Jan. 2, 2024

Buscando motivos para celebrar

Buscando motivos para celebrar

En vez de estar pensando en lo negativo, en vez de concentrarte en los fracasos que has tenido, quiero proponerte que estés atento a encontrar motivos de gozo y felicidad.

Apple Podcasts podcast player badge
Spotify podcast player badge
Castro podcast player badge
RSS Feed podcast player badge
Apple Podcasts podcast player iconSpotify podcast player iconCastro podcast player iconRSS Feed podcast player icon

En vez de estar pensando en lo negativo, en vez de concentrarte en los fracasos que has tenido, quiero proponerte que estés atento a encontrar motivos de gozo y felicidad.

Por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gusta la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor eres Tú y eso ya es la base para salir, a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes algo que me fascinaba de mi papá Carlos es que siempre estaba buscando motivos para celebrar y hacer fiesta. Él un caribe, uno que entendía la vida desde la alegría, desde la celebración. No esperaba a que la existencia trajera motivos para juntarse con amigos, para destapar una votación, ella, para escuchar una canción, para celebrar. No. Él siempre estaba a la casa de una situación que mereciera una sonrisa, un abrazo con los que amaba una canción, una comida especial, un baile. Esto le hacía estar muy alegre en medio de todas las situaciones que él vivía. No era una persona perfecta, no era una persona que tuviera todos los recursos, no era una persona que las relaciones le fluyeran perfectamente y que fuera un modelo de vida. No era un ser humano lleno de dificultades, de miedos, de necesidades, de carencias. Pero alguien que constantemente estaba buscando motivos para sonreír motivos para celebrar, motivos para para para darse un abrazo, insisto con aquellos que a él le parecían fundamentales. Yo quisiera proponerte a ti esa actitud. Quisiera que tú, en vez de estar pensando en lo negativo, en vez de estar rumiando el dolor, la tristeza, en vez de concentrarte en los fracasos que has tenido en las dificultades que te acompañan. Estuvieras atento, atenta a encontrar motivos de gozo, motivos de felicidad. Yo sé que las dificultades y los dolores se imponen sin nuestro permiso. Yo sé que ellos están allí, a veces sin que uno los busque, a veces sin que uno los merezca, a veces aparecen. Pero lo que te tens también sí es que no nos podemos dejar arrastrar por ellos. No podemos dejar que las emociones que ellos nos generan en el corazón nos lleven a tener una vida sin sentido, una vida gris, una vida sin motivación, una vida que se malgasta. Yo creo que valdría la pena tres actitudes para estar a la casa de motivos de celebración. La primera pensar positivamente. Sí tu diálogo interior, te define tú eres lo que piensas. Si tú constantemente estás pensando desgracias, tragedias, dolores. Te aseguro que la vida irá como en un tobogán hacia abajo. Te aseguro que tu vida crecerá como la cola de los caballos hacia abajo. Qué tal si piensas en positivo con optimismo, Qué tal si tú mente estás siempre llena de buenas frases, de buenos análisis y de buenas conclusiones. Si logras pensar en positivo, podrás encontrar motivos para celebrar, motivos para bailar, motivos para cantar lo. Segundo, sería oportuno que tú provocaras emociones de bienestar. Sí, yo sé que las emociones, en principio son respuestas inconsciente ante los estímulos que recibimos. Los hay. Lo tengo claro, pero también tengo claro que tú puedes provocar emociones agradables y cómo lo haces centrándote en esas cosas que te generan placer, que te generan paz, que te generan alegría, que te generan reconocimiento. Yo, por ejemplo, cuando tengo baja la nota, cuando estoy camino a un estado de melancolía, de tristeza, de nostalgia, cuando estoy dudando de quién soy y de cuánto valgo, reviso mi palmares y recuerdo cada una de las batallas ganadas y recuerdo cada uno de los logros obtenidos y recuerdo cada uno de los momentos que me ha hecho sentir pleno y provoco una sonrisa y me provoco una caricia en mi corazón y provoco una sensación de amor propio. Sí, eso hago, o cuando necesito paz, entonces soy capaz de contemplar el atardecer, ya sea el atardecer de esta montaña verde frente a la que vivo aquí en Bogotá, o el atardecer de una de esas playas de Santa Marta, en la que nací y a la que puedo llegar caminando a pie, porque afortunadamente vivo apenas a veinte cuadras de ella oye. Pero esos colores que en Santa Marta tienen una tonalidad rosada anaranjada, me genera paz. O a veces cuando estoy desesperado, saco mi rosario. Sí, y voy tomando cada una de esas perlas y n r s llorando y meditando provocar emociones de bienestar. No voy a dejar que sean los estímulos que los otros me causan, que el exterior me genera lo que determine mi actitud. No yo quiero encontrar motivos para celebrar, y eso se da cuando soy capaz de provocar emociones de bienestar. Lo tercero que a mí particularmente me emociona y me ayuda a encontrar esos motivos es reunirme con gente que me ocasiona momentos de alegría y de gozo. Oye, yo sé que no todo el mundo le provoca uno momentos de alegría y de gozo. Hay gente que solo sabe criticar, Hay gente que solo sabe compartir las peores emociones. Hay gente que uno la ve inmediatamente, uno sabe que viene una descarga terrible emocional porque va a decirte lo peor. Bueno, cuando quiero buscar y encontrar motivos para celebrar me junto con gente con la quemamo gayo, gente con la que bromeo, gente con la que puedo discutir un tema y reírnos, gente con la que podemos echar cuentos. A mí que me fascinan las anécdotas, a mí que me fascina contar cosas. Esas son como tres maneras que yo uso para encontrar razones, para sonreír razones para celebrar. Otras veces pongo la canción que me gusta repetir mil veces porque yo tengo la mala costumbre de repetir una canción una y otra y otra vez y bailarla y cantarla. Y a veces me tomó algo que me gusta. Yo no soy hombre de licor, no me gusta el licor, pero me tomó algo que me encanta. Hago alguna de esas cosas que me fascinan. Oye de lo que más me hizo feliz a mí de mi relación con mi padre fue aprender a encontrar motivos para celebrar y hacer fiesta. Creo que esa es la mejor actitud espiritual que podemos tener celebrar la vida. Por eso, cuando yo me aproximo a los textos bíblicos, encuentro a Jesús de Nazaret como el que siempre está participando en banquetes. Sí, siempre va a banquetes y yo a él lo entiendo como quien celebra el amor de Dios que descubre en cada situación. Hoy quisiera invitarte a ti que me estás escuchando a volverte un buscador de motivos para celebrar y sonreír tú sabes boom Bux