June 16, 2026

Entrevistas de Herrero: Juan Francisco Fuentes

Entrevistas de Herrero: Juan Francisco Fuentes
Entrevistas de Herrero: Juan Francisco Fuentes
En casa de Herrero
Entrevistas de Herrero: Juan Francisco Fuentes
Luis Herrero entrevista al historiador, Premio Nacional de Historia de España 2025, y autor del libro "Adolfo Suárez: La opción más difícil".

0:07 En Casa de Herrero, con Luis Herrero, es radio. Bueno, faltan amigos 23 minutos para que sean las 6, las tengo en la Comunidad Canaria y tengo intención de consumir estos 23 minutos hablando de Adolfo Suárez. Adolfo Suárez, no necesito contarles, esta es la gran ventaja,¿ quién fue? Todos ustedes lo saben. Y lo que a lo mejor no tienen en la cabeza es que dentro de dos semanas, un poquito más, el día 3 de julio, se cumplirá exactamente el 50 aniversario de su nombramiento, que no de su elección como presidente del gobierno, porque entonces no fue elegido democráticamente, era una elección que, en fin, ya comentaremos durante los próximos minutos si procede.

0:47 Este libro tiene varias ventajas. En primer lugar, que está escrito por uno de los mejores historiadores que tenemos en España. Y esto es una garantía, lo digo porque cada vez que hablamos ahora de la transición o de cualquier acontecimiento que tenga una lectura política, depende de quién la escriba, sale con un sesgo o con otro sesgo distinto. Sin embargo, los historiadores acreditados tienen esa capacidad de mirar las cosas desde la equidistancia y desde el rigor. Y desde luego, en nuestro... invitado de hoy, Juan Francisco Fuentes Aragonés, catedrático de Derecha Contemporánea, premio Nacional de Historia de España en el año 2025, no necesita demostrar sus credenciales. Así que, muy buenas tardes, don Juan Francisco, y gracias por acompañarnos.

1:30 Bueno, hay que decir una cosa también para que la gente se sitúe. Este es un libro que tiene un antecedente en el año 2011, o sea que ahora no se explicará por qué el interés por la figura de Alfonso Suárez, pero él saca una biografía en 2011 y el libro que se va a presentar, por cierto, mañana, es una especie de revisión de ese primer libro donde hay las dos cosas. Hay recortes de cosas que a lo mejor ya no tienen tanto interés o que pueden resultar muy superficiales y añadidos interesantes para resolver algunas de las cuestiones que tal vez no quedaron suficientemente resueltas en el libro. Así que voy a empezar por ahí si a usted le parece bien. Perfecto.

2:11 Qué cosas todavía después de esta segunda edición no tienen respuesta? Bueno, empezaré por dar una respuesta general sobre el sentido de la historia. En la historia no hay casos cerrados y, por tanto, siempre encontraremos preguntas sin respuesta. Y de ahí el oficio de historiador. Por tanto, hay una pregunta que nunca tiene respuesta y es¿ cuándo sabremos toda la verdad sobre algo? Bueno, pues la respuesta es muy sencilla.¿ O no tiene respuesta? Nunca. Es decir, esa respuesta completa, ese relato definitivo no existe. Existen relatos aproximados. Yo en este libro creo que me acerco un poco más. Y por eso lo revisé y lo actualicé. Pero evidentemente los grandes enigmas que rodean a un personaje enigmático como era de por sí Adolfo Suárez, pues son los ya conocidos. Las razones de su dimisión, el golpe del 23F, sabía o no sabía que se preparaba un golpe... de esa naturaleza, dimitió para abortarlo, no lo sabía, que es lo que él sostuvo siempre, que no tuvieron información, cómo fueron sus relaciones con el rey, se recompuso esa relación, por qué creó el CDS, esas son las grandes preguntas.

