July 27, 2026

Píldora de Historia: Los veranos de la Familia Real

Píldora de Historia: Los veranos de la Familia Real
Píldora de Historia: Los veranos de la Familia Real
En casa de Herrero
Píldora de Historia: Los veranos de la Familia Real
Esmeralda Ruiz y Ángels Hernández recuerdan las residencias de verano de la Familia Real.

0:00 El Es Radio, en Casa de Herrero, con Esmeralda Ruiz. I guess we'll have to test ourselves Maybe the summer will come and clear our minds And find the impulse to light the sunshine I guess we'll have to test ourselves Son las 5 y 11 minutos de la tarde. Hoy es lunes de píldora de historia. Ya saben, ese viaje que les haremos durante unos minutos a lo largo de todo el verano repasando acontecimientos de todo tipo. Algunos les van a sorprender más que otros. Por ejemplo, el de hoy.¿ Sabían que Maribén no ha sido siempre el lugar de vacaciones de los reyes? Ha hecho un recorrido muy interesante por

1:33 la historia de las vacaciones reales nuestra compañera Ángels Hernández. Cada verano, cuando el calendario se acerca a agosto, hay una imagen que se repite casi como un ritual. La familia real española aparece en Mallorca. Las fotografías en el Palacio de Maribent, los paseos por Palma, las regatas del Rey o las cenas en el puerto forman parte del paisaje informativo del verano. Sin embargo, no siempre fue así. Durante buena parte del siglo XX, el verano de la corona tenía otro escenario, San Sebastián. Música Música La historia comienza mucho antes de Juan Carlos I o Felipe VI.

2:19 Para entender por qué Mallorca se convirtió en el destino oficial del verano de los reyes, hay que viajar hasta finales del siglo XIX. Fue la reina María Cristina de Habsburgo, viuda de Alfonso XII y madre de Alfonso XIII, quien descubrió el enorme potencial de San Sebastián como residencia estival. A partir de 1887 comenzó a instalar allí la corte durante los meses de verano. El clima era más suave que el de Madrid, la ciudad disfrutaba del prestigio de los balnearios europeos y la playa de la Concha empezaba a convertirse en uno de los destinos de moda de la aristocracia continental. Así lo relata la historiadora María Jesús Cava para la ITV.

3:00 Es un veraneo sobre todo muy centrado en lo que significa la playa, la sensación de disfrutar de los baños de ola y como tal no hay más que ver las viejas fotografías de San Sebastián y observar, por ejemplo, la caseta de madera que se trasladaba por raíles hasta el inicio del agua en la playa, y donde no solo la monarquía, sino toda esa gente que le va acompañando, marquesas, duquesas, etc., va asistiendo a ese ritual playero. Aquella decisión cambió para siempre la historia de la ciudad. Con la presencia de la familia real llegaban ministros, diplomáticos, altos cargos del Estado, empresarios y miembros de la nobleza.

3:42 Durante varias semanas San Sebastián se convertía prácticamente en la capital política de España. Muchas decisiones importantes del gobierno se despachaban allí, mientras la sociedad elegante llenaba el Paseo de la Concha, el Casino, el Teatro Victoria Eugenia o el Hipódromo de las Artes. La construcción del Palacio de Miramar, inaugurado en 1893 sobre un promontorio con vistas a la bahía, consolidó definitivamente la relación entre la monarquía y San Sebastián. Desde allí, Alfonso XIII pasó buena parte de sus veranos. Aquellos años fueron la auténtica edad dorada de la ciudad.

4:22 Las crónicas cuentan que la playa de la Concha era un auténtico escaparate social. La familia real acudía a los baños de mar, paseaba entre la multitud y asistía a conciertos, recepciones y competiciones deportivas. Incluso el desarrollo turístico de San Sebastián estuvo profundamente ligado a la presencia estival de los Borbones. Antiono Rivera es historiador. San Sebastián, teniendo esa magnífica posibilidad que constituye la Concha, pues apuesta por convertirse en una estación turística. de veraneo, donde la gente iba, como se decía en la lengua de la época, a tomar las aguas. De alguna manera es apostar por la industria de lo que todavía casi no se llama turismo, pero va a ser turismo y que inicialmente afecta exclusivamente a las clases más altas.

5:07 Pero aquella tradición se rompió abruptamente. Con la proclamación de la Segunda República en 1931, Alfonso XIII abandonó España y desaparecieron los veranos reales en San Sebastián. Después llegaría la Guerra Civil y la dictadura franquista, un periodo en el que la familia de don Juan de Borbón vivía principalmente en el exilio entre Estoril y otros destinos europeos. Durante aquellos años no existía una residencia oficial de verano para quien acabaría siendo Juan Carlos I. Cuando el entonces príncipe Juan Carlos I y la princesa Sofía disfrutaban de unos días de descanso, lo hacían alternando estancias en Estoril junto a los condes de Barcelona, visitas familiares en Grecia o temporadas en Galicia invitados por la familia de Franco. No existía todavía un lugar fijo que pudiera identificarse con la imagen del verano de la futura monarquía española. Todo cambió a principios de la década de los 70. En 1972 comenzaron las gestiones para que el entonces príncipe Juan Carlos pudiera disponer de una residencia estable en Mallorca. La iniciativa partió entre otros de Nicolás Cotoner, jefe de la Casa del Príncipe y mallorquín, convencido de que la isla reunía todas las condiciones necesarias para convertirse en el escenario del verano de la corona.

