April 25, 2023

Amor solidario

Amor solidario

La solidaridad es importante porque ayuda a construir una sociedad justa y equitativa, fomentando la empatía y el respeto hacia los demás. Además, al practicarla, se genera un sentimiento de conexión y amor que eleva el espíritu y aporta una sensación...

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La solidaridad es importante porque ayuda a construir una sociedad justa y equitativa, fomentando la empatía y el respeto hacia los demás. Además, al practicarla, se genera un sentimiento de conexión y amor que eleva el espíritu y aporta una sensación de bienestar y satisfacción interior.

Por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gusta la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor eres Tú y eso ya es la base para salir a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes la vida no se puede hacer individualmente, se hace siempre en relación con otros. Tenemos responsabilidades personales. Es nuestra vida, pero cuando la desarrollamos, la hacemos en conexión con otros seres humanos. Por eso es muy importante tener claro que la solidaridad es el valor fundamental en la convivencia. Pero hay que saber qué es solidaridad. Hay que saber entender cómo construimos la vida con los otros, porque muchas veces terminamos cargando los problemas que no son nuestros. A mí me gusta definir los problemas propios los personales desde la solución. Si yo los puedo solucionar, son míos. Si yo no puedo solucionarlos ni hacer nada para que se solucionen, están fuera del rango de mi control, entonces no creo que sean realmente mis problemas. Cómo ser solidarios sin inhabilitar al otro. Cómo ser solidarios sin cargar los problemas del otro, Cómo acompañar cómo es ayudar al otro sin llenarme de preocupaciones que definitivamente no son mías. Esa es una pregunta fundamental, porque, infortunadamente, a nosotros nos forman en los extremos o somos indiferentes al otro y nos importa un tú sabes lo que el otro vive, siente, padece o el otro extremo. Salimos a sobreproteger al otro y a cargar los problemas del otro. Cómo construir una relación de pareja en la que estén claras las opciones de vida de cada uno, Cómo tener un proyecto común sabiendo que hay responsabilidades muy personales. Cómo criar y cómo acompañar a un hijo sin inhabilitarlo, es decir, sin hacerlo una persona incapaz de asumir sus responsabilidades. Cómo ser un amigo que es solidario, que está cerca, pero no es un alcahuete, no es un cómplice, no es alguien que tapa las responsabilidades del otro amigo o amiga. Esa es una pregunta que tenemos que hacernos a diario y yo quisiera proponer cuatro reflexiones para tratar de construir una respuesta a esa pregunta. La primera es que debemos vivir desde la apertura al otro. Tú y yo estamos atentos a aquellas personas que forman parte de nuestro vínculo íntimo, de nuestro vínculo cercano. Tú y yo no podemos vivir a espaldas de los intereses de aquellos con los que compartimos la existencia. Si queremos ser solidarios, si queremos ser buenas parejas, buenos padres de familia, buenos amigos necesitas, citamos estar abierto al otro, estar atentos, conocer sus necesidades, conocer sus potencialidades, conocer sus proyectos, sus sueños, sus intereses y estar con los ojos y el corazón dispuestos para poder colaborar. Sin esa apertura al otro, no tenemos buenas relaciones. Sin esa apertura al otro, terminamos indiferentes y entonces valdría la pena hacer la vida individualmente solos y fracasar en ella. La segunda es el respeto por los procesos. No soy dueño de la vida de nada. Eso es muy difícil de entender en una sociedad en la que construimos relaciones de dependencia emocional. Yo no soy dueño de la vida de mi hijo, Yo no soy dueño de la vida de s mi pareja. Yo no soy dueño de la vida de mi amigo. Ellos siempre tienen la posibilidad de tomar sus propias decisiones y toman sus decisiones desde el proceso en el que están, desde el momento histórico que viven, desde la formación que tiene, desde la manera como se perciben a sí mismos. Entonces, en esto hay que tener cuidado, porque a veces somos irrespetuosos y nos metemos en los procesos de los demás y les exigimos a los demás decisiones, a acciones que los demás no tienen. Por qué tomar o no están dispuestos a tomar o Ni siquiera son coincidentes con el momento que viven. Te amo, te valoro, estoy abierto a Ti. Quiero ayudar, pero respeto tu proceso, respeto tus decisiones, respeto la manera como vas construyendo la vida. La tercera es importante no asumir las tareas que no son nuestras. Esto lo aprendí de niño. Sabes yo llegaba a casa con alguna tarea y mi papá siempre me ayudaba. Y cuando yo decía papá pero por qué no me haces esto, él sacaba la enciclopedia de ese momento, la ponía sobre mi mesa y me decía Albert Be Tú, como me decía en ese momento, mira aquí. Lo encuentras. Trabajalo y yo creo que eso es fundamental. Te amo, quiero meter el hombro contigo, pero no puedo hacer lo que te toca a Ti. No puedo tomar las decisiones que tú tienes que tomar, entre otras cosas, porque cuando te inhabilito, termino responsabilizándome de los resultados de tu vida y esa es una carga muy pesada de llevar. Yo creo que es necesario decir oye puedes hacer esto, esto, esto y esto, pero lo tienes que hacer tú. Eres tú el que decides. Eres tú el que toma, desde tus conceptos, desde tus actitudes, la decisión de actuar. Sabes por qué, porque las consecuencias las vas a recibir tú nadie más. Y la cuarta es una generosidad y una tranquilidad de conciencia. Sé generoso, da lo que puedas dar, pero no te sientas culpable de no poder dar lo que no tienes. Tú sabes que esto es muy difícil en una sociedad que ha hecho del complejo de culpa una herramienta de acción. Entonces a veces alguien me pide por decirte algún dinero. Alberto ayúdame con este dinero y yo miro mi cuenta Y aunque amo a esa persona y aunque quiero ayudar a esa persona, ese dinero no está en mi cuenta y no tengo cómo colaborarle. Yo tengo que decir no sin sentirme culpable, porque es que no es que no quiera, sino es que no tengo o al revés, A veces tengo el dinero, pero ya está organizado para un proyecto en común con mi pareja, y entonces tengo que decir no sin sentirme culpable. Es que uno es generoso desde lo que puede. Uno es generoso desde lo que tiene para dar, pero no desde lo que no puede. No te sientas culpable de no hacer algo que no puedes hacer, que cada uno cargue sus propias decisiones, sus propias acciones. Insisto tú y yo tenemos que ser solidarios con nuestra pareja, con nuestros hijos, con nuestra familia, con nuestros amigos con nuestros compañeros, pero necesitamos saber esto, establecer límites. No podemos usurpar derechos, usurpar poderes que no nos corresponden y que no son nuestros cuatro actitudes, cuatro tareas, cuatro reflexiones que te pueden ayudar. A ti a construir tu respuesta, porque a veces me encuentro con tanta gente llorando porque no ha podido solucionarle el problema a otro es que no tienes por qué. A veces, aunque queremos, no podemos. Gracias por estar allí y gracias por compartir conmigo este alimento, este mensaje que busca ser alimento del alma y del espíritu. Oye, comparte este mensaje, este episodio con tantos amigos como puedas. Quiero que esta comunidad de seguidores de este podcast crezca. Estamos en Spotify, en Dezer y estamos también en Apple Hey, sabes Bo