El arte de decidir

Escoger nuestro camino es una tarea en la que no podemos ser reemplazados. Seguro Dios te ayuda para buscar tu propio anhelo o motivación, pero eres tú el que decide.
Bomba. Por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gustan la asertividad, porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor. Esto y eso ya es la base para salir a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes muchas personas, antes de tomar una decisión muy importante para su vida, dicen cosas común que sea lo que Dios quiera. Tengo que preguntarle a Dios qué quiere de mÃ. Debo hacer la voluntad de Dios. Confieso que ha habido momentos en mi vida donde yo mismo, seguro he usado esas expresiones y las he usado buscando consuelo en Dios frente a mis temores, frente a mis inseguridades o frente a mis indecisiones. Para muchos vivir la vida confiando en las decisiones de otros resulta más fácil, ya que no se corre el riesgo de equivocarse. A todos nos aterra meter las patas, fallar y, sobre todo con las cosas importantes. Por eso acudimos a Dios a preguntarle, con nuestra fe puesta en él, qué debemos hacer de esta manera. Si sentimos que él nos contesta, nos aventuramos con un poco más de confianza. Pero, ojo, también hay otro tipo de personas y son aquellas a las que vivir bajo las decisiones de otro les resulta inaceptable. Les cuesta el hecho de estar sometidos en algo a la voluntad de otra persona y desearÃan tener el control total y completo de su vida. Cuando las cosas se salen de sus manos o de sus planes, Estas segundas personas entran en crisis. Estas personas suelen tener siempre un plan claro de su futuro, los tiempos, las decisiones, las oportunidades, el trabajo, el dinero y demás, sin comprender a veces que la vida tiene cierto grado de incertidumbre, que hay cosas que simplemente dependen del azar o que no salen como nosotros las planeamos. Yo no sé cuál sea tu caso. Yo no sé si eres de las primeras personas o de la segunda. Sin embargo, yo creo que lo importante es ser de ons consciente de dos cosas. La primera, antes de preguntarle a Dios qué quiere él de Ti, es vital que tú te preguntes qué quieres tú de Ti. Mismo. Si algo hemos aprendido viendo toda la historia de salvación que se relata en los textos bÃblicos, es que el señor es profundamente respetuoso de nuestra voluntad. Ãl respeta a cabalidad, nuestra libertad, asà que escoger nuestro camino. Es una tarea en la que no podemos ser reemplazados. No nos podemos librar. Seguro, Dios te ayuda. Seguro, Dios, te muestra camino. Señales. Seguro, él actúa para que tú puedas encontrar tu propio anhelo, tu propia motiva. Aquello que te hace vibrar, que te hace sonreÃr. Pero eres tú el que decides primera cosa antes de preguntarle a Dios qué quiere de Ti, Pregúntate Tú, qué quieres tú mismo de Ti? Y date cuenta si eso es posible, si es algo racional, coherente, lógico, posible porque a veces lo que quieres para Ti no es posible. Y no es posible porque las circunstancias no están dadas. Y no es posible porque no tienes los recursos. Y no es posible porque no es lo que más te conviene. Y no es posible porque definitivamente no tienes un camino claro para conseguirlo. Y entonces, si pones la responsabilidad en Dios, es probable que te va a r a sentir defraudado, que te vayas a sentir en crisis cuando esa decisión no se dé o cuando esa realidad no acontezca. Esa es la primera cosa que quisiera que tú reflexionaras y pensaras en este momento. La segunda. Yo creo que también es indispensable entender que las cosas no siempre salen como nosotros queremos. Insisto, la vida es incierta en algunas cosas y aún cuando mucho de lo que pasa en ella demanda de nosotros un rol protagónico. Hay cosas que tú y yo no podemos controlar por muy inteligentes que somos, por muy fuertes que somos, por muy habilidosos que somos. No importa. No podemos controlar eso porque o no depende de nosotros o simplemente se sale del halo de nuestras decisiones. Oye lo que sà está en tus manos y en las mÃas es escoger nuestra respuesta a eso que nos presenta la vida, a los cambios de planes, a las malas y a las buenas noticias, esas que llegan cuando uno menos las espera. Tú eres el dueño de con qué actitud enfrentas esa situación, cómo haces para seguir adelante, cómo construyes respuestas. Eso ten lo claro. Dios nos ha soñado protagonistas de nuestra propia historia, capitanes de nuestro barco, y tú debes dar las respuestas. Y tú debes guiar el barco de tu vida, pues desde Dios él siempre ayudará. Ãl decidió que nosotros lo buscáramos en esa libertad que ejercemos y que llena de sentido la existencia, a pesar de que haya momentos porque los haya en que Tú y yo perdamos el rumbo y no sepamos bien qué hacer. Si nos detenemos, si nos acallamos, si nos escuchamos, seremos siempre capaces de discernir nuestro propio camino, ese camino que nos haga más felices a nosotros, más felices aquellas personas que nos rodean. He querido juntar aquà el plural y el singular, porque le quiero hablar a todos, pero te quiero hablar a Ti en particular. Oye ten claro esas dos cosas. Qué quieres Tú de Ti y dos entender que no todo sale según Tú quieres es más A veces lo mejor, aunque uno lo sepa después es que las cosas no salgan como uno quiere ahora. Todo esto hay que vivirlo en el conocimiento de los valores, en el conocimiento de los criterios que Dios nos ha dado, porque ellos nos van a iluminar el camino para que podamos dicerme. Estoy seguro que hacer la voluntad de Dios no es hacer a o b sino hacer lo que corresponde hacer desde los valores que él nos ha enseñado, desde los principios que él nos ha mostrado. Hoy te quiero decir a ti, Dios te ha hecho libre, tú eres, el dueño de tu vida. AnalÃza bien y trata de decidir con inteligencia, con responsabilidad, con bondad, con solidaridad y, sobre todo, con carácter para que puedas superar a las adversidades que se presentan a diario en tu vida. Tú eres capaz, tú tienes cómo hacerlo. Tú puedes hacerlo. Hoy quiero invitarte a ello. ConfÃa y cree. Desde aquà yo te envÃo toda la fuerza de Dios, todo el ánimo de Dios. Te aseguro mi oración por ti, si eres creyente o mi fuerza espiritual. Por ti si no lo eres, para que puedas decidir y puedas hacer lo mejor para tu vida y luego puedas celebrar feliz. Puedas celebrar dichoso haber conseguido lo que querÃas. Gracias por estar allÃ. Estamos en Apple, en Dizer, en Spotify y en Amazon. Oye suscrÃbete al canal se llama el man de boom Box y nada. Nos seguimos escuchando. Tú sabes







