EL CARTEL PARANORMAL DE LA MEGA 2025 JULIO 20 PARTE 02
0:15 Al aire, el cartel paranormal de La Mega. Asà comienza nuestra segunda hora en esta exposición sobre el infierno de nuestro amigo Esteban Cruz Niño, que nos acompaña contándonos historias, contándonos experiencias documentadas de estos sucesos, pero también tenemos llamadas de oyentes que quieren opinar y que opinaron de este tema.
1:04 Es que he estado llamándolos hace dÃas y ha sido difÃcil entender Pero yo querÃa ver si ustedes dentro... Yo estaba como anillo al dedo. Hoy el programa para que llamaran oyentes que hayan tenido experiencias de catalecia. La experiencia de la catalecia de que el corazón como que es una enfermedad que muy poco se escucha, pero que serÃa maravilloso que personas... llamaran y que hayan tenido experiencias de esa situación.
1:44 Bueno, muchas gracias Esteban, eso es cierto. Yo pienso que lo vivà yo sobre los años 80 y a comienzos de los 90, donde las personas sufrÃan de catalepsia y las enterraban vivas. SÃ, habÃa una... Ya no, ya no. Pero antes, digamos, para que una persona la declararan muerta, se demoraban, habÃa una ley que decÃa que habÃa que dejar el cuerpo 24 horas sin tocar. Porque podÃa estar bajo ese estado que se llama catalepsia y es que no se puede sentir el pulso Y a veces no hay respiración y la gente piensa, no, ya se murió y la enterraban viva.
2:25 Entonces hay muchos casos, por ejemplo, de personas que cuando sacaban los ataúdes, porque recuerden, nosotros tenemos doble enterramiento. El primero es lo meten al hueco, allá a la fosa, llega el enterrador y echa tierra. Y el segundo, después de varios años, ahora son cinco, antes era perpetuidad, antes eran 15, sacan el cajón. Que es la exhumación. Y se pasa a un osario, los huesitos los pasan a un osario. Ahà era cuando abrÃan entonces, abrÃan entonces el cajón y encontraban los ataúdes arañados. Entonces decÃan, se despertó después, no estaba muerto y realmente tenÃa catalepsia. Uno de los casos más famosos lo dijo un señor escritor muy famoso que es Edgar Allan Poe. Ãl escribió un cuento que se llama El entierro prematuro y es más que un cuento, es una, es una, es un registro de lo que sucedió en realidad, que fueron y sacaron un cajón y encontraron que estaba arañado y era una muchacha y tenÃa, escuchen muy bien, ya estaba muerta, no tenÃa las uñas debajo llenas de astillas porque habÃa rasgado y jalado un ataúd.
3:34 ImagÃnense lo que debe ser eso. O sea, imagÃnese que usted cierre los ojos y se despierte en un ataúd con tierra arriba y no puede salir. Que también en muchos cementerios, los que son sobre todo en césped, en tierra, les ponÃan una campanilla. Y esa campanilla iba amarrada adentro del ataúd. SÃ, eso lo hacÃan mucho, sobre todo los ingleses. Y en algunas zonas de lo que se llama hoy Nueva Inglaterra, que eran las primeras colonias de lo que hoy es Estados Unidos, New Hampshire, toda esta zona de Nueva York y toda esta parte, Providencia y demás. Entonces a la gente, cuando la enterraban, le dejaban en una cuerda y un cuerpo cortado. Y al lado del cuerpo, pues la cuerda amarrada a la mano. Por si se movÃa, sonaba la campana y lo sacaban. Digamos que hoy en dÃa ya hay aparatos muy sensibles. Incluso se mide el pH para saber si alguien se murió. Pero si hay historias todavÃa hace unos años de gente que se despertaba en la mitad del funeral. De gente que está velándola y se levanta y es real, pueden buscarlo, quiero agua. Y decÃan, uy, no, no está muerta y se volvió a morir. Ya no se volvió a morir, se morÃa de verdad. Ya digamos que no es posible porque ya no se esperan las 24 horas.
4:56 Y ahora los cuerpos les hacen unos procesos mucho más fuertes. Entonces, cuando usted ya lo ve en el atado, ya no se va a parar porque a esa gente le han sacado toda la sangre. Exacto. Que llamen, si quieren los que trabajan en eso, tanatopraxólogos se llaman, los embalsamadores, les decimos nosotros. Para hacer eso hay que hacer un curso en el SENA. Y es una cosa muy buen paga. DeberÃa llamar aquà a alguien, un tanata por exólogo. Además, tienen que aprender a maquillar un montón, pero hay aparatos ya en que usted le meten un tubo. Pues cuando nos moramos, todo nos va a pasar al cuerpo. Le meten, le chuzan en las venas y con un aparato bombea y saca toda la sangre y la reemplaza por los lÃquidos de embalsamamiento, que generalmente es formaldehÃdo y otros. Entonces, claro, para que el cuerpo se pueda ver durante el sepelio y no se empiece a podrir.¿ Qué es lo que sucede?
5:46 Que si uno ya en ese momento tiene catalepsia y no le dieron de alguna manera las pruebas, pues lo matan cuando lo lleven allá, pero ya está muy avanzado, o sea, no lo van a matar, ya está muerto cuando llega allá porque ya está muy avanzado los aparatos, las pruebas, ya la catalepsia casi no se da. Y vi al ángel caÃdo descender entre los abismos, y en su aliento habÃa pestilencia, y donde pisaba la tierra se abrÃa como boca hambrienta, tragando huesos y sangre sin saciarse jamás. Más oyentes a esta hora dando su opinión sobre el tema del infierno, el tema de qué pasa en esos momentos donde creemos que estamos visitando este lugar tan nefasto.