3:21 Bueno, Adolfo Suárez es un personaje, usted dice que misterioso, a mí me resulta difícil reconocerle en esa palabra de misterioso, pero tal vez porque yo tuve el privilegio de conocerle desde muy pequeño y muy de cerca.¿ Por qué ese misterio? Es decir,¿ por qué revestirlo de esa aura de personaje misterioso? Bueno, primero yo creo que él cultivó un poco esa aura, ¿no? Y que su forma de construir su papel, su personaje, consistía precisamente en eso, en acompañarse de una aura de misterio. Y eso le fue bien, le fue bien para alcanzar aquello que nadie imaginaba que podía alcanzar, que era la presidencia del gobierno. Y la sorpresa en el momento en que se anuncia su nombramiento es monumental. Que pudiera estar en la eterna no era descartable, pero de ella que fuera el elegido del rey. Y una cosa que sorprende cuando se repasan esos acontecimientos, se repasa la trayectoria de Suárez hasta ese momento, la construcción del personaje Suárez por sí mismo, es que llama la atención hasta qué punto en el momento en que él recibe el encargo de la presidencia del gobierno lo tenía todo preparado. Lo tenía todo pensado. Y por tanto hay un ejercicio, yo creo que muy eficaz, de camuflaje de cuáles eran sus planes y cómo era él como candidato a la presidencia. Esa es mi impresión. Es decir, ese es un pálpito muy fuerte que tienes cuando pasas de escribir la biografía de Suárez hasta el 2 de julio a escribir su biografía a

4:54 partir del 3 de julio. Este hombre lo tenía preparado. Desde cuándo? Bueno, aquí sería fácil recurriendo un poco al tópico y al mito del personaje decir que desde siempre. porque desde siempre venía hablando de su carrera política y de los puestos que él iba a alcanzar, incluso puestos que no existían en aquel momento. Cuando empezó a decir que él algún día sería presidente del gobierno, no existía la presidencia del gobierno. Por tanto, es un ejercicio de voluntarismo y una fe en sí mismo verdaderamente sorprendentes. Y eso indudablemente contribuye al enigma del personaje Pero son cosas distintas y yo las entiendo bien, porque es verdad, esto es un detalle yo creo muy conocido, pues hacía tarjetas de visita imaginarias, le ponía Adolfo Suárez, presidente del gobierno, siendo muy joven, antes incluso de estudiar la carrera. Eso lo que demuestra es ambición. Pero una cosa es que ambicionara ese cargo y otra cosa es que él tuviera esperanzas fundadas de que iba a recaer en él el encargo de que fuera presidente. Vuelvo a preguntar,¿ desde cuándo cree usted que lo sabía?

5:57 Una cosa es que lo supiera y otra que creyera en sus posibilidades. Él era el que más creía en sí mismo, junto con el rey y antes príncipe Juan Carlos.¿ A partir de qué momento tiene posibilidades? Bueno, el punto de inflexión hacia el nombramiento de Adolfo Suárez es marzo-abril del 76. Claramente en esos meses, en esas semanas y por los acontecimientos que se dan esos días, desde las declaraciones del rey a Newsweek, tachando desastres impariativos al gobierno de Arias Navarro, o más bien a su presidente, hasta el papel de Suárez en los sucesos de Vitoria, la conversación que tiene con Torcuato Fernández Miranda, en que Suárez le dice, esto no puede seguir así, tú tienes que ser presidente después de Arias, y Torcuato le dice,¿ y por qué no tú?

