Dec. 26, 2023

Alimentar la relación

Alimentar la relación

Muchos están acabando con su relación, de cualquier tipo, sin darse cuenta que lo están haciendo, muchos están dormidos en sus laureles sin notar que su falta de esfuerzo y dedicación va a terminar ese vinculo.

Apple Podcasts podcast player badge
Spotify podcast player badge
Castro podcast player badge
RSS Feed podcast player badge
Apple Podcasts podcast player iconSpotify podcast player iconCastro podcast player iconRSS Feed podcast player icon

Muchos están acabando con su relación, de cualquier tipo, sin darse cuenta que lo están haciendo, muchos están dormidos en sus laureles sin notar que su falta de esfuerzo y dedicación va a terminar ese vinculo.

Por qué las relaciones afectivas que tengo no son estables. Me gustan la asertividad porque nos invita a la prudencia que lo que debe motivar nuestra palabra es siempre el amor. Esto y eso ya es la base para salir, a conquistar muchas metas, para luchar, por dar una mejor versión y disfrutar la vida de manera plena. Tú sabes hoy, en medio de las dinámicas de este momento, en medio de las situaciones que nos están empujando, que nos están acogiendo y que están llenando de sentido nuestra vida, quisiera hacerme una pregunta y tratar de responderla en voz alta para ocasionar reflexión en ustedes. Sí, que estas respuestas sean motivo de reflexión para cada uno de ustedes que comparte conmigo este episodio de hoy. La pregunta, la formulo de la siguiente manera, por qué la gente está dispuesta a hacer lo que no ha hecho a lo largo de una relación cuando ésta termina. Y hago esta pregunta porque he podido ver a muchas personas que, cuando se encuentran con una negativa para continuar una relación de cualquier ordena contractual o afectiva, se declaran dispuestos a hacer todo lo que no han querido o no han podido o simplemente no han hecho a lo largo de esa relación. Hay promesas, hay evaluaciones, yo no dudo que sean sinceras, pero la verdad es que no las realizaron, no vivieron. Según ellas, no hicieron lo que debían hacer o lo que las otras personas esperaban o lo que hoy descubren que es necesario hacer. Y la pregunta termina en otras manifestaciones más intensas. Se puede hacerlo ahora. Hay tiempo para volverlo, a intentar somos capaces de hacerlo. Yo la verdad, como siempre, no tengo una respuesta categórica que resuelva a todos estos interrogantes, pero estoy seguro de que pasa por la bendita rutina y por el acostumbrarnos a vivir sin evaluaciones ni análisis de nuestro uestro comportamiento por vivir en automático. Muchos están acabando con su relación sin darse cuenta que lo están haciendo. Muchos están dormidos en sus laureles, como dice el refranero, sin caer en cuenta que su falta de esfuerzo y su dedicación va a asesinar ese vínculo. Claro, cuando llegan hasta aquí, cuando se les anuncia que la relación no puede continuar, hay sobresaltos y ellos hacen que se tenga conciencia de lo vivido, de lo beneficioso que es la relación y también de los errores que se han cometido y claro, entonces concluimos que la vida tiene que girar en torno a otros ejes de comportamiento, ser impulsada por otros valores. Pero es posible hacerlo. Y sé que esto termina en promesas, promesas de cambio, promesas de hacer mejor las cosas, Pero es posible. La pregunta que debemos hacernos es y la otra persona nos cree si está dispuesta a darnos otra oportunidad o si definitivamente la relación tiene futuro, si es posible continuarla. En algunos casos la respuesta es totalmente negativa y ese que hasta ahora tiene tan buenas intenciones, debe aceptar que la relación se acabó y no tiene futuro. Sí, hay personas que, cuando nos dicen hasta aquí, es realmente hasta aquí, y lo dicen porque ya han intentado que las relaciones tengan otras características y no han podido. Y creo que en ese momento tenemos que aceptar la realidad, tal cual es, aunque