July 9, 2023

La familia: escuela de felicidad

La familia: escuela de felicidad

También creo en la familia como espacio en el que aprendemos a transcender. Hoy quiero compartir contigo este mensaje: Me niego a que la familia desaparezca.

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También creo en la familia como espacio en el que aprendemos a transcender. Hoy quiero compartir contigo este mensaje: Me niego a que la familia desaparezca.

Por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gusta la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor eres Tú y eso ya es la base para salir a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes. Creo en la familia, la entiendo como ese espacio íntimo de cuidado y de afecto en el que nos sentimos amados, reconocidos e impulsados para ser gente, autónoma y feliz. Creo en la familia, acepto los cambios que la dinámica social nos va generando, pero la verdad me niego a la destrucción de la familia. Yo sé que algunos dicen no, Alberto no se está destruyendo, sino se está transformando. Y es posible, pero cuando los seres humanos quedamos desconectados cuando los seres humanos no reconocemos un espacio íntimo de afecto y de cuidado, Cuando los seres humanos no nos sentimos acompañados por otros que nos miran en nuestra autenticidad y nos aman en nuestra realidad, no podremos ser felices y terminamos asistiendo a la destrucción de la familia. Por eso creo que necesitamos cuidar el espacio familia, cualquiera que sea, con las características que tenga. Por eso no me gusta hablar de un conjunto de miembros con oficio determinados. Si no me gusta hablar de un contexto de afecto y de cuidado, y tenemos que cuidar ese espacio íntimo. Esos vínculos son definitivos para nuestra realización y por eso tenemos que cuidarlos y por eso tenemos que estar atentos a ellos. Yo realmente lamento que muchos descuidan su familia. Muchos hombres, grandes, empresarios exitosos se han olvidado de su familia, no dedican tiempo y terminan perdiendo ese espacio de seguridad. Mujeres inteligentes extraordinarias a veces olvidan lo que significa ese espacio. Y lo pienso de los hijos y lo pienso de de de de todos los que formen parte de ese núcleo. Se les olvida que la familia hay que cuidarla. Y hay que cuidarla porque definitivamente ella es la gran escuela del ser humano. Miren algunos aprendizajes se dan solo en la familia. No pueden reemplazarlas ni las escuelas, ni las universidades ni los entrenamientos. Son aprendizajes que se dan allí, en el reconocimiento familiar. Lo que somos en gran medida lo aprendimos en la casa, en las relaciones familiares. Es allí donde aprendemos a ser humanos. Es allí donde aprendemos los valores que nos van a impulsar, que van a regir nuestra vida. Es allí donde aprendemos a dialogar y a resolver conflictos y a compartir las riquezas de nuestro ser Creo en la familia como el espacio en el que aprendemos a amar. Sí, es en ese vínculo. Es en ese espacio íntimo donde recibimos las primeras caricias, las primeras muestras de amor. Sabemos que valemos mucho por aquellos adultos que nos cuidan, en mi caso, por mi papá y por mi mamá, que me han hecho saber en el inicio de mis días que soy una persona valiosa. Es allí, en la familia donde aprendemos amar, porque es allí donde nos sabemos merecedores de confianza. Es allí donde podemos entender que necesitamos luchar para lograr nuestros sueños. Es allí donde aprendemos a dar amor y compartir lo que tenemos y somos, porque es allí donde nos enseñaron con caricias, con palabras de aprobación, con tiempo dedicado, con actos de servicio a sabernos amados. Es en la familia donde aprendimos el amor real, en medio de la disciplina, en medio de la sanción, en medio de la corrección. Porque al que sancionan, al que disciplinan, al que corrigen, es porque lo consideran valioso, es porque lo consideran alguien capaz de dar más. Al que no corrigen, al que no sancionan, al que no disciplinan, es porque ya vieron, ya tiraron la toalla, ya dijeron con él o con ella no se puede más. Creo en la familia como espacio en el que aprendemos a vivir. En la diferencia, yo particularmente que tuve la bendición de tener cinco hermanos y compartir con ellos la casa, a los padres la escuela. Sé lo que es vivir y amar a los que son diferentes. Sí, mis hermanos son diferentes. A mí les gusta una música que a mí no me gusta. Tienen deseos que yo no tengo. Sueñan con lo que a mí no me emociona. Sin embargo, a pesar de ser tan diferentes, aprendimos a relacionarnos, a complementarnos, a amarnos. Somos diferentes, pero aprendimos que nos necesitamos los unos a los otros y que para apoyarnos no tenemos que cercenar nuestras diferencias. Yo disfruto pensando en la diferencia en la que crecí es en la familia, donde aprendemos que el otro no, por diferente, es un enemigo que, al contrario, en su diferencia hay mucho que enseñarnos, mucho que apoyarnos para salir adelante oye. También creo en la familia como espacio en el que aprendemos a resolver conflictos, porque en la familia real hay dificultades, hay conflictos, hay peleas, y allí tenemos que aprender a encontrar las soluciones sin agredirnos, sin matarnos, sin violentarnos. No es posible eliminar a uno de los míos para resolver un conflicto. Eso lo aprendí en la casa. Recuerdo todavía las peleas con alguno de mis hermanos, con al Borontonio, por ejemplo, en qué terminaban, en que nos mirábamos a los ojos y teníamos que pedirnos perdón y darnos un abrazo, porque eso lo exigía mi papá aunque chocaran nuestros intereses, aunque tuviéramos ganas de lo mismo y no alcanzara. Necesitábamos aprender a vivir en paz y ayudarnos a ser mejores. Recuerdo los foros que se hacían en la mesa sobre temas tan existenciales como la amistad del amor de pareja, los juegos, los deseos deportivos. En ellos había espacio para todos. Todos teníamos una opinión, un parecer, unas preguntas, unas posibles respuestas, mientras consumíamos los alimentos. Creo en la familia como espacio en el que aprendemos a trascender. Yo tengo que decir que soy ministro ordenado, aunque ahora no ejerzo, gracias al ambiente familiar en el que viví desde pequeño, si tengo una experiencia espiritual, si creo en Dios y vivo la vida desde la puesta de la fe. Fue porque me lo enseñaron en el compartir con los míos y con los que luego, a través de la razón, pude entender y comprender las primeras oraciones. Las aprendí allí en familia. Fue con ellos, mis padres, mis hermanos, mis tíos, mi abuela. Fue con ellos que aprendí que hay cosas que no brillan, que no pesan, que no son útiles, pero que son supremamente importantes. Fue allí donde aprendí a conocer a Jesús y a aceptar su propuesta existencial Perdónenme me niego a que la familia desaparezca. Me niego a que tú descuides tu familia. Me niego a que tú caricaturices tu familia. Necesitamos seres humanos que entiendan lo importante de ser familia y quieran construirla con el sacrificio, la responsabilidad y el compromiso que se requiere. Gracias por estar allí y gracias por compartir conmigo este mensaje. Gracias a todos los que nos siguen en diser y que se han suscrito al canal de diser, Gracias a los que nos escuchan en Spotify y a los que nos escuchan en Apple Hey. Les deseo todo lo bueno, ánimo y fuerza, y revisen si ustedes están cuidando su familia. La suya, no la perfecta, no la diseñada idealmente la suya la que ustedes tienen y les hace ser esta persona. Les deseo todo lo bueno, ánimo y fuerza, Y nos seguimos encontrando. Tú sabes bu