6:34 Buenas noches,¿ cómo están? Bien,¿ quién habla? Habla con Marcos Vázquez de La Rosa de la ciudad de Cartagena. Bueno, bienvenido.¿ Cuál es su historia para el tema de hoy? Amigo, lo que pasa es que a mà me sucedió algo contrario a lo que me decÃan ¿SÃ? Yo tengo como 17 años de sufrir de diabetes y estuve hospitalizado. No le voy a decir el nombre de la clÃnica, compañero. Tranquilo. Entonces, una mañana me toman la glucometrÃa, a las 5 de la mañana me ayuno, como a las 7 de la mañana me llega la enfermera a inyectarme la insulina porque iba a desayunar. Yo le digo, nena, hazme el favor y tómame primero la glucometrÃa, depende de cómo tenga los niveles, me inyecta. Porque a mà el doctor me dijo que cuando tuviera los niveles de azúcar entre 70 y 80, que no me dejara poner insulina, que si iba a desayunar, que desayunara, si iba a almorzar, que almorzara, porque el mismo alimento me subÃa los niveles. La muchacha me dice, no, no, usted se la tomaron esta mañana a las 5 de la mañana, señor. No, mi amor, pero tomó la glucometrÃa, se fue esta mañana a las 5 y tomó a las 7 y media. No quiso comer,
8:05 me inyectó.¿ Cuántas unidades de insulina me inyectó? Le digo sinceramente que no sé A las cinco, como a los diez minutos, siento una paquicardia, como si el corazón se me quisiera salir. Empecé a sudar. Los ojos se me voltearon. Los tenÃa en blanco. Si no he permitido que ella llegara esa noche, ese dÃa, a visitarme. Yo estoy dejando el cuento. En el trance, indirectaba. yo iba subiendo como una escalera y al frente mÃo lo que veÃa era una una puerta marrón con unas nubes y una luz resplandeciente pero si yo les digo a ustedes de que yo le di la cara, la fisionomÃa a la persona que entreabrió la puerta yo les digo mentiras a mi derecha oscuridad a mi izquierda oscuridad los Los escalones que yo habÃa subido se habÃan... iban desapareciendo.
9:11 Yo nada más veÃa la luz que yo veÃa de lo que yo tenÃa al frente y escuchaba la voz de mi tÃo cuando me estaba llamando. Marcos, Marcos. Yo miraba hacia atrás y no veÃa a nadie, pero la voz yo la seguÃa escuchando, pero bien lejos. Cuando me estaban faltando como siete escalones para llegar a la puerta, la puerta se entreabrió. y me salió una mano y me hacÃa señas asà como para que me devolviera. Acá en la cama, en la camilla, me estaban haciendo reanimaciones. Me colocaron cinco bolsas arbolizadas para subirme los niveles de azúcar.
9:54 Cuando me midieron los niveles de azúcar, yo tenÃa el azúcar en 24. O sea, estaba cayendo un coma diabético. Y mi impresión era que si yo hubiese entrado a la puerta, si hubiese pasado por la puerta, yo me estuviera echando el cuento. Gracias a Dios me dieron, Dios me dio la oportunidad para estar en este mundo terrenal. Bueno, mis amigos, esta es mi historia. Le tengo otro, vamos a darle chance a otra. Perfecto, muchas gracias. Bueno, historias a esta hora y este señor que nos cuenta que estuvo a punto de pasar a la luz. SÃ, una historia muy interesante y es interesante lo que él dice porque en muchos casos la gente siente que asciende, que se va hacia arriba.
10:42 Entonces él nos dice, hombre, yo sentÃa que tenÃa que subir unas escaleras. Y cuando miraba hacia abajo, iban desapareciendo. Interesante, porque muchos han dicho también que sienten que algo los chupa hacia arriba, ¿no? Y que enseguida sienten paz, tranquilidad. Esas son las experiencias cercanas a la muerte. Pero eso serÃa como un viaje hacia lo que nosotros llamarÃamos el cielo, ya no el infierno. Pero siguen siendo muy interesantes. Y en aquellos dÃas, los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán. Y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos La Mega, buenas noches. SÃ, buenas noches.¿ Quién habla? Flor. Flor, bienvenida al cartel paranormal de La Mega. Cuéntenos cuál ha sido su experiencia o su historia que nos quiera compartir con respecto al infierno.
11:37 Pues,¿ qué te digo? Mira, yo tuve hace tiempos, por ahà unos tres, cuatro años, un sueño, pero pues, O sea, yo pienso que, yo sé si es que Dios le revela cosas a uno, pero no puedo decir que es, digamos, como te dijera. Bueno, resulta que yo estaba, o sea, yo vi un poco de gente encerrada. Eso fue como en un sueño. Estaba un poco de gente encerrada, pero no podÃan salir. y me estiraban la mano, pero entonces no, yo trataba de verlos bien y no se podÃa, yo no podÃa verlos, yo pienso que sÃ, puede ser que el infierno existe y yo pienso que cada persona tiene que mirar sus consecuencias, sus actos, lo que haya hecho en bien o en mal, entonces yo creo que según vaya el camino donde Pero pienso que sÃ, el infierno sà existe Vamos con otra llamada de nuestros oyentes que nos van a compartir sus historias esta noche. La Mega, buenas noches.
