¿Cambio o sanchismo?

Hay dos cosas que nunca he compartido de los procesos electorales. La primera es el día de reflexión. Me parece una enorme chorrada. Es la expresión de un patético paternalismo que hace suponer que los ciudadanos tenemos que reflexionar el día antes...
Cambio o sanchismo. Hay dos cosas que nunca he compartido de los procesos electorales. La primera es el dÃa de reflexión. Me parece una enorme chorrada. Es la expresión de un patético paternalismo postfranquista que hace suponer que los ciudadanos tenemos que reflexionar el dÃa antes de depositar el voto. Nos sentamos en el salón de casa, nos servimos una bebida, la música de fondo no muy alta para que no nos despistemos. Ponemos los programas de los distintos partidos sobre la mesa, leemos las notas que hemos ido tomando a lo largo de la campaña y finalmente decidimos el voto. No conozco a nadie que dedique el sábado a reflexionar sobre esta cuestión. Los candidatos intentan mostrar su cara más personal que siempre gusta al público. Feijoo se fue con su mujer a una jugueterÃa para elegir un regalo para su hijo. La verdad es que lo merece porque sólo lo ha visto en la tele. Luego ha comprado tomates, huevos y patatas. Me gusta la elección porque suena la tortilla de patatas. No sé si con cebolla o no, y el tomate puede servir para una ensalada o para hacer pan con tomate, que me gusta mucho. Sánchez decidió ir en bicicleta por la montaña como buena dalà del ecologismo. Hubiera quedado raro que fuera en falcon o en helicóptero. Lo más tierno es cuando le ofrece un beso a begoña con el casco de irembici puesto es ciertamente incómodo, pero ninguna barrera puede impedir el romanticismo. Por cierto, le daré un disgusto, pero coincide en su amor por la naturaleza con Abascal, que aprovechó el sábado para cuidar los árboles y plantas de su jardÃn. No hay nada mejor que un dÃa con la familia. Finalmente, Yolanda DÃaz aprovechó la mañana para tomar su brumu con sus colegas. Estaban Carla Antonelli, ernest urtasum Elisabet Duval, la reputada filósofa, poeta, escritora. Y no sé cuántas cosas más ho hoy no o or plancha y se ir al cine a ver Barbin. Si lo llego a saber, me apunto hubiera dado un punto de color mi presencia. Por cierto, mi hija me ha dicho que vale la pena, porque es una obra de autor. Creo que un análisis de los que hicieron los candidatos confirma que hubieran podido seguir la campaña y descansar el próximo fin de semana. La chorrada de la legislación electoral es la prohibición. La otra sorrada perdón de la legislación electoral es la prohibición de publicar encuestas. Es una nueva muestra de ese zafio paternalismo que conduce a que nos traten como personas sin criterio e influenciables. HabrÃa que exigir al nuevo Gobierno, sea el del signo que sea, que emprenda una reforma para resolver estas dos cuestiones. Lo digo sin mucha convicción, porque todo seguirá igual, excepto que hay otras cosas que se podrÃa modificar. Me gustarÃa un sistema de circunscripciones pequeñas y unipersonales. Te otorgarÃa auténtica independencia el diputado. Esto sÃ, que es imposible, porque no conviene a los partidos. Lo más positivo es que este domingo podremos elegir entre el cambio y la continuada del sanchismo. Sea cual será el resultado lo acataré como cualquier demócrata, porque los españoles habrán expresado sus deseos en las urnas. Me temo que gozaremos de un calor infernal, pero, como dirÃa cualquier polÃtico o periodista, cursi es la fiesta de la democracia. No soy muy aficionado a las fiestas, pero me gusta la democracia y cuanta más mejor. No acepto ningún tipo de autoritarismo y creo en el respeto de las minorÃas. No comparto ni las declaraciones institucionales o el plasma, sino que me encantan las ruedas de prensa. Es una deformación de periodista. Me gustarÃa un Parlamento en el que los diputados no fueran prisioneros de las direcciones de los partidos y en los que el Presidente del Gobierno y los ministros respondirán a lo que les preguntan y no lo que les da la gana. En esta carta a los reyes magos. IncluirÃa un sector público, institucional y empresarial formado por profesionales elegidos por los criterios de mérito y capacidad, por, por supuesto, con una administración pública despolitizada en sus cargos directivos, con la excepción de los ministros y los Secretarios de Estado, el resto deberÃan ser funcionarios en ese mundo ideal despolitizado. Independiente incluirÃa la justicia, la FiscalÃa General del Estado, el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal de Cuentas, el Defensor del Pueblo, el Tribunal Constitucional y los órganos reguladores, por supuesto, que no se gobernara a golpe de real decreto ley. Es un tópico esperar que los medios de comunicación público sean independientes. Nos referimos siempre a la BBC, pero es una asignatura pendiente que me temo que nunca verÃa superada. Eso de la objetividad y la independencia es un objetivo perdón por la reiteración inalcanzable. Lo malo es que se pagan con el dinero de todos los españoles. Me gustarÃa también unos sindicatos que no estuvieran mediatizados por los respectivos partidos, que los manejan y que no pidieran el voto para nadie. Otra cosa es que expresen sus reivindicaciones, pero resulta grosero que elijan el partidismo. Les faltó amenazar con una huelga general. Si no salen en los suyos, está claro que no representan a los trabajadores, sino a los que militan en los partidos de izquierda. Por otra parte, eso de la cultura de produce bochorno, porque consideran que sólo hay una cultura y es la de ellos. Hay algunos que son sólo bustos parlantes y que no han hecho ninguna aportación destacable. Otros son caras conocidas, pero muchos se limitan a ser ilustres, desconocidos. No hay más que ver la pobreza académica de sus currÃculum. A pesar de ellos son la cultura. El resto debemos ser la incultura. Aunque haya académicos, profesores, escritores, artistas. Esa apropiación ha sido siempre habitual en la izquierda polÃtica y mediática








