Cuídate de la envidia

Ten cuidado, tus características y habilidades son el alimento de aquellos que quieren hacerte daño a través de la envidia.
Por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gustan la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor eres Tú y eso ya es la base para salir a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes tristemente hay personas que sufren por el éxito, por la victoria, por el triunfo de aquellos que están a su alrededor. Son personas inseguras, vacÃas que entienden la vida como una continua competencia con los otros y claro sienten que cuando el otro gana, ellos pierden. Sienten que la conquista del otro es una derrota para ellos mismos. Estas personas no son felices, son personas amargadas que hacen de la envidia su forma de ser y de estar. Son personas que con sus palabras, que con sus actitudes, que con sus acciones, buscan que los otros sean menos, porque creen equivocadamente que cuando los otros son menos, ellos son más. Todos conocemos personas asà es más algunas veces hasta somos vÃctimas de estas personas. Cuando entro a las redes sociales y encuentro tanto odio, encuentro tanta hiel tanta violencia verbal contra el otro. Digo aquà hay mucho envidioso, mucho inseguro, mucho infeliz que viene a paliar sus emociones a estas redes sociales. Tú y yo tenemos que cuidarnos de no ser asÃ, porque tenemos esa tendencia, podemos ser proclives a sentirnos envidiando aquel que triunfa, aquel que es feliz, aquel que llena su vida de logros. En eso hay que ser muy cuidadoso la creencia de que vivimos en una continua competencia. Nos puede volver personas despiadadas y egoÃstas. Tengamos cuidado con eso. No es cierto que el otro es siempre un enemigo. No es cierto que el triunfo del otro signifique s nuestra derrota. Cuando vivimos asÃ, nos convertimos en canÃbales que se nutren de la dignidad, de la felicidad, de la alegrÃa del otro. Terminamos soñando con ver al otro destruido y eso no está bien. Eso no nos ayuda a vivir a plenitud cuidado. La musa del egoÃsmo extremo nos hace delirar ante la noticia de la de backle del que suponemos. Nuestro adversario. Insisto en que esto es lo que se vea diario en algunas oficinas, en algunos lugares de trabajo o simplemente en las calles, algunas veces de manera explÃcita, otras veces transvestidas en causas de justicia y crÃticas. Algunos buscan despellejar al que siempre es sospechoso y espurio porque ha triunfado, porque le ha ido bien, porque recibe aplausos. Oye no hago un juicio de valor sobre ese comportamiento, pero sospecho y lo hago con firmeza, que es una de las causas de amargura e infelicidad y de muchas de las enfermedades emocionales que hoy abundan en nuestra sociedad. Sospecho que lacerar al otro, que despellejar al otro en epÃtetos o en pseudos juicios en contra de su dignidad. Lo único que hace es que nosotros también seamos infelices, vivamos insatisfechos y no podamos gozar la vida Y qué hacer. Yo te digo con humildad que yo particularmente venzo esa tendencia siguiendo a Jesús de Nazaret al hijo de MarÃa. SÃ, a ese que nos enseña que ser felices implica pro existir que para ser felices necesitamos vivir en favor de los otros. SÃ, yo, Alberto José, sigo confiando en su opción de ayudar y servir al otro como camino de realización. Sigo creyendo que la mejor manera es siempre hablar bien del otro y creer en sus apuestas existenciales. Yo creo que siempre es mejor estar dispuesto a vencer el mal a fuerza de bien que ceder a la tentación de volverse tan malvado como aquel que nos ataca. No hay verdadera felicidad si el otro es infeliz. No hay alegrÃa si el otro sólo está lleno de amargura mientras compartamos la existencia con otros. Nuestra felicidad de alguna forma está determinada por la felicidad de los otros. No se trata de eliminar a la otra persona o de negarle su realización. Se trata de ayudarlo a ser feliz y, de esta manera, poder construir un ambiente propicio para la felicidad de todos. Hoy te invito a vivir con la actitud de jesús. SÃ. Hoy te invito a hablar bien de los demás. Hoy te invito a responder con paz las crÃticas que recibes y a veces hasta con algo de indiferencia. Hoy te invito a ayudar a los que están cerca, a saber, escuchar, saber, tener la mano. No dejes que la competencia te ayude a dudar del valor del otro. No dejes que esa tendencia a creer que estás compitiendo con los demás te haga infeliz. Mi invitación hoy es a que sirvas perdones y vuelvas a dar oportunidades desde la objetividad y la inteligencia tú estás llamado a ser una mujer feliz, a ser un hombre feliz. Para eso aprende a pro existir, a vivir en favor de los demás. Sà te lo propongo desde mi experiencia personal. Cuando me preguntan para qué me ha servido seguir a Jesús de Nazaret, siempre digo para ser feliz y soy feliz en la medida en que aprendo a vivir como él, a dejar que sus valores me impulsen, a dejar que sus opciones me definan. Gracias por estar allÃ. Espero que puedas compartir este episodio con otras personas, con otros amigos, con otras amigas. Es un mensaje que busca ser alimento del alma y del espÃritu. Estamos en Apple, en diser y en Spotify boom Box. Tú sabes







