Felicidad: Hondura Espiritual

Hoy quiero compartir contigo esta reflexión.
Hoy quiero compartir contigo esta reflexión.
Por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gusta la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor eres Tú y eso ya es la base para salir, a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes los seres humanos de hoy parecen tenerlo todo, pero carecen de lo esencial. Nunca antes hemos tenido mejores condiciones. SÃ, desde la tecnologÃa, desde los avances, pero nunca antes hemos tenido conciencia de tantas enfermedades y trastornos emocionales. De alguna manera, parece que, asà como los seres humanos lo tenemos todo, carecemos de lo esencial. Los seres humanos buscamos felicidad y la felicidad no es una experiencia de obtener tal o cual resultado es un estilo de vida, una manera de ser, una manera de estar en el mundo. Tal vez el inmediatismo, el facilismo, el hedonismo, la tendencia a quedarnos en lo externo, el creer que la tarea es usar, utilizar al otro como una cosa y quedarnos en relaciones superficiales, nos pueden estar generando un vacÃo interior grande, nos pueden estar determinando a vivir un estilo de vida que conduce a la felicidad. Yo creo que la felicidad no es una experiencia superficial. Yo creo que los seres humanos que viven felices en medio de todas las situaciones que su estructura les permite son hondos. Tienen hondura. Esto es, se han tomado la vida en serio. Y cuando hablo de profundo, sin duda estoy hablando de espiritual. Yo creo que lo profundo es espiritual. A veces me da susto la manera como algunos se burlan de lo espiritual. Y creo que se burlan de lo espiritual porque lo confunden con credulidad o simplemente le tienen miedo a una experiencia que les permita conectarse con lo más profundo de su ser Otear la vida y entender que muchas de las cosas que ellos consideran absolutas no lo son. Lo espiritual es fundamental en nuestra existencia. Estoy convencido que una sana experiencia espiritual nos permite enfrentar los problemas serios que tienen que tenemos los seres humanos de esta época. Tal vez el problema más serio de esta época es la baja autoestima. Es que, en medio de tanta comodidad, en medio de tantas herramientas, de tantos aparatos, los seres humanos no tienen una sana relación consigo mismo, no tienen una adecuada opinión emocional de sà mismos, Y eso los lleva a vacÃos que tratan de llenar con cosas compasiones extremas o simplemente con un dejar la vida, un abandonar la lucha. La espiritualidad nos permite entender quiénes somos, aceptarnos tal cual como somos y descubrir el valor profundo que cada ser humano tiene. Cuando tú vives una experiencia espiritual, tú te reconoces valiosa, no absoluto, no perfecto, no lleno de todas las cualidades, pero sà valioso en medio de las limitaciones, en medio de las dificultades que los seres humanos tenemos. Cuando tú interiorizas, cuando tú te autoobservas, cuando tú tienes una relación contigo mismo desde el amor eres capaz de saberte muy valioso. Y eso te impulsa a desarrollarte. Y eso te impulsa a reconocer cualidades y capacidades, a no esconderte tras de tÃtulos, A no esconderte tras de cosas costosas, a no esconderte tras de una actitud sectaria o fanática, a no asirte a Ãdolos que no pueden darte lo que necesitas, que es una buena relación contigo. Tal vez, el segundo problema está planteado en las relaciones de pareja. SÃ, unas relaciones en las que encontramos demasiadas heridas y encontramos a veces experiencias de destrucción. Y yo creo que la espiritualidad nos ayuda a tener una buena relación de pareja porque nos permite descubrir al otro como un ser humano, valioso, diferente, digno que merece todo nuestro respeto. Cuando uno tiene una experiencia espiritual, es capaz de amar al otro sin quererlo poseer, sin quererlo limitar, sin quererle enseñar. Cómo debe ser cuando uno tiene una experiencia espiritual se dona al otro sin entregar la dignidad para que la pisoteén, pero descubriendo un par con el que se puede construir un proyecto sano. Cuando se tiene una experiencia espiritual profunda, se entiende que al otro no se le puede traicionar, que al otro no se le puede engañar, que al otro no se le puede usar, que al otro hay que ayudarle solidariamente hacer y que cuando se descubre que ese proyecto de pareja no puede continuar, hay que terminarlo con sabidurÃa, con generosidad, con libertad, con responsabilidad, aceptando que no es mala persona por no poder seguir siendo mi pareja. Pero pudiéramos pensar en las relaciones de familia que tal vez es el tercer problema. Cuando se tiene una experiencia espiritual, cuando se navega la vida en la profundidad, en la hondura de ella, se aprende a vivir en Comunión sin uniformidades, teniendo objetivos comunes, experiencias comunes, en medio de las diferencias, en medio de que cada uno tiene sus propios valores y sus propias búsquedas. Y entonces la comunicación, entonces la resolución pacÃfica de conflictos. Los valores emergen como una caracterÃstica de la experiencia familiar. Me asusto porque estoy convencido que el cuarto punto, que es el cao social, tal vez matizado por la corrupción que cunde o por las locuras de todo tipo de personas que buscan imponerse a los otros, es sin duda una expresión de nula vida espiritual o de una experiencia espiritual equivocada, porque quien es espiritual entiende que el orden no es represión, entiende que el orden no es mutilar al que es diferente. Entiende que la legalidad y la ética es el único camino que conduce al verdadero progreso tanto personal como social. Oye necesitamos urgentemente buscar experiencias espirituales. Experiencias espirituales serias, sanas, donde la culpa no sea la fuente primera, donde no haya un desprecio por lo que somos, donde no haya magia que nos lleve a ser irresponsables y a perder el control de nuestra vida. Una experiencia espiritual que nos permita respetar al otro en sus búsquedas y que nos haga ser capaces de vivir momentos de soledad en los que nos reconocemos, pero que se niegue al egoÃsmo como un valor fundamental. En definitiva, si quieres mantener una buena vida, si quieres ser feliz, haz un esfuerzo por tener una buena experiencia espiritual, una que sea capaz de darte herramientas y de ayudarte a desarrollar herramientas que te permitan ser feliz, que te permitan ser pleno. Para ello tienes que aprender amar y a confiar, pero sobre todo a trascender, a dejar que las cosas comuniquen su alma y no sólo su ropaje. Aprende a captar lo que es esencial y lo que definitivamente merece que nosotros gastemos tiempos neuronas y también haz acciones que te permitan bendecir al otro. Gracias por estar allà y gracias por compartir conmigo este momento. Tú sabes