6:49 Es decir, que se van concatenando los acontecimientos y empujando como fichas de dominó en esa dirección. Aún así no era nada fácil, ¿eh? que cayera la última ficha. No, fue muy difícil y yo creo que, ahora lo comentaremos, sin Torcuato Fernández de Miranda, esa ficha nunca hubiera caído de ese lado. Pero es verdad que esa conversación se produce. Desde luego, Dios me libre, no pretendo establecer ninguna competición, ni muchísimo menos, pero siempre he tenido la idea, la idea fundada por otra parte, de que Torcuato Fernández de Miranda lo que quería era a una persona que fuera manejable en la presidencia del gobierno. Yo creo que el rey a Torcuato Fernández de Miranda en algún momento le propone ser presidente del gobierno y sustituir directamente a Arias y fue, si yo no estoy mal informado y lo digo con toda la prudencia del mundo ante una autoridad histórica como usted, que lo que le dice es me eres más útil en la presidencia de las Cortes, hay que desmontar el franquismo, hay que ir de la ley a la ley, eso lo tienes que hacer tú. y tenemos que nombrar a otro presidente del gobierno. Entonces Torcuato dice, bueno, pues a quién, pues a alguien que sea capaz de ejecutar lo que le digamos. Como consideran, gran ingenuidad, que Suárez es manejable, deciden que sea Suárez hasta que descubren que Suárez no es manejable.

8:04 Bueno, las cosas suceden más o menos así, por lo que sabemos. Hay un momento en que, desde luego, Torcuato se postula para la presidencia del gobierno y es cuando ocurre el asesinato de Carrero Blanco y Franco le dice que no. Entre otras cosas, le dice, usted no tiene el aprecio de la clase política y, por tanto, está condenado a la soledad. Que es un poco el perfil del personaje. Después de la muerte... Hay que recordar, perdón, en ese momento él era vicepresidente del gobierno. Exactamente, por tanto... Si corría el escalafón, le tocaba a él. Bueno, y de hecho fue presidente interino en ese momento. Y, por tanto, él sí tuvo la ambición de ser presidente del gobierno. La mantuvo después de la muerte de Franco. Yo creo que, en primera instancia, él no lo pensó. Yo creo que es él que se ofrece para hacer ese trabajo de ingeniería institucional desde la presidencia de las Cortes y desde la presidencia del Consejo del Reino, del que iba a salir la terna.

9:04 y que efectivamente toma bajo su protección y su enseñanza a Adolfo Suárez para encaminarle hacia un papel en el que él se reserva la función de tutor. Y efectivamente hay un momento en el que Suárez se eleva de las manos. Por tanto, sí, buscaba un candidato manejable, disponible, pieza engranaje, como dice él en sus papeles, y al final Suárez no fue una pieza, fue el motor. De todas maneras, yo no sé si usted ha tenido la oportunidad de hablar con el rey emérito, que es probablemente el único que puede, a lo mejor, atestiguarlo. Yo tengo una intuición, una vez más una intuición fundada en las cosas que he oído, que he leído y que he conversado con mucha gente, porque este es un asunto que me ha interesado mucho y me ha tocado muy de cerca. Yo tengo la impresión de que el rey, que es de alguna manera el piloto del cambio, usted, Adolfo Soler, le llama el artificial, le preguntaré por eso.

10:00 tiene como muy claras dos etapas. Primero hay que desmontar lo que hay y después hay que montar algo nuevo. Desmontar lo que hay es muy complicado. Es decir, hacer la reforma y no la ruptura, por utilizar la terminología de la época, era complicadísimo y yo creo que ahí es decisivo Torcuato Fernández Miranda. Sin embargo, para la segunda fase, es decir, no para destruir, digamoslo así, sino para construir algo nuevo... Hacía falta alguien que tuviera mucha más audacia que Torcuato Fernández Miranda y ahí es donde Adolfo creo que brilla con luz propia porque él es capaz de llegar mucho más lejos de lo que hubiera llegado Torcuato, por ejemplo, en la legislación del Partido Comunista. No sé si estamos de acuerdo en eso Bueno, completamente de acuerdo. Lo que pasa es que hay un momento en la transición, la transición va muy deprisa y se queman etapas muy rápidamente, etapas y personajes, y Torcuato se quema enseguida. Y se quema, entre otras cosas, primero porque Adolfo asume su papel, su liderazgo, y en segundo lugar porque la transición pasa por una serie de líneas rojas que con Torcuato no hubiera traspasado. Pero yo creo que hubo en algún momento muy... inicial de la transición un plan, que era que Adolfo Suárez fuera un presidente de transición para hacer la ley de la reforma política y Torcuato fuera el presidente de la transición. De una transición que nunca existió porque no se hubiera parecido ni poco ni mucho a lo que fue.

