Sept. 9, 2023

¿El sanchismo tiene ética?

¿El sanchismo tiene ética?

El diccionario de la Real Academia Española es una fuente de conocimiento magnífica para resolver muchas dudas. Es una lástima que no sea de cumplimiento obligatorio. Al acudir al término ética, encontramos una serie de acepciones muy claras. No...

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El diccionario de la Real Academia Española es una fuente de conocimiento magnífica para resolver muchas dudas. Es una lástima que no sea de cumplimiento obligatorio. Al acudir al término ética, encontramos una serie de acepciones muy claras. No ofrecen ningún atisbo de duda. Las cinco son muy interesantes, aunque algunos políticos piensan que no tienen por qué seguirlas. Están por encima del bien y del mal.

El sanchismo tiene ética. El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua es una fuente de conocimiento magnífica para resolver muchas dudas. Es una lástima que no sea de cumplimiento obligatorio. Al acudir al término ética, encontramos una serie de acepciones muy claras. No ofrecen ningún atisbo de duda. Las cinco son muy muy interesantes, aunque algunos políticos piensan que no tienen por qué seguirlas. Están por encima del bien y del mal. Es una palabra que siempre me ha gustado es lo perteneciente o relativo a la ética, lo recto conforme a la moral. La persona que estudia un seña moral algunos resonará a muy viejo el conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida y Finalmente, la parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores. El comportamiento de Sánchez y sus fervorosos seguidores anchistas con respecto a la Amnistía permiten afirmar de forma taxativa que carecen de cualquier ética. No voy a entrar en las opiniones disparatadas de los mercenarios ideológicos del sanchismo, como Javier Pedrrollo o José Antonio Martín Payín, porque los defensores del uso alternativo del Derecho no merecen respeto académico. Lo siento profundamente y utilizo expresamente el término mercenarios, no en su acepción económica, sino por su adscripción partidista. Me produce asombro que menosprecian la Constitución y la doctrina para avalar una indignidad que el propio Sánchez y sus ministros decían que era inconstitucional. No me sirve la excusa de la pacificación de Cataluña, cuando realmente estamos asistiendo a una rendición en diferido del Estado de derecho al servicio de aquellos que lo quieren destruir. Es un despropósito jurídico plantear la Amnistía en una democracia con casi cincuenta años a sus espaldas. No estamos ante un conflicto político por más que se empeñen los sediciosos y en Cataluña no ha sufrido ninguna represión. El pasado lunes, Arra participaba en el martí de Cataluña Radio y algún tertuliano, como es habitual entre los nacionalistas, hacía referencia a la represión. Le respondí que se podía ver claramente la represión que sufrí por los catalanes cuando estábamos hablando en Catalán, en una emisora pública, en la que se habla en Catalán y en una Cataluña en la que gobierna un partido independentista. Los defensores de la Amnistía, que buscan un fundamento constitucional, son con ciento inconscientemente unos ignorantes y acudida a la denominada coloquialmente como Amnistía fiscal es. La constatación de su esculticia no me sorprende, pero hay que decirlo. Es cierto que quedan lejos los tiempos de los grandes constitucionalistas o administrativistas desaparecidos como Manuel García Pelayo, Nicolás Pérez Serrano, Luis Sánchez Ajesta, Pablo Lucas Verdú, Fernando de los Ríos, Adolfo González Posada, Eduardo García en Tarría, José Luis villar Palasí, Manuel Jiménez de Parga, Enrique Tierno Galvan. La lista es muy larga. No creo que ninguno de ellos, ni de los que actualmente mantienen un magisterio prestigioso han aceptaría avalar el despropósito de una Amnistía Sánchez. Sólo puede acudir a los mercenarios ideológicos y los catedráticos o catedráticas de segundo nivel ansiosos de una recompensa pública. En algunos casos ya lo han recibido acabando en el Constitucional. Cuando escucho conceptos como Convención para interpretar la Constitución al gusto del egoísmo y sectarismo nacionalista, siento una enorme pena por la deriva del pesodo. Es evidente que el sanchismo ha abandonado cualquier activismo de ética para mantenerse en el poder. El socialismo nunca me ha producido ningún rechazo. Felipe González fue un gran Presidente al que le sobran sus años finales, pero es incuestionable al margen del horror de los gal y la corrupción de algunos dirigentes socialistas su trascendencia nacional e internacional. Por supuesto, podemos acudir a la historia socialdemocracia, tanto en España como en el resto del mundo para constatar como sucede también con las ideologías del centro derecha, los avances positivos que han aportado al desarrollo de la democracia. Con gran tristeza, considero que el sanchismo ha evolucionado una formula o s ons utoritaria de la concepción del poder ejecutivo, por el que la mayoría se impone despreciando a la minoría, que, en este caso es la mitad de los españoles. Es una inquietante perversión de la democracia que se produce también en otros países. El retorcer la Constitución y las leyes para ponerlas al servicio de un líder, un partido de sus aliados es un esperpento que ningún jurista debería valar. Sánchez fue el primero en insistir en la inconstitucionalidad de la Amnistía y le acompañaron sus corifeos, tanto políticos como mediáticos. La pretensión de imponer una Amnistía es una intromisión manifiestamente inconstitucional del poder ejecutivo en el judicial. Es un grave error. Además de la expresión de su ausencia ética, política y coherencia ideológica. El sanchismo es una veleta que se mueve en función de la dirección del viento del poder. Es decir, es un camaleón que se adapta para garantizarse su continuidad. No compartir los indultos, la desaparición de la edición o el abaratamiento de la malversación, pero fueron decisiones políticas que encajaban, desgraciadamente, el ordenamiento p constitucional. Otra cuestión distinta es que se tenga que elaborar una ley de indulto que prohíba los que tengan un carácter político, porque una democracia tiene que proscribir que se puede utilizar una medida de gracia para comprar unos votos en el Parlamento. Es lo que abalan ahora los juristas de Cámara del sanchismo cuando aseguran que es constitucional tanto una amnistía como un referéndum que vulneraría el artículos de la Constitución, así como liquidaría la igualdad entre los españoles para complacer a Juis de mont Junqueras, otegi Urcurio y Ortúzano