Tiempo de reconciliación

Cuando vamos a dar el primer paso en una nueva experiencia, es necesario estar en paz con nosotros mismos. Esa es la primera condición.
Cuando vamos a dar el primer paso en una nueva experiencia, es necesario estar en paz con nosotros mismos. Esa es la primera condición.
Por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gusta la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor eres Tú y eso ya es la base para salir a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes, cuando vamos a dar el primer paso en una nueva experiencia, en una nueva relación, en un nuevo proyecto, en un nuevo perÃodo de tiempo, es necesario estar en paz, estar en paz con nosotros mismos. Esa es una condición de posibilidad para realizar eficientemente ese proyecto o vivir esa nueva experiencia o construir de la mejor manera esa relación y estar en paz con nosotros mismos. Implica aceptarnos aceptar la realidad, reconocer las potencialidades que tenemos y también las limitaciones, saber qué es lo que poseemos y cuáles son nuestras carencias. No podemos iniciar procesos, iniciar etapas si estamos llenos de miedo, llenos de dolores, llenos de angustias y somos incapaces de reconocer nuestras capacidades, de reconocer cómo actuar y cómo salir adelante. Me parece que un verbo que ayuda a tener paz interior es reconciliarse. SÃ, estoy convencido que no podemos iniciar procesos si no estamos a paz y salvo y reconciliarnos implica a los otros, implica tomar la decisión de vivir un proceso de verdad. A mà me gusta que Pablo de Tarso dice que los creyentes, los discÃpulos de Jesús, son embajadores de la reconciliación. Y de esa manera nos da la tarea a nosotros, los que creemos en la persona, de Jesús a ir por el mundo, invitando a las personas a reconciliarse, a no vivir desde las lógicas del odio o la indiferencia. Oye, yo quisiera hoy decirte a ti se un embajador de la reconciliación, se uno que cree en la reconciliación y de esa manera vive la paz que requieres para iniciar este proyecto, que requieres para iniciar este nuevo tiempo, esta nueva relación, para salir adelante en estas tareas, en estas misiones que tú mismo, tú misma te has establecido. No olvides que antiguamente habÃan algunos personajes que eran llamados embajadores de buena voluntad, porque eran personas que representaban el perdón, que tendÃan puentes, que lograban acercar a los seres humanos entre sà y aún que lograban posibilitar una buena relación con Dios. Creo que reconciliarse es la acción que debe impulsarte hoy, porque la reconciliación es un acto de enorme humanidad, por qué hombre, porque implica la superación del instinto vengativo, la tendencia de la retaliación. Lo normal es que cuando uno lo agrede. Lo normal es que cuando uno lo hieran, uno quiere vengarse. Es lo normal, uno quiere tomar justicia por las propias manos. Claro, abandonar ese instinto y creer en la reconciliación es una manifestación real de nuestra humanidad. Por eso creo que se trata de una elección sublime. Por eso creo que se trata de una experiencia espiritual, porque implica estar por encima de lo que meramente nos nace o nos brota espontáneamente. La reconciliación es una invitación, una propuesta. Nunca es una imposición. Nunca es una ley para los seres humanos que seguimos a Jesús de Nazaret. Es una propuesta esencial, pues yo creo que nos hace partÃcipes de lo más distintivo que el proyecto de este hombre, al que reconocemos como hijo de Dios. Nos trae a mà quien más me parece que ha entendido esto es Francisco de AsÃs. Tú recuerdas que en la disputa entre un gobernante y un eclesiástico, él no descansó hasta que se hizo posible el diálogo y la reconciliación. Y sabemos bien que, como fruto de esa experiencia, en su canto de las criaturas, añadió un verso en el que alaba al señor por aquellos que perdonan por tu amor, señalando el Santo de AsÃs que entre lo creado nada hay más grande, nada hay más valioso que un ser humano dispuesto a perdonar, a pedir perdón y a empezar de nuevo. Oye con este mensaje quiero invitarlos a todos los que me escuchan en este momento, en las circunstancias precisas que están viviendo hoy, a que generen esa experiencia de paz que sólo da la reconciliación, a que sean embajadores de la reconciliación y asà estén preparados para dar ese primer paso y para realizar el proyecto que tienen en el corazón y en la mente. Oye, a mà me encanta cuando somos capaces de sanar y pasar la página, cuando somos capaces de tomar la iniciativa y perdonar y pedir perdón y generar condiciones de reconciliación. Yo particularmente me gusta mirar a los ojos y decir lo siento por todo lo que ustedes han debido recibir de mà y que yo aún no les he dado y por todo lo que recibieron, que jamás debió salir de mÃ. Sepan que son muchas las cosas de las que yo no me siento orgullosa y que son muchas también las cosas que he dejado de hacer estando a punto, a veces por pena, a veces por simple desaliento, a veces porque no quise. Hay muchas personas a las que quisiera pedirles que me disculpen. SÃ, por estos dÃas en los que estoy reiniciando, por estos dÃas en los que estoy comenzando, y quiero pedirles disculpas de frente sin excusas, reconociendo que pude actuar a mal, que no hice las cosas, que debÃa perdón, porque aún cargo, con algunos defectos que son astillas que incomodan a muchos y que yo no soy capaz de gestionar bien y que yo no soy capaz de superar y que yo no soy capaz de usar en función de la realización de sueños y no destruyendo puentes. Y a esas personas no sólo le pido perdón, sino que les suplico indulgencia para que me ayuden a limar esas astillas. Este es el ejercicio que yo hago. Cuál serÃa el tuyo cómo iniciarÃas tú ese proceso de reconciliación, porque necesitamos reconciliarnos oye. No inicies este año, no inicies este tiempo sin tener paz en el corazón. Por favor, haz el esfuerzo y el ejercicio de reconciliarse. Te Juro que ayuda mucho. Por eso quise poner un ejemplo de cómo lo harÃas yo, pero espero que tú también lo puedas hacer. Gracias por estar allÃ. Tú sabes







