando firmó el contrato apenas tenía 21 años. Hoy, a los 32, lleva 11 sumergidos en lo que él llama la vida del papel.

3:36 Su entrada en el oficio coincide con el inicio de la profunda crisis del sector, pero en vez de verlo como un final, lo asumió como una oportunidad para redefinir el papel del kiosco. Bueno, yo he sido siempre lector de papel desde muy joven, me ha gustado mucho la prensa, las revistas, me ha apasionado los libros y por vocación, por el papel, por la prensa escrita, por las noticias, por la información, por la literatura, era una cosa romántica, si se puede decir así, una cosa vocacional. Se trata de una jornada larga, casi sin respiro, expuesta a la interperie y al paso de la ciudad. Es un trabajo que vive entre la rutina y la incertidumbre, donde el orgullo viene más de la cercanía con el barrio que del reconocimiento oficial. Y es precisamente en ese sacrificio, en esa exposición constante, donde se hacen visibles los hándicaps de ser quiosquero.

4:32 La exigencia horaria absolutamente desmesurada, de horario... La implicación que te lleva, el sacrificio, el factor meteorológico cuando llueve bastante, hace mucho viento o hace frío, pero al final hay que poner los pros y los contras en la balanza. Hoy este puesto ya no es solo un kiosco de prensa, se llama Kioscalia, también en redes. En la fachada puedes ver libros apilados, exposiciones de cromos, paraguas colgando y hasta bolsos o pequeños accesorios a medida... Que el año cambia, pero lo verdaderamente distinto no está en el escaparate, sino en el espacio que se abre frente al kiosco. Todos los fines de semana, entre las 12 y las 2, la mesa instalada delante del kiosco se convierte en un pequeño escenario informal.

5:21 Autores firman ejemplares, vecinos se acercan, alguien se detiene por ver qué pasa y otros vienen expresamente a buscar un libro recomendado en redes. Hombre, creo que la iniciativa de las firmas de libros con autores... Es algo novedoso, es algo que conecta a los escritores con los lectores, que gusta mucho, que es llamativo, y bueno, sí que está gustando bastante y creo que es una oferta novedosa que llama la atención.¿ Qué te parece el libro? En el último año han pasado por esa mesa escritores como David Jiménez Blanco, Ana Fernández Pardo o Esther Calderón, entre otros. Algunos llegan con un círculo ya consolidado, otros, con apenas un puñado de lectores, salen de allí con la sensación de que la palabra se ha compartido en carne viva y no en pantalla. Miguel lleva Kioscalia a otra dimensión, la digital. Kioscalia tiene Instagram, página web y ha aprendido a moverse en el mundo de las recomendaciones en formato vídeo. Cada día comenta en sus redes qué periódico ha salido, qué portada le ha llamado la atención, qué libro ha llegado nuevo y por qué le gusta.

6:38 No es casualidad que muchos jóvenes que llegan a sus firmas digan que han venido porque lo vi en Instagram. El kiosco deja de ser solo un punto de venta y se vuelve también un punto de referencia de lectura. Bueno, libros todo el mundo compra desde joven hasta gente de más edad, de edades intermedias. Y a las firmas también, ¿eh? Hay autores que atraen más al público joven, otros que atraen más a otro tipo de perfiles. Pero las firmas de libros y los libros tengo todo tipo de público. Es verdad que por las características del barrio quizás... Un público de cierta edad tiene cierto predominio en el día a día, con la prensa y demás, pero por ejemplo en las firmas de libros tengo un público de todas las edades.

7:21 Si hay un hilo que atraviesa toda la historia de Miguel es ese dolor sordo de ver el sector hundirse. Cada cierre de kiosco en Madrid, en cualquier barrio, le suena como un pequeño rugido en la ciudad. En el último lustro, el mapa de los kioscos de prensa se ha encogido dejando calles que ya no tienen ningún punto de información local, ningún lugar donde saludar al kiosquero y ningún sitio donde un niño se pare a mirar el cómic del día. Muchos kioscos se han lanzado a la venta de alimentación y productos no culturales para poder sobrevivir. Empezar a meter lo que antes no teníamos, juguetes, tazas personalizadas.

