Hábitos espirituales

Los hábitos espirituales tienen que generarnos tres experiencias, hoy te las comparto en este episodio.
Los hábitos espirituales tienen que generarnos tres experiencias, hoy te las comparto en este episodio.
Por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gusta la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor. Esto y eso ya es la base para salir a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes es necesario tener buenos hábitos espirituales. Nadie puede pretender ser feliz si no es capaz de construir su vida desde buenos hábitos. Los hábitos sabemos que son esos modos especiales de proceder o conducirse y que son adquiridos por la repetición de actos iguales o semejantes. Tenemos hábitos alimenticios, tenemos hábitos laborales y yo insisto mucho en los hábitos espirituales. Constantemente en este podcast, yo los invito a ustedes a revisar cuáles son sus hábitos para trascender, para otear la vida, para conectarse con lo más profundo de ustedes mismos. Alguna vez, un gran periodista, Gustavo Tatis, entrevistándome a raÃz de mi decisión de no volver a ejercer, el presbiterado, decÃa que yo era alguien que no habÃa dejado los hábitos. Claro, él jugaba con la acepción de la palabra, hábitos que tiene que ver con la manera como nos vestimos los presbÃteros cuando hacemos actos litus, pero también los hábitos como esas maneras inconscientes, a través de las cuales nosotros nos relacionamos con los demás y nos aproximamos a la realidad. Yo tengo que decir que no he dejado mis hábitos espirituales. Para mà es fundamental que, en medio de todo lo que hago que, en medio de la cantidad de trabajo que tengo, yo pueda sacar un espacio para alimentar mi espÃritu, porque creo que, asà como mi cuerpo necesita ser alimentado, también esa dimensión de mi ser, que es lo espiritual, necesita ser alimentado. Claro, yo tengo una experiencia religiosa y entonces esos hábitos están conectados con mi experiencia religiosa. Pero creo que los hábitos espirituales pueden no estar conectados con experiencia religiosas y pueden responder a la búsqueda espiritual del ser humano. Recuerdo una amiga que es agnóstica, pero que es una mujer espiritual, que es una mujer que busca el sentivo completo de su vida. Me dice que uno de sus hábitos espirituales es ver el atardecer como un momento de meditación, como un momento de interiorización como un momento de conexión con lo más profundo de su interior. Y a mà eso me parece suficientemente válido. Yo creo que los hábitos espirituales tienen que generarnos tres experiencias. Primero, una experiencia de paz. Uno no busca realizar hábitos espirituales para perder la serenidad, para angustiarse, para llenarse de miedos, para entrar en periodos de ansiedad. Claro que no. La primera emoción que debe ocasionarnos a nosotros un hábito espiritual es serenidad es paz, porque de alguna manera nos ayuda a aislarnos de tantas dificultades, de tantas tensiones, de tantas presiones que tenemos en la cotidianidad. De hecho, para mà ese es un indicador de discernimiento cuando me han invitado a experiencias espirituales y salgo caótico de allà y salgo lleno de miedo y salgo lleno de angustia. Digo este no es un hábito saludable, por lo menos para mÃ, para Alberto José. La segunda emoción es que me debe comprometer con mi vida en todas las dimensiones. Un hábito espiritual saludable me hace saber quién soy, me hace conocer mis deseos, conocer mis carencias, tener conciencia de mis habilidades, de mis capacidades y, a la vez, tener conciencia de mis vacÃos, de mis dificultades, de mis limitaciones. Un saludable hábito espiritual me lleva a entender que en mi vida pasa lo que yo decido que pase Y por eso tengo que hacerme responsable de mi vida Y por eso tengo que hacerme responsable de mi proyecto de vida. No puedo quedarme de alguna manera siendo una rémora, usando esta figura de ese pez que va detrás de las ballenas, comiendo lo que ellas votan de otras personas. No puedo me comprometo con mi proyecto de vida. Lucho por sacar adelante cada una de las tareas que s s ns uno de los proyectos que tengo. Sin compromiso con mi vida, no puedo entonces tener unas buenas relaciones con los demás, tener vÃnculos saludables con los otros, tener relaciones desde el respeto, desde la funcionalidad, desde la alegrÃa, reconociendo que los otros son importantes en la realización de mi vida. Esa es la tercera emoción. Me hace comprometido, me hace sentir dueño de mi existencia. No soy yo un tÃtere no soy yo una veleta de opiniones espirituales ni de fuerzas espirituales, sino que soy dueño de una vida que puedo controlar en su gran mayorÃa. Y la tercera emoción es la alegrÃa, la alegrÃa de vivir, la alegrÃa de sentir que estoy haciendo las cosas bien. Cuando presidÃa la eucaristÃa Y estoy pensando cuando presidà la eucaristÃa aquà en el minuto de Dios en Bogotá, mientras era un neopresbÃtero, o después en el seminario mayor de la costa Atlántica, Juan Veintitrés, cuando era allà formador, o después dirigiendo las emisoras del minuto de Dios, en Barranquilla y Cartagena, donde visitamos todos los barrios de estas dos ciudades en jornadas de evangelización. Yo siempre buscaba que la gente que me escuchaba, que la gente que celebraba ritualmente conmigo, saliera llena de alegrÃa para compartir alegrÃa con los demás. La espiritualidad no puede ser fuente de tristeza. Ya para eso están los enemigos. Ya para eso están los hater Ya para eso están los crÃticos. Ya, para eso está la gente malvada, la gente corrupta, la gente injusta. No, la espiritualidad tiene que ser motivo de alegrÃa, tiene que ser motivo de pasión y nos tiene que llevar a querer vivir. En estos dÃas he querido compartir con muchos unos hábitos que tengo nacidos en mi experiencia cristiana. Yo hago todas las mañanas un momento de oración muy personal, más allá del que hago con mi esposa, más allá del que hago por televisión con todos los amigos del canal Caracol. Tengo un momento personal de oración, tengo un momento de meditación, de alguna lectura, me propongo una tarea del dÃa y luego, al final del dÃa, en la noche, hago un momento de oración en el que recojo todo lo que he vivido. Ese es un hábito y lo he compartido con muchas personas a través del oracional El man está vivo. El oracional El man está vivo? Es una publicación mensual que ayuda a establecer ese hábito, porque tiene una provocación de oración de la mañana, una sencilla reflexi una tarea sugerida y una oración de la noche. Llevo veinte años escribiendo el oracional El man está vivo y por estos dÃas hemos querido publicar un texto conmemorativo que recoja las mejores reflexiones y oraciones de los últimos veinte años de este oracional. Yo creo que es un regalo de Dios. SÃ, yo siento que es un regalo de Dios. Siento que es una herramienta para la realización del propio camino espiritual, porque creo que la espiritualidad necesita esos hábitos que nos conducen. Y entonces he querido publicar este texto con el editorial Planeta que se llama El man está vivo y está contigo? Este texto es para todo ser humano. Soy categórico. Todos mis textos son escritos para todo ser humano, todo aquel que tenga cerebro y corazón y que quiera reflexionar por el sentido de la vida, pues obvio, es un texto espiritual que te va a ayudar a ti a fortalecer tus hábitos espirituales. Claro yo soy católico, pero el texto es un texto escrito en un lenguaje sencillo e incluyente y en él propongo para todos experiencias de vida, un texto que puede ser leÃdo de corrido o por momenticos en cualquier página se los recomiendo. Hoy querÃa hablar de los hábitos espirituales y recomendarles El man está vivo y está contigo? Gracias por estar allà y gracias por escucharnos en Spotify, en Dizer, en Apple, en Amazony. Tú sabes







