Costa, el turbio amigo de Sánchez

No hay ninguna duda de la impresionante corrupción que ha anidado en el socialismo español. No es algo opinable, sino que está, desgraciadamente, acreditado. Mucha gente se ha enriquecido ilícitamente, pero otros muchos lo han hecho, también, con el...
No hay ninguna duda de la impresionante corrupción que ha anidado en el socialismo español. No es algo opinable, sino que está, desgraciadamente, acreditado. Mucha gente se ha enriquecido ilícitamente, pero otros muchos lo han hecho, también, con el tráfico de influencias o el amiguismo más descarado. Desde la Transición hasta nuestros días, hemos visto cómo algunos saltaban de los despachos políticos para dedicarse al lobby en el peor de los sentidos. Es cierto que el PSOE ha contado con una descarada simpatía de la poderosa izquierda mediática, con sus columnistas y opinadores, que han tenido una vara de medir distinta si afectaba al PP o al PSOE.
Costa el turbio. Amigo de Sánchez, no hay ninguna duda de la impresionante corrupción que han idado en el socialismo español. No es algo opinable, sino que está desgraciadamente acreditado. Mucha gente se ha enriquecido ilÃcitamente, pero otros muchos lo han hecho también con el tráfico de influencias, el ambiguismo más descarado desde la transición hasta nuestros dÃas hemos visto, como algunos saltaban de los despachos polÃticos para dedicarse al obi en el peor de los sentidos, excepto que el pesodo ha contado con una descarada simpatÃa de la poderosa izquierda mediática con sus columnistas y opinadores que han tenido una vara de medio distintas. Se afectaba al pepeo, alpe zoe han ganado mucho dinero, pero en todos ellos existe el hilo conductor de llevarse bien con los gobiernos socialistas para ejercer de conseguidores. Es bueno recordar que la expropiación de Romasa fue un auténtico festÃn para los amigos socios del PSOE. La experiencia me ha demostrado que la izquierda tiene una gran pasión por el dinero y, como su formación es peor en algunos casos lamentable, necesitan el pesebre institucional, como sucede con los independentistas de r Ho Junes. La corrupción ha llegado al socialismo portugués. No hay que sorprenderse. El mitificado Antonio Costa ha tenido que dimitir como Primer Ministro después de que su residencia oficial fuera registrada dentro de una trama que le acusa, junto a otros polÃticos portugueses, de delitos de prevaricación, corrupción activa y pasiva y tráfico de influencias. No está mal para el buen amigo de Sánchez, aunque en breve dirá que su conocimiento era superficial y circunscrito a las cuestiones que afectaban a sus respectivos cargos. Costa iba a ser una estrella del encuentro socialista del próximo fin de semana. Menudo disgusto para Sánchez, ahora convertido en blanqueador de delincuentes polÃticos y malversadores que acudirá como Presidente en funciones. No creo que haga un discurso exaltando de la ética socialista y la lucha contra la corrupción. El problema de la corrupción ha sido es y seguir siendo transversal, porque afecta a personas que lo son al margen de sus ideas polÃticas y el peso de nunca ha sido inmune a ello.








