La Inquisición ni está ni se la espera

Estos días asisto asombrado a los excesos dialécticos de la izquierda política y mediática, que confirma su inquietud ante la derrota electoral. No hay mejor termómetro que escuchar a sus sesudos opinadores defender el sanchismo y sacar a pasear los...
La inquisición ni está ni se la espera. Estos dÃas asisto asombrado a los excesos dialécticos de la izquierda polÃtica y mediática, que confirma su inquietud ante la derrota electoral. No hay mejor termómetro que escuchar a sus sesudos opinadores, defender el sanchismo y sacar a pasear los espantajos habituales. Han llegado al extremo de alertar ante la ola reaccionaria y la censura. Los intelectuales sectarios, que viven muy bien a costa de las subvenciones estatales, provinciales y municipales, han elaborado un manifiesto animando al voto progresista todo por la pasta. He de reconocer que siempre me ha gustado que los ricos de la cultura muestren su sensibilidad social y vivan a todo tres. Sánchez y Holanda aún están a tiempo de emprender una campaña con el tÃtulo de Apadrina un pobre. Esto permitirÃa que el director de actores, periodistas, presentadores escritores se hicieron una foto en esta lÃnea de exquisita objetividad que les caracteriza. Las decisiones de cambiar la programación en algún pueblo o cancelar suscripciones de medios pancatalanistas, como ha sucedido en Burriana Castellón, han causado un gran revuelo. El portavoz de compromiso isent granel denunció la llegada de la inquisición. Esta afirmación es un insulto de inteligencia, teniendo en cuenta el fanatismo y sectarismo en su formación. Hace unos dÃas, el periódico Gubernamental alertaba ante la oleada de cancelaciones porque en cuatro pueblos habÃan cambiado la programación. Es una de las oleadas más famélicas que he conocido en mi vida. Por supuesto, nunca he leÃdo escuchado ninguna muestra de inquietud por la marginación sistemática y la censura contra obras, autores, actores y medios de comunicación que no son de izquierdas. La auténtica cancelación es la que hemos vivido de manos de los socios preferentes de Sánchez, como los comunistas, los independentistas y los filoetarras. Es bueno recordar a Pablo Iglesias y Sodaacólitas. En cualquier caso, en todos los paÃses gobernados por los partidos comunistas, que tanto gustan a la izquierda polÃtica y mediática, se ha perseguido y encarcelado a los intelectuales disidentes, se ha prohibido cualquier obra contraria al régimen. La auténtica alerta es que el sanchismo y sus amigos sigan en el poder








