Efeméride: Lucrecia Borgia: La femme fatale del Renacimiento
0:00 Vamos ahora a la sección de los jueves, que saben ustedes que tenemos una sección a esta hora, que viene muy entretenida a esternito, porque está descubriendo, es curioso, porque a veces nos da a conocer gente que efectivamente no es muy conocida, y hay veces que ya descubre gente que es muy conocida, pero que la deja con la boca abierta, que es lo que ha ocurrido hoy. Porque cuando le he preguntado,¿ y hoy de quién vas? Y me dice, de Lucrecia Borgia. Digo, hombre, de Lucrecia Borgia, sabemos, yo creo que hasta lo que desayunaba. Pero resulta que ella no. Entonces nos ha hecho un retrato biográfico verdaderamente interesante. Ha pasado a la historia como la fe en fatal del Renacimiento. Una mujer sin escrúpulos, sanguinaria, absolutamente malvada y maquiavélica, corrupta, envenenadora de hombres, pervertida sexual, autora e inductora de numerosos crÃmenes, a cual más espantoso, que incluso llegó a cometer incesto con su padre, el Papa Alejandro VI, y con su hermano, del que se llegó a decir que quedó embarazada. Pero detrás del mito y la leyenda negra que rodea a Lucrecia Borgia, se esconde una mujer que sobrevivió a un tablero de poder dominado por hombres y ambición. La suya no fue la historia de una villana, sino la de alguien que aprendió a maniobrar con inteligencia dentro de un mundo que la usó como moneda de cambio. Lo explica para nuestros micrófonos Isabel Barceló Chico, autora del libro Lucrecia Borgia bajo una nueva luz, Lucrecia fue una mujer de afectos que, sin embargo, actuaba
1:30 siempre con racionalidad. Quienes la conocieron la definÃan como una persona muy afectuosa, dulce y muy alegre. Y yo añadirÃa que muy inteligente y con un profundo sentido de la responsabilidad. El apellido Borgia era a finales del siglo XV la marca de un imperio. Rodrigo Borgia, su padre, tenÃa sangre española. Nació en Valencia, pero su tÃo, el Papa Calixto III, lo animó a trasladarse a Italia y hacer carrera eclesiástica. Rodrigo aceptó y cuando nació Lucrecia, en abril de 1480, su padre ya era cardenal. Años después se convirtió en el papa Alejandro VI. Mientras tanto, el hermano de Lucrecia, César, era uno de los estrategas más temidos de la Italia, dividida en principados. En ese tablero de alianzas, Lucrecia era la ficha más valiosa, joven, culta, educada en las lenguas y en la diplomacia, pero también dócilmente dispuesta a cumplir las órdenes familiares. Su destino, como el de tantas mujeres de su tiempo, no lo escribÃa el amor ni el capricho, sino la polÃtica. Los Borgia era una familia muy muy unida. Su padre, desde luego, se preocupó de que sus hijos fueran educados por los mejores maestros y Lucrecia, además, tenÃa unos modales exquisitos. Con su hermano César tuvo desencuentros graves, pero jamás dejó de ayudarle.
2:58 Y en cuanto a su padre, pues hay que decir que Lucrecia era su ojito derecho. Los Borgia comprendÃan el poder como una partida de ajedrez sin sentimentalismo. El papa Alejandro VI soñaba con unificar los distintos territorios de Italia bajo su influencia. Para ello buscó alianzas con los principales estados italianos y utilizó los matrimonios de sus hijos como parte de su estrategia. De esta forma Lucrecia se casó tres veces y en cada matrimonio se jugó una estrategia distinta. Primero se buscaba el control de Roma, de tal manera que cuando Lucrecia tenÃa tan solo 13 años... Su padre decidió casarla con Giovanni Sforza, conde de Pesaro, sobrino del poderoso duque de Milán. A Rodrigo Borgia le interesaba establecer una alianza polÃtica con esa poderosa familia y el matrimonio era la mejor opción. Pero aquà surge una reflexión clave que plantea la autora Isabel Barceló Chico.
3:52 Hay una pregunta que convendrÃa hacerse.¿ Por qué hablamos de la polÃtica matrimonial de los reyes católicos y en cambio al hablar de los Borgia se dice que Lucrecia fue un peón en manos de su familia? Bueno, pues los matrimonios los decidÃan los padres y en eso Lucrecia no fue una excepción. El Papa casó a su hija con la esperanza de que su nuevo yerno lo apoyara militarmente, pero Sforza no cumplió sus expectativas. Su postura era cambiante y muchas veces se negó a ayudar al Papa. Molesto por su actitud, Alejandro VI decidió vengarse. Retuvo a Lucrecia en Roma e impidió que regresara con su marido a Pesaro. Más tarde incluso ordenó que Sforza fuera asesinado, aunque el plan fracasó porque Lucrecia se enteró del plan a través de su hermano y alertó a su marido. Alejandro VI optó entonces por anular el matrimonio. Justificó su decisión afirmando que la unión carnal no se habÃa consumado porque Giovanni era impotente.
5:05 Ofendido por esa humillación pública, Sforza respondió, acusando al Papa de mantener una relación incestuosa con su hija. Aunque nunca presentó pruebas, el rumor se propagó por toda Europa y perjudicó sobre todo a Lucrecia, cuya reputación quedó marcada para siempre. Bueno, las mujeres somos un blanco fácil para la difamación y al atacarla a ella se atacaba a toda la familia Borgia, que en definitiva era el objetivo principal. En una etapa de enorme conflictividad en Italia, dañar la reputación del Papa Alejandro VI fue...