11:27 De la segunda parte no puedo dar fe, de la primera sí, porque yo he sido testigo auricular de conversaciones en las que él manifestaba explícitamente que él, después de llegar hasta las elecciones, y a partir de ahí se retiraría, cosa que luego no hizo porque vino todo el montaje de UCD. De todas maneras, hasta llegar a ese momento, hasta llegar al 3 de julio, es verdad que hay toda una historia de ambición, de camuflaje, creo que utiliza usted en el libro, que es muy interesante, donde además hay muchos personajes que van determinando esa trayectoria política, que tienen la capacidad... de ir intuyendo muy bien cómo va basculando el poder e ir buscando la sombra cada vez más confortable, la que más le podría ayudar. Y hay un montón de gente que aparece en ese tramo de su biografía.¿ Cómo la resumiría?

12:17 La biografía hasta ese momento de Adolfo Suárez. Bueno, primero, evidentemente, el motor de su actuación es la ambición. Eso no tiene por qué ser negativo. La ambición es la adrenalina del político y sin eso no lucha por sus objetivos propios que a veces... Esos objetivos coinciden con el interés general. Creo que es un poco el caso de Adolfo. El diseño de una carrera que no puede hacer solo, digamos que necesita una liebre en términos atléticos o un sherpa en términos de alpinismo y siempre encontró a alguien que le fuera facilitando esa función. que era de difícil desempeño por el, digamos, el bajo punto de partida de Alfonso Suárez, por sus limitaciones intelectuales y académicas, por sus limitaciones sociales, etc.

13:07 De manera que él necesitaba esa ayuda y la fue encontrando. Y es verdad que en esa carrera él se apoya en unos y en otros y por el camino va dejando algunos cadáveres. Bueno, a mí me interesa más que vayamos a los puntos más oscuros. Antes de que se encendiera la luz roja del estudio de radio, le preguntaba si él consideraba que hablar hoy en día de Adolfo Suárez a la gente más joven le podría atraer. Yo tengo mis dudas, usted tiene menos que yo. Bueno, yo creo que sí que hay interés y curiosidad por la transición. Es verdad que hay un relato semioficial de digamos desmantelamiento... del mito de la transición... mito en el sentido etimológico del término... el relato, la historia de la que venimos... la historia compartida... pero aún así yo creo que hay una resistencia... a esa demonización de la transición...

14:03 y que la transición despierta... incluso en los más jóvenes curiosidad... por conocer sus orígenes... por conocer las libertades que disfrutan... con todas sus limitaciones... y en cuanto se acercan a la transición... si lo hacen... se encuentran con una serie de personajes atractivos por distintas razones. Y, desde luego, Adolfo Suárez lo es porque tiene ese punto enigmático, por un lado, ese punto de atrevimiento, de audacia, esa valentía, ese descaro que le hizo famoso y que, desde luego, le ha sobrevivido. Pero también hay dos etapas, no sé si usted está de acuerdo con eso o no, que es la primera, la que llega hasta la Constitución, es decir, hasta el 78, Es la época del consenso, es donde hay que ponerse de acuerdo y hacer una Constitución que no solo sea aprobada por los diputados de la época, sino además luego refrendada en referéndum nacional. Y una vez que se consigue eso, viene una segunda etapa. A mí me hace gracia porque todavía veo que hay gente que, llevado por la nostalgia, dice, caramba, qué momento más idílico el de la transición, pero no.

