Aug. 19, 2023

¿Quién conoce bien Cataluña?

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Quién conoce bien Cataluña. Desde hace bastante tiempo proliferan los expertos en Cataluña. Es algo que siempre me ha hecho mucha gracia. Lo que sucede con poi demon es una muestra de ello. En cualquier momento los anchistas lo elevan a los altares, aunque en el caso de que no hagan lo que esperan, lo enviarán al averno. El terreno de los expertos es muy amplio y vario pinto. En primer lugar, están los que acceden a esta condición por la vía familiar, es decir, disponen de un p de un primo que trabaja o trabajó en Cataluña haciendo arqueología social. Encuentran a un tatatarabuelo o tatatarabuela que nació estuvo destinado allí. En esta fórmula también sirve que un hermano o hermana se case o empareje con un catalán de pura Cepa. Finalmente, lo máximo es que tu pareja lo sea. No hay duda de que por esta vía se logra un conocimiento en cima clopédico de la realidad catalana algún fin de semana en casa de los Suegros. Resulta muy útil. He defendido siempre que es catalán quien quiere serlo. No es necesario darle más vueltas. Ya monte Varela, uno de los padres de la Independencia de Irlanda, era hijo de un escultor español y una sirviente irlandesa. Es probable que fuera ilegítimo, lo que en aquella época se consideraba desgraciadamente un estigma. Estoy convencido de que esos difíciles años de su infancia o juventud le condujeron a abrazar con fervor religioso, ya que no pudo seguir la vida religiosa como inicialmente quería. La causa independentista no hay más que ver algunos independentistas catalanes que no nacieron en Cataluña o si lo hicieron fue porque sus padres llegaron con la inmigración del desarrollismo. Los únicos que me producen de sagrados son personajes pretenciosos, como Gerardo Pisarello, que nos da lecciones sobre la guerra civil, que sufrieron con grandes dificultades mis abuelos y mi padre en Barcelona. Me sucede lo mismo con los pijo progres comunistas, revolucionarios e hijos de franquistas, los ánimos siempre a que resuelvan sus problemas familiares y que renuncien a la pasta. Esto último no sucede nunca. No hay más que ver a la izquierda política y mediática Capolla Sánchez y que sopla la buchaca con fajos de billetes. Otro grupo de expertos está formado por los que han estado de vacaciones en algún momento en Cataluña. No hay que descartar a los que han visitado Barcelona y se creen que, dándose una vuelta por el Paseo de Gracia, han entendido la realidad catalana. Cuando era pequeño, mis padres decidieron que sería positivo para mi formación enviarme de portado, como luego les decía irónicamente a un colegio interno del ensanche barcelonés y mi colegio de los maristas en el Paseo de San Juan, del que guardo un gran recuerdo. Acabé en el Luis Pericot, que era un colegio mayor y menor. Ninguna de las expectativas que me había hecho que podría nadar y jugar a fockey se cumplió, aunque el balance fue muy positivo y además, tenía el nombre de un extraordinario historiador que además tuve el honor de conocer en Gerona, ciudad que sigo queriendo mucho de su descubrí que los de Barcelona éramos de Canfanga. Es un término despectivo burlón que utilizaba su acomplejada burguesía y nobleza para referirse a los que éramos de la capital. Tras mi periodo deportado, que duró bastantes y fructíferos años, decidieron qué podía regresar me. Fue muy bien, porque aprendí a ser independientes. En Barcelona, al igual que en Madrid, encontré otros expertos, entre algunos intelectuales, pretenciosos de medio pelo, periodistas sectarios al servicio del palo de la llaneralidad o segundones de la nobleza ennoblecida gracias a los títulos comprados por sus antepasados en los años de la restauración. Por supuesto, algunos nos vienen a defender del independentismo, del nacionalismo sectario que aguantamos y combatimos durante décadas. Estos me hacen mucha gracia. Se trata de libertadores de mesa Camilla que se han convertido además en profesionales bien remunerados del movimiento de liberación. Mi querido amigo Federico Gemelos Santos sufrió en sus carnes el totalitarismo de un independentismo violento y no necesita dar lecciones a nadie. Conoce muy bien mi tierra. Un día llegué al Autónoma de Barcelona para dar clarse. Era el año mil novecientos noventa y cinco y acababan de asesinar a Francisco Tomás y Valiente en la Autónoma de Madrid. Encontré la entrada de la facultad, decorada con carteles con mi rostro y la frase eta apunta Limátalia, colocados por algunos simpáticos independentistas. No necesito que el pijerío libertador me dé lecciones de cómo defender a España en Cataluña. Lo he dicho muchas veces. Ser catalán es mi forma de ser español, pues de mont me cae mal porque es un traidor a Cataluña, pero es un idealista. Es tu último. No siempre es positivo. No le recrimino que sea independentista, sino el daño y la división que provocó con su ataque brutal al ordenamiento constitucional y estatutario. Por ello, la amnistía es una indignidad que debería avergonzar a todos aquellos que se denominan constitucionalistas, pero que están dispuestos a traicionar la promesa que hicieron cuando accedieron al cargo. Es un ataque uno más a la división de poderes y no existen ninguno razón más allá de la ambición de Sánchez y el sanchismo que justifica una medida de estas características. España ni puede ni debe pagar ese precio para que el líder socialista sigue en la Moncloa. En esta misma línea está la iniquidad de negociar un posible referente a un consultivo o no para que haya un pronunciamiento en los Catalanes sobre la independencia. Finalmente, el resto de las medidas que quieren imponer, pues de Munilunqueras, acompañado este último por Aragones o Rovira, en una línea confederal, son un despropósito que ningún político constitucionalista debería aceptar, ni siquiera debería sentarse en una mesa de diálogo para permitir que se comercie con la Constitución y la Unidad de España