12:47 Muy buenas noches, La Mega.¿ Quién habla? Un guarda de seguridad desde la ciudad de Villavicencio. Bienvenido. Gracias. Acá compartirles una anécdota que pasé personalmente. Yo siendo guarda de seguridad, pues uno aquà maneja armas de fuego y mantiene pues muy activo en el sentido casi igual como un policÃa, ¿sÃ? Pero entonces lo que me pasó fue un sueño que yo termino mi turno de noche, ¿sÃ? Voy a descansar y más o menos pues ya entré a un sueño profundo que ya estaba descansado cuando entró el sueño. como si me estuvieran hablando, me despierto, como si me levantara y yo mirara alrededor en una plancha de esas que tienen los muertos. Yo me despierto y siento como que me voy a parar y miro alrededor y miro ese ambiente asà y que una persona me decÃa, no, usted está muerto, no se pare, no se pare que usted está muerto. Y yo, pues, en el sentido que, o sea, entré en el sueño, pero no me despertaba, sino que en el sueño como si estuviera despierto. Entonces, la persona, la voz que me, porque yo no miraba a nadie, una voz me decÃa, esto que es esto,¿ qué era?¿ Qué ha quedado? Se le dispararon aquà en el pecho, o sea,¿ esto qué es? Entonces, que yo me tocaba, entonces yo le dije, no, no, yo me voy a parar porque es que yo no estoy muerto. Digo, pues, si quieres para decidir ahÃ, y se te ocurre que está muerto. yo como si saliera del cuerpo y le miré,
14:21 pero no me miraba, sino que simplemente miraba a alguien ahà acostado. Y entonces, en ese sentido, que yo me miré a alguien ahà acostado y que me tocaba y tocaba como si fuera como hacer una cosita ahà en el pecho, yo me levanté asustado. Y pues, en ese sentido, yo digo que el infierno o las personas que tienen... Tienen sueños asÃ, yo digo que el enfermo debe ser asÃ, que la persona cuando fallece, si tiene algo pendiente por hacer o digamos que está durmiendo, la persona se despierta y si está muerta, pues la persona trata de despertarse porque el subconsciente piensa que está vivo y que todavÃa tiene que despertarse porque tiene que ir haciendo unas cosas.
15:13 Yo digo que el infierno no existe, el infierno es la vivencia diaria de las personas y la rutina, que ya cuando la persona ya pasa a descansar y se da cuenta que ya no se puede levantar más, yo creo que ahà termina la existencia para todo eso. Sà señor, vea lo que nos decÃan los oyentes, que en los sueños han visto el infierno y es que muchas personas no tienen que pasar por un infarto, estar en un hospital, en una clÃnica para tener esas visiones. Hay gente muy famosa que ha tenido visiones del infierno y una de esas visiones es la que le voy a narrar y le pasó nada más y nada menos que a un papá. Viajamos al Vaticano, al octubre 13 de 1884.
15:57 Estaban en misa y los papas dan misa. No sé si ustedes sabÃan, pero los papas también dan misa, como cualquier cura. Y el Papa León XIII estaba en plena misa. Esto está registrado por la gente del Vaticano. Pueden buscar. Está ahà publicado por varias partes, varios portales. Y dicen que de pronto el Papa, en la mitad de la misa, se quedó quieto.¿ Qué le pasó a León XIII? ImagÃnese usted en una misa y que el Papa se quede quieto y que dice, no, le dio un infarto, se enloqueció.¿ Quién sabe qué le pasó? El tipo se quedó quieto y el rostro se le empezó a deformar. Se le empezó a poner como si le hubiera pasado algo terrible. Ustedes, no sé, Pulpo, tal vez los oyentes han vivido esa experiencia de cuando uno ve a alguien que le pasa eso, que de pronto se queda quieto y empieza a hacer muecas o algo asÃ. Hay enfermedades que causan eso, por ejemplo, los derrames cerebrales. SÃ. Los ictus también le llaman. Bueno, entonces el Papa empezó y claro, todo el mundo dijo,¿ qué le pasó al Papa?¿ Se enfermó?¿ Se va a morir?
16:57 Por ahà un video que yo vi, quiero comentarles antes de que les siga contando esa historia, vi un video que me impresionó hace poco que busqué en YouTube, que decÃa algo asà como, muere de infarto en plena entrevista. Entonces sale un señor y lo está entrevistando y ¡pum! se muere un infarto frente a todo el mundo. Pues algo asà debe haber pasado del Papa, porque pues todos se preocuparon y empezaron a decirle¿ qué le pasa al Papa León XIII?¿ qué le pasa al Papa León XIII? Y le dijeron¿ qué le pasa a su santidad?¿ se siente mal? Y él dijo no, tuve una visión. Como lo que nos decÃan los oyentes, por eso me acordé de esta historia del Papa León XIII. Porque hay gente que no tiene que enfermarse y estar muy mal para ver el infierno. Y el Papa León XIII dice, yo vi una visión, yo vi a los demonios, los escuché, pude ver el infierno. Y por eso conocen al Papa León XIII como el Papa que pudo ver el infierno.
17:45 Y él dice que lo que habÃa era gente gritando, gente llorando, gente sufriendo, gente que necesitaba ayuda. Y él dice, existe el infierno. Y dijo alguna vez, luego, escuché muy bien, el Papa León XIII hizo una oración a San Miguel Arcángel, porque dicen que es el que protege a las personas, a las almas, luego de la muerte. Un mal, de aquà que viene un mal, viene el fin, el fin viene, se ha despertado contra ti. He aquà que viene. La mañana viene para ti, oh morador de la tierra. El tiempo viene. Cercano está el dÃa del alboroto y no de alegrÃa sobre los montes.
18:38 Ollentes que nos cuentan su experiencia. En este tema tan interesante del dÃa de hoy como es el infierno,¿ qué pasa si existirá, si hay un cielo, hay un infierno? Continuamos con más oyentes, un saludo especial para Carol Viviana, que se escribe ahà en el YouTube, preguntándonos si este programa es en vivo, claro que sÃ, es en vivo, aquà estamos, en este especial paranormal, en esta noche de Cartel de la Mega. Seguimos con oyentes. Buenas noches.