5:46 El segundo matrimonio de Lucrecia Borgia fue otra alianza polÃtica. Su padre la casó en 1498 con Alfonso de Aragón, duque de Viseglie e hijo ilegÃtimo del rey de Nápoles. La intención del papa era reforzar vÃnculos con el reinado napolitano. Al principio ese matrimonio parecÃa distinto, más tranquilo, quizá incluso más afectivo, pero la Italia de entonces era un campo minado de intereses y la violencia terminó alcanzando también a Alfonso. Una noche fue atacado por cinco hombres en plena plaza de San Pedro. Aunque sobrevivió, pronto las crónicas vincularon a César Borgia como autor intelectual de ese ataque. Convencido de que efectivamente su cuñado estaba detrás del atentado, Alfonso disparó a César con una flecha, pero falló. Y fue poco después cuando finalmente Alfonso de Aragón murió estrangulado en sus aposentos.
6:38 Viuda de nuevo, Lucrecia volvió a ser blanco de rumores que la acusaban, sin pruebas, de complicidad en la muerte de su esposo. Incluso el famoso dramaturgo francés Victor Hugo la definió como una mujer viciosa, despiadada y maestra en venenos. Por supuesto, todo aquello era falso. Entre la obra teatral de VÃctor Hugo, que la tituló Lucrecia Borgia, y la ópera de Donizetti, que le copió totalmente a la obra de VÃctor Hugo, en el imaginario popular penetró muy profundamente la idea de una Lucrecia envenenadora de adúltera. Y eso, lamentablemente, es lo que seguimos teniendo hoy.
7:20 Las ambiciones polÃticas de la familia Borgia no tenÃan fin y Alejandro VI empezó a concertar un tercer matrimonio para su hija. Pero esta vez Lucrecia tuvo voz y voto. A su tercer marido lo eligió ella y su familia la apoyó absolutamente. Cuando el fuego de su familia se apagó tras la muerte de su padre y la caÃda de César Borgia, Lucrecia renació lejos de Roma, en Ferrara, en la corte de los Este. Allà por fin dejó de ser pieza y se convirtió en jugadora. Se casó con Alfonso I de Este y su vida dio un giro decisivo. Dejó atrás la sombra de los Borgia y pasó de ser una pieza polÃtica a una figura con poder propio. Allà se convirtió en una gobernante eficaz, administró territorios, resolvió conflictos y transformó la corte en un importante centro cultural del Renacimiento.
8:20 Lucrecia fue muy bien acogida en Ferrara por su familia polÃtica y por sus futuros súbditos y poco después, junto con su marido, se convirtió en duquesa reinante. de Ferrara, Modena y Reyo. Y ya desde luego brilló en el gobierno de sus ducados cuando estaba con su marido y también como regente, porque él se ausentaba muchÃsimas veces. Protegió artistas y poetas, impulsó la caridad y convirtió su palacio en un foco de refinamiento y cultura. Con el tiempo fue ganándose respeto y admiración incluso por quienes inicialmente la miraban con desconfianza. Ella fue una gran mecenas de las artes en general y gran mecenas también de la iglesia. Su papel en la vida cultural de Ferrara fue crucial, pues atrajo a su corte a los más brillantes humanistas de su época.
9:10 Y de la importancia y prestigio que ella tiene, da fe el hecho de que el gran humanista Erasmo de Rotterdam fuera expresamente a Ferrara para conocerla. En sus últimos años, además, su vida estuvo marcada por una creciente religiosidad y por su implicación en obras de caridad. Era una devota y seguidora de Francisco de AsÃs y se hizo terciaria franciscana, una evolución que contrasta de forma casi radical con la leyenda negra que seguÃa circulando fuera de Ferrara. Paradójicamente fue en esa Italia de guerras y fe donde Lucrecia demostró su modernidad. Entendió el poder no como imposición, sino como capacidad de influencia. Mientras los hombres que la rodeaban se mataban por un ducado o por un tÃtulo, ella construÃa una red de respeto y diplomacia.
10:06 Nunca renegó de su apellido, pese a saber que llevar borgia era cargar con el estigma del infierno. Y finalmente murió el 24 de junio de 1519 con apenas 39 años de una fiebre puerperal, 10 dÃas después de tener un parto complicado. HabÃa tenido 18 embarazos documentados, de los que le nacieron nueve hijos vivos y solo cinco de ellos llegarÃan a la edad adulta. Su muerte, desde luego, constituyó una gran conmoción tanto para su propia familia como para sus súbditos. La despidieron como madre del pueblo y eso nos da una cierta idea de quién fue.
10:55 Con su muerte se apagó una parte del mito, aunque no del todo. Los siglos siguientes harÃan con su memoria lo que su padre hizo con los tronos italianos, manipularla. Los escritores románticos la imaginaron envenenando copas, los moralistas la usaron como advertencia contra el poder femenino... Los historiadores del siglo XIX la convirtieron en un icono de la depravación, pero hoy, a la luz de los estudios modernos, Lucrecia Borgia emerge más como vÃctima que como verdugo y más como espejo social que como monstruo. Música En Casa de Herrero, con Luis Herrero. Es radio. Es radio.
11:50 Ideas claras.
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