6:30 la Diputación Provincial cedió... el uso del Palacio de Maribent... y en el verano de 1973... Juan Carlos y Sofía llegaron... por primera vez acompañados de sus tres hijos... Helena, Cristina y el pequeño Felipe... Ana Mateu es la directora de Chiquen Libertad Digital. Bueno, pues cuáles son los orígenes de Maribent... cómo es, bueno... pues fue el mallorquín Nicolás Cotoner y Cotoner... marqués de Mondejar... jefe de la Casa del Príncipe de España... y considerado como un padre adoptivo... para el rey Juan Carlos... el encargado de convencer a la Diputación Provincial de Baleares para que cediesen el recinto de Maribent para los príncipes de España, ya que el mallorquín consideraba que los príncipes debían tener una residencia fija en verano, contando además los beneficios que le reportaría a su ciudad natal la presencia de su futuro rey. Aunque como apunta el periodista Marco Storio en su libro Veranos en Mallorca, fue la gestión del príncipe georgiano Zobra Chocotua, más conocida como Zu, amigo de Juan Carlos desde que coincidieron en el internado de Friburgo, quien remató la operación recurriendo a su suegro, el empresario Mallorquin Pedro Salas. Es presidente de la Diputación y ha generado empresario para conseguir que la Diputación cede finalmente la finca a los futuros.

7:41 Aquella primera llegada fue casi doméstica. Las fotografías muestran a una familia joven, muy diferente de la imagen institucional que después conocerían los españoles. Llegaron en un Seat 1400 sin el enorme dispositivo mediático que hoy acompaña la Casa Real. Nadie podía imaginar que ese verano marcaría el nacimiento de una tradición que ya supera el medio siglo. Aquellos primeros veranos apenas había fotógrafos y no habría corresponsales en la isla hasta 1976, cuando ya fueron reyes de España. Son veranos donde se disfruta de la privacidad, del mar, de la tranquilidad, de la reina Sofía saliendo a comprar al cercano mercado de Santa Catalina o incluso al rey comprando el periódico. En esos primeros veranos la familia real se permitía una normalidad que el cargo, la seguridad y la atención mediática hicieron que todo cambiase.

8:30 Dos años más tarde, en noviembre de 1975, Juan Carlos fue proclamado rey de España y Maribent pasó de ser la residencia del príncipe a convertirse en el símbolo del verano de la nueva monarquía. Desde entonces, Mallorca dejó de ser únicamente un lugar de vacaciones para transformarse también en un escenario institucional. Cada verano, el rey despachaba con el presidente del gobierno, recibía a las principales autoridades de Baleares y mantenía diversas audiencias oficiales. Durante las décadas de los 80 y 90, las imágenes estivales de la familia se convirtieron en una tradición casi tan esperada como el inicio de las vacaciones. Los españoles veían crecer al príncipe Felipe y a las infantas Elena y Cristina jugando en los jardines de Maribent, navegando por la Bahía de Palma o asistiendo a las tradicionales fotografías familiares. Otro elemento terminó convirtiéndose en inseparable del verano real, la vela. Juan Carlos I era un apasionado navegante y Mallorca ofrecía unas condiciones excepcionales para practicar este deporte.

9:39 La Copa del Rey de Vela pasó a formar parte de la agenda del monarca y contribuyó a reforzar la imagen internacional de la isla como destino náutico de primer nivel. Primero aparecieron los yernos Jaime de Marichalar e Iñaki Urgangarín. Más tarde fueron llegando los nietos de don Juan Carlos y doña Sofía. Las imágenes familiares crecieron hasta convertirse casi en una fotografía de varias generaciones de la dinastía, pero la última década trajo importantes cambios. Primero fue Residencia de Verano de Don Juan Carlos y Doña Sofía, un lugar de encuentro con personalidades de todo el mundo, en el que año tras año veíamos cómo la familia real iba creciendo. Jaime de Marichalar, Iñaki Urdangarín y, por último, la futura princesa Leticia Ortiz. Abuelos, hijos, también nietos...

10:25 Fue en la llegada de Leonor y Sofía la que nos dejó imágenes como esta, todos juntos saliendo a navegar por la isla de Mallorca. Una imagen que se desvaneció poco a poco y del todo lo hizo con la abdicación del rey, en 2014. Los tradicionales posados de familia se redujeron a Felipe, Leticia y sus hijas. Como ven, con el paso de los años también cambió la composición de las fotografías. También ha cambiado la forma de entender estas vacaciones. Hoy la agenda oficial ocupa menos espacio y existe una mayor protección de la privacidad. Sin embargo, permanecen algunos rituales que ya forman parte del calendario institucional. La recepción a las autoridades baleares, alguna salida familiar por palma y la participación del rey en la copa del rey Mafre de Vela. Más de 50 años después de aquella primera llegada de 1973, Maribent sigue siendo el gran símbolo del verano de la corona española. Resulta curioso pensar que dos ciudades han marcado la historia estival de la monarquía. San Sebastián representó el esplendor de la restauración, la elegancia de la Belle Époque y los veranos de Alfonso XIII. Mallorca representa la monarquía nacida con la transición, la cercanía institucional y una tradición que continúa con Felipe VI. Dos escenarios muy distintos, separados por el tiempo, pero unidos por una misma idea. Convertir el verano en una forma de acercar la corona a los ciudadanos. Y quizás esa sea la verdadera efeméride. Comprobar cómo unas simples vacaciones han terminado convirtiéndose, con el paso de las décadas, en una tradición de Estado.