Sept. 2, 2023

Las victorias de Sánchez son las derrotas de España

Las victorias de Sánchez son las derrotas de España

Nadie debería sentirse orgulloso de pactar con los enemigos de España. Sánchez se siente victorioso, a pesar del mal resultado que obtuvo en las elecciones, porque su prioridad es seguir en La Moncloa. A pesar de ser el gobierno más progresista del...

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Nadie debería sentirse orgulloso de pactar con los enemigos de España. Sánchez se siente victorioso, a pesar del mal resultado que obtuvo en las elecciones, porque su prioridad es seguir en La Moncloa. A pesar de ser el gobierno más progresista del mundo y, probablemente, de la Historia de la Humanidad, haber afrontado la Covid, utilizado decenas de miles de millones en su campaña electoral, liderar la UE y hacer una política económica que merece el aplauso universal, quedó el segundo.

Las victorias de Sánchez son las derrotas de España. Nadie debería sentirse orgulloso de pactar con los enemigos de España. Sánchez se siente victorioso a pesar del mal resultado que obtuvo en las elecciones, porque su prioridad es seguir en la Moncloa. A pesar de ser el gobierno más progresista del mundo y probablemente de la historia de la humanidad. Haber afrontado la covid utilizado decenas de miles de millones en su campaña electoral, liderar la Unión Europea y hacer una política económica que merece el aplauso universal, quedó el segundo. Por lo visto, no es profeta en su tierra. A pesar de una euforia que en realidad camufla su inseguridad. Lo lógico es que hubiera logrado un gran resultado, pero sólo consiguió movilizar a la izquierda y someter ahora a sus aliados utilizando el miedo a Box. Su tesis es muy simple. Feijo. No puede partar con Abbas, que lidera un partido constitucionalista, pero él puede hacerlo con los independentistas, los comunistas, los antisistema y los antiguos dirigentes del aparato político y militar de ETA. Qué es peor para España, en mi opinión, es gobernar con los enemigos de la Constitución, como son pois de montjumkras Ottegi. A esto hay que añadir el listillo oficial de urcuyo que quiere convertir a España en un protectorado del PNV y los independentistas catalanes. Fernando Viimo ha pasado a la historia como un felón que, en las abdicaciones de Bayona, con la inestimable ayuda de sus padres, los reyes Carlos IV y María Luisa, entregó España a los franceses. El tema es más complejo, pero voy a utilizar esta imagen simple para visualizar que nunca se puede pactar con los enemigos de la patria. Hay otros casos en nuestra historia, pero, por supuesto, en otros países, en Estados Unidos, al general Benedict Arnold es un ejemplo de traidor, ya que abandonó al ejército en los patriotas coloniales para servir a los británicos en la Guerra de Independencia, aunque es más acertado a hablar de una guerra civil en ingleses. Por supuesto, mariscal Peten es uno de los personajes más vilipendiados, en mi opinión, exageradamente porque no tuvo otra solución por intentar salvar a Francia, aceptando la ignominia de la ocupación alemana y presidiendo el régimen de Vicci. El héroe de Berdún se convirtió en una excusa perfecta para limpiar el repugnante colaboracionismo o la indiferencia de una buena parte de la sociedad francesa. Los Campbell duques de Argail dieron en una espalda a su rey legítimo la Casa Estuardo para apoyar a los Hannover. Pongo estos ejemplos. Aunque la lista es interminable, porque Sánchez debería cerrar el paso a cualquier acuerdo con los enemigos de nuestro país. La historia le debería resultar útil, porque nada bueno puede salir de aliarse con un traidor. Es mejor salir con la cabeza alta y la dignidad de impoluta que seguía en la Moncloa, aceptando el disparate de una amnistía y un referéndum que pone en cuestión en la unidad de una nación milenaria, una minoría muy pequeña, si quiere imponer sobre la inmensa mayoría gracias a la debilidad de un político que quiere seguir en la monca es algo que no puedo compartir. Algunas de las políticas de Sánchez de materia económicas, socia lo cultural no me gustan, pero está en su derecho a aplicarlas. Otra cuestión distinta es pactar con los enemigos de España y al ardear de que ha ganado en las elecciones, porque a lo mejor puede seguir gobernando condicionado por juns RC, bildi PNV. Me recuerda lo que sucedió cuando finalizó el sacro Imperio Romano germánico primer Righche, que duró más de ocho siglos. Había sido un mosaico de casi trescientos Estados con distintos grados de soberanía, aunque estaban unidos por un idioma y una misma idea A fuerza de nación alemana. Hubo un proceso que comenzó en mil setecientos noventa y cinco y finalizó en mil ochocientos catorce, que implicó la mediatización de la mayor parte de esos Estados que he pasado en a depender de otros más poderosos. Dentro de la Confederación del Ring, el Estado satélite controló por Napoleón y tras el Congreso de Viena de la Confederación Germánica por hacer un símil. La mayor parte de las autonomías quedarán mediatizadas según el Plan de urcuyo bajo el control de las Naciones soberanas de ons Cataluña y el País Vasco. Los nacionalistas tendrían la llave de la gobernabilidad mientras el Estado desaparecería de sus territorios. Nunca he pensado que la rendición sea una victoria, y menos en este contexto hay circunstancias excepcionales, como la rendición del ejército del teniente General Arzul Percibal en Singapur a los japoneses al mando del teniente gent de Nadal, Tomoyuki Yamashita, que sería por cierto, ejecutado como crimineral de guerra. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Chorchill la calificó como el peor desastre y la mayor capitulación de la historia militar británica. Pero no había otra solución en nuestro caso. Sí hay una salida que sacudía a las urnas y pedir tanto fijo como Sánchez, no depender de los enemigos de España. Por tanto, sería un mensaje de credibilidad, así como de coherencia con la historia del Pesoe. Una cosa es gobernar con los comunistas de Yolanda Díaz y otra muy distinta es hacerlo gracias a los herederos de ETA y los independentistas de RC y juns n Us, que son veinte diputados de trescientos cincuenta es una cifra muy pequeña para que decidan la gobernabilidad. Sánchez actúa como si ya tuviera cerrada la investidura y pues de Montjunqueras, Ortuzbiotegui fueran sólo marionetas a su servicio. No creo que se hayan sentido fascinados por su persona y estén dispuestos a abandonar su voracidad soberanista. Por tanto, la victoria de Sánchez en el caso de producirse sería la derrota de España