Aug. 3, 2023

Enseñar la fe a jóvenes y niños

Enseñar la fe a jóvenes y niños

Me asusta la manera en la que algunos quieren imponer a los jóvenes y a los niños la experiencia espiritual. Aunque es válido y legítimo, debemos pensar bien cómo hacerlo.

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Me asusta la manera en la que algunos quieren imponer a los jóvenes y a los niños la experiencia espiritual. Aunque es válido y legítimo, debemos pensar bien cómo hacerlo.

Bomba, por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gusta la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor. Esto y eso ya es la base para salir a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes. Me asusta la manera en la que algunos quieren imponerle a los jóvenes y a los niños la experiencia espiritual. Sí, algunos están decididos a hacer que los niños y los jóvenes tengan una experiencia de fe, lo cual es válido, lo cual es legítimo. Lo que quiere que debemos pensar bien es cómo hacerlo, porque yo estoy convencido que la fe es un encuentro personal con Jesús y que esto no se impone, no se enseña a la fuerza ni a trancasos, sino que se provoca, se propicia y se contagia. Creo que debemos intentar propiciar una experiencia de fe en los niños y en los jóvenes, pero creo que debe hacerse de una manera en la que se respete su proceso evolutivo y en la medida en que ellos pueden encontrar beneficios motivos en este tipo de prácticas. También estoy seguro que querer imponer la fe a los hijos, a los estudiantes, niños y jóvenes normalmente termina ocasionando el efecto contrario, esto es, que ellos se cierren a la experiencia espiritual, que ellos se nieguen a trascender, que ellos permanezcan sumidos en la inmediatez de las cosas y terminen en opciones que tienen validez y que pueden ser legítimas también como el ateísmo, o simplemente ser agnósticos o indiferentes. Yo lo dejo claro desde mi experiencia como líder espiritual, como presbítero en ejercicio durante veinticinco años y ahora como presbítero que no ejerce la fe, no se impone, se comparte en libertad y en amor. Por eso, hoy quisiera proponerte algunas actitudes que he venido compartiendo en las redes con las personas que siguen mis cuentas. La primera, yo creo que es fundamental el testimonio. Sí, la experiencia espiritual debe vivirse y viviéndose, se contagia y viviéndose se comparte. Yo particularmente creo que el cristianismo es un modo de vida, una manera de pensar, una manera de sentir, una manera de juzgar, una manera de actuar. Así lo dice hechos de los apóstoles, cinco, veinte, entonces, si es un modo de vida debe ser compartido a través de las experiencias de vida. Muchos padres de familia, tutores profesores, quieren que sus pequeños, sus jóvenes tengan las actitudes espirituales que nunca han visto s en su casa o en la vida de éstos, o que tengan expresiones o prácticas piadosas espirituales que ellos nunca han manifestado. Y la verdad, yo no creo que este sea un buen camino. Ellos querrán ser espirituales si los ven a ustedes siendo espirituales y siendo felices espiritualmente, siendo gente que sabe gestionar sus emociones, que sabe pensar, que sabe decidir, que sabe actuar desde su experiencia espiritual. Si ellos los ven a ustedes así, es muy probable que ellos se sientan provocados y quieran vivirlo. Si no, es muy difícil. Si ellos te ven a ti como una máquina, que hace prácticas espirituales que no se nota en la vida, que no agrega nada a la vida. Es probable que ellos no quieran. Lo segundo es que yo lo que debe haber un discurso claro, creíble y coherente. Los jóvenes y los niños de hoy son críticos. Afortunadamente, son capaces de preguntarse lo que muchos de nosotros, en nuestra niñez, no nos preguntábamos y terminábamos acentuando. Sin ninguna duda, ustedes saben que ellos tienen mayor información que la que teníamos nosotros en esos momentos y que son capaces de encontrar hipótesis que tal vez tú y yo hasta desconocemos. Esto hace que el discurso que usemos para compartir nuestra fe no puede estar lleno de misterios de acciones mágicas de