Superando el dolor

Todos, en algún momento, hemos experimentado dolor. Puede ser que tú estés pasando por uno de esos momentos.
Todos, en algún momento, hemos experimentado dolor. Puede ser que tú estés pasando por uno de esos momentos.
Bombacción, por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gusta la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor eres tú y eso ya es la base para salir a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes nadie puede sustraerse al dolor. Todos en algún momento lo experimentamos. SÃ, hay instantes de nuestra vida en la que el dolor nos hace sentir el lÃmite de nuestra condición humana. Puede ser que tú estés pasando por uno de esos momentos y que estés sintiendo mucho dolor, por un conflicto, por una enfermedad, por una pérdida que has tenido. O también puede ser que alguna de las personas que están a tu alrededor y que tú amas intensamente estén pasando esas experiencias difÃciles, que les hace sentir la fragilidad de ser humanos. O también es posible que hayas ya pasado, que hayas ya transitado por esa parte del camino y goy voltes tratando de encontrar lecciones, tratando de saber cuáles fueron los aprendizajes de esa situación. El dolor forma parte de nuestra condición humana. No es una maldición, no es una desgracia imposible de comprender. No, el dolor es fuente de que tú y yo somos frágiles, de que tú y yo somos un espÃritu encarnado, de que tú y yo siempre tenemos que vivir entre la velocidad y el alcance de nuestro pensamiento y las limitaciones de nuestro ser corpóreo. Lo primero que tengo que decirte es que el dolor hay que aceptarlo, porque forma parte de lo que somos y que cuando no aceptamos el dolor, es decir, cuando decidimos negarlo, no sólo no lo vencemos, no sólo no lo aprovechamos, sino que, además de eso, comenzamos a vivir en un mundo irreal, en una realidad irracional. Te miro a los ojos y te digo hay que aceptar el dolor. No podemos negarnos a él. No por decir que no duele. Hacemos desaparecer de nuestro corazón la presencia molestosa del dolor. Si quieres, te lo pregunto asÃ. Para qué negar que la partida definitiva de alguien que amamos, partida hacia la eternidad, nos duele? Para qué negar que la pérdida de una pareja por la que sentimos muchas cosas y con la que hemos luchado tanto nos hace sufrir? Para qué, Para qué decir que no estamos enfermos cuando la ciencia lo ha diagnosticado claramente para qué negarnos al dolor. Somos seres débiles, somos seres frágiles que padecen y tenemos que aceptarlo tal cual. Por eso, si nos toca llorar, hay que hacerlo sabiendo que asumir el dolor y expresar lo que sentimos dentro de nosotros nos hace crecer emocionalmente. Cuando algo nos duele, se nos está firmando la vida y, en muchos casos, se nos está afirmando el amor. Eso lo tenemos que asumir como un mensaje interesante y gratificante del dolor entender su razón de ser, porque la verdad, ningún dolor ni fÃsico, ni moral, ni aún el que pudiéramos llamar emocional aparece por arte de magia. Todo en nuestra vida tiene sus causas y sus fuentes. Entender qué está pasando y por qué estamos sufriendo nos ayuda a saber cómo manejar mejor la situación dolorosa, la situación que nos hace sufrir en muchas ocasiones. Somos nosotros mismos, con decisiones equivocadas, los que le le hemos dado vida al dolor y los que debemos aprender a la lección que se esconde tras de él. Oye lo tercero, todo dolor es pasajero. Nuestra condición humana nos pone siempre ante la experiencia de lo temporal. Topo pasa nada queda eterno en nuestro corazón, ya sea que desaparezca o que nos acostumbremos a él. La influencia, la intensidad del dolor también pasa. Por eso es muy importante que cada uno de nosotros lo deje fluir para que pueda irse como llegó. Esto supone, en algunas circunstancias ser capaz de enfrentar sus causas con verdaderas e inteligentes soluciones o simplemente entender que su presencia, aunque demasiado fuerte, es lo mejor ruda que nos puede pasar y que ya llegará el momento en que no esté ahora un paso más comprender su función. Distingo entre entender y comprender entender es captar cómo funciona o por qué se dio es tener clara la relación causa y efecto. El comprender supone un acto intuitivo de poseer de un golpe. La razón de ser completa de ese sentimiento en la vida es saber por qué está allà y para qué está allÃ. Para ello hay que usar algo más que la racionalidad. Hay que disponerse totalmente a la captación de esa situación. Esto es, hay que dejar que las emociones, los afectos, el sentido común y todo lo demás participen en esa aprehensión. Razonemos emocionalmente por qué está en nosotros ese dolor. Démonos cuenta de lo que lo causa y veamos realmente cómo podemos enfrentarlo y asumirlo una última clave. Vivámoslo espiritualmente. La espiritualidad es capacidad de trascendencia. Es descubrir que nada se cierra sobre sà mismo, sino que se abre y se comunica con lo otro. En términos cristianos, es vivir cada momento desde la relación con Jesús de Nazaret, el señor y lo digo en esos términos porque yo soy católico, pero alguno que me está escuchando que tiene otro tipo de experiencia espiritual, pues nada relacionesse con ese al que considera sublime, con ese que le llene de razón de ser la vida. A mà me impresiona mucho que el relato del cristianismo esté soportado sobre una experiencia de sacrificio, sobre una experiencia de dolor que él no buscó, que él no querÃa. Por eso dijo aparte de mà este cáliz pero que asumió como consecuencia de sus opciones de vida. Y me refiero obviamente a la experiencia de la cruz, que de alguna forma se vuelve un modelo para nosotros entender y superar el dolor. Cuando lo vivimos espiritualmente, nos damos cuenta que el dolor no es sólo una desgracia, sino que también puede ser fuente de bendición y de crecimiento. No tienes por qué huirle como si fuera lo peor de la vida. También desde el dolor podemos aprender a ser mejores seres humanos. Podemos aprender a desarrollar habilidad que nos ayuden a realizarnos. Se trata de crecer y de ser capaz de ser nuestra mejor versión. No se trata de anclarnos en épocas y momentos emocionales del presente o del pasado, sino dejar que el proceso continúe. Por eso te invito a echar para adelante y a recibir en este momento toda la fuerza espiritual, de tu creencia, de tu fe. Te ratifico que tú estás llamado, llamada a ser feliz y que siempre encuentras en tu corazón la fuerza espiritual, la fuerza de Dios para vencer y salir adelante. Revisa estas claves. Uno hay que aceptarlo, dos hay que entender su razón de ser, tres hay que saber que todo pasa n N N. N. N. Cuatro s hay que comprender su función en nuestra vida y cinco hay que vivirlo espiritualmente. Vamos, vamos adelante siempre podemos. Gracias por estar allà y gracias por compartir conmigo este mensaje que busca ser alimento para el alma y para el espÃritu. Nos encontramos en Spotify. Ahà siempre estamos suscrÃbanse a nuestro canal El Man también en Hezer, ahà estamos constantemente y en Apple y también en Amazon. Tú sabes