15:09 A partir del 78 hubo momentos en que aquello era una merienda de negros. Pero no entre los partidos políticos, que también, sino dentro de los partidos. UCD era un partido que impresionó por sus dificultades internas. Esta es la parte histórica que a mí más me interesa porque es la que me parece que está todavía menos clarificada, donde hay más dudas por esclarecer.¿ Usted está de acuerdo con esa apreciación? Bueno, yo estoy de acuerdo en que Adolfo Suárez fue un actor político para papeles difíciles y, por tanto, su gran papel acaba con la Constitución y el consenso, que además es como él entiende la política, una forma de llegar a acuerdos, de establecer relaciones cordiales, incluso afectuosas. Hay una pregunta que le hace Adolfo saliendo de una reunión de UCD a Leopoldo Calvo Sotelo,¿ por qué no nos queremos más?, ¿no? Y esa etapa acaba claramente con el consenso y con la constitución. Él lo dice en algún discurso, poco después de disolver las cortes y anunciar la convocatoria de elecciones anticipadas. Aquí acaba la transición, aquí acaba el consenso.

16:16 Pero yo creo que él no lo asumió nunca. Y que él siguió viviendo de las rentas del consenso y buscando el mantenimiento de una política de consenso que a partir del año 79 fue imposible. Primero, porque a partir de esas elecciones y de la aprobación de la Constitución, el gobierno tenía que gobernar y la oposición oponerse. Es decir, se entra en una fase de normalización democrática que reparte los papeles claramente. Y eso Adolfo no lo entendió nunca. Y, por otro lado, porque empieza a tener serios problemas dentro de su partido.¿ Por qué? Pues porque el partido le pedía también que hiciera su política y que aplicara su programa. Y había discrepancias bastante grandes entre entre Suárez y su gobierno, que era mucho más el gobierno de Suárez que el del partido, y UCD.

17:05 Bueno, le voy a hacer una pregunta complicada, pero para mí muy interesante porque siempre me la he preguntado y nunca he tenido la capacidad de saber dónde estaba la verdad. Él era una persona, si yo lo conocí bien, y creo que sí, muy celosa, digamos, de su papel. Es decir, no quería tampoco que que se le usurpara un papel histórico que evidentemente había protagonizado y nunca quiso reconocer que su dimisión fuera consecuencia de una petición externa o de una especie de mandato real o algo parecido. A mí me dijo que él había dimitido cuando supo que había una moción de censura planteada y que además había diputados de OCDE que estaban comprometidos a apoyarla. Pero nunca supe si me dijo la verdad o no y eso es lo que le estoy preguntando.¿ Esa fue la razón de su dimisión o una de ellas?¿ O no quiso contar lo que luego usted intuye después de haber leído las memorias de Javier Rupert?

18:10 Bueno, en primer lugar sigo creyendo que de todos los problemas que tenía Suárez, que no eran pequeños, el principal era la situación interna de UCD y el peligro de que UCD se le fuera de las manos, como de hecho ya se le había ido de las manos en las Cortes. en el momento en que el grupo parlamentario UCD elige a un presidente que está en contra del candidato Suárez y que gana ampliamente. Por tanto, yo creo que el problema número uno es UCD. La cuestión de Rey es un poco más sutil, creo yo. Yo creo que en ese momento tan duro para él, él se da cuenta de que le falta ese apoyo que siempre había tenido el rey Juan Carlos en los momentos difíciles.

18:55 Es decir, es un trapecista que se ha quedado sin red. Por tanto, el problema no es el rey. El problema es que él nota que le falta aquello que en momentos tan difíciles, por ejemplo, como la legalización del PC, le había permitido seguir adelante. Y ya no tiene ese respaldo. Lo que pasa es que hay una... Yo no he citado, digamos, de casualidad las memorias de Rupert, Hay un dato muy interesante, es una de las ampliaciones, digamos, de este Adolfo Suárez, la opción más difícil que estamos comentando y es La conversación que tiene Rupert con Edith Tindemans en el Palacio de la Moncloa muy pocos días antes de la dimisión, ellos salen con la idea clarísima de que es un hombre que no tiene ninguna ganas de dimitir, que está completamente empeñado en seguir, y se produce una llamada del rey, se sabe que es del rey porque solo había dos teléfonos con videoconferencia, uno del presidente del gobierno y otro del rey, no podía ser otro, y aquella conversación cambia radicalmente el panorama. Dos y dos son cuatro, ¿no?