8:02 Y ahí entra la filosofía de Miguel, no quedarse lamentando el tiempo que se ha ido, sino usarlo para reconstruir el papel del kiosco, convertirlo en un lugar donde la gente se detenga, aunque sea solo un momento, a hablar, a mirar o a leer. Yo he procurado que sean productos culturales lo que siga vendiendo. No he entrado en este tipo de ofertas, ni he entrado en este tipo de venta de otro tipo de productos. Es muy respetable cada uno con sacar adelante... con no echar el cierre, con poder subsistir, con poder levantar el negocio, pues cada uno busca las estrategias, busca los nichos de negocio que él considera o que cree que mayor éxito puede tener de cara a la rentabilización. Yo en este caso he apostado por productos culturales, libros, revistas, periódicos.

8:53 En el barrio de Salamanca el contraste se nota aún más. A su alrededor, grandes firmas, tiendas de lujo, cafeterías con terrazas llenas de gente instalada en sus móviles, pero el kiosco sigue siendo uno de los pocos sitios donde la conversación no es un protocolo, sino costumbre. Miguel saluda a casi todos por nombre, conoce qué libro le gusta a cada uno y recuerda mejor el interés personal que la agenda. Hay que tener mucha paciencia porque es un negocio muy sacrificado, los siete días de la semana... muchas horas cada día, te tiene que gustar mucho la lectura, el papel, los periódicos, las revistas, y tienes también que ser una persona abierta, capaz de ganarte a los clientes, de escucharles, de saber cuáles son sus inquietudes, de saber cuáles son sus gustos literarios, para poderlos recomendar, al final hay que procurar una atención muy personalizada.

9:56 Sus firmas al aire libre generan un pequeño fermento social. Alguien se lleva el libro, otro se queda hablando con el autor, un niño se acerca a los cromos y alguien más se pregunta entre dientes si tal vez debería volver a leer más en papel. Todo ocurre en metros cuadrados reducidos, pero con una densidad de interacción que ninguno de los grandes centros comerciales puede igualar. Miguel insiste en algo que parece casi romántico, pero que él vive como evidencia cotidiana. El papel exige tiempo, la pantalla lo roba. A diario se vende más el ABC, por ejemplo, el fin de semana quizás el País un poco más, el domingo sobre todo. Pero vamos, desde aquí animamos a todos los oyentes a que compren los periódicos. No hay forma más cálida, más cercana de informarse. Se deben de leer mucho más y no hay placer a la hora de leer...

10:47 inigualable como es el de la lectura en papel del periódico. El hola quizás es lo que más se lee. Sí, por supuesto, el hola es lo que más se vende cada miércoles. Y bueno, hay otras revistas como Lectura, Semana... No es un discurso en contra de la tecnología, sino una defensa de la lentitud. En un mundo de clics, entregas express y anuncios automatizados, el kiosco se convierte en un acto de resistencia tranquila. Miguel lo tiene claro, si el kiosco no cambia, muere. Pero si cambia, sin perder la esencia, puede seguir siendo un punto de referencia del barrio. Kiosk Alia no aspira a ser un kiosco que sobrevive, sino un kiosco que vuelve a tener sentido. Él mismo reconoce que el camino es incierto, que la presión es constante, pero que cada autor que firma frente a su kiosco, cada cliente que se lleva un libro por su recomendación, cada joven que entra por primera vez en Instagram y luego se planta del kiosco, es una pequeña prueba de que esto todavía puede funcionar.

11:43 Sigue existiendo y también peluquerías, centros de estética y otro tipo de... de complejos, gimnasios, que cogen revistas para que los clientes puedan leerlas allí tranquilamente. Mientras otros kioscos cierran, se vuelven estancos o se convierten en franquicias o desaparecen, el puesto de Ortega y Gasset 45 resiste, modificado pero reconocible. Aquí el periódico todavía se dobla, el libro se ojea, el cliente se llama por su nombre y el autor se sienta a la interperie con la ciudad como escenario. Miguel Sanz, kiosquero, prevé que el futuro de los kioscos no será igual que el pasado, pero le gusta pensar... que el papel no necesita elegías, necesita quiosqueros, barrios y lectores que se detengan, aunque sea un momento.