July 16, 2023

No te des por vencido

No te des por vencido

Yo no sé cuál sea tu derrota o enemigo, yo no sé quién se burla de ti. Lo que yo si sé, con la certeza existencial de la fe, es que si no desfalleces, si luchas y te mantienes con fe y esperanza saldrás vencedor, saldrás vencedora.

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Yo no sé cuál sea tu derrota o enemigo, yo no sé quién se burla de ti. Lo que yo si sé, con la certeza existencial de la fe, es que si no desfalleces, si luchas y te mantienes con fe y esperanza saldrás vencedor, saldrás vencedora.

Por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gustan la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor eres Tú y eso ya es la base para salir a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes, entonces me llenaré de alegría a causa del señor mi Salvador lee a lavaré aunque no florezcan las higueras ni den frutos, los viñedos y los olivares, aunque se acaben los rebaños de ovejas y no haya reces en los establos, porque el señor me da fuerzas da a mis piernas. La ligereza del siervo me lleva a alturas donde estaré a salvo a Bacouk. Capítulo tres, versículo diecisiete, al dieciocho. Tengo que decirles que a mí me encanta ese texto, que lo sé de memoria, que lo repito una y otra vez y saben por qué. Porque en ese texto el profeta en primera persona nos comparte la experiencia de confiar en el Señor a pesar de todas las negativas que la vida le puede dar. Sí, la vida no es fácil y creer no significa que todo va a estar de popaña y creer no significa que todo va a salir bien, que vamos a triunfar y que vamos a vivir en la prosperidad. No confiar en el Señor supone seguir haciendo aún en los momentos más complejos y difíciles de la vida, porque, de alguna manera, creer es tener la certeza de que vamos a salir victoriosos de cualquier batalla por perdida que parezca. A mí me gusta ese texto y te lo comparto hoy a ti porque el texto transmite la fe de un ser humano que tiene una relación íntima con su dios y, por lo mismo, ha experimentado la fuerza, el poder, las ganas, el ánimo que Dios concede a quien abre el corazón y, desde la honestidad y la coherencia de vida, se lanza a construir un proyecto de felicidad. El texto transmite no la seguridad de quien lo tiene todo y desde la opulencia decide creer, sino de aquel que, viviendo la derrota, la necesidad, la pobreza, es capaz de creer, que va a salir adelante, es capaz de confiar, es capaz de seguir y de alabar y de agradecer. Es el ser humano que asume su condición débil, que asume su condición de satinos de precariedades y que confía en lo que sabe hacer, en lo que puede hacer, en las habilidades que tiene pero también en el poder de Dios. Yo tengo que confesarles a ustedes que este texto ha sido mi compañero en noches de desesperanzas, en momentos de desilusión. Sí, cuando he estado enfermo, cuando las cosas no han salido como yo lo quiero, cuando hay conflictos que parecen insolucionables, cuando los abismos se muestran insalvables. Yo leo este texto y con él me he llenado de fuerzas y con él he creído que puedo seguir adelante, a pesar de que todo apunta al fracaso, ya que nada va a salir bien. Yo sé bien que no vivo en un mundo perfecto, que en un mundo que no vivo en un mundo de gente buena que se comprometa por construir vidas mejores. Yo sé de las injusticias, de las maldades, de las envidias, de los odios que uno no entiende. Yo sé el sistema social en el que vivimos nos empuja a ser a veces caníbales entre nosotros mismos, a destruir con nuestra lengua y con nuestras manos, al hermano y a todo aquel que se ponga en nuestro lado. Sé que a veces uno se esfuerza al máximo, da lo mejor de sí, planea lucha y no obtiene los resultados justos por los que se ha propendido. Sé todo eso, pero también sé que Dios tiene poder, que él actúa desde dentro de los seres humanos, que él nos ha dado fuerzas y ánimo, que él cree en nosotros, que él confía en nosotros y que espera que tengamos la suficiente esperanza para llenar de sentido todo aún aquello que aparentemente es absurdo y no tiene sentido. Por ello, yo no pierdo la esperanza. Por eso todos los días me levanto, seguro de que voy a triunfar, de que podré escapar de las trampas del mal, de que podrés sonreír en el lugar alto y seguro en el que él me pone a salvo. Él es la causa de mi alegría y de mi gozo de él estaré lleno para seguir navegando y luchando, para no hincar rovilla y no dejarme vencer por ninguna dificultad. Hoy te quiero invitar a TI a creer en Ti, a confiar en Ti, en tus habilidades, en tus fuerzas, a comprometerte con tu proyecto de vida, a creer que vas a salir adelante. Hoy quiero invitarte a TI a que mires a tu alrededor y des gracias, porque hay muchas cosas en tu favor, a pesar del o dolor, de la tristeza, de la enfermedad, de la soledad, de la derrota, de la pobreza. Hoy quiero invitarte a ti a que confíes en el Dios Bueno, en el Dios que te ama, en el Dios que posa sus ojos sobre ti para amarte y para hacerte sentir que eres valioso. Hoy te quiero invitar a la esperanza. Hoy te quiero invitar a no darte por vencido. Hoy te quiero creer un guerrero, una guerrera, un vencedor, una vencedora, uno que sabe que puede ganarle a todo. Sí, hoy te invito a creer. Yo no sé cuál sea tu derrota. Yo no sé cuál sea tu enemigo. Yo no sé quién sea el que se burle de ti. Pero lo que yo sí sé y lo sé con las serpunte. Esa existencial de la fe es que si no desfalleces, si luchas, si te mantienes coherente y con esperanza. A pesar de todo, saldrás vencedor, saldrás vencedora. De eso yo estoy seguro y eso es lo que me anima a seguir adelante vencerémos para ello tendremos la actitud de compromiso que se necesita y la libertad que se requiere para no darnos por vencidos. Y termino con romanos. Ochocito, treinta y siete. En todo saldré vencedor por aquel que me amó. Yo no sé si tú crees. Yo creo, pero espero que escuchar esta reflexión nacida desde la experiencia de la vida vivida te anime a tener esperanza hoy y a no darte por vencido, a no darte por vencida. Confía Tú puedes. Tú puedes? No lo olvides, No lo olvides. Tú puedes. Gracias por estar allí y gracias por compartir conmigo esta palabra que busca ser alimento para el alma y para el espíritu. Oye estamos en Spotify, en Deezer, en Apple, hay en el man y envían este episodio a alguien que tú sabes, que está viviendo momentos difíciles, que sienta que puede ir. Tú sabes por bux