19:19 Quién habla? Gracias, habla amigo. Bueno, cuéntenos cuál es su experiencia o su opinión sobre el tema del infierno esta noche. Con mucho gusto. Llevo hace unos años que la mega estuvo en Cali. Les conté una experiencia. Una experiencia que tuve, si el tripas está ahÃ, pues estuve con ellos y les conté que me ahorqué. Bueno, cuéntenos, cuéntenos. Bueno, entonces lo vuelvo a narrar. Esto es algo que me sucedió cuando tenÃa 17 años. Yo no sabÃa manejar mis problemas.
20:03 Y yo estaba muy asustado y muy confundido. Pero también cometà errores, ¿no? Como los cometemos todos. Pero bueno, todo eso se sumó. Me cansé del matoneo, me cansé de tantas cosas y dije, chao. Hice ciertos intentos por encimita, ¿no? Usted sabe, esos intentos cobardes de tomarse algo, tal. Pero una vez hice algo más decisivo. Me subà por una escalera que recosté una pared que estaba recostada una pared. Me subà por detrás, amarré una correa.¿ Me están escuchando?
20:44 SÃ, señor. SÃ, señor Con mucho gusto. Lo diré rápido. Bueno, amarré una correa, me la amarré al cuello y me solté. Y me solté. Bueno, no me quebré el cuello, sÃ, pero quedé colgando. SÃ. Quedé colgando y entonces, en el preciso momento que quedé colgando, apareció... Comencé, no sé, luego que debemos de creer que uno pierde el conocimiento, se suspende el flujo de sangre al cerebro, hay una sobrepresión y bueno. Y hacia abajo, no sé qué hice con mis ojos o qué ojos, di un punto negro. Apareció un punto negro muy oscuro, pero brillaba del oscuro, o sea, se notaba que era pura oscuridad, no como un punto negro generalizado. Era una cosa que decÃa, eso es oscuridad. Y eso se abrió como una tapa de alcantarilla, al estilo pelÃcula, una puerta dimensional. SÃ. Como una tapa de alcantarilla de ese tamaño. ImagÃnenselo, el mismo agujero, pero ya más grande y negro. Entonces ella se podÃa mirar en su interior, se podÃa mirar hacia abajo. Y lo miré. O sea, son cosas que se vivieron en un estado y de pronto narrarlas no es asà nomás, porque hasta recordarlas, uno las vivió, las esquematiza, pero como
22:18 es una angustia extrema, no tengo palabras, pero voy a tratar de decirlo lo mejor posible. Lo escuchamos. Entonces, comencé a ver hacia abajo como ciudades, pero al contrario, como bocabas volteadas,¿ me entiendes? En negativo, pues. Como cavernas. Cavernas. SÃ. Muy grande, o sea, a pesar de ser oscuro, se definÃa todo. Recuerdo eso. A pesar de ser oscuro, se definÃa todo. Y entonces... Entonces no era silencioso. Se oÃa como cuando uno está en un estadio. Y gritan gol.
23:07 Y todas esas voces se suman al mismo tiempo. Y eso está inolvidable. Imaginémoslo en Maracana, por ejemplo. Bueno, entonces... se oÃan gritos y lamentos de dolor pero un dolor que no son comparables a los gritos que siente alguien sufriendo aquà en la tierra entonces comenzó como a venir como un fuego como unas llamas negras algo que flameaba como como Como llama, sÃ, pero eran negras, tan negras como el agujero mismo. Y era gente.
23:55 VeÃa usted personas? SÃ, sÃ, eran gente.¿ Y pudo diferenciar las personas como eran? SÃ, señor, sÃ, recuerdo eso muy bien. Recuerdo que noté rostros masculinos y femeninos. Y que lo pongo como comparación a que usted esté encerrado en una furgoneta y llevan un ratico para poder respirar y usted trate de sacar la cabeza lo más que pueda. O sea, esa era la sensación que tenÃa toda esa gente. ErbÃan tratando de salir, de asomarse un ratico acá. Entonces, lo que hacÃan también era agarrarme los pies. Fue como un racimo de gente, como tener un sÃ, sÃ, algo colgando de los pies.
24:44 Y como no podÃan salir, sà me podÃan a mà sacar. Y cuando digo sacar, yo notaba que mi cuerpo iba quedando allá arriba y yo de para abajo. Como si le estuvieran succionando el alma. Seguro. No voy a contar y voy a ser rápido y voy a decir algo muy importante, yo quiero decirlo. Bueno, llegó un momento en que me metieron hasta las rodillas. Me alcanzaron a meter hasta las rodillas, entre todo. No cuento lo que cuentan las personas de que vieron esto y lo otro, que aquà castigan asÃ, aquà castigan asÃ, no sé. Pero... Pero cada vez que entraba más, se sentÃa una angustia cada vez más extrema. Angustia extrema es una palabra que pocos conocen. Angustia extrema. Incluso existe una pelÃcula que se llama Angustia Extrema. Bueno, entonces... Llegué a un momento que en vez de descender, una fuerza como que me impulsó hacia arriba. Siento que le costó trabajo porque todos esos estaban muy bien agarrados de mÃ. Les costó trabajo y entonces, finalmente, otra vez me instalé en mi cuerpo. Me instalé, me instalé. Y sentà como cuando a Highlander le llega el rayo, cuando a Conor McClure
26:15 le llega el rayo. SÃ. Y después de eso, después de esa vivencia que usted tuvo en su intento de acabar con su vida, usted qué decisión tomó, qué pensó, qué hizo después de eso? No, yo quedé muy confundido y he vivido por muchos años confundido y he cometido muchos errores, gracias a Dios no he hecho cosas lamentables, no, no, no, gracias a Dios, pero sà he tomado a lo loco, al principio de forma desenfrenada, luego fui mermando, fui mermando, bueno, ya estoy más estable, entonces esto que quiero decir es lo siguiente...
