Oct. 22, 2026

El escándalo de los martes sociales

El escándalo de los martes sociales
El escándalo de los martes sociales
El podcast de Francisco Marhuenda
El escándalo de los martes sociales
«No es una cuestión de oportunidad política, sino de la indignidad que caracteriza al sanchismo»

0:08 El escándalo de los martes sociales. El sanchismo siempre es capaz de sorprender en un sentido negativo, incluso en sus últimos extertores. No hay duda de que tiene una capacidad de superarse realmente insólita. El problema es que nunca es para bien, sino para atropellar el Estado de derecho. Los días pasan y la acampada en sol sigue. Lo único importante es que el relato avance en su objetivo de intentar manipular a la opinión pública. Se basa en una zafia propaganda dentro de la estrategia que caracterizaba a los frentes populares que la Unión Soviética trasladó en el periodo de entreguerras, organizados para destruir la democracia e imponer el comunismo.

0:51 No es ninguna exageración retórica, sino la fría constatación de lo que está sucediendo en estos momentos en Europa y, por supuesto, en España. La estrategia se basa en el populismo, es decir, en proponer soluciones fáciles a problemas complicados. y agitar a la población con reivindicaciones que no tienen límite, porque su objetivo es estrictamente partidista. Dentro del disparate de esta precampaña, el gobierno socialista comunista ha decidido gobernar a golpe de real decreto y nos ofrece cada semana un acto propagandístico que han denominado los martes sociales. Es algo que ningún demócrata debería hacer con unas cortes disueltas y utilizando el subterfugio de la diputación permanente. Se aprueban medidas que no son urgentes para comprar el voto. No hay que sorprenderse porque Sánchez llegó al gobierno comprando a los diputados de Puigdemont con la amnistía. Esto nos retrotrae al caciquismo y el clientelismo de tiempos pasados, donde los diputados compraban los votos directamente con dinero. Se ha optado por la zafiedad. Ni siquiera hacen promesas de inversiones en los territorios para intentar orientar el voto. sino simplemente aprueban decretos cuya constitucionalidad resulta más que cuestionable, incluso para Conde Pumpido o el mal jurista Oscar Puente. No existe ningún criterio jurídico aceptable que permita legitimar el uso y abuso de los reales decretos por motivos estrictamente electoralistas y partidistas. No

2:22 es una cuestión de oportunidad política, sino de la indignidad que caracteriza al sanchismo, ya que la única prioridad de esta banda de aventureros es seguir en el poder a cualquier precio, y como colofón, Ayuso no puede recibir a Milley en sol porque está ocupada la plaza por la extrema izquierda.