Aug. 25, 2023

El matrimonio es jodido, por eso hay que hacer fiestas de divorcio

El matrimonio es jodido, por eso hay que hacer fiestas de divorcio

En el mundo es tendencia celebrar por lo alto cuando una pareja se divorcia, tal moda está llegando a Colombia. En este episodio nos alejamos un poco de la política y les hacemos una invitación a revisar sus relaciones y, si deciden divorciarse, hacer...

Apple Podcasts podcast player badge
Spotify podcast player badge
Castro podcast player badge
RSS Feed podcast player badge
Apple Podcasts podcast player iconSpotify podcast player iconCastro podcast player iconRSS Feed podcast player icon
En el mundo es tendencia celebrar por lo alto cuando una pareja se divorcia, tal moda está llegando a Colombia. En este episodio nos alejamos un poco de la política y les hacemos una invitación a revisar sus relaciones y, si deciden divorciarse, hacer una fiesta estupenda.

Bomba, porque la verdad es que el matrimonio jodido María Camila es difícil, la convivencia es difícil. Usted tiene que negociar que si comemos a túno, que si comemos pollo, que si vemos netflix o, que si vemos a Pacheco, que si vamos a su casa o a la mía, que si esto que el treinta y uno en su casa y el veinticuatro en la de mi suegra, que el treinta todos no es una jartera, porque esa vaina de que tiene uno que dormir en el mismo colchón, en la misma cama, esa vaina es de clase bella. Aprovecha esta magnífica oportunidad de esa noticia que usted nos trae de estimular, incentivar, invitar a la gente uno a que revisen sus relaciones y dos a que se divorcien. Confiesta que a mí eso me parece la verdadquera. No. Aquí comienza el su letazo de viernes. Por fin llegó el fin de semana, Felipe y hay que pereza hablar más de política, del Gobierno, del Congreso, de las reformas. Venga, cambiemos de tema. Usted haría una fiesta para divorcia, uy, pero inmediatamente. Sí, pero claro yo, pero es que mire es que uno no sabe con quién está casado, sino hasta que se divorcia. Y pero eso amerita una fiesta, pero obvio, mire sabe cuál es el error hacer una fiesta para casarse. Bueno, eso también es verdad que es o es un costo, porque mi punta, abuela materna decía matrimonio y mortaja del cielo baja Y la verdad eso es una apuesta jodidísima, porque usted realmente no sabe con quién está casado. Vuelve y lo repito, sino hasta que se divorcia, porque durante el matrimonio ay mi amor, mi pollito, mi chiquito, mi chiquita mi muñequita, mi corazoncito, mi amorcito, todas esas vainas Y el día que uno dice me quiero divorciar, salen los dos cónyuges, pero hechos unas fieras. Sacan lo peor, contratan abogado bueno, hacen todo lo que hacen bono. Cuando se divorcia adivine. Por qué le pregunto esto feliz es que si no le iba a preguntar es que, como ya te me puso a mí en el tema y como yo tengo dos divorcios encima y, por supuesto, no voy a tener tres, por qué menos que ahí. Pues, imagínese que hay una nueva tendencia en Colombia Ajá y en el mundo. Esto arrancó en Hollywood con los grandes artistas y ya llegó a nuestro país, porque usted sabe que en todos nos metemos los colombianos. La tendencia ahora es hacer una fiesta para divorciarse para anunciarle a la familia, así como anunció que se iba a casar, pues que se van a divorciar y entonces pueden estar agarrados con el abogado la separación, los trámites de divorcio y hay fiesta conjunta para decirse a jab este amor. Y cada vez corre más esa fiebre de hacer una fiesta para el divorcio. Esta mañana estaba viendo el Diario de la República. Trae una enfografía muy buena de cuánto se puede gastar la gente en las fiestas de divorcio y es como la de matrimonio desde treinta cuarenta cincuenta hasta millones, miles de millones, para decir que se va a divorciar como un poquito excesivo de la gina tan buena. No a mí, cualquier suma que usted pague para divorciarse me parece poquita, porque la verdad es que el matrimonio jodido María Camila, es difícil. La convivencia es difícil. Usted tiene que negociar que si comemos a túno, que si comemos pollo, que si vemos netflix o, que si vemos a Pacheco, que si vamos a su casa o a la mía, que si esto que el treinta y uno en su casa y el veinticuatro en la de mi suegra, que el tren todos es una jartera. Todo lo que tiene que ver con el matrimonio es una artera. Y de hecho, fíjese que el mayor índice de divorcios en Colombia se presentó durante y e inmediatamente después de la pandemia. Claro porque por qué vimos, porque las parejas no se conocían, porque es que no es lo mismo que usted y yo estemos casados, que usted sale Paulo a las tres de la mañana, yo digo que salgo para mi oficina a las siete de la mañana nos vemos a las siete de la noche, Hola, mi amor, mi vida. No sé qué hagamos un pollito Nana, no tomémonos un vinu tatata. Eso es totalmente distinto a meterse uno con la fiera, él o ella, si es veinticuatro horas al día, y por eso las parejas se divorciaron en esas