Días de silencio de Dios

Es común que hombres y mujeres de fe atraviesen por esas experiencias de no sentir, de no escuchar, a Dios.
Por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gusta la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor eres Tú y eso ya es la base para salir, a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes de lo más traumático en mi vida de fe es el silencio de Dios. Hay dÃas que no lo siento, no lo oigo, no lo veo. Son dÃas de ausencia total. Normalmente, esos dÃas coinciden con dos situaciones tÃpicas, una cantidad de problemas y otra, esas situaciones de jartera de vida, esas situaciones de aburrimiento, esas situaciones de sin sentido. Es común que hombres y mujeres de fe atraviesen por esas experiencias de no sentir, de no escuchar a Dios. Estoy pensando en Teresa de Ãvila, en Juan de la Cruz, y estoy pensando en la noche Oscura, en atravesar la noche oscura. Esos momentos en los que uno se siente solo desarmado e incapaz de salir adelante. Son esos momentos en los que uno dice y dónde está mi fe y dónde está Todo lo que he aprendido, todo lo que he vivido, todo lo que intensamente es es he practicado. SÃ, eso nos pasa a todos, A ti también te pasa. Estoy seguro y lo primero es aceptar que forma parte del camino, del itinerario de la fe. Si tú revisas las páginas de los textos bÃblicos, encontrarás que muchos hombres y mujeres tuvieron esos instantes. Me gusta, por ejemplo, ElÃas, cuando no entiende qué está pasando en su relación con Dios y hasta huye de él o esa bella narración didáctica de Jonás Oye, son experiencias humanas y tengo que decirte que en los momentos de grandes dificultades, a veces no encontramos una palabra de él. No encontramos una palabra de Dios, una acción que nos haga confiar, un gesto, una caricia que nos haga creer de nuevos es como si los problemas bloquearan todos nuestros sentidos espirituales, ja y asà no pudiéramos nosotros captar su presencia sublime y continua y amorosa. Porque si algo tengo claro es que siempre está ahÃ, es que siempre está en favor tuyo y en favor mÃo, es que siempre mete su mano para que salgamos adelante. Pero los problemas, las dificultades a veces nos bloquean los sentidos espirituales y no los captamos. Creo que eso es lo que experimentan los discÃpulos por allá en el texto de mateo capÃtulo ocho del veintitrés al n veintisiete, cuando dicen luego subió a la barca y sus discÃpulos lo siguieron de repente. Se levantó en el lago una tormenta tan fuerte que las olas inundaban la barca, pero Jesús estaba dormido. Los discÃpulos fueron a despertarlo. Señor Sálvanos, que nos vamos a ahogar. Ãl les contestó hombres de poca fe por qué tienen tanto miedo. Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas y todo quedó completamente tranquilo. Los discÃpulos no salÃan de su asombro y decÃan jah qué clase de hombre es éste que hasta los vientos y las olas le obedecen. Yo creo que esa narración construida por la comunidad de mateo expresa lo que tú y yo vivÃs en esos dÃas de silencio de Dios, en esos dÃas en los que no lo encontramos, no lo sentimos. SÃ, son esos momentos en los que los vientos de la adversidad, las olas del dolor, las tempestades de las emociones amenazan nuestra pequeña y frágil parca de la existencia y miramos a un lado y olemos y oÃmos y no lo sentimos cerca Ãl no parece estar presente. Ja el otro tipo de experiencias. Son esos dÃas en los que, al despertar nos sentimos vacÃos, la rutina nos aburre y todo parece no tener sentido. Son esos momentos que yo le libro bremente llamo, momentos de jartera de vida. Ahà quisiéramos sentir su voz, quisiéramos sentir que él habla, que él nos explica el sentido de todo que él nos muestra, la dirección de la vida, que él nos sopesa el valor de cada acto, pero nada, él permanece callado. Lo importante es tener claro y esto te lo digo con firmeza, es que, a pesar de eso que sentimos, tenemos que saber que él está allà y que él se hará notar de la mejor manera. Por eso lo importante es ser consciente de que, aunque no lo sintamos, ahà está cerca y que actuará en favor tuyo y en favor mÃo. Por eso mi reflexión de hoy te propone tres actitudes. La primera, no sentirte mal porque sientes silencio de parte de Dios, porque no lo sientes porque no lo encuentras. No te sientas mal, por eso forma parte del camino espiritual. La segunda, ah ten la certeza que aunque no lo sientas que aunque no lo veas que, aunque no parezca, está ahà está y está para ayudarte, está para meter las manos en favor tuyo, está para salvarte, está para fortalecerte. Y eso tú tienes que sentir en el corazón. Y lo tercero, te invito a seguir adelante, a dar lo mejor de ti, porque aunque haya problemas, aunque haya jartera de vida, tú eres el dueño, la dueña de tu existencia y tienes que dar lo mejor para salir. Vencedor, Vencedor, sigue dando tu batalla y sigue buscándolo que lo encontrarás. Seguro, hay huellas de él en tu vida. Seguro, hay huellas de su poder en tu vida. Ãnimo que lo encuentras. Ãnimo, que ahà está hoy. Quiero compartir eso contigo para animarte, para decirte tú puedes. No importa cuál sea tu fe? No importa cuál sea tu búsqueda espiritual, pero que sepas que no estás solo, que no estás abandonado, porque él está siempre de tu lado, porque él te bendice, porque él te cuida, porque él te ayuda, ten esa seguridad y vive desde ella para que veas que serás más feliz. DÃas de silencio de Dios, sà los hay, pero nada. Ãl está allà y está en favor nuestro y por eso seguimos adelante. Oye, Gracias por escucharme, Gracias por compartir conmigo en p Alberto José Arroba, Hotmail, com temas preguntas. Gracias por suscribirte a los canales de Spotify, de Disher, de Apple. Bueno, también está mi canal de YouTube. Ahà estoy también. Oye. Gracias Y ánimo, Ãnimo que tú eres una persona llamada a ser feliz, olvides que este mensaje quieres ser alimento para el alma y para el espÃritu tú sabes bu











