El chantaje de Puigdemont y la indignidad del PSOE

El chantaje de Puigdemont, así como de Junqueras, Otegi y Ortuzar ni me sorprende ni me escandaliza. Es algo que estaba en el guion. Era lo previsible. Lo que es inaceptable es el indigno comportamiento del PSOE. La dignidad de las instituciones...
El chantaje de puis Demon y la indignidad del pesodo. El chantaje de puis Demon, asà como de junqueras o tal ortúzar ni me sorprende ni me escandalizan. Es algo que estaba en el guion era. Lo previsible. Lo que es inaceptable es el indigno comportamiento del pesoo. La dignÃa de las instituciones deberÃa de estar por encima de la obsesión de Sánchez por seguir en la Moncloa para asegurarse que el año que viene lo elijan Presidente del Consejo de la Unión Europea. Es un chantaje grosero propio de mafiosos que exigen el pago por adelantado porque no se fÃan de que el chantajeado cumpla sus compromisos. Lo sorprendente es que GarcÃa Page sea el único dirigente socialista en activo que se atreve a levantar su voz para exigir que no se acepte la indignidad de comprar la Presidencia del Gobierno a cambio de imponer el uso del catalán, el vasco y gallego en el Congreso. La AmnistÃa de los delincuentes del proceso y el referéndum de autodeterminación. Nunca en la historia de España y probablemente de Europa, se pagó un precio tan caro e indigno para satisfacer las ambiciones de un polÃtico. El problema es que no lo paga Sánchez, sino pero hacemos todos los españoles. Hay que reconocer que la operación es tan soez que no se esconden. No hay ética que aguante un escándalo de estas proporciones y pone sobre la mesa, desgraciadamente, el nivel de algunos polÃticos que han perdido la capacidad de autocrÃtica. La AmnistÃa de febrero de mil novecientos treinta y seis, que afectó a los condenados por la Revolución de Octubre de mil novecientos treinta y cuatro fue vergonzosa e indigna, pero es cierto que formaba parte del programa polÃtico de los partidos del Frente Popular. La izquierda y los nacionalistas trasladaron la presión a las calles, por lo que se aceptó la AmnistÃa como una medida de pacificación que no servirÃa finalmente para nada. Con respecto a las irregularidades y los fraudes cometidos en aquellas selecciones se han pronunciado prestigiosos historiadores, demostrando lo sucedido con datos objetivos. Una vez más, sinfonÃa el nuno nidad, como quieren pus demonio y sus amigos, que era una quiebra de la división de poderes, porque los delitos habÃan cometido y las sentencias condenatorias habÃan estado acompañadas de todas las garantÃas procesales. La amnistÃa es un acto polÃtico que no tiene encaja en la Constitución y que, una vez más, es un grave atentado contra la división de poderes. Es una intromisión ilegÃtima de los poderes ejecutivo y legislativo en el judicial. Los que afirman que es constitucional son unos ignorantes y deberÃan sentir vergüenza. En el caso de Sánchez y sus Ministros. La situación es lamentables, además, porque decÃan justo lo contrario de lo que ahora defienden. No iba en su programa electoral y aseguraron tajantemente que nunca se harÃa. El Secretario General del BESOR se comprometió a entregar a puis de Mona la Justicia para que respondiera por sus actos. Otra cuestión distinta, aunque no la comparto, es que una vez que hubiera sido sentenciado, se eligiera el camino. También indigno del indulto polÃtico que tendrÃa que estar prohibido. Ni los delitos de este tipo en los dos afectan a la corrupción deberÃan recibir ninguna medida de gracia, ni total ni parcial. Los dirigentes del Frente Popular utilizaron en milescientos treinta y seis las protestas en la calle para imponer el veintiuno de febrero de mil novecientos treinta y seis el decreto Ley de AmnistÃa Niceto alcala Zamora, que era el Presidente de la República, asà como las formaciones de centro derecha. Fue una iniciativa de hazaña, uno de los polÃticos más nefastos y sobrevalorados de nuestra historia reciente. Por cierto, no tardaron en provocar la institución de alcada Zamora. Esta es la IdÃlica segunda República, que una izquierda ignorante reivindica con una desfachatez ilimitada. Por cierto, lo mismo pienso del régimen franquista que le sustituirÃa tras la victoria de los sublevados el uno de abril de mil novecientos treinta y nueve, tras una brutal guerra civil en la que ambos bandos cometieron todo tipo de atrocidades. No son periodos de los que nos deberÃamos sentir precisamente orgullosos. Un análisis riguroso de lo que sucedió durante la Segunda República pone el manifiesto la sucesión de despropósitos que se cometieron desde la aprobación de la Ley de Defensa de la República hasta que finalizó el conflicto bélico. Se vulneraron los principios democráticos. Nunca aceptaré que se rescriba la historia al servicio de intereses partidistas, manipulando o escondiendo la verdad por parte de uno y otro bando. Ahora nos encontramos ante una inquintante encrucijada. El segundo partido más importante de España está dispuesto a asumir cualquier indignidad con tal de permanecer en el poder. En lugar de buscar un acuerdo entre las formaciones constitucionalistas, ha decidido aceptar el chantaje de los enemigos de España. Esta definición se ajusta a la más estricta realidad. Sánchez apoyó fervorosamente la aplicación del artÃculo ciento cincuenta y cinco de la Constitución y afirmó en público y en privado que habÃa sido una rebelión contra el ordenamiento constitucional. Lo único que ha cambiado es que su socio preferente es una formación comunista y antisistema como Sumar, y sus aliados parlamentarios son los independentistas y los antiguos dirigentes del aparato polÃtico y militar de Etta. No hay que ser un agudo analista para constatar esta realidad, pues Demonio y sus amigos han tejido un relato de mentiras para imponer la impunidad la inconstitucionalidad de la medida que se está negociando. Ese evidente. Pero además, no se puede promover una amnistÃa que cuenta con un rechazo social tan amplio. No existÃa ninguna represión, sino la aplicación de un código penal propio de cualquier democracia avanzada. Ahora pretenden borrar los graves delitos cometidos y condenar a España como si fuéramos una de esas repúblicas bananeras que tanto gustan a la actual dirección del PSOE y a la izquierda radical