proporciones enormes durante y después de la pandemia, porque no fueron capaces de convivir veinticuatro horas. Pero, Felipe Uno, cómo llama a decir Hola, la fiesta será la próxima semana. Nos vamos a divorciar todos que también se pone color de traje, todos de negro, todos. Es como un modo extraño celebrar también eso. Yo no sé cuáles serán los digamos los protocolos de vestimenta, pero a mí me parece que es una idea. Yo no sé cómo no se nos había ocurrido antes, porque la verdad además no, pero esta formar una relación. No, no se está perando, pero uno no se casa para toda la vida. No. Eso es una vaina que montaron en la Iglesia Católica, que el matrimonio hasta que las muertes lo separe y que en la salud y en la enfermedad y en la tristeza y en la en la pobreza, en la dureza y en la riqueza y en la no. No. Por yo siempre he sostenido María Camila, que el matrimonio civil o católico, no que ya llaman el Código civil llama, es un contrato solemne mediante el cual un hombre y una mujer se comprometen a auxiliarse y respetarse y ayudarse. Y no sé que no eso es lo que hice el Código Civil. Yo pensaría que debería ser renovable cada cinco años, revisable, ah que eso tenga un término fijo que uno diga. Pero este contrato, este matrimonio se acaba en dos, pero terreno no tiene. Sí, pero dígame Uste de Camila deme un ejemplo de algo en la vida que dure toda la vida. No Felipe, no la relación, la vida madre, hijos, no más ni la vida misma. Sí, es toda la vida. No. Y uno cambia, es decir, las personas entre el día que se casan a los veintiuno y cuando llegan a los treinta y uno o cuarenta y uno, cincuenta y uno, sesenta y uno. Lo que quiera son dos personas radicalmente opuestas. Sabe que las estadísticas estamos apuestas. Coinciden con eso que usted está diciendo. En Colombia, según el supernotariado que es la que llevó al registro esta superintendencia, de qué tanta gente se divorcia, la gente se está separando entre treinta y cuarenta y cinco años, claro se casan muy jóvenes o sobre los treinta y hasta los cuarenta y cinco nos da para decidir si ese matrimonio se renueva o si acaba. Es que yo pensaría que eso sería lo lógico. Háganlo renovable cada cinco años revisemos bueno a ver vengame amila miremos. Vamos a seguir en esto, porque qué me hurre que ustedes me prende el secador a las tres de la mañana. Sí, señor, y entonces usted me dirá. Así pues, es que me aburre porque usted ronca. Claro eso es apaga el televisor muy tarde. Yo madrugo es que esas cosas de las convivencias felipes son muy difíciles decir ahora si usted va a convivir, no háganlo en cuarto separado, por razón por la cual las monarquías, los emperadores usted que ha tenido el privilegio, como lo he tenido yo, de ir a Europa y visitar los palacios y los castillos. A uno siempre le hablan de los aposentos del rey y los aposentos de la reina, porque esa vaina de que tiene uno que dormir de en el mismo colchón, en la misma cama. Esa vaina es de clase media. Así, nosotros somos de caras de medio pa sub desarrollados de no. No creo que los ricos en el mundo viven o habitan en el sentido que duermen en el mismo. Cuarto hay, pero tiene chis el frío Bogotá es delicioso. Felipe también es de eso se trata o para eso, para eso se pone una cobija. Yo la verdad. Yo estoy viendo que está que me llega una invitación de divorcio. Voy a notar eso, no, pero es mía, no, porque yo ya me divorcio dos veces y como le digo no ma a divorciar tres, porque me moriría la artera de volver a arrancar uno de seros y dos de conocer a alguien y que me conozcan. Hay, pero a ti por qué no te gusta el salmón. Ay, pero el salmón es mejor. Así, Ay, pero, pero mira la decoración de tu casa. A mí ya me pasó en una oportunidad que me entró un novio y me dijo y me dijo que no le gustaba la decoración. Sabe cuánto. Duró dos días, sí, mucho dos días, no, no, no le dije sabe qué va a porque usted no me va a enseñar a mí después de tantos años, ahora puede que él tengo. Seguramente tenía un gusto diferente. No sí, bueno, regular o malo. Pero yo, si le digo, aprovecha esta magnífica oportunidad de esa noticia que usted nos trae hoy de estimular, incentivar, invitar a la gente, uno a que revisen sus relaciones y dos a que se divorcien con fiesta, que es que a mí eso me parece la verraquera y lo más rico. Aquí invitan a la fiesta. No, pero pero a ver usted para es que usted ha visto que lo de los divorcios se maneja en Cotilleopes y Felipe Zuleta y César Castros se separaron. No sé qué. Hoy no sé qué. No eso toca llamar y decir nos vamos a divorciarnos, mamamos, pero vamos a una fiesta, a la berraca. Nos vemos tal día, a tal hora y con tal código de vestuario. Es la moda Felipe, que ya también llegó a Colombia, pues me parece magnífica la verdad y hago un llamado a nuestros amigos del podcast que piensen uno en revisar sus relaciones y dos en hacer una fiesta estupenda cuando decidan divorciarse. Este es el su letazo b