27:01 que ahà voy, me dieron la oportunidad de estar aquÃ, no quiero cometer ningún error grave, no quiero, porque todo lo que me ha pasado, todos estos dÃas me han hablado del infierno, no sé, casualmente la emisora, todo, hace dÃas que no oÃa la emisora, bueno, el mensaje que quiero dar es el siguiente, me lo doy a mÃ, hermano, aproveche la oportunidad, me doy un regaño público, Me doy un recaño público porque en parte no he aprovechado la oportunidad. Y le quisiera decir a muchas personas que me están oyendo que no necesariamente tienen que creer lo que estoy diciendo. Mi cerebro pudo estar carente de oxÃgeno en esa historia, antes de morir. Por decir algo. Un médico me dijo, mi hijo,¿ cómo se bajó usted mismo de lavar? Eso es imposible. Me dijo, no sé, otros médicos que pensarán. Bueno, el hecho es muchos sea verdad, sea verdad, muchas personas se consuelan diciendo, no, el infierno es aquà en la tierra, aquà hay cielo e infierno, no, no, no, no, nos arriesgamos,¿ por qué?, porque los humanos somos más de lo que creemos, nosotros ni siquiera¿ Y qué tan importante nosotros seamos para
28:32 ver para dónde pegamos? Ah, una experiencia más, ya que me dan la oportunidad de hablar. Cuando tenÃa siete años, en MedellÃn, asà como vi a los 17 la puerta al infierno, también vi la puerta al cielo. Encima mÃo apareció como una forma discoidal SÃ, pongo este ejemplo. Háganme cuenta, un agujero central como sÃ, negrito, oscurito, y como si varias personas, por decir algo, o varios camiones soltaban cada uno de los colores del arcoÃris.
29:17 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo, y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes. Y decÃan a los montes y a las peñas, caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono y de la ida del Cordero, porque el gran dÃa de su ida ha llegado, y¿ quién no podrá sostenerse en pie?
29:58 Esteban, cuéntenos otra historia, por favor. Señor, vea, esto le sucedió a un tipo que se llama Bill Weiss. Bill Weiss escribió un libro que lo pueden buscar si les interesa, se llama 23 minutos en el infierno. Asà se llama el libro y él dice que él estuvo muerto. Pues no estuvo muerto realmente, estuvo con una enfermedad muy grave y los médicos decÃan que ya no se curaba ni nada. En 1998 le pasó a Bill Wise y entonces él dice que estuvo muy, muy mal de salud, lo llevaron a una clÃnica y que tan pronto se enfermó, él se vio, se sintió arrastrado. Y esto es algo que sienten muchos, como si lo jalaran. Y él dice, algo me arrastró, pero me arrastró muy fuerte a través de lo que él dice era una especie de tubo negro. Ãl dice, no, es que yo me enfermé y enseguida sentà que algo me arrastró en la clÃnica. Yo estaba acostado en la clÃnica, dice Bill Wise, acostado en la clÃnica ahÃ, como cuando uno van y le ponen ahà suero y lo ponen ahÃ.
30:54 Y él dice que estaba ahà acostado. Esto es de un libro que él escribió en 1998, le pasó esto al man. Y él dice que de repente sintió como si algo lo succionara y lo hundiera. dentro de la camilla, es que es muy raro, como si algo lo jalara y lo metiera como entre un tubo, y él dice que habÃa un tubo negro y que de repente él vio que habÃa mucho, el suelo era como de piedra, y esto lo dice todo el mundo, muchos de los que han tenido estas experiencias, como el oyente, si usted lo ha tenido también llame, dicen que ven el suelo que son como piedras comprimidas, aplastadas, calcinadas, y muchos dicen que ven, y esto lo dio la gorda Fabiola y muchos otros, calabozos, como si fuera una cárcel, ¿no? Y él dice que sentÃa calor y el calor era tan insoportable que él decÃa que ya no se lo podÃa aguantar, que el calor no era de afuera, que esto es lo interesante, que era como si el calor viniera dentro de su cuerpo.
31:50 ImagÃnese usted que el calor no sea fuera, que el calor viene dentro de sus tripas, dentro de su hÃgado, de la piel hacia afuera. Y dice que, y esto es lo más interesante, dice que vio unas criaturas muy grandes que eran como demonios y que vio algo que también dicen la mayorÃa de las personas y dijo el oyente. Y ahorita les cuento otro caso más. que vio miles de personas, personas ahÃ, lo que ven es personas ahÃ, que están sufriendo, amarradas, gritando, ardiendo y que todo huele muy mal. Pues bien, este señor Bill Weiss. Escribió este libro en 2006 que se llama 23 minutos en el infierno y se volvió un bestseller y lo compra dentro del mundo. Pueden buscar noticias sobre él y él sigue afirmando que fue al infierno.
32:33 Oiga Estebal, hay una vaina que yo he notado y que realmente se... Por historias y por noticias y narraciones de las personas que han tenido intentos de suicidio, dicen que cuando están, digamos, como el señor que se intentó colgar, ven sombras. empiezan a salir sombras del piso y convergen muchÃsimas historias con el mismo comentario, que salen como sombras del piso que se los empiezan a llevar. SÃ, eso me recuerda por ejemplo a una pelÃcula que se llamaba Ghosts. Sà señor, es verdad, sà señor. SÃ, en esa pelÃcula que se llama Ghost muestra eso, sà hay personas que dicen que ven sombras, vea esto es muy extraño, las personas que tienen una SM que digamos es celestial, que es sobre el cielo, que dicen vÃa el cielo, vÃa Dios, dicen que ven seres de luz.
