March 7, 2026
Sánchez, el superhéroe de la paz

Una de las principales características del sanchismo es el desbordante peloteo al líder. Es cierto que a nuestro pintoresco Líder Supremo le gusta mucho. Hasta ahora, mis favoritos eran el besucón Marlaska, con quien tiene conversaciones profundas sobre la dieta del ayuno intermitente que siguen ambos, y Diana Morant, la sonrisa del régimen, que le anima diciéndole qué haría España sin él. He de reconocer que me resultaría incómodo tener un Marlaska en mi vida que me plantara dos besos en la mejilla cada vez que me viera, pero Sánchez se siente muy complacido ante las muestras de fervor del incompetente ministro del Interior. En este terreno solo es superado por Óscar Puente. Ha conseguido que los españoles podamos conocer cómo son las estaciones de ferrocarril africanas acudiendo a la de Chamartín. El otro día quedé asombrado viendo el caos que me rodeaba, los cables colgando del techo y la insufrible sensación de suciedad, aunque reconozco que faltaba la parte pintoresca de los hornillos para cocinar bichos extraños y el colorido de las túnicas tribales.