imposiciones, sino al contrario, tiene que ser un discurso claro, creíble y coherente. Por ello, yo creo que, si tú eres cristiano, que si tú eres católico, es necesario estudiar la Biblia, reconocer sus géneros literarios y, sin ningún miedo, presentárselo ante ellos. Oye no pretendamos que la fe sea consecuencia de la ignorancia o de la credulidad, sino que sea un resultado de la explicación, de la vivencia y sea para ellos una opción razonable. Eso es fundamental. Ellos hoy son capaces de hacer comparaciones de las distintas religiones y entonces, si tú eres practicante de una o de otra, tienes que mostrar creíblemente las razones, los argumentos. El tercer aspecto o la tercera actitud es mostrar a Dios más cotidianamente. Si hay algo a mí que me impresiona de la espiritualidad cristiana y aún del texto sagrado es que expresa sabiamente una atención a la hora de presentar a os. Dios lo muestra como el totalmente trascendente, como el totalmente otro, como el totalmente distinto a nosotros, pero a la vez como el totalmente cercano, como el totalmente al lado nuestro que nos acompaña es el santo, el omnipotente, el diferente a nosotros, pero a la vez el que caminaba en el atardecer por el paraíso, el que escucha los clamores de su gente, el que se interesa por ellos, el que se abaja a ayudarlos y el que está totalmente cercano. De hecho, eso es lo que confesamos cuando hablamos de la encarnación. Entonces no podemos seguir mostrando a un Dios que está tan lejos de los seres humanos que nada le dice a ellos. Entiendo que hay que saberlo hacer con respeto y sin despreciar lo sagrado, pero tiene que ser más cotidiano. A veces me duele cuando veo que el discurso religioso, que el discurso espiritual es casi que paralelo a la vida diaria, no la toca en nada aún más hasta la desconoce y en algunos casos realmente peligrosos, hasta la desprecia. Esto no puede tener éxito ni puede transformar la vida de nadie. Aún las propias manifestaciones litúrgicas tienen que ser más cotidianas sin perder su sentido desagrada. La cuarta actitud o el cuarto punto comprender que las dudas y las preguntas forman parte del proceso de fe. Ah A veces le tenemos miedo a las preguntas, le tenemos miedo a las dudas y no el que no duda no tiene fe el que no duda no cree. Ahí está tomás el mello. Pueden leer Juan veinte, diecinueve, veintitrés. Él no es malo, Él no es un estrategrestre. Él es un ser humano que nos muestra que la FE pasa también por noches oscuras. Algunos confunden la FE con conocimiento fruto de las ciencias exactas. Y no La FE es una apuesta, es una convicción, es una certeza existencial. Como dice hebreos Once, uno quien no duda no tiene fe, tiene conocimiento claro. Yo no dudo de la fórmula química del agua y allí no necesito tener fe. Yo lo sé porque lo han demostrado en laboratorios, en el ejercicio de la fe. Yo apuesto por una certeza existencial nacida en una experiencia, en un encuentro personal. Cuando yo tengo conocimiento científico, no necesito la ayuda del espíritu santo. En cambio, cuando tengo fe, sí que la neta para seguir siendo creyente oye. Estoy seguro que estas sencillas reflexiones te pueden ayudar a compartir mejor la fe con los niños, con los jóvenes, con esos que pretendemos conozcan una experiencia que nosotros nos llena de felicidad y de gozo. Acepto que algunos tengan otras maneras de entender, pero siempre debemos estar dispuestos al diálogo, sin soberbias y sin querer maltratar al otro. Esto lo he venido compartiendo en las redes. Soy convencido de esto. Creo que necesitamos que los niños entrenen sus habilidades espirituales. De hecho, he escrito he recopilado un texto que se llama mi mundo en oraciones, que son oraciones muy cotidianas para los niños, para que ellos, en el ejercicio de dar gracias, de contemplar, vayan teniendo una experiencia espiritual. Gracias por estar allí y gracias por compartir conmigo este momento. Oye me pueden escribir ap Alberto José Arroba, Jodomail com y gracias por los comentarios que me dejan en los distintos canales, en Spotify, en Deezer y también en Apple. Hey, tú sabes b