July 4, 2023

Aprendiendo a ser paciente

Aprendiendo a ser paciente

No todos los seres humanos tenemos el mismo ritmo o las mismas capacidades. Por eso hoy te quiero proponerte cinco claves para poder ser más paciente.

Apple Podcasts podcast player badge
Spotify podcast player badge
Castro podcast player badge
RSS Feed podcast player badge
Apple Podcasts podcast player iconSpotify podcast player iconCastro podcast player iconRSS Feed podcast player icon
No todos los seres humanos tenemos el mismo ritmo o las mismas capacidades. Por eso hoy te quiero proponerte cinco claves para poder ser más paciente.

Por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gustan la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor eres Tú y eso ya es la base para salir a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes no sé si te pasa, pero yo me desespero cuando me esfuerzo mucho y no encuentro rápido los resultados que espero sí, tal vez estoy muy influenciado por este modo de vida en el que todo es rápido. Ocho. No sé si son simples características de mi personalidad, pero yo, particularmente Alberto José, me enfrento a la constante realidad que no todo tiene el ritmo que yo quiera. Sé que necesito ser más paciente, pero para poder ser más paciente. Tengo que trabajar en cinco tareas. Es en cinco claves que hoy quisiera proponerles a cada uno de ustedes. La primera clave es que hay que trabajar duro con nuestras capacidades, con nuestras habilidades. Tenemos que dar lo mejor de nosotros en cada proceso. Y te lo digo porque eso es lo que tú puedes controlar. Lo que tú puedes controlar son tus pensamientos, tus emociones, tus actitudes, tus acciones y, como quieres que los resultados se vean ya, entonces das lo mejor de ti. Te exiges al máximo. Buscas excelencia, buscas cumplir con todo lo que se te exige. No te quedas esperando nada, sino que trabajas con la disciplina, con la inteligencia que se requiere. Eso es lo primero. Trabajar duro con las capacidades y con las habilidades que tenemos Lo segundo es asumir que no todos los seres humanos tenemos el mismo ritmo ni las mismas capacidades. Ah qué difícil, verdad, pero es así. Hay personas que son más rápidas que hecho, y hay personas que son más lentas que yo, y tengo que aceptarlas. Así porque no porque que yo me desespere. Ellos van a cambiar o se van a alterar sus características. No tengo que aceptar que debo ampliar mis expectativas y comprender a los otros en sus situaciones, porque a veces la lentitud de los otros tiene una razón que yo no conozco. A veces es muy adecuada, es realmente pertinente para el momento y yo tengo que aprender de ese ritmo, de esa manera de vivir. Entonces, si lo primero es trabajar duro, lo segundo es aceptar que no controlo a los demás, que no tengo las mismas características de los demás, que hay algunos que son mucho más rápidos que yo y otros que son más lentos. Tercero, tal vez lo más difícil entender que todo tiene su tiempo. Eso lo aprendí leyendo el libro de Eclesiastés, un libro precioso del antiguo Testamento que tiene un sabor existencial, un sabor filosófico hermoso. En el capítulo tres dice claramente hay tiempo para reír, tiempo para llorar, tiempo para bailar, tiempo para estar quieto. Y así nos va recordando que hay tiempo para todo. Sí, todo tiene su tiempo y hay que descubrir las lecciones de cada situación. No se puede ver como una desgracia que las situaciones no resulten como nosotros las queremos y sabes por qué, porque muchas veces esas demoras terminan siendo bendición. Para nosotros, terminan siendo una oportunidad de crecimiento, Terminan siendo una ganancia que no habíamos esperado, que no habíamos contemplado. Entonces necesitamos entender eso. Todo tiene su tiempo. Cuando hablo con amigos orientales, me impresiona esa capacidad de ellos de aceptar el ritmo de la vida y dar gracias porque lo consiguen o porque no lo consigue. Tengo que aprender eso cuanto hay que encontrar prácticas que nos ayuden a crecer en paciencia. Yo, particularmente la jardinería, me sirve mucho sembrar semillas, esperar que germinen cuidar el crecimiento, que no depende de mí, disfruto el florecimiento, ver los frutos en su dinámica. Todo eso es un proceso que me hace ser paciente, porque me hace entender que no dependen de mí ni de mis decisiones, ni de mis capacidades ni de mis habilidades. Viviendo ese proceso, he crecido en paciencia. Otras veces me he ido a pescar, tiro el anchuelo y estoy ahí esperando, repitiendo salvos o repitiendo versos de canciones. Oye necesito ser paciente y tú también, porque la impaciencia es fuente de muchas de tus desgracias, de muchos de tus conflictos, de muchas de tus peleas con la gente que ama, con la gente que está contigo. Y lo quinto, son experiencias espirituales. Yo soy creyente. Ustedes lo saben y mi creencia me hace abandonarme en las manos de Dios y confiar en él y crené y creer en él, entendiendo que él está en mi favor, entendiendo que él me ayuda. Entonces tengo distintos momentos en los que me acallo, me sereno y me abandono en su presencia, en su poder, en su amor, en su misericordia, en su alegría. Esas son las cinco claves o tareas que yo uso. Te miro a los ojos en este momento. Además de agradecerte que estés allí, además de agradecerte que estés suscrito a este canal de Spotify, de Apple o de dizer, quiero decirte no dejes que la impaciencia te haga cometer errores, te haga amargarte, te haga dañar a los que están cerca o te haga destruir tus procesos de vida. Te lo vuelvo a decir. Muchos de los conflictos que generas en tus relaciones pueden tener como causa esa mirada desesperada que tienes en algunos procesos. Oye hay hay cinco claves para trabajar en tu paciencia. Ojalá lo puedas hacer. Yo estoy seguro que tú puedes entrenar en tu paciencia. Gracias por escucharme y gracias por compartir este mensaje que busca ser alimento del alma y del espíritu con muchos otros amigos. Chévere cuando compartes estos episodios con muchas otras personas, yo disfruto compartir contigo. Está sencilla y corta reflexión fruto de mis lecturas, de mis conclusiones y de mis entrenas. Te miro a los ojos y te digo. Eres una mujer valiosa. Eres un hombre valioso. Por favor, aprende a ser paciente. Trabaja en tu paciencia. En la medida en la que aprendas a ser paciente, vas a ser feliz. Tú sabes