33:30 que justo ahà en la puerta, que siempre llegan como una puerta y que no los dejan pasar. La gente dice eso. No, que me dio un infarto, de pronto los que nos están oyendo. Yo me vi flotando en un túnel y después llegué hasta una puerta. Y en esa puerta habÃa alguien parado, habÃa una voz que le decÃa, no, piensa en sus hijos, no es tu tiempo. No es tu tiempo. Que usualmente se encuentra como con parientes o personas que fallecieron y que quisieron mucho y son como una especie de guÃas. SÃ, esos guÃas les llaman hipnopompos, digamos, son los nombres que tienen y estos guÃas supuestamente les ayudan a ir al más allá. Son como gente que los acompaña. Esas son las buenas, pero en las malas ya no ven seres de luz. que está en una puerta, ven es un túnel que va hacia abajo, ven también como una especie de abismos donde hay gente quemándose y ven ya no alguien de luz, ni un familiar, sino ven sombras, lo que usted decÃa, o a veces ven, escuchen muy bien, al demonio o ven una criatura mala, a Satanás, a Lucifer y hay muchas historias que cuentan eso que yo estaba de alguna manera enfermo y sentà que algo me succionaba me vi en un túnel hacÃa mucho calor y siempre aparece un ser oscuro un ser oscuro y siempre hay gente sufriendo siempre hay gente atormentada en huecos en donde están como quemándose vivos Ahà estaba nuestro amigo Esteban Cruz Niño compartiendo un poco de historias bizarras sobre el infierno. Ustedes mismos pueden sacar
35:03 su propia conclusión de este tema del infierno. Pueden compartirlo a través de nuestras cuentas de Daniel Tres Palacios en Facebook. Y la Mega Colombia en YouTube también. Ahà los estamos leyendo y pueden opinar acerca del tema del infierno. Diciendo que comparten la opinión de Esteban, como Wilson Córdoba, como Jenny Ortiz, Johncito que saluda, que dicen que comparten esa opinión de que las drogas y todo este tema es el que hace que el cerebro reaccione y tenga uno ese tipo de visiones. También Katz nos dice que a veces en los hospitales y dependiendo de la enfermedad que se tenga, el paciente le aplican una medicina que hace que tenga viajes astrales y son alucinaciones por el fármaco que le ponen a uno cuando está en ese estado, cuando está en los hospitales. Después del tema del infierno,
36:42 vamos con un cuento de nuestro amigo Luis Suescún, que nos comparte a esta hora en el cartel paranormal de La Mega para hoy, 20 de julio, domingo, iniciando esta semana de cartel. Muy buenas noches, amigos del cartel de la mega, del cartel de lo paranormal. Mi nombre es Luis Oskun. Quiero contarte un cuento esta noche. Este cuento se llama Ropa Usada.
37:32 Es de cosas malas que le pasan a la gente buena, como ustedes. Esa es la historia de William. Era un tipo bueno, un tipo realmente bueno, honrado, un tipo trabajador hasta el cansancio. El tipo era ingeniero de sistemas y el tipo dedicado a su familia, muy, muy, muy, muy dedicado a su iglesia, entregado a la oración y obvio, muy dedicado al trabajo. Sin embargo, William nunca tenÃa mucho dinero, o al menos no para darse un gusto personal,¿ me entienden? Es decir, el tipo no tomaba trago, todo lo daba para la pensión de sus hijas, tampoco fumaba... Todo era para los gastos del hogar y muchÃsimo menos tenÃa otras mujeres o arrocitos en bajo o lo que ustedes quieran llamar. Nada, cero.
38:22 El tipo era fiel, dedicado a su mujer. Se llamaba Jean a su esposa y a sus dos hijas. Tanto es asà que William, para ahorrar, El tipo preferÃa comprar su ropa en los mercados de lo usado. Las camisas, los jeans, las chaquetas, casi toda la ropa que William tenÃa era usada. Eso era algo que a él no le importaba, porque William todo lo entregaba para su hogar. Sin embargo... Cierto dÃa, William entró a la tienda de ropa usada, a la que siempre iba, y encontró un par de botas negras de cuero divinas, espectaculares, que le calzaban perfecto, eran para él, lo armaban súper bien y no eran caras. Obvio, las compró de inmediato. Y cuando llegó a su casa, su esposa Gina lo felicitó, le quedaban súper bien, lo mismo dijeron sus hijas. Y obvio, por supuesto, William las hizo sus favoritas para ir al trabajo.
39:15 Con todo las combinaba, con lo que fuera. Y la vida de William consistÃa en ir de la casa al trabajo, del trabajo a la casa y nada más. El tipo se despertaba a las 5 de la mañana, se arreglaba lo mejor que podÃa, se amarraba sus nuevas y hermosas botas, dejaba listas las onzas de sus hijas y salÃa al Transmilenio en el portal de la 80. Y luego, a las cinco de la tarde, regresaba al portal y luego hasta su barrio en el Garcés Navas. Pero cierto dÃa pasó algo distinto, raro, anormal. Póngale cuidado a esto. Resulta que William, cuando estaba en la tienda del barrio comprando lo de mañana, lo del desayuno, lo del diario, la leche, la cajita de seis huevos, se le antojó algo distinto, algo que nunca hubiera pedido. Compró una caja de cigarrillos. Nunca, el tipo nunca habÃa fumado, nada, nunca, nada. Inclusive a este le costó trabajo prender el cigarrillo, pero igual aspiró el humo.
40:07 Le encantó esa sensación nueva. De hecho, hasta se fumó dos cigarrillos más mientras llegaba a casa y luego la escondió en su maleta. Todo bien. Pero a la siguiente semana, cuando el tipo se bajó del portal de la 80, pasó otra cosa muy rara. William tenÃa mucha sed, muchÃsima. Entonces se bajó a tomar una Coca-Cola, un jugo hit, lo que quieran, pero nada, nada le quitaba la sed. Era como una sed que lo quemaba por completo. Necesitaba algo distinto, necesitaba algo que nunca habÃa tomado antes, alcohol. Primero pidió una cerveza, se la tomó un solo trago. Y luego pidió un six-pack y al final pidió una aguardiente y se la bebió antes de llegar a la casa. Por supuesto, su esposa Gina desde lejos le sintió el tufo y también ese olor a cigarrillo que cada vez era más intenso en su aliento, en la ropa. Entonces su esposa Gina le gritó, le recriminó.¿ Qué clase de persona era él ahora? de cómo estaba cambiando, que si se estaba alejando de la fe de Dios. Al comienzo, William la escuchó, avergonzado de sus actos, y prometiéndole a cada recriminación que jamás él iba a tocar un cigarrillo o a llegar hebreo a su casa. Sus dos hijas estaban asombradas, pero al cabo de 15 minutos de cantaleta, William miró a su esposa como nunca la habÃa mirado, con rabia, con bronca.
