El dinero es un medio, no un fin

Hay valores más fuertes que el dinero. Estamos valorando más los bienes que la misma familia, pero nada de lo que se puede comprar o poseer le da sentido a nuestras vidas.
Hay valores más fuertes que el dinero. Estamos valorando más los bienes que la misma familia, pero nada de lo que se puede comprar o poseer le da sentido a nuestras vidas.
O por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gustan la asertividad, porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor. Esto y eso ya es la base para salir, a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes, necesitamos tener clara cuál es nuestra relación con el dinero. Nadie va a negar la importancia del dinero, pero a veces creo que muchos de nosotros lo absolutizan, de tal manera que terminan perdiendo el sentido de la vida. Todos necesitamos recursos económicos para poder salir adelante, pero nuestra felicidad no puede depender única y exclusivamente de esos recursos económicos. Todos trabajamos por adquirir mejores situaciones, por tener mejores oportunidades, pero eso no significa que sea el único propósito de nuestra vida. A veces nos encontramos con personas que se hunden en la infelicidad porque han erguido al dinero como su dios, como su único valor, y no el dinero no da plenitud constante y profunda, aunque nos llena de comodidades en algunas circunstancias de la vida. A mÃ, particularmente me gusta trabajar y me gusta tener las cosas que me ayudan a sentirme valorado, a sentirme amado, a sentirme feliz. Pero entiendo que que que no todo depende del dinero. Les quisiera plantear a ustedes cuatro reflexiones para tener presente y que ustedes evalúen cuál es su relación con el dinero. Subrayo sabiendo que todos necesitamos y que, como decÃa el deportista colombiano es mejor ser rico que ser pobre. Eso no lo vamos a discutir. La primera reflexión. La felicidad no se compra. Uno. Puede comprar muchas cosas, tener y tener, pero eso no asegura que seamos felices. Puedes llenar tu casa de lujos, de últimos modelos, de todo de lo más elegante y caro, pero eso no te garantiza que seas feliz. Al contrario, creo que entre más tengas menos feliz puede ser, entre más atesores, puede ser más esclavo de esas cosas que llegue a tenerte a ti y tú no tenerlas a ellas. Yo creo que la felicidad se construye y para construirla se necesita una buena dosis de humildad para reconocer que no lo podemos todo, que no lo tenemos todo y nunca podremos tenerlo. La felicidad supone a otros hacer vida con otros y la gente que lo compra todo supone que puede comprar amor en los demás, que no necesita ser humilde, porque son los dueños del mundo. Eso los hace estar alejados, solitarios, tristes, llenos de todo y de nada. Al mismo tiempo. Segundo, hay valores más fuertes que el dinero. Aunque parezca mentira, la gente vale más que los carros. Ãltimo modelo, porque ahora resulta que valoramos más a nuestros bienes que a la misma vida. Ahora se puede matar por un par de zapatos, acabar con una familia, por una herencia, vender el alma o la dignidad para conseguir cosas. Y yo te miro a los ojos y te digo nada de esto. Llena nada de lo que se puede alcanzar, tener, poseer, comprar o vender. Nada de eso le da sentido profundo y real a nuestras vidas. Entonces necesitamos rescatar el valor de lo realmente importante, que para mà es la honestidad, la fuerza de la palabra, la dignidad, la verdad, el respeto, la tolerancia y seguro otros valores más, porque son esos valores los que nos forjan. Son esos valores los que nos llenan de sentido, los que nos permiten ser confiables, los que ayudan, que nos nuestras relaciones fluyan, los que nos sostienen en momentos difÃciles, en momentos de carencia y la verdad. Estos valores no se forjan con plata, ni se compran o se venden, no se negocian. Están por encima de lo financiero, porque forman parte de lo auténticamente humano. Eso es lo que nos diferencia, creo yo, de los otros seres, en especial de los animales. Tercera reflexión, hay situaciones en las que lo menos necesario es el dinero y si te preguntas en cuáles situaciones, déjame contarte una experiencia. Alguna vez, un amigo que realmente es millonario, que realmente tiene mucho dinero, sufrÃa la enfermedad terminal de su pequeño hijo y con lágrimas en los ojos de de de de de sn ns. Encajado, me decÃa lo cambiarÃa todo por la salud de mi pequeño hijo y vi en sus ojos la verdad más aplastante. No basta el dinero, no basta la plata. Las riquezas son insuficientes para comprar una hora más de vida, para tener la oportunidad de estar con los nuestros, de gozarnos con aquellos, de salir adelante de las situaciones que nos presenta la vida. Muchas veces hay que buscar respuestas que no están en el dinero. Muchas veces hay que crear proyectos, encontrar soluciones que, insisto no pasan por la cuenta bancaria, no pasan por los ahorros que tenemos. Muchas veces hay que buscar respuestas a las inquietudes, a las problemáticas, a los conflictos que la vida nos va poniendo en el camino, y no porque tengamos muchos dólares, muchos pesos. Encontramos esas respuestas, encontrar el sentido de lo que somos va más allá de lo que podemos tener, buscar más allá de lo que pesa y de lo que brilla, porque eso no puede asegurarme nada de lo importante. Y eso que es importante no solo depende del futuro, de lo que se podrá lograr, sino de lo que estoy haciendo ahora y de cómo me estoy sintiendo. Con esto, recuerdo la expresión esa o qué sé yo es un cuento de alguien que dice yo soy muy pobre y al lado pasa a una persona y le dice bueno. Hagamos algo ya que eres tan pobre, por qué no me vendes unas de tus piernas en un millón de dólares y este dice que no. Entonces le dice bueno. Vendeme un brazo y este dice que no. Vendeme los dos ojos y este dice que no. Y al final sonriendo le dice entonces no eres tan pobre como tú quieres o como tú crees. La cuarta reflexión la necesidad de hacer otros énfasis en nuestros proyectos. Si hemos llegado hasta este punto en nuestra reflexión hoy, es porque tenemos claro que hay realidades que no se pueden lograr a punta de dinero. Una familia sana, equilibrada y feliz requiere más que la estabilidad económica. Un trabajo que me hace feliz no es únicamente donde ganó lo suficiente. Un proyecto productivo no exige únicamente una gran inversión de capital. Se necesitan actitudes que soporten el éxito y estoy pensando en la disciplina, en el esfuerzo, en el sacrificio, en el amor por el proyecto. Eso no nace, por más que le abonemos con billetes de cincuenta mil o de cien mil pesos colombianos o de cien dólares, no no nace. Aunque lo abonemos con esos billetes, no nace. Eso se da cuando hay compromiso, cuando hay militancia, cuando hay certeza, en que el proyecto vale la pena y que es algo en lo que en mi vida se hace de una mejor manera a partir de cualquiera de las experiencias que tienes, vale la pena, que reflexiones cuál es tu relación con el dinero. Ojo yo no soy tonto para decirte no yo tenga plata, no dio tenga dinero. Todos necesitamos tener condiciones mÃnimas de dignidad. Todos todos necesitamos tener las posibilidades para satisfacer nuestro estado de vida y debemos luchar por eso, Pero cuidado el dinero no puede ser nuestro dios. Gracias por estar allà y gracias por compartir conmigo esta reflexión que busca ser alimento para el alma y para el espÃritu. Estoy feliz con todos los amigos de Spotify. Gracias por compartir estos episodios con tantas personas. Gracias por escucharlos una y otra vez, por los amigos de Diezer, por los amigos de Apple, por los amigos que están con nosotros en Amazon y, claro también en Boo. Pocos tú sabes