19:56 Bueno, la diferencia está en si en esa conversación el rey le pide que dimita o si le dice he tenido que parar un golpe militar y ha sido por culpa de tu irresponsabilidad o si simplemente le hace recapacitar sobre la situación en la que se encuentra y la cantidad de frentes que tiene alrededor. Y nota que para hacer frente a todos esos problemas ya no tiene el respaldo incondicional del rey. La segunda versión me cuesta más quererla, don Francisco, de verdad. No quiero tampoco jugar un juego que no me corresponde, pero él tuvo una durísima discusión con el rey a propósito del nombramiento de Armada como jefe de Estado Mayor, segundo jefe de Estado Mayor en aquel momento. Él estaba convencido que Armada estaba tratando de urdir un golpe y quiso advertir a todo el mundo. Armada en ese momento era uno de los militares más leales al rey. Era impensable que Armada pudiera estar conspirando contra Juan Carlos. Y la relación con Agustín Rodríguez Agún, entonces ministro de Defensa, estuvo a punto de romperse porque Agustín Rodríguez Agún cedió las presiones y permitió el nombramiento de Armada. Quiero decir, no me cuadra todo eso con la idea de que el rey hubiera tenido que parar un golpe militar por el hecho de que siguiera su asociación en el gobierno. Bueno, un golpe militar... o una reunión en la que se planteó el descontento de la cúpula del ejército con la política de Adolfo Suárez. Ahí hay dos elementos complementarios, y no complementarios porque coinciden en el tiempo. Parece que una reunión

21:28 de militares, de carácter más o menos sedicioso, o por lo menos en que se plantea el descontento una vez más con la política de Suárez y de Gutiérrez Mellado, hay un regreso del rey a Madrid ese día, y por la noche esa llamada del rey a Adolfo Suárez. Y dos días después, parece, Adolfo Suárez decide dimitir. Y al día siguiente, lunes por la tarde, se lo comunica a la permanente de UCED. Y sin embargo eso no impide el golpe. No, claro. Se podía pensar que ese golpe no era tanto contra la democracia como contra Adolfo Suárez. Y por tanto se podía pensar que ofreciendo su cabeza en bandeja a los rebeldes darían marcha atrás. Pero la verdad es que el golpe sigue. Y, por tanto, es posible que no haya una relación causa-efecto entre esa reunión de militares, la dimisión de Suárez y el golpe militar.

22:25 Bueno, hemos consumido el tiempo y esto es culpa mía porque tenía que haberlo medido más y se me quedan tantísimas preguntas en el tintero. Don Juan Francisco, que me siento mal, déjeme por lo menos que le haga una última, aunque malgamos un poquito el informativo de las seis de la tarde. Cuando se produce ya el momento final, cuando Suárez ya ha dejado de ser presidente del gobierno, cuando España entra en una deriva complicada, el propio Suárez es consciente de que el rey está empezando a jugar un papel peligroso. A mí me llegó a decir, si sería así tendría que pedirle que abdique.¿ Eso usted lo tiene chequeado históricamente?

23:14 Bueno, tanto como eso, yo creo que no. Lo que sí dijo Adolfo Suárez es que al rey a veces había que protegerle de sí mismo. Y eso es una de sus grandes intuiciones. La otra es que el destino del mundo se puede decidir en el estrecho de Olmuz. Y tampoco se equivocaba. en fin tengo que hacer un ejercicio de voluntarismo para decirle gracias a Juan Francisco Fuentes porque de verdad que podría seguir hablando con él tiempo ilimitado pero la radio es así las noticias esperan Juan Francisco le agradezco muchísimo estos minutos espero que hayamos despertado el interés de la gente por hacerse con este libro que es fundamental si alguien de verdad quiere saber qué fue la transición y qué había detrás de ese proyecto político tan apasionante un abrazo muy fuerte muchas gracias muchas gracias Es radio. Ideas claras.