41:27 Estaba desesperado de escucharla hablar esas palabras suyas, esa maldita obsesión con la decencia. Entonces la tomó de ambos hombros y le encajó un brutal cabezazo en plena cara. Le revientó el tabique y le dejó su boca hecha un mar de sangre y con los dientes flojos. Las niñas gritaron, pero el sonrió estaba feliz. Incluso se acercó a ella y le soltó un lambetazo en plena cara. Ese sabor nuevo, a sangre, a potasio, entre dulce y amargo, le encantaba. Obvio, obvio, obvio. A la mañana siguiente, William le pidió perdón de rodillas, se propuso ser un mejor hombre, arregló su ropa, embetunó sus hermosas botas y se fue al trabajo. Ese dÃa era quincena. Pagaban. William estaba muy contento. Se dijo... Le voy a comprar un ramo de rosas divinas a mi esposa Gina, que yo la amo, la amo, y un par de muñecas bien lindas a mis niñas, a mis hijas.
42:25 Sin embargo, cuando cogió el transmilenio de regreso, no se bajó en el portal de la ochenta, como habÃa hecho durante casi diez años. No. El tipo siguió de largo y terminó en el barrio Santa Fe. Y ahà se gastó la mitad del sueldo del mes en una noche entre drogas, p*** y travestis. Y al dÃa siguiente amaneció cubierto de su propio vómito y con la cara deformada a golpes. Seguro habÃa tenido una pelea de más. No se acordaba de nada. TenÃa un blackout, no se acordaba de nada. Y como pudo... Se levantó, se arregló la camisa y se amarró bien los cordones de sus botas, ahora ya manchadas de sangre. Pero antes de mediodÃa, sin saber por qué, pasó por una ferreterÃa y se compró un cuchillo. Afilado, cerrado, como de carnicero. Perfecto para cortar carne y hueso. Y lo guardó en su maleta y salió a caminar. Pero esta vez... Caminabas en rumbo, sentÃa la necesidad de caminar, de tomar aire, de alejarse de allà y dejaba que sus pies escogieran sus pasos por él.
43:35 Y William caminó por calles que nunca habÃa caminado, como si fuera una nueva Bogotá. Y pronto se vio atravesando el Parque de la 27 y luego yendo hacia Los Mártires. Y jamás habÃa caminado esas calles, ni habÃa visto esas casas, pero a medida que las caminaba, sentÃa un odio visceral, una furia como jamás habÃa sentido nunca. Sus pies le hartillan como el fuego, mucho más cuando cruzó cierta calle y se dirigió a una casa de puerta obsidada. Estaba justo al lado de un taller más bien humilde, con algunos carros a la vista. Golpeó la puerta, con fuerza, una y otra vez. Ni siquiera sabÃa quién vivÃa o qué podÃa vivir allÃ. Cuando al fin la abrieron... Era un hombre más bien de edad, viejo, pelo canoso, camisa engrasada, que le miró con asombro.«¿ A quién necesita?¿ Por qué golpea hasta ahora?¿ Quién es usted?», le preguntó a William.
44:34 Y William estaba tan perplejo como él, porque ellos dos y él, el viejo, no se conocÃan, jamás se habÃan visto. Sin embargo, William echó para atrás, para soltarle luego una terrible patada en el estómago, y apenas el viejo cayó, confundido, murmuraba insultos, diciendo,« Róbeme, róbeme, pero no me vaya a matar». Y William, poseÃdo por una furia que jamás habÃa sentido, se arrojó encima suyo, sacó el cuchillo y se lo clavó en el estómago. El viejo, el viejo aulló de dolor, con lágrimas en los ojos, y se recogió sobre sà mismo, sosteniéndose las tripas como si fuera un animal herido. Y entonces, desde ahÃ, acostado en el suelo, el viejo observó las botas de su agresor. y gritó pero esta vez de horror de espanto esas botas esas malditas botas yo conozco esas malditas botas porque esas botas eran de mi hermano del miserable de mi hermano muerto en realidad del hermano que él mismo, el viejo, habÃa traicionado y asesinado hace muchos años solo para quitarle su parte del taller. Esas botas habÃan llegado hasta allÃ, hasta la puerta de su casa, como un karma asesino para cobrar la más brutal venganza.
45:57 En ese instante, William, ante los gritos, ante la sangre, ante la agonÃa, fue consciente de sà mismo y de inmediato se sentó en el piso, al lado del viejo que seguÃa retorciéndose de dolor y de horror y se desamarró los cordones de sus botas. Pero apenas la soltó un poco, sintió el tufo, el olor a carne descompuesta, porque intentaba quitarse las botas, pero no podÃa. Era como si estuvieran adheridas a sus pies. No entendÃa, entonces cogió el cuchillo y cortó el costado de una bota, la caña, y rasgó el cuero. Pero cuando lo hizo, gritó de espanto. La planta de su pie, ahora, era un amasijo negro, putrefacto y lleno de pequeños hilos orgánicos de raÃces cosido al fondo de la bota, como si todo fuera un solo organismo. A su lado, el viejo no paraba de gritar de horror, mucho más cuando William, William era un acto de desesperación y también de fe en Dios, como si fuera un zorro que prefiere arrancarse la cola a morir en la trampa. Empuñó el cuchillo y empezó a cortar sus tobillos con fuerza, con decisión, hasta llegar al hueso y poderse liberar de sus pies, de esas botas malditas, mientras repetÃa una y otra vez una lÃnea del Evangelio de San Marcos. Si tu mano te hace pecar, córtatela.
47:24 Más te vale entrar en la vida, manco, que ir con las dos manos al infierno. Si tu pie te hace pecar, córtatelo. Más te vale entrar en la vida, cojo, que ser arrojado con los dos pies al infierno. Y al final, William solo descansó, de espaldas en el piso, desangrándose, casi inconsciente por el dolor, pero aliviado cuando pudo amputarse de ambos pies. El viejo habÃa muerto a su lado. Tal vez por eso ninguno de los dos vio cuando las botas sangrientas se alejaron caminando de la casa a quien sabe qué otro lugar. Muchas gracias, espero hayan disfrutado de este cuento. Mi nombre es Luis Suescún. Pueden encontrarme en redes como TikTok, Instagram y YouTube, como suescún.blog, donde hay muchos más cuentos como este. Y bueno, sigamos disfrutando del mejor programa de lo paranormal, del Cartel de la Mega.
48:26 Era nuestro amigo Luis Suescún acompañándonos y trayéndonos estos cuentos a esta hora en el Cartel Paranormal de la Mega. Antes de continuar con una noticia que pasó hace algunos dÃas, quiero contarles que se han como aumentado en los últimos dÃas el tema de los temblores. El más reciente fue el de la mañana de hoy domingo en Rusia. Pasó sobre las 8 de la mañana más o menos a una profundidad de 20 kilómetros. en una magnitud de 6.7, aunque la declaración real es que fue de 7.4, fue bastante fuerte. También se presentó uno hace unos dÃas en Alaska, en el continente norte de América. En Alaska se presentó un terremoto bastante fuerte, también de 7.4, Y está sucediendo algo bastante, digamos, lo peculiar.
49:33 Cerca a esa zona queda el parque de Yellowstone, ¿no? Donde todo el mundo de una manera caricaturesca lo relaciona con el oso Yogi, porque allà es donde vive el oso Yogi, donde hacen esta serie de dibujos animados, ¿no? Entonces... En el parque Yellowstone sabemos y es una realidad que está el volcán o la zona volcánica más fuerte de todo el planeta que puede, si llegase a hacer erupción, hacer daños irreparables en el planeta. No estamos hablando solamente de Norteamérica, de un paÃs, sino del planeta. Los animales que convergen allá, que son más o menos más de 73 especies, entre ellos obviamente lobos, osos, búfalos, bisontes, están emprendiendo una migración hacia la zona de Utah. En las carreteras hay grabaciones, hay videos que respaldan este tipo de cosas, donde se ven a los animalitos corriendo por las carreteras en manadas, como si estuvieran huyendo de algo. Para nadie es un secreto que los animales, digamos, lo que tienen ese sentido de prevención, donde ellos sienten que algo extraño o malo
51:05 va a pasar, Ellos simplemente huyen de los lugares o avisan o de alguna manera se comunican y nos lo hacen saber. Entonces eso está pasando en este momento.¿ Qué es los entendidos del tema animalistas y veterinarios, personas que conocen del comportamiento animal y sobre todo del comportamiento animal salvaje? Dicen que esto es perfectamente normal, que ellos migran en algunas ocasiones por temas del clima a zonas, digámoslo, más frescas para ellos, en algunas ocasiones migran a zonas cálidas, en otras a zonas un poco más templadas, por eso lo están realizando, pero... pues teorÃas de la conspiración dicen que nos están advirtiendo que algo catastrófico puede llegar a suceder allà en Yellowstone, asà que pues hay que tener mucho cuidado y tener en cuenta todo este tipo de sucesos que están pasando en el planeta, temblores y demás.
52:01 Ahora le tocó el turno a Rusia el dÃa de hoy, Estados Unidos en estos dÃas, entonces hay que estar pendientes, hay que estar cuidadosos, pendientes de este estos fenómenos voy con saluditos voy con saluditos también acá vea un saludo para Katz para Jenny que está súper activa en este momento para Wilson Córdoba También vamos a poner a El Mundo de Andrés. Está furioso El Mundo de Andrés porque él piensa que no estamos en vivo y claro que sÃ, estamos en vivo. 8 y 52 del 20 de julio, por si le quedaban dudas y querÃa saber la hora que me estaban preguntando. Para Gerson, también gran saludo. El hombre invoca ahà a Historia Patria con uno de los exintegrantes de La Mega. Hombre, ellos son grandes amigos del programa, pero lastimosamente no están al aire ya. Se le informa a mi amigo Gerson, por si no de pronto se ha desconectado del programa cerrático, que veo que sà pasa. Caliche GarcÃa, saludo para él. David Aguirre, un saludo para él. Manuel Borges, Mauricio B., para yo, para Jorman Salcedo. Saludos para ellos que se conectan a esta hora a través de YouTube de nuestro amigo Dani Tres Palacios. Allà están conectados a Marta MartÃnez desde Cúcuta. Nos saluda, vea pues. Muy bien,
53:34 se conectan a esta hora. Bienvenidos todos y les recuerdo para que compartan el live, para que muchas personas se enteren que estamos acá en vivo en el cartel paranormal de La Mega. Ya vamos con una noticia después del break, vamos con una noticia que hace unos dÃas se conoció y que tiene que ver con temas paranormales, ¿no? fallecimientos y temas realmente extraños de una mujer que le sucedió en la zona de Oriente. Es el cartel paranormal de La Meca. Vamos a un pequeño break y ya regresamos.
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