Efeméride: El bicentenario de Eugenia de Montijo
0:00 No hay nadie que ya influya en el vestuario de Madrid, pero sà que hemos tenido en la historia una española que ha influido mucho en la Europa de su época, Eugenia de Montijo, que el pasado Márquez hubiera cumplido 200 años. Asà que vamos a recordarle este nieto. Eugenia de Montijo no nació emperatriz, pero acabó siéndolo. No nació francesa, pero gobernó Francia y sobre todo no fue nunca una figura pasiva, sino una protagonista que dejó huella en la polÃtica y en la sociedad de su tiempo. Su vida fue tan apasionante que hasta Concha Piquer le dedicó una canción. Conocida por los franceses como La Española, MarÃa Eugenia de Palafox, Porto Carrero y Kirkpatrick nació en Granada en 1826. Hija de Manuela Kirkpatrick, una escocesa casada con un noble español, Eugenia creció entre Granada y Madrid en un ambiente de lujo relativo, marcado por la agitación polÃtica del siglo XIX. El camino no fue fácil, perdió a su padre joven y su familia navegó exilios y deudas. Lo cuenta para este programa la escritora Ana Fernández Pardo, autora del libro El hombre que no se quiso casar conmigo, editado por la Esfera de los Libros.
1:15 Ella quedó huérfana de padre siendo muy pequeñita, sin poder despedirse de él. De hecho, llegaron cartas que su padre nunca llegó a leer porque ella estaba en Francia interna. Perdió también a su hermana muy joven, luego perdió a su hijo, tuvo varios abortos, tuvo que salir huyendo del imperio. Es decir, al final también tuvo una vida un poco trágica, sobre todo en la parte más personal. Con tÃtulos como Condesa de Teba y Baños... Eugenia y su hermana Paca, quien se casó con el Duque de Alba... encarnaban la nobleza española en decadencia... pero con un encanto que cruzaba fronteras... Manuela, madre ambiciosa, las preparó para casar bien... Pero Eugenia, culta y rebelde, soñaba con algo más grande que un tÃtulo local. Era muy agobiante su situación, o sea, es que se tenÃa que casar y ella se casa casi con 27 años, que era prácticamente una tragedia y era muy agobiante en ese entorno, era muy asfixiante saber que tienes que dar esos pasos.
2:02 A mà me gusta mucho comparar a sus hermanas porque Paca, la duquesa de Alba, se casa con 18 años y Eugenia se casa con 26, a punto de cumplir 27. Y Eugenia es tratada como niña hasta que se casa, mientras que su hermana ya es adulta desde los 18 años porque es una mujer casada. Pero antes de convertirse en emperatriz, Eugenia fue simplemente una adolescente enamorada. Este capÃtulo de su vida ha pasado bastante inadvertido. Hasta ahora que Ana Fernández Pardo lo ha rescatado en su novela El hombre que no se quiso casar conmigo. Yo estaba trabajando en un ensayo sobre la nobleza española y en el proceso de investigación me topé con unas cartas, con las cartas familiares de la emperatriz que fueron publicadas por la Casa de Alba en 1945 y en una de ellas me encontré que con 17 años Eugenia manifestaba que se sentÃa muy decepcionada... porque el hombre del que se habÃa enamorado...
2:55 pues no le correspondÃa ¿no?... y parecÃa o daba a entender... que estaba pensando en suicidarse. A los 17 años en el Madrid de los bailes... y las intrigas de la alta sociedad... Eugenia se enamoró locamente de Pepe Osorio y Silva... marqués de Alcañices... un galán de sonrisa irresistible... y futuro duque de sexto... fue un romance tormentoso... ella esperaba una propuesta que nunca llegó... Y él la dejó destrozada. Ese desengaño la llevó a jurar encerrarse en un convento, pero el tiempo curó la herida y forjó su carácter de hierro. El primer amor nunca se olvida, ¿no? Y en el caso de Eugenia, yo me topé con una investigación de la escritora Ana de Sagrera, que decÃa que Eugenia, en los últimos años de vida, cuando coincidÃa con Pepe, con el amor de juventud, se referÃa a él como el hombre que no se quiso casar conmigo. Entonces, siguiendo un poco esta versión, parece que nunca lo olvidó. En aquellos momentos, ella era emperatriz de los franceses y Pepe el alcalde de Madrid, porque Pepe fue el artÃfice de la restauración de Alfonso XII. Con lo cual, parece que tuvieron que coincidir muchas veces. Su vida dio un giro definitivo cuando en 1849, con 23 años, conoció a Napoleón III, entonces presidente francés. La historia podrÃa haber sido un simple idilio cortesano, pero se convirtió en un acontecimiento polÃtico de primer orden. Napoleón III, tras varios intentos fallidos de matrimonio con princesas europeas, eligió a Eugenia por convicción. Cuatro años después, en 1853, él la
4:26 pidió en matrimonio en su primera recepción como emperador, desafiando a la nobleza gala que la veÃa como una aventurera española... su decisión sorprendió a las cortes del continente... no sólo rompÃa con la tradición... sino que elevaba a una mujer extranjera... al corazón del poder francés... la boda en Notre Dame con 5.000 invitados... la catapultó a emperatriz consorte... y con ello comenzó una etapa... en la que su figura serÃa admirada, cuestionada... y en ocasiones temida. Ella era noble, era grande de España porque muchas veces se habla de esa figura ambiciosa que parece que no era nadie y que de a nada llega a ser emperatriz, como si le hubiera tocado la loterÃa, pero lo cierto es que era grande de España y desde mi punto de vista ser grande de España igual es ser más que un Bonaparte. Al final Napoleón III llega al poder por un golpe de Estado y ella hereda, ella es de un linaje, tiene los apellidos Portocarrero, Palafox, Guzmán, al final estamos hablando de una persona de un cierto nivel empresarial.
5:22 Lejos de limitarse al papel ornamental que muchos esperaban de ella, Eugenia ejerció influencia real. Participó en la vida polÃtica, asumió la regencia en ausencia del emperador y defendió posiciones firmes en cuestiones clave, especialmente en lo relativo a la religión y al orden social. Su imagen, siempre impecable, marcó además la moda y el gusto de toda una época. Diseñadores, artistas y cronistas la convirtieron en sÃmbolo del esplendor del Segundo Imperio. Eugenia fue emperatriz de los franceses, pero fue regente durante las ausencias de su marido en varias ocasiones. Ella promovió también mucho el canal de Suez, participó en muchas actividades benéficas, impulsó también la vacuna contra la rabia, apoyando a Louis Pasteur, al investigador, y luego creo que ejerció mucha influencia en el ámbito de la moda, en el ámbito de las artes, fue mecenas.
6:10 Se la llegó a conocer también como la emperatriz de la moda, acumuló las colecciones de joyas más deslumbrantes de la Europa del siglo XIX, con tiaras, collares y pendientes de valor excepcional. Algunas de estas piezas volvieron a la actualidad en octubre de 2025 tras el célebre robo en el Louvre, donde desaparecieron ocho tesoros imperiales valorados en cientos de millones de euros. Entre las joyas más destacadas figuraban la tiara de boda de Eugenia de Montijo, un regalo de Napoleón III con 212 perlas y 1.998 diamantes. Y también un lazo broche engastado con 2.400 diamantes y esmeraldas. Joyas de las que nos habló en aquel momento la experta en arte Ana Triego, autora del libro Ladrones de Arte.
6:54 Estas piezas son unas piezas muy concretas, son todas del siglo XIX. Casi todas pertenecieron a Eugenia de Montijo.¿ Por qué estas joyas? Pues mira, podrÃa ser porque si tenemos en cuenta la hipótesis de que quieran desemplazar las piezas y venderlas por separado, pues eso lo pueden hacer con estas. Sin embargo, el brillo de la corte ocultaba sombras. La guerra franco-prusiana de 1870 lo cambió todo. La derrota militar arrastró consigo al imperio y obligó a Eugenia a huir precipitadamente de Francia. Comenzaba entonces un largo exilio en Inglaterra, donde vivirÃa décadas marcada por la pérdida. La caÃda del poder, la muerte de su marido y años después la de su único hijo, Napoleón Eugenio, que falleció a los 23 años en combate. La emperatriz se convirtió en testigo de su propia leyenda, una mujer que habÃa conocido la cima y también el abismo. Pero ni siquiera en su vejez, Eugenia de Montijo olvidó a su primer amor, a Pepe Osorio.
7:59 Según la escritora Ana Fernández Pardo, aquel primer amor le marcó de por vida. Muchas de las cartas de Eugenia ya en su madurez seguÃa mandando cartas a su familia y les ponÃa las cartas, dÃselo a Pepe, habla con Pepe y coméntale esto, con lo cual lo que sà tengo claro es que no lo olvidó. A sus 94 años decidió volver a España, su tierra natal, para abrazar por última vez sus raÃces. Llegó a Madrid en 1920 y falleció el 11 de julio en el Palacio de Liria, propiedad de los duques de Alba, donde residÃa su sobrina. Asà cerró una vida que abarcó casi un siglo de cambios históricos, marcada por la transición entre la Europa imperial y el inicio de una nueva época. Ahora, en su bicentenario, su figura sigue presente en la memoria del palacio, a través de retratos y objetos que forman parte de su legado histórico.
8:59 En Casa de Herrero. Es radio. Es radio. Ideas claras.
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