Dueños de nuestra vida

Tú y yo somos dueños de nuestra existencia. Se nos ha dado para que la administremos y sepamos qué hacer con ella.
Tú y yo somos dueños de nuestra existencia. Se nos ha dado para que la administremos y sepamos qué hacer con ella.
Por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gusta la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor eres Tú y eso ya es la base para salir a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes no existimos para cumplir las expectativas de todas las personas. SÃ, el sentido de nuestra vida no está en que seamos como los otros quiere que seamos. No. Tú y yo somos únicos e irrepetibles. Tú y yo somos dos dueños de nuestra existencia. Se nos ha dado o se nos ha impuesto, cualquiera sea la creencia que tú tengas para que la administremos, para que decidamos qué hacer con ella. La verdad. Estoy convencido que ni siquiera Dios nos impone unas expectativas. Mi experiencia académica de teologÃa, mis prácticas espirituales y mi ejercicio ministerial me ha llevado a tener la conciencia de que él no me impone con un corsé la manera de vivir y de actuar. Me hace propuestas. Me señala caminos, pero soy yo quien decido. Déjame decÃrtelo más claro. Eres libre en decidir cómo vivir. No dejes que la sociedad te imponga esas maneras de homogeneizar que tiene tal vez es la moda, tal vez son ciertas tendencias. No dejes que los que están a tu lado te impongan sus mapas mentales, sus estructuras mentales y te obliguen a vivir como ellos quieren. Tú eres libre en decidir cómo vivir, claro cómo coexistimos y como estamos en relación con otros. Hay dos lÃmites, o hay dos referentes, la ética y la legalidad. Hay unos acuerdos éticos que hemos hecho como sociedad y que tenemos que vivir. Hay unos acuerdos de normas, hay unos acuerdos legales que tenemos que vivir, pero es en medio de ellos que ejercemos la libertad. SÃ, no creo que valga la pena sufrir por aquellas personas que decepcionamos haciendo realmente. Lo que nuestra conciencia nos dicta es que hay hay una posibilidad de manipulación muy grande. Hay personas que me estás haciendo sufrir Alberto por lo que tú decidiste. Pero resulta que lo que yo decidà lo he pensado, orado, meditado y es consecuencia de mis opciones fundamentales de vida, es consecuencia de mi conciencia. Qué es? Lo lamento? Lo lamento? No puedo sufrir y llorar. Por ello la verdad y esto puede sonar duro, pero lo tengo que decir con claridad. Es preferible que alguien se sienta decepcionado de ti a que tú dilapides tu vida, sabes por qué, porque la gente que te quiere obligar a que hagas sus expectativas realidad no se comprometen contigo en las dificultades que eso genera. Son intensos en pedir, pero muy flojos en ayudar. Ayer escribÃa a una joven de treinta años que no se ha casado, que no tiene hijos y que está siendo presionada constantemente por su medio, por su familia, por sus amigos, Y yo le decÃa a ella es tu decisión. Tú, no fracasas porque no hagas lo que los otros quieren. Tú no fracasas porque no seas igual a los demás. Pero peor te aseguro que esos que te están diciendo cásate y ten hijos y casi que te obligan todos los dÃas y te presionan cuando te cases, si tengas problemas o se van a meter o no. Te van a ayudar a criar el hijo y sabes por qué, porque esa no es su obligación, porque ese no es su compromiso. Ellos son intensos en pedir, pero muy flojos en ayudar. La vida personal. Es responsabilidad de cada uno y tenemos que aprender a vivir en ella. Si somos solidarios, no invadimos las conciencias de los demás. Somos responsables de nuestra propia historia. Yo esto lo he vivido en carne propia. Les cuento siempre que cuando tomé la decisión de no ejercer más el Ministerio Presbiteral, después de haberme formado ocho años en el seminario y de ser presbÃtero de la Iglesia Católica activo durante veinticinco años me impulsó mucho la manera libre y amorosa como mis papás Carlos y Rosina tomaron mi decisión. Yo tenÃa miedo de decepcionarlos. A ellos tenÃa miedo de eso y recuerdo que cuando hablé con los dos ambos por separado, me hicieron saber que era mi responsabilidad y, por lo tanto, qué era yo quien tenÃa que decidir y quien tenÃa que asumir las consecuencias de mi decisión. No me dijeron que se sintieron desilusionados o decepcionados. No intentaron manipularme, no lloraron, me abrazaron y me dijeron aquà estoy contigo, decide en libertad. Y eso que ellos sà me tenÃan que acompañar cuando, por ejemplo, estaba en una clÃnica solo porque no habÃa nadie que pudiera colaborarme y apoyarme. Y eso que ellos nunca me habÃan abandonado pero sabÃan que yo no tenÃa que vivir desde sus expectativas, sino desde las mÃas, que yo no tenÃa que vivir desde la manera como ellos entendÃan la vida, sino desde mis valores y mis propias experiencias. Esa fue una lección de vida clara. Quien lo ama aún lo respeta en sus decisiones, lo acompaña y lo ayuda. Pero en libertad siempre no presiona, no manipula, no se impone, porque sabe que cada uno de nosotros tiene unas fuerzas interiores que lo guÃan, que nos muestran el camino qué nos impulsan. A veces no comprendemos las decisiones de los demás, pero tenemos que respetarlas. A veces creemos que están equivocadas y lo decimos, pero tenemos que estar allà sin invadir y sin impresionar. Mi abuela decÃa es que cada uno sabe qué gotera. Hay debajo del techo de su propia casa para decir que hay cosas muy personales en las que los demás no debieran meterse. Hey, no tengas miedo de ser tú mismo. Eso sÃ, en medio de la ética y la legalidad, en medio de la conciencia de vida, de los valores, de ser dueño, de ti ser dueña de ti reflexiona esto te. Aseguro que esto te podrá ayudar hacer más libre frente a los demás y, de esa manera a gozar la relación con ellos, porque en la media, incurio es más libre, más goza la relación con aquellos que están cerca. No olvides que estamos en Spotify, en Dezer, en Apple, en Amazon y que este mensaje quiere ser alimento para el alma y para el espÃritu. Hey, nos seguimos escuchando. Gracias por estar allà y si quieres compartir este episodio, hazlo tú sabes por bu