suene duro, aunque suene difícil. Si ya no me amas, si ya no quieres que trabaje contigo, si ya no puedes estar a mi lado y lo dices con firmeza con claridad argumentándolo, pues nada tengo que aceptarlo. Nadie puede obligar a otro a que lo quiera ni hacer que el otro vuelva a sentir lo que antes sentía y que ahora descubre que no siente el volver el reiniciar una relación que la otra persona ha dado por terminada no depende de uno, sino de la otra persona. Y tú sabes bien que eso no lo podemos controlar. Sé que no nos damos por vencidos fácilmente y alguno son tercos y algunos entonces se propone y no es que yo te voy a conquistar es que yo voy a hacerlo y a mí eso me parece hasta una falta de respeto Y a mí eso me parece hasta dañino, en algunos casos, hasta acoso, porque uno tiene que aceptar la decisión que la otra persona ha tomado y que, seguro, es fruto de un proceso largo de reflexión. Por ello te digo necesitamos entender que el otro tiene sus razones y que las promesas, los regalos, los cambios repentinos de actitud, las palabras bellas son simples motivaciones que no aseguran nada. Oye que eso quede claro. No aseguran nada, cuidado porque lo decimos fácilmente. Pero es así. No tienen por qué tener el impacto, el éxito que tú esperas. Muchas personas reciben todo eso que damos, pero no cambian en su corazón la decisión tomada y no porque no no quieran sino porque, de alguna manera, el amor es libre. Esto es ni yo mismo puedo obligarme a sentir por el otro lo que no siento. Entonces hay que saber que mis regalos, que mis cambios repentinos, que mis palabras bellas no garantizan que el otro vaya a aceptar o que la otra vaya a aceptar. En algunos casos, la cuestión está terriblemente condimentada por la manera tan cruel como las actitudes del otro. Sus comportamientos, sus maltratos, sus indiferencias, sus agresiones verbales han matado lo que se sentía. Esto suena muy duro, pero es así. Muchos se dedican a lo largo de una relación a matar el amor de la otra persona con desprecios, con insultos, con indiferencias, con palabras feas, con actitudes malucas. De este modo, lo único que puedo decir a las personas que tienen una relación insisto de cualquier tipo, es que la cuiden, porque corremos el riesgo de irla acabando poco a poco y después terminamos sufriendo por por lo que hemos hecho, terminamos asesinando el amor y la verdad no depende de nosotros volver a resucitar esa relación. Por ello, cada uno se tiene que preguntar todos los días si está teniendo el comportamiento adecuado para que su relación se consolide, para que su relación crezca, para que su relación se potencialice y los haga felices. Hay que revisar las palabras, las actitudes, los comportamientos que se están teniendo en la relación para ver si son los adecuados, para ver si realmente estamos contribuyendo a que ese vínculo sea más fuerte, más sólido cada día. Ahora, aunque duela, hay que tener claro que pedimos perdón. Nos arrepentimos de lo que hacemos y proponemos una nueva relación, pero estamos expuestos a la decisión y al sentir de la otra persona a la que no podemos obligar a nada. Cada uno es libre y tiene derecho a decir si quiero intentarlo o a decir lo. Lamento esto se acabó. No quiero intentarlo. Algunos están tan heridos y tan golpeados que no pueden volver a intentarlo, aunque quisieran. Sé que esto no es fácil de aceptar, pero es así la relación. Hay que cuidarla, hay que trabajarla mientras puedo hacerlo y mientras depende de mí para así no tener que pedir de rodillas y a un precio muy alto. Lo que hace antes me regalaban totalmente lo que antes era gratis. Cada uno debe analizar y darse cuenta si puede volver a intentar su relación. Insisto en algunos casos no se puede y hay que decir con el dolor del alma. Hasta aquí llego. En otros es posible hacerlo, pero con compromisos objetivos y bien claros. Gracias por estar allí